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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2017

Por qu Israel sigue negando el secuestro de nios yemenitas?

Rachel'i Said
972mag

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Entre los aos 1948 y 1952 miles de bebs, la mayora nios de los inmigrantes yemenes que llegaron al recin fundado Estado de Israel, fueron arrancados de sus padres. Despus de dcadas de silenciarlo, es el momento de mirar a los padres a los ojos y decir: se les hizo dao. Esta no es una exigencia exagerada, es lo mnimo.

Unos israeles protestan por el caso de los nios yemenitas, Jerusaln, 21 de junio de 2017. (Activestills.org)

Los hechos detrs del asunto de los nios yemenitas son claros para que todos los vean. Cientos de testimonios de padres de nios desaparecidos cuentan una historia similar: los nios fueron separados de sus padres, a menudo por la fuerza, y algunos de ellos nunca regresaron. A los padres no se les permiti tomar decisiones ni recibir informacin mdica con respecto a sus hijos. Los avisos de muerte que recibieron de los hospitales nunca fueron respaldados por explicaciones mdicas, documentos o cadveres. Los padres que exigan ver a su hijo muerto fueron agresivamente expulsados.

La naturaleza racista de estos hechos es clara tambin. Aproximadamente el 70 % de las familias afectadas eran inmigrantes yemenes a Israel; el 96 % eran de origen mizraj. Adems, las polticas racistas hacia los padres ni siquiera se disfrazaron de otra cosa. Separar a los bebs de las familias y revocar los derechos de los padres para tomar decisiones mdicas era una cuestin de poltica, no de iniciativa privada.

Entonces, por qu no pueden los israeles reconocer hoy que el asunto de los nios yemenes ocurri?

Reconocer el asunto significa reconocer que los mismos mecanismos que buscan el "beneficio del nio" son los mismos que impiden que los LGBTQ israeles adopten. Son los mismos que sacan a los nios de ciertos grupos tnicos de sus hogares. No es nada neutral.

Reconocer el caso de los nios yemenitas socava la imagen de los primeros das del Estado de Israel como un perodo lleno de buenas intenciones. Los militares censuraron publicar informacin sobre los secuestros, mientras que los padres que exigan ver a sus hijos se encontraron con el largo brazo de la ley. No eran percances, sino decisiones deliberadas.