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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2017

A propsito del sesquincentenario de la Universidad Nacional
Cuando la Universidad Nacional tuvo un coronel de rector

Miguel ngel Beltrn V.
Rebelin


La historia [] no debe convertirse

en un catlogo de aquello que ms tarde lleg a ser importante en la vida.

Tambin ha de contener la dilapidacin, el fracaso y el desperdicio.

 (Elas Canetti)

 

El ltimo nmero U.N. Peridico dedica una edicin especial a la conmemoracin del sesquicentenario de la Universidad Nacional (1867-2017). En su hagiogrfica editorial el rector de la Universidad Ignacio Mantilla seala que Durante 15 dcadas, la Universidad Nacional de Colombia se ha abierto un camino para llegar a ocupar un lugar de liderazgo en la educacin superior y en la investigacin cientfica del pas; hoy es un importante referente de calidad en estos campos. Pero sin duda lo ms valioso es que nos hemos hecho merecedores del afecto y la confianza de la sociedad colombiana.

La presentacin del rector Mantilla reviste especial inters no por lo que dice sino por sus innumerables silencios. Temas como la desfinanciacin presupuestal de la universidad, las crecientes restricciones a su autonoma universitaria y la libertad de ctedra, la privatizacin de los posgrados, los reducidos espacios de democracia universitaria, la continua estigmatizacin de sus estudiantes y egresados en los medios masivos de comunicacin, el preocupante deterioro de su espacio fsico, brillan por su ausencia en este anlisis construido sobre un vaco histrico, donde los grandes ausentes son los integrantes de la comunidad universitaria que, en diferentes coyunturas se han movilizado en defensa de la educacin pblica.

Entendemos que las fiestas conmemorativas constituyen, en la mal llamada sociedad de la informacin, un espectculo meditico cargado de escenificaciones que promueve imgenes y proyecta imaginarios. A decir verdad, no podra esperarse de la actual rectora una celebracin que trascendiera una mirada autocomplaciente. Sorprende un poco ms, por sus autores, las mitografas que pueblan las pginas siguientes de esta edicin (Vb.gr. Universidad de la Nacin y para la Nacin Colombiana; [La U.N] Hito de la Modernidad; Aportes [de la U.N] a la Construccin de Paz en Colombia; [La U.N] a la vanguardia del conocimiento [La U.N] Centro Acadmico Lder del Pas; La Voluntad de Construir una Institucin de Excelencia) (subrayado MAB)

Pareciera existir un deliberado inters de inducir emociones colectivas y de generar identidades institucionales, acorde con el nuevo paradigma empresarial de Universidad, donde los indicadores de productividad y excelencia se imponen sobre aquellos ideales humanistas y de generacin de un pensamiento crtico que le fueron tan caros en un reciente pasado; acomodando, as, su razn de ser a un modelo cientificista basado en una pretendida separacin del campo acadmico y poltico. No sin razn nos recuerda el historiador ingls Eric Hobswann que las tradiciones que parecen o reclaman ser antiguas son a menudo bastante recientes en su origen, y a veces inventadas.

Para completar su montaje escnico, U.N Peridico reproduce en una de sus pginas la galera de los 43 rectores en propiedad que han guiado los destinos de la universidad, rindiendo segn reza una pequea nota que acompaa el mosaico- un homenaje pblico a aquellos intelectuales [todos hombres por supuesto] que han aceptado el reto de dirigir la Institucin soportando las tensiones e intentando superar las dificultades surgidas en la construccin de una sociedad moderna y en paz. Consideracin que deja de lado, claro est, sus particulares visiones de lo que en su momento concibieron como universidad; por cierto no siempre en un sentido pluralista y universal.

La observacin cobra mayor importancia si partimos de recordar, los mecanismos antidemocrticos que han primado en la eleccin de los rectores, los cuales fueron repudiados hace ya casi un siglo en el Manifiesto de la Juventud Argentina de Crdoba a los Hombres Libres de Sud Amrica (Manifiesto de Crdoba) reivindicando, la concrecin de una verdadera democracia universitaria. Bandera que, cabe anotar, qued plasmada en el Programa Mnimo de los Estudiantes Colombianos (1971), cuando se seal la necesidad de constituir un Consejo de Direccin que refleje los intereses reales de la comunidad universitaria. Demanda que, valga anotar, conserva toda su plena vigencia hoy.

Quizs no exista en la historia de la Universidad Nacional un episodio que condense con mayor nitidez el abismo entre las aspiraciones de una real autonoma universitaria, y la presin por imponer una directriz gubernamental, como lo fue el nombramiento de un militar como rector, bajo el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957). Evento que luego fue reversado, gracias a la movilizacin estudiantil. Su presentacin nos ofrece la oportunidad de desempolvar una pgina olvidada de esta historia, que infortunadamente conserva muchos elementos de continuidad con el presente, los cuales trataremos de analizar en las pginas siguientes.

Un anticomunista de viejo cuo asume la rectora

Poco ms de un ao despus del golpe militar del general Gustavo Rojas Pinilla (1953) con sus promesas de paz, justicia y libertad para todos los colombianos" y transcurridas algunas semanas, de los luctuosos acontecimientos del 8 y 9 de junio de 1954, que cobraron la vida de 10 estudiantes a manos de efectivos del Batalln Colombia, fue designado como rector interino de la Universidad Nacional, el coronel Manuel Agudelo (Cfr. Decreto 2100 del 12 de julio de 1954) en reemplazo del abogado Abel Naranjo Villegas, quien vena desempendose como rector de la Universidad Nacional desde el 11 de junio de 1954.

El nombramiento fue dado a conocer por el ministro de educacin Daniel Henao Henao, quien seal que la destitucin del rector se deba a su incumplimiento de la decisin sobre apertura de tareas en la Universidad Nacional [2] , fijada para el 10 de agosto, luego de los sangrientos hechos del 8 y 9 de junio. En realidad lo que haba sucedido es que el rector saliente, haciendo uso de la autonoma universitaria, haba autorizado a los decanos de la Facultad de Medicina y Derecho para que organizaran los cursos de ltimo ao y, as sus estudiantes pudieran ejercer pasantas en clnicas, o prcticas forenses, respectivamente.

Ms all de estos hechos, estaba el inters de fondo que tena el gobierno militar de ejercer el control sobre la Universidad, y as lo puso de presente el mismo general Rojas en un discurso pronunciado pocos das despus ante la Asociacin de Aviadores Civiles la razn principal sealaba el general- para que un oficial de las fuerzas armadas hubiera ido a la Universidad Nacional es buscar una estrecha coordinacin, una sincera cooperacin entre el representante de las Fuerzas armadas en la Universidad Nacional y los jefes militares [] para evitar que se presenten estos choques, absurdos y lamentables [se refiere a los hechos del 9 de junio] [3]

La trayectoria del nuevo rector hablaba por s misma. El coronel Agudelo haba tenido una importante participacin en el frustrado golpe del 10 de Julio en Pasto (1944), secundando al coronel Digenes Gil. Su postura anticomunista quedaba plasmada en la citada entrevista donde seala: la demagogia izquierdista-comunista est basada en la explotacin interesada, como quiera que ella se vale de los inevitables y eternas miserias humanas para provocar las reacciones de los hombres [] para exitar (sic) las masas, para llenarlas de odio, para conducirlas a la revuelta, para incitarlas al crimen, a la destruccin y a la muerte [4]

En el momento de su nombramiento como rector, el coronel Agudelo ejerca el Ministerio de Correos y Telgrafos. Una cartera que aos atrs haba sido ocupada por el mismo general Rojas, su amigo personal, y desde donde se controlaban a las emisoras del pas, as como a los radioaficionados que emitan programas crticos del gobierno [5] . Y aunque este Ministerio no tena funciones en materia de censura de prensa, el coronel Agudelo era un ferviente defensor de la misma con la falacia de que sta constitua un medio de mantener la serenidad poltica, alejando de la mente popular el recuerdo fragoroso del pasado [6]

En su discurso de posesin en la rectora el oficial manifest que el gobierno est plenamente decidido a proteger y a ayudar a todos aquellos que dediquen su esfuerzo al exclusivo desempeo de su actual misin dentro de la Universidad.Pero tambin advirti que el gobierno est igualmente decidido a impedir la intromisin de elementos extraos o subversivos dentro de la Universidad, ya que es un deber ineludible de las autoridades garantizar el ejercicio tranquilo de quienes anhelan proseguir serenamente la ambicionada y noble preparacin profesional [7] , llegando incluso a plantear que para bien de la generalidad, no importa el sacrificio de quienes han delinquido [8] .

Pocos das despus de su designacin como rector de la Universidad Nacional, amigos y copartidarios suyos, rindieron al coronel Manuel Agudelo, un entusiasta homenaje en el que rememoraron elogiosamente su participacin en el golpe del 10 de julio, a la vez que exaltaron sus adscripciones polticas con eufricas frases como los conservadores descansan tranquilos porque en sus manos flota la bandera azul. El acto transmitido en directo por la Radiodifusora Nacional, fue comentado con preocupacin por la gran prensa liberal, como una amenaza a la pretendida neutralidad poltica del gobierno militar.

Rojas PInilla y la supuesta infiltracin comunista en la universidad

Las palabras y actuaciones del coronel Agudelo estaban en consonancia con los planteamientos anticomunistas que de tiempo atrs formulara Rojas Pinilla mucho antes de su ascenso al poder, y que adquirieron un cariz ms ntido y sistemtico bajo su gobierno, identificando en la protesta estudiantil, un preocupante foco subversivo: Nadie puede desconocer deca Rojas- que el caso de orden pblico estudiantil, es de especial importancia para el gobierno y que sera criminal que la vida de nuestra juventud estuviera en las manos de agitadores irresponsables que menosprecien los males que se causan a la Patria y las amarguras que llegan a numerosos hogares".

Esta tesis de la existencia de una conspiracin comunista es incorporada como explicacin oficial de los hechos del 8 y 9 de junio, momento en el cual manifiesta el general Rojas Pinilla- fue explotado y dirigido el ardor juvenil por unos pocos estudiantes reconocidos como extremistas exaltados, que astutamente distribuidos en las diferentes facultades y aleccionados por gentes extraas, pusieron en marcha los planes cuidadosamente meditados para desquiciar el prestigio oficial e impedir que continuara fortalecindose la fe que el pueblo tiene en el gobierno de las fuerzas armadas.

Por su parte, el Ministro de guerra, el general Gustavo Berro inform a travs de los medios de comunicacin sobre la detencin de varios agitadores comunistas, a quienes calificaba de peces gordos; entre ellos se encontraba el jurista Luis Carlos Prez, el catedrtico Juan Francisco Mjica, el ex rector de la Universidad Nacional Gerardo Molina, y el abogado de este mismo centro universitario, Alfonso Romero Buj. Este ltimo ejerca sus funciones de juez municipal de Chiquinquir y fue capturado en su oficina, recluido en la crcel La Picota de Bogot durante seis das y destituido luego de su cargo por el tribunal de Tunja.

Pocos meses despus la Asamblea Nacional Constituyente (ANAC), declarara bajo el acto legislativo No. 6 de 1954, reformatorio de la Constitucin Nacional, la proscripcin de la actividad poltica del comunismo internacional. Sumndose as, a las polticas de Guerra Fra del Presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower (1953-1961). La prohibicin se mantuvo, no obstante que el informe presentado a fines de ese mismo ao por el investigador de los sucesos del 8 y 9 de junio, el ex magistrado Jorge Gutirrez Gmez, puso de presente que no hubo participacin ni inspiracin comunista como tampoco de ningn otro grupo enemigo del gobierno o de las Fuerzas Armadas [9]

La FEC: en defensa de la autonoma universitaria

El inconsulto nombramiento del rector gener la reaccin espontnea de los estudiantes y de un significativo sector del profesorado. Aos despus el coronel Agudelo narraba as su llegada a la campus universitario: me gritaron hp, chafarote, los primparos trataron de agredirme, pero los mayores dijeron, las manos pursimas de un estudiante no se ensucian con un cerdo miserable [] igual fue con los profesores. Cuando fui a hablar con ellos me recibieron con los pies encima de los escritorios, no dije nada y empec a hablar lentamente, poco a poco fueron bajando las piernas, escuchando con atencin [10]

La destitucin del filsofo y jurista Abel Naranjo y su reemplazo por el coronel Agudelo ocasion la renuncia irrevocable del magistrado Carlos Arango Vlez, quien haba sido designado por el gobierno como investigador especial de los hechos del 8 y 9 de junio. En su carta de renuncia el ex magistrado adverta que el nombramiento de un nuevo rector supona variaciones en las fuentes de informacin, que no podan menos de hacer inestable y ms que inseguro el camino de la verdad, aadiendo que dicha investigacin debera pasar a un funcionario que comparta las ideas del gobierno [11] .

Entre tanto, la directa intromisin de Rojas Pinilla en las decisiones universitarias, brind la oportunidad para que la naciente Federacin de Estudiantes Colombianos (FEC) se movilizara. En un manifiesto que circul clandestinamente, los estudiantes expresaron su indignacin por la destitucin del rector Abel Naranjo Villegas y su sustitucin por un ciudadano absolutamente desvinculado de los medios universitarios, concluyendo que dicha designacin en nada difiere de la intromisin policial a la Ciudad Universitaria en la tarde del 8 de junio y de su trgico resultado, [lo que] demuestra violentamente la dolorosa crisis a que ha llegado la universidad por ser una institucin dependiente del Gobierno y habrsele desconocido su autonoma [12] .

De inmediato la Federacin de Estudiantes Colombianos convoc a una jornada pacfica a partir del 15 de julio, consistente en la no asistencia a clases durante una semana en las universidades privadas y el no retorno de clases en la Universidad Nacional hasta tanto no fuera restituido de su cargo Abel Naranjo Villegas o se nombrara otro rector que le devuelva al ms importante centro universitario del pas, su dignidad, y manifieste con hechos sus deseos de hacer de la Universidad Nacional un hogar de la libertad de la cultura. El comunicado estaba firmado por Jos Arizala, Fabio Lozano, Francisco Posada Daz y Eduardo Suescn.

La respuesta del nuevo rector a la peticin de los estudiantes, constituy una confirmacin del tratamiento represivo que en los aos siguientes dara el gobierno militar al problema universitario. En un comunicado pblico, el coronel Agudelo anunci el aplazamiento indefinido del semestre acadmico en todas las facultades de la Universidad Nacional, advirtiendo incluso sobre la posibilidad de un cierre definitivo del perodo escolar en dicho ao (1954). La crisis se extendi hasta el 4 de agosto cuando el Consejo Directivo Universitario design como rector de la Universidad Nacional al Mdico Jorge Vergara Delgado.

Previo a ello, el 21 de julio, en el Palacio de San Carlos se reunieron los directivos de la FEC con Rojas. All los voceros reiteraron su exigencia de reapertura de la universidad con un rector civil y manifestaron su disposicin de levantar el paro si se cumpla esta exigencia. De acuerdo con un boletn de la oficina de Informacin y Prensa, los estudiantes se comprometieron a levantar el paro, y Rojas prometi estudiar una terna que presentara al Consejo Directivo Universitario, para que ste procediera a la eleccin de un nuevo rector. La proximidad del 7 de agosto, fecha en la cual Rojas asumira protocolariamente la primera magistratura precipit esta decisin presidencial.

La protesta estudiantil, sirvi de canal para promover el debate en torno a la autonoma universitaria, que vena siendo menoscabada por los gobiernos conservadores que antecedieron al golpe militar. Recogiendo los postulados del Movimiento de Crdoba los dirigentes de la FEC planteaban que la autonoma pasaba por que la universidad slo debe ser dirigida por quienes estn directamente interesados en su buena marcha y tienen capacidad para ello, es decir, profesores y estudiantes [13] , y en ese sentido propugnaban por una autonoma acadmica, administrativa y financiera, esta ltima garantizada con un estable y adecuado presupuesto propio para atender sus necesidades, sobre la base de un auto gobierno de docentes y estudiantes [14] .

La protesta universitaria: un problema de orden pblico

Para el general Rojas Pinilla, la protesta universitaria era un asunto que deba recibir tratamiento de orden pblico. As lo dej consignado en su respuesta a la misiva del 19 de julio de 1954, donde acepta la renuncia del ex magistrado Carlos Arango Vlez. A su juicio, primero debe resolverse el problema de orden pblico y luego el problema propiamente universitario y en la misma forma que el actual presidente de la Repblica est interinamente en el palacio Presidencial para resolver el orden pblico nacional, el coronel Agudelo est interinamente en la Universidad para resolver el orden pblico universitario [15] .

Los aos siguientes ilustran la aplicacin de este principio. As, a propsito de la primera conmemoracin de la masacre de estudiantes del 8 y 9 de junio, bajo la dictadura, y los 26 aos del asesinato de Gustavo Bravo Prez, fueron detenidos varios estudiantes de la Universidad Nacional y los Andes, por el hecho de distribuir un comunicado de la FEC donde se haca un recordatorio de los universitarios cados el ao anterior; y aunque los cargos fueron retirados y suspendida la accin penal por orden del mismo presidente [16] , la arbitraria judicializacin de estudiantes sera un mecanismo recurrente utilizado por el gobierno militar para acallar la protesta estudiantil

Durante este mismo aniversario varios estudiantes que intentaban conmemorar la muerte de sus compaeros en Bogot, fueron dispersados y golpeados, dejando un saldo de tres personas lesionadas. Al mismo tiempo se impuso la prohibicin de colocar flores en los sitios donde cayeron muertos los universitarios. Como si esto fuese poco, varios peridicos estudiantiles fueron clausurados entre ellos Voces Nuevas, U-235 y Nuevo Signo, en Medelln Por no haberse ajustado a las caractersticas para que fueron fundados [17] .

Acciones similares se produjeron en 1956, cuando los universitarios del pas se disponan a conmemorar un ao ms del asesinato de los estudiantes bajo la dictadura. La represin lleg a tal punto que incluso se prohibi la celebracin de una ceremonia litrgica en la ciudad de Medelln. Aun as, los estudiantes salieron a las calles a marchar, con un resultado de ms de ochenta detenidos, a los que se les imput el delito de asonada.

Represin sistemtica y planificada contra la universidad

El nombramiento de un militar en la rectora de la Universidad Nacional, y el asesinato de estudiantes, que tendra una dramtica continuidad durante las llamadas Jornadas de Mayo las cuales dieron al traste con la dictadura, no fueron los nicos sucesos que caracterizaron la universidad bajo el mandato del general Rojas Pinilla. En este sentido, el balance del gobierno militar en el campo universitario supuso la generalizacin de una serie de prcticas dirigidas a despojar la universidad de su funcin crtica, incluyendo la reduccin de su presupuesto que ya para 1955, haba disminuido ostensiblemente en favor del Ministerio de Guerra.

Una de estas modalidades fue la infiltracin de estudiantes detectives dirigidos por el Servicio de Inteligencia Colombiano (SIC), al frente del cual se encontraba el coronel Luis E. Ordoez, de modo tal que Los soplones, espas o delatores constituyeron una de las legiones favoritas del rgimen que concluy el 10 de mayo. Por todas partes se extenda su sombra de oprobio, interviniendo por todos los medios en la vida privada de las personas, en sus actividades personales, en sus conversaciones, en sus reuniones sociales, en su correspondencia. La fuente de informacin del rgimen no era la realidad nacional, clamante y angustiante, sino la abominable de los soplones [18] .

La expulsin de estudiantes fue otra constante de la poltica universitaria bajo el rgimen militar de Rojas. As, a mediados de abril de 1955, algunos estudiantes de la Universidad Nacional fueron desvinculados de la misma, entre ellos Crispn Villazn Armas, presidente de la FEC. Como reaccin a esta medida, que habra de generalizarse a otras universidades pblicas del pas, la Federacin convoc a una huelga. [19] Voces como las de Eduardo Lemaitre, rector de la universidad de Cartagena pidieron al presidente de la Repblica cerrar la Universidad Nacional con el fin de poner fin a esta situacin de desorden y agitacin [20] .

La persecucin contra el estamento profesoral disidente no fue menor. Los ataques a la libertad de ctedra e investigacin se multiplicaron. Jorge Crdenas Garca, docente de la Universidad Nacional denunciaba actitudes como las del decano de la Facultad de Derecho, quien se opona a que se impartieran conferencias y mesas redondas sobre diferentes temas, as como el nombramiento de profesores por el solo hecho de desempear elevados cargos pblicos, sin que por otra parte cumplan con los ms elementales deberes de la docencia [21] , primando en estos casos los criterios polticos sobre su idoneidad.

Al mismo tiempo el mencionado docente sealaba otras irregularidades como la presentacin de exmenes mediante procedimientos, contrarios a los estatutos de la Universidad, la aprobacin de tesis de grado por quienes no cultivan la ciencia o la especializacin sobre que versan, el ausentismo de muchos profesores y el exigir exmenes en cursos no hechos o que no alcanzaron a desarrollarse sino parcialmente y citaba como ejemplo, el ausentismo del Ministro de Justicia Luis Caro Escalln quien haba impartido slo tres clases en seis meses.

Continuidad de una poltica

Sesenta aos despus de la cada de la dictadura de Rojas Pinilla, pervive en el imaginario colectivo, el relato oficial de las lites bipartidistas y de la gran prensa nacional que desde un principio trat de justificar su apoyo al golpe militar, calificndolo de golpe de opinin (Daro Echanda), golpe providencial (Emilio Robledo Uribe) o golpe civil (Gonzalo Canal Ramrez), borrando de la memoria histrica del pas hechos incontrovertibles que permiten inferir como, alimentados por un contexto ideolgico internacional de guerra fra, se va construyendo con insumos nativos la idea de la existencia de un enemigo interno, en la que se incluye a todo aquel que ejerce un pensamiento crtico.

El asesinato de universitarios, la eliminacin de docentes de sus ctedras, la judicializacin y encarcelamiento arbitrario de integrantes de la comunidad universitaria, la estigmatizacin de estudiantes crticos y egresados de la Universidad Nacional, as como de las universidades pblicas en su conjunto, la infiltracin de agentes de inteligencia, la invasin del campus universitario por la fuerza pblica, no se distancia mucho de las polticas que aplicaran los gobiernos en las dcadas siguientes.

Hoy, en medio de un escenario caracterizado por la firma del acuerdo suscrito en La Habana (Cuba) entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC-EP (que en cumplimiento de lo pactado ha culminado su trnsito hacia su conversin en un partido legal) ; as como en el contexto de los dilogos que adelanta el ELN con el gobierno, en el vecino pas del Ecuador, los cuales buscan afianzar horizontes para la construccin en Colombia de una paz estable y duradera, persiste la estigmatizacin meditica y los falsos positivos judiciales contra la comunidad universitaria.

Casos como el de los trece jvenes   falsamente involucrados en la activacin de unos petardos en distintos puntos de Bogot; o el de Mateo Gutirrez a quien el Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas seal irresponsablemente de ser autor de al menos 10 atentados terroristas en Bogot entre marzo de 2015 y octubre del 2016; as como el reciente caso de la aprehensin de varios profesionales y universitarios, encarcelados sin mayores pruebas por su supuesta participacin en el atentado ocurrido en el Centro Comercial Andino de Bogot, son ejemplos fehacientes de como en Colombia se sigue satanizando poltica, judicial y moralmente a quienes se atreven a pensar crticamente.

Todo esto con la actitud indiferente de sectores de la academia -cada vez ms hegemnicos- que han visto en el escenario del posconflicto una oportunidad excepcional no slo para ganar prestigio en el mercado de bienes simblicos (incluso si nunca antes se interesaron por analizar el conflicto) sino, tambin, por la posibilidad de captar recursos ofertados por organismos financiadores internacionales o entes burocrticos nacionales que administran la investigacin, sin importar que stos les impongan sus temas, preguntas y metodologas. De ellos dira Canetti, que pertenecen a ese grupo de hombres que despus de la bomba atmica an pueden decir objetivamente.


Notas

Miguel ngel Beltrn V., Profesor universitario. Ex preso poltico.

[2] Rector de la Universidad el coronel Manuel Agudelo, en El Tiempo, Bogot: julio 13 de 1954

[3] Los hechos de la Semana. En Sbado, Bogot: Julio 17 de 1954, p. 2

[4] Reportaje con el Teniente-Coronel Agudelo Ministro de Comunicaciones. En Sbado: Semanario al servicio de la cultura y de democracia en Amrica Latina, Bogot: Julio 15 de 1953, p. 9

[5] Silvia Galvis y Alberto Donado. El Jefe Supremo. Rojas Pinilla y la violencia en el poder. Bogot: Planeta, 1988, p. 204

[6] Reportaje con el Teniente-Coronel Agudelo Ministro de Comunicaciones. En Sbado: Semanario al servicio de la cultura y de democracia en Amrica Latina, Julio 15 de 1953, p. 5.

[7] Rector de la Universidad el coronel Manuel Agudelo, en El Tiempo, Bogot: julio 13 de 1954.

[8] Ibid.

[9] Silvia Galvis y Alberto Donadio, Op. Cit., p. 379. Segn versiones del Comandante General de las Fuerzas Armadas, Brigadier General Duarte Blum, ese da, entre los infiltrados en las filas universitarias haba no solamente haba comunistas sino tambin seguidores del presidente depuesto Laureano Gmez.

[10] Ibid., p. 377, pie de pgina.

[11] La Respuesta a Arango Vlez. El Presidente Pide a la Corte Candidato para Investigador en El Tiempo, Bogot: julio 20 de 1954. su renuncia supona tambin su retiro como magistrado interino de la corte Suprema y miembro de la comisin asesora del ministro de relaciones exteriores.

[12] Condiciones para dirigir la Universidad [Julio 14 de 1954] en La Generacin de Medio Siglo. Bogot: Nuevo Signo, 1955, p. 69 y 70.

[13] Ibid., p. 72.

[14] Ibid., p. 72

[15] La Respuesta a Arango Vlez. El Presidente Pide a la Corte Candidato para Investigador en El Tiempo, Bogot: julio 20 de 1954. (La carta de respuesta est fechada 19 de julio de 1954)

[16] Por orden del Presidente quedaron en libertad los Estudiantes Presos, en El Tiempo, Bogot: junio 15 de 1955.

[17] Abelardo Londoo Marn y Flavio Correa Restrepo. Soldados sin Coraza, Medelln: Bedout, 1957, p. 82

[18] Intermedio, Bogot: mayo 18 de 1957

[19] Manuel Ruiz Montealegre. Sueos y Realidades. Procesos de organizacin estudiantil 1954-1966, Bogot: Universidad Nacional de Colombia, 2002, p. 64.

[20] Diario de Colombia, 22 de mayo de 1955, editorial

[21] Nuevas Declaraciones sobre Crisis en la Universidad hace Crdenas en Intermedio, Bogot: febrero 22 de 1956.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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