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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2017

La hora de la crtica y la autocrtica

Pablo Salgado Jcome
El Telgrafo


La gente te pide opinin, pero quiere elogios, deca W. Somerset Maugham. Y tiene razn. Ms an en un pas en el cual el ejercicio crtico -y autocrtico- no es precisamente una tarea cotidiana. Por el contrario, al mnimo atisbo de crtica lo asumimos de modo personal y afloran los resentimientos y los enojos. Y no me refiero solo a la crtica artstica, sino a la poltica, al servicio pblico y a la vida misma.

El ejercicio crtico -y autocrtico- tiene que ver con escuchar, con escucharnos. Tiene que ver con dialogar y tiene que ver con la valenta de atrevernos a desnudar -y desnudarnos- pblicamente; a mostrarnos con nuestros defectos ms rotundos. A despojar al otro de sus vistosos ropajes para mostrarlo tal cual es. Y s, a Ecuador le hace falta un gran bao de verdad.

Es cierto que Ecuador se acostumbr a vivir sin crtica -ni autocrtica- y desaparecieron casi todos los espacios para su ejercicio. Recordemos, por ejemplo, que las revistas culturales que existan hace 10 aos, desaparecieron. Y es en las revistas independientes en donde precisamente surgen las nuevas ideas, aquellas que provocan y cuestionan. Apenas si el suplemento Cartn Piedra, de EL TELGRAFO, circula como un nico espacio crtico en los medios de comunicacin del pas. Meritorio, sin duda, y ya va por la edicin 308, aunque con cierta frecuencia cae tambin en ese crculo tan pegajoso de los elogios, sobre todo cuando se dedica a publicar los comentarios que se leen en las presentaciones de libros o inauguracin de exposiciones.

En las redes sociales -en general pobladas de groseras e insultos- han surgido proyectos que al menos alivian la escasez. En unos casos como espacios de ejercicio periodstico y en otros como ejercicio crtico. Por ejemplo Paralaje, dirigida por Ana Rosa Valds, por citar solo un magnfico espacio que bien vale la pena leer.

Un buen escritor no es per se un buen crtico literario, as como un borracho no es automticamente un buen barman, sostena Jim Bishop. Y Sidney Smith afirmaba, con irona: Nunca leo un libro antes de hacerle la crtica. En cualquier caso, el proceso que vive actualmente Ecuador nos debe llevar a ejercer la crtica -y la autocrtica- como una herramienta necesaria para mejorar la gestin pblica, en unos casos. Y en otros, como un instrumento para terminar con la complacencia y el elogio mutuo, convertidos en deporte nacional.

La nica crtica es la situacin, decamos hace ms de 10 aos. Es verdad que Ecuador ha cambiado, basta abrir los ojos para comprobarlo. Pero no todo est bien; los errores -en unos casos, horrores- son evidentes. Por ello, precisamente, es necesario -imprescindible- el ejercicio crtico, honesto y valiente. El propio presidente Lenn Moreno ha realizado un llamado a ejercer la crtica, sana y constructiva. Y como debe ser.

Aunque G.B. Shaw sostena: La crtica tiene una ventaja sobre el suicidio; en el suicidio usted se las agarra con usted mismo, en la crtica, con otro. Y eso s, recordemos que, como seala Logan Pearsall Smith, todo autor, por modesto que sea, guarda una tremenda vanidad encadenada como un loco furioso en la celda acolchada de su pecho. Seamos crticos -y autocrticos-, hagamos lo imposible.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/la-hora-de-la-critica-y-la-autocritica



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