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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2017

Entrevista a Ivn Murray
Turismo, urbanismo y capitalismo

Laura Camargo
Viento Sur


Ivn Murray (Soller, Mallorca, 1970) es activista ecologista y profesor de la Universitat de les Illes Balears. Licenciado en Filosofa y Letras, seccin Geografa, por la Universitat de les Illes Balears (UIB), en 2001 obtuvo en la Universidad de Edimburgo el Diploma de Estudios Avanzados con una tesina sobre la huella ecolgica de Baleares. Entre 2000 y 2003 trabaj en el Centro de Investigaciones y Tecnologas Tursticas de Baleares. El curso 2007/2008 fue contratado por el Departamento de Economa Aplicada, impartiendo la asignatura Historia Ecolgica de la Economa.

Sus principales lneas de investigacin giran en torno al anlisis crtico de las lgicas espaciales del capitalismo histrico; el estudio del proceso de acumulacin del capital turstico balear y los conflictos socioecolgicos que lo acompaan; la investigacin de la relacin capitalismo-naturaleza, intentando integrar las interpretaciones y metodologas procedentes de la economa ecolgica, la ecologa poltica y la geografa crtica en sentido ancho. Su investigacin est orientada a la reflexin crtica sobre los procesos socioespaciales contemporneos y dirigida a los colectivos socialmente transformadores. Desde 2005 forma parte del Grupo de Investigacin en Sostenibilidad y Territorio de la UIB.

Laura Camargo:Cules son los principales efectos de turistizacin creciente y de la consiguiente saturacin de los principales destinos tursticos del estado espaol?

Ivn Murray: La masificacin turstica es un efecto ms de las sucesivas crisis de los pases del capitalismo avanzado; en este caso, en el territorio espaol que es uno de los principales destinos tursticos a escala planetaria. Aqu tenemos varios de los principales resorts tursticos a escala mundial, en Ibiza, Mallorca u otros lugares del Levante. Es importante tener en cuenta que despus de cada crisis hay una nueva ronda de intensificacin turstica que desplaza otras actividades econmicas, as como la pluralidad o diversidad social, convirtiendo la sociedad en un espacio fundamentalmente turstico, en el sentido de que todo est vinculado a este marco de produccin y a las relaciones sociales que genera, destruyendo as la posibilidad de otro tipo de relaciones sociales.

Adems, se sabe que los espacios tursticos son los que se han recuperado mejor de las sacudidas de la economa global en los ltimos 60 aos. Esta excesiva especializacin genera tensiones interterritoriales pues para conseguir atraer mayor nmero de flujos de capital turstico, las ciudades en el estado espaol empiezan a competir entre ellas en trminos de oferta. Esta competencia tiene efectos devastadores en trminos sociales, econmicos y ecolgicos dado que cada vez se destinan ms recursos a mantener la infraestructura turstica para rebasar otros destinos en una espiral de competencia feroz. Y eso quin lo paga? Lo pagan las comunidades que acogen a dichos turistas; de hecho, no se est explicando con claridad qu es lo que supone para las arcas de una ciudad mantener toda esta serie de polgonos industriales tursticos.

En trminos sociales, para que una zona o ciudad pueda ser potente tursticamente hablando, debe ofrecer una produccin turstica con unos recursos baratos. De hecho, el turismo es una de las actividades en los pases del capitalismo avanzado, y tambin a nivel mundial, que absorbe mayor cantidad de mano de obra dado que requiere mucho trabajo y ese trabajo ha de ser barato. Por eso se da esta disputa permanente en reducir los costos del capital porque si no deja de ser competitivo, tursticamente hablando, ese territorio. En esta disputa -como dijo Buffet- la lucha de clases existe pero la vamos ganando nosotros, los ricos y esto queda muy claramente demostrado en el plano de la creciente especializacin turstica.

Y finalmente, otro tema que tiene que ver con las trayectorias de desarrollo (la llamada path dependency) es que a medida que se va optando por la va turstica, se van eliminando otras posibles vas y se reducen los mrgenes de exploracin de vas alternativas. Si hiciramos un smil en trminos agrarios con los monocultivos, el turismo sera un tipo de cultivo que se hace sobre un suelo que ya est muy deteriorado y por el cual ya han pasado todo tipo de cultivos que han absorbido todos los nutrientes de la tierra. Ante esto, solo se explora la posibilidad de un tipo de cultivo intensificado al mximo, lo cual provoca que cada vez sea ms difcil mirar atrs y volver a tener una tierra en buenas condiciones. Es decir, esta huida hacia delante implica no entender que estamos en el punto previo al precipicio, y es aqu donde est justo ahora la sociedad espaola. Habra que dejar las tierras en barbecho y eso no se va a hacer.

L. C.:Cmo crees que afecta en concreto este monocultivo turstico a la vida de las ciudades?

I. M.: Las economas urbanas han tocado con las manos todas las tensiones y contradicciones ligadas a la produccin turstica porque hasta entonces esto haba estado en espacios fuera de nuestras vidas cotidianas. Aqu en Mallorca, por ejemplo, la crtica al modelo de explotacin turstica capitalista ha tenido muy poca incidencia histricamente y ha sido a partir de 2013-2014 cuando la turistizacin ha comenzado a inundar la ciudad y han comenzado a reventar las crticas en contra de estas nuevas dinmicas. En las ciudades pasa lo que Isidro Lpez ha explicado hace poco como la apropiacin de bienes colectivos; ese trabajo colectivo que haba conformado la ciudad y que se pone en el mercado turstico, lo que Jane Jacobs denomina the buzz, el zumbido de la ciudad que era lo que generaban las clases trabajadoras de todo tipo y este buzz va desapareciendo. Es en ese momento cuando llega el momento de la muerte de la ciudad, cuando desaparece este zumbido. Esto es lo que comenzamos a ver que est pasando en las ciudades, la ruptura de vas de salida alternativas a este modelo de produccin turstica que mata la ciudad.

L. C.:Cmo se consigue el decrecimiento turstico en este contexto? Se puede conseguir mejor con medidas que afecten a la demanda (turistas) o a la oferta (hoteleros y lobbys del alquiler turstico)?

I. M.: El trmino de decrecimiento es poco concreto y se ha criticado a veces por su falta de implicacin crtica respecto al capitalismo histrico. No se quiere entrar en ciertos puntos pero es interesante porque pone en tensin las reglas del juego: por ejemplo, el decrecimiento turstico en Baleares es ya una cuestin de urgencia, un imperativo social y esto podra extenderse al resto del Estado espaol. Hablamos de decrecimiento no tanto como una cada del nmero de turistas, que tambin, sino de marcar el rumbo de la desmercantilizacin turstica, y no que todo lo que pase por nuestras sociedades est impregnado de las dinmicas del mercado capitalista turstico. Para esto se necesita extraer muchos elementos de nuestras vidas de este circuito turstico y para hacer esto se han de atacar muchos frentes. El principal es tocar la oferta. Tocar la demanda es demasiado amplio y se hace a veces con campaas del Govern balear, por ejemplo con el Better in Winter para romper la masificacin estival, pero esto tiene poca incidencia porque el mercado turstico, como el resto de mercados capitalistas, estn controlados por grupos muy potentes que son los que canalizan estos circuitos. Es ah donde hay que incidir.

Uno de los principales centros de incidencia deben ser los puntos de entrada, dado que es ah donde puedes disputar la capacidad de acogida; la reduccin de la capacidad de acogida debe ser portuaria y aeroportuaria y despus tambin del trfico en carreteras. No puede ser que aeropuertos como los de Baleares reciban (cito una cifra aproximada) en torno a 40 millones de pasajeros anuales, es absurdo. No tenemos capacidad real para absorber toda esta demanda. Y habra que plantearse cmo sostenemos el mantenimiento de todas las infraestructuras que se ven saturadas tambin con este exceso de demanda. Hasta ahora uno de los elementos limitadores en la cuestin de las infraestructuras era el financiero, pero una cosa interesante y preocupante es que se ponen en marcha fondos de inversin internacionales interesados en potenciar infraestructuras para soportar toda esa sobrecarga. Aqu en Mallorca tenamos el caso de un empresario holands que estaba interesado en invertir 1000 millones de euros en la ampliacin del Puerto de Palma. Y adems hay que tener en cuenta que en trminos de infraestructuras siempre acabar pagando el Estado si entra en quiebra la inversin privada. Pero volviendo a la contencin, el planteamiento es reducir la entrada no solo de cruceros sino tambin de amarres del turismo recreativo. Baleares es la segunda comunidad autnoma con ms amarres de todo el Estado espaol, pero es que tiene ms amarres que toda Grecia y el control sobre eso es mnimo. Hay que disputar ah para que no pasen cosas como lo que ha ocurrido con el Ayuntamiento de Barcelona, que se entera de que la Autoridad Portuaria va a hacer una nueva terminal de cruceros por los medios de comunicacin. Una nueva terminal de cruceros es como aadir una o dos ciudades ms a la tuya, no hace falta ya que hagas gestin desde el ayuntamiento o el gobierno autonmico; si te pueden hacer eso, es que no tienes el control. En todo caso, no nos engaemos, la mayor parte de las polticas autonmicas y municipales son pro crecimiento; no hay ninguna poltica urbana en todo el estado espaol que intente incorporar la dimensin turstica. Es nadar contracorriente en todos los sentidos, pero sera en esa direccin en la que habra que nadar.

L. C.: Cul es el papel del alquiler turstico en este contexto?

I. M.: Si miramos lo que ha pasado histricamente ha sido justo en momentos de crisis cuando se han disparado las plazas de alquiler turstico porque ha sido una buena salida para el capital: dinero negro, capital acumulado durante los aos de euforia econmica, etc. Cuando se han dado estas nuevas rondas de acumulacin en el sector de los establecimientos tursticos, han sido los propios lobbies tursticos los que se han comenzado a quejar de la excesiva capacidad de alojamiento. Son sus acciones individuales (esto es algo muy conocido en el comportamiento del capitalismo) las que acaban incidiendo negativamente en el propio empresariado turstico porque tienen ms camas de las que necesitan. Al tener muchas camas vacas, bajan los precios y esto conlleva una carrera por la reduccin de precios.

Ahora aqu en el Estado espaol estamos en una situacin diferente: se han duplicado los ingresos tursticos de 2008 a 2016, algo espectacular que no haba sucedido en los ltimos 40 aos. Esto est relacionado con las turbulencias geopolticas y geoeconmicas del resto de los pases del Mediterrneo, pero el hecho de que an seamos un destino competitivo es porque es todava barato y seguro. Si falla una de estas dos premisas, se acab el cuento. Y entonces qu pasara? Volveramos a entrar en un nuevo ciclo de crisis y de nuevos ajustes (recortes sociales y salariales, reformas laborales, etc.). Esto es lo que podemos denominar burbuja turstica, que se forma como producto de diversos factores, entre los cuales destaca una mutacin de la burbuja inmobiliaria en burbuja turstica. Las viviendas y la planta hotelera as como la del reciclaje del parque inmobiliario se traslada del circuito financiero-especulativo a un nuevo circuito que es el turstico pero no tanto de compra-venta, sino de alquiler, aunque esto tambin reactiva en cierta manera el circuito de compra-venta. Y esta burbuja, como todas, acabar estallando.

El capital ha aprendido varias lecciones en esta crisis; ha aprendido a concentrarse en la inversin turstica y las cadenas hoteleras, que tenan de aliadas financieras las cajas de ahorros; cuando stas han desaparecido, han encontrado como aliados a los fondos de inversin inmobiliarios, especialmente con el fenmeno de la hotelera urbana. Tambin despus han comenzado a cambiar las estructuras de la propiedad: muchas cadenas han puesto en venta sus activos inmobiliarios y los fondos de inversin los han adquirido. Esto tambin se ha visto en las empresas del IBEX 35, en donde entre las ms grandes de la estructura accionarial no queda ni una espaola: son ya grandes fondos de inversin norteamericanos, fondos soberanos de los Emiratos rabes, etc.

L. C.: Y cmo se sale de esta espiral, cules son las alternativas en el presente?

I. M.: Las lecturas apocalpticas de que no hay salida y esto se acaba no ayudan a construir un proyecto alternativo y emancipador. Pero evidentemente hay que abrir nuevas vas y para m uno de los elementos clave est en la vivienda. Si pensamos que buena parte de los ciclos expansivos de la economa espaola han estado ligados a la produccin inmobiliaria y tambin la fuerza que ha tenido como amalgama social el tema de la vivienda en propiedad, lo veo como uno de los vectores a los que hay que apuntar despojndolo de las dinmicas de mercantilizacin. Una de las frmulas sera sacar la vivienda del circuito turstico y del circuito financiero. El libro de Emmanuel Rodrguez e Isidro Lpez sobre el Fin de ciclo apunta a todo esto y seala bien que el modelo inmobiliario espaol conduce a una situacin de desastre social para las clases trabajadoras y populares. Por tanto, cualquier proyecto emancipador debera poner en el centro el rescate social con el acceso garantizado a una vivienda digna. Esto frenara muchas dinmicas y actuara como freno a futuras crisis. De hecho, si miras en qu nos gastamos el dinero las clases populares, vers que entre un 40 y un 45 % de nuestros ingresos se van en vivienda, un 25-35 % se va en alimentacin, agua, luz, etc. Si creramos un tipo de sociedad en donde construyramos alternativas que no funcionaran por la va del capital, sino que estuvieran vinculadas a una economa social, se podran multiplicar los puestos de trabajo, se podran multiplicar las capacidades sociales, liberar tiempo Es decir, no hace falta inventar la plvora, se tratara de reapropiarse del circuito de la economa domstica.

La otra va importantsima es la fiscal: el Estado espaol es un oasis para el capital, un paraso fiscal; por tanto, es imperativa una reforma fiscal, pero mientras tanto hay que reivindicar que las condiciones de vida ahora y las condiciones de los trabajadores sean lo ms dignas y slidas posible. No podemos tolerar que en una isla como Ibiza o Mallorca o una ciudad como Barcelona los sueldos medios de un trabajador de la hostelera estn en torno a 1000 euros mensuales y una vivienda mnima cueste 800-900 euros. Aqu hay algo que no funciona y es esto lo que genera un efecto de gentrificacin, de desplazamiento de la poblacin residente, que es tremendamente contradictorio. Si tienes una sociedad tan turistizada y tan dependiente de trabajo barato, cmo expulsas a tus trabajadores al mismo tiempo? Uno de los requisitos bsicos son por tanto salarios dignos, condiciones labores dignas y posibilidad de acceso a una vivienda digna.

Las salidas vienen por tanto por la va poltica y social de las resistencias que se vayan generando en las disputas del terreno concreto. Por eso es importante aterrizar en batallas concretas y hay que celebrar que las movilizaciones que se estn dando ahora toquen con los pies en la tierra. Son sobre cuestiones muy concretas, de la gente de los barrios, con el derecho a la vivienda en el centro y con la resistencia a la muerte de la ciudad. Porque nosotros formamos parte de ella y no se mata una ciudad tan fcilmente.

Laura Camargo es portavoz del Grupo Parlamentario de Podemos de las Illes Balears y militante de Anticapitalistas.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13034



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