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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2017

Cuba y Estados Unidos: avances y retrocesos

Eugenio Rodrguez Balari
Cuba Posible


Luego de algo ms de un ao en que todo pareca indicar que en el mediano plazo o de manera definitiva se encarrilaban (correcta, amigable y respetuosamente) las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el presidente Donald Trump y su derechista y contradictoria Administracin republicana, todo parce indicar que le han dado marcha atrs a la pgina. Parece que hemos retornado a la vieja, desprestigiada y punitiva poltica de confrontacin contra las autoridades y el pueblo del pequeo archipilago caribeo.

Lgicamente, y como era de esperar, tal situacin ha tenido sus efectos polticos y econmicos dentro de Cuba. Sin embargo, desconocer o subestimar que la direccin del pas caribeo acumula una larga y rica experiencia en lidiar con las polticas agresivas provenientes del vecino del norte es, sencillamente, un absurdo o ingenuidad que no se corresponde con las experiencias de los aos vividos.

Las sanciones que han daado y daan el desarrollo econmico o lesionan sensiblemente al pueblo cubano, se conocen ampliamente por el mundo. Ello le ha permitido a Cuba alcanzar un amplio consenso solidario y de apoyo internacional; incluso cada vez que sus autoridades han llevado al seno de la Asamblea de las Naciones Unidas el sensible tema del bloqueo/embargo.

Las reiterativas votaciones en la Asamblea de las Naciones Unidas indican el enorme desacuerdo existente con relacin a las sanciones se le imponen a Cuba por Estados Unidos. Estas acciones que se ejercen desde hace ms de medio siglo, con la intencin de estrangular econmicamente al pas y lesionar al pueblo de la nacin antillana. Esas votaciones muestran la comprensin mundial adquirida acerca de la abusiva imposicin contra el pueblo cubano; que como es comprensible, ha sido en realidad la vctima fundamental de tan absurda y criminal medida.

Transcurrida la corta etapa en la que muchos ciudadanos del mundo vieron, con entusiasmo y optimismo, que las relaciones entre los dos pases se encaminaban amigablemente y hacia una fructfera cooperacin econmica (de la cual se beneficiaran ambas naciones), la actual Administracin, utilizando una retrica dura, agresiva e injerencista, ha hecho desaparecer tal optimismo (probablemente ingenuo) y ha reiniciado un proceso de exigencias injerencistas que, en la prctica, ha comenzado a originar un nuevo retroceso de las relaciones bilaterales.

Claro est que si viene el lobo hay que prepararse para no dejarse daar por este; lo que por lgica para algunos en la Isla, puede resultar mejor o ms seguro el limitar o cerrar espacios polticos o econmicos que posibiliten originar vulnerabilidades a la hora de defenderse y poder derrotar las sanciones que provengan desde el exterior. Ante todo ello es muy probable que sectores influyentes en la Isla, buscando seguridades y conveniencias para el pas, reconsideren la idea de volver a la poltica de plaza sitiada, e implementen procedimientos restrictivos (que aunque posiblemente no los deseen). Los valoran, ante todo, como factores de resguardo a la soberana, independencia, principios de autodeterminacin y logros sociales de la Revolucin.

Es posible que consideren que de continuar amplindose el proceso interno de aperturas (Lineamientos del PCC o reformas, en la prctica), en el contexto de los planteamientos hostiles realizados por el ejecutivo estadounidense, resultara peligroso continuar transitando por mayores procesos de descentralizacin y desestatizacin de la economa. A cualquier conocedor de las reacciones de las autoridades cubanas ante el accionar de las administraciones estadounidenses, le puede resultar comprensible (aunque slo sea para especular), que ante cualquier medida inamistosa de Estados Unidos, estas provocarn, de alguna manera, repercusiones polticas o econmicas en el plano domstico.

De nuevo el discurso del presidente de Estados Unidos (ahora en Naciones Unidas) se dio a conocer en Cuba, por lo que es de suponer que a la mayora de la poblacin se le hagan claras las intencionalidades de los sectores de la extrema derecha estadounidense con respecto al pas; por lo que las reglas del juego quedan claramente entendidas para prepararse ante ellas. Resulta lamentable que vuelva a producirse un retroceso, ahora con relacin al positivo y ascendente proceso que se desarrollaba sobre la normalizacin de relaciones.

Los medios de comunicacin y los sectores polticos de la extrema derecha de Miami y Estados Unidos, le reclamaban a la Administracin Obama que en el proceso de acercamiento a Cuba (y luego del restablecimiento de relaciones diplomticas), este se haba producido sin lograrse concesiones polticas por parte de Cuba. Sin embargo, los que as criticaban a la Administracin demcrata obviaban quin haba sido el pas agredido, quin rompi las relaciones diplomticas e implement sanciones a la otra nacin e insisti en intervenir en los asuntos internos del otro con el propsito de desestabilizarlo o subvertir su sistema social.

Los pronunciamientos injerencistas u otras exigencias realizadas por el presidente Trump aspiran, como si se tratara de la voluntad popular de los cubanos, a que desaparezca el sistema poltico democrtico/participativo establecido en la Isla y se implemente, en su lugar, un sistema democrtico representativo bi o pluripartidista, igual al de Estados Unidos. Pero todos sabemos que lo planteado en torno a Cuba en los medios de ese pas es tendencioso y desproporcionado.

Lstima lo que viene ocurriendo, porque se pudo continuar por el camino de solucionar el viejo diferendo cubano/norteamericano y construir una nueva etapa de relaciones civilizadas, que garantizaran amplias, verstiles, amigables y fructferas relaciones entre los dos pases y pueblos. Sabido es que una parte de la poblacin mundial, en especial en Latinoamrica y el Caribe, seguan con gran inters y deseaban la plena normalizacin de relaciones entre los dos naciones, al igual que una mayora del pueblo estadounidense y de los propios cubanos; por lo que el discurso y medidas anunciadas por el ejecutivo norteamericano el 16 de junio decepcionaron a millones de personas. Sus palabras o acciones han sido y siguen siendo valoradas de forma negativa y crtica.

Por lo pronto, en Cuba, las afectaciones que ocasionan las medidas de Trump en la prctica impactan sobre los que menos debieran recibirlas; porque, sin dudas, a quienes afectan es al incipiente pero ya amplio sector privado; o sea, a los emprendedores del patio, un amplio sector ciudadano que comenzaba a desarrollarse de manera esperanzadora, pujante y creciente en el propio seno del modelo social cubano.

Me deca un viejo y calificado amigo que en los medios polticos de Estados Unidos se haba perdido la brjula; porque sus contradicciones internas, polticas domsticas o hacia el exterior, no parecan racionales, inteligentes, ni sensatas. Luego, retornando a Cuba, me agrega: cmo entender tan absurdas, reiterativas y disparatadas acciones contra los cubanos y hacerse, al mismo tiempo, tanto dao poltico? Calific luego el discurso de Trump del 16 de septiembre en Miami como polticamente cavernario, propio de la poca de la Guerra Fra, donde se evidenciaba desconocimiento y la prepotencia tradicional del poderoso vecino del norte contra Cuba y los pases de Latinoamrica y el Caribe.

Acerca de la situacin creada respecto a Cuba por la Administracin republicana, no debemos descartar la idea de que los recientes debates en la Asamblea Nacional del Poder Popular y las ltimas restricciones a los cuentapropistas, probablemente se encuentren en sintona o sean una reaccin inicial, frente a la posicin asumida por la Administracin Trump respecto al pas.

Considero, adems, que se desconoci (o, cuando menos, se subestim) el hecho de que las autoridades cubanas, al aceptar el reto del proceso de normalizacin de relaciones con la Administracin demcrata, conscientemente se haban dispuesto a enfrentar a corto, mediano, o largo plazo, la compleja lucha poltico/ideolgica que, inevitablemente, se producira. No deja de ser un hecho significativo el que las autoridades cubanas, conscientes de los riegos que comportaban las relaciones con Estados Unidos, decidieran asumirlas y avanzar en tal proceso (valorando, en no pocos aspectos, y con independencia de sus fines), que las decisiones de la Administracin demcrata haban sido positivas y valientes.

Finalmente, no debemos olvidar que la poblacin cubana posee una elevada comprensin y sensibilidad poltica sobre lo que en el pas identifican como los dos carriles de las administraciones norteamericanas contra Cuba (los llamados carril uno y dos), en trminos ms comprensibles: los del palo o la zanahoria. Con la actual Administracin vuelve a producirse un retroceso en las relaciones bilaterales, porque se retoma un discurso hostil y agresivo; y se recrudecen sanciones econmicas que impiden, o limitan, los amplios beneficios que ambas naciones pudieran obtener con sus relaciones. Esto muestra claramente ante el mundo en qu consiste la arrogancia o miopa de algunos polticos estadounidenses.

Fuente: http://cubaposible.com/cuba-estados-unidos-avances-retrocesos/



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