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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2017

26-S, por la defensa de la educacin publica

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


El 26 de septiembre se quedar en la memoria de la Universidad Pedaggica y Tecnolgica de Colombia, UPTC, como el da de la mas grande movilizacin universitaria de la ultima dcada en defensa de la educacin publica, y por garantas a los principios de autonoma, democracia y financiacin con presupuesto del estado, por su carcter de universidad publica del orden nacional.

Treinta aos atrs ocurrieron las revueltas por libertades en economa (1977), de la que qued para la memoria la disputa entre base y deslinde. Hace veinticinco las movilizaciones fueron contra la represin del estado a la sombra del criminal estatuto de seguridad de Turbay, fiel a los mandatos de Santaf II, orientado a eliminar cualquier vestigio de foco comunista con tiras, infiltrados y esquiroles buscando y creando enemigos en residencias universitarias, aulas, cafeteras y calles, quienes ante la falta de positivos desaparecieron a un estudiante (Hernando Bentez) que llev a la toma de la catedral de Tunja (el catedralazo). Y la otra gran movilizacin fueron las Malvinas, que sumo a familias, trabajadores y profesores con el lema La universidad es del pueblo y el pueblo la defiende, y emprendi la marcha hacia Bogot, bendecida con una apotesica despedida campal ofrecida por Monseor Augusto Trujillo Arango. Se reclamaba del estado 411 millones para impedir el cierre de la universidad. Hace 20, 15 y 10 aos se repitieron decenas de pequeas revueltas y movilizaciones, por libertades, financiacin y educacin con contexto y calidad, que se concentraron en la confrontacin al modelo neoliberal que impuso la autofinanciacin, es decir la privatizacin econmica, pero tambin ideolgica y social, que paulatinamente legaliza a la universidad como agencia de negocios y empresa de servicios, a sus profesores como simples operarios productores de mercancas-conocimiento y a los estudiantes como clientes.

El 26 de septiembre, en una secuencia no lineal de su historia, los estudiantes contados por miles salieron a las calles de la colonial ciudad de Tunja a ratificar que la protesta es un derecho humano, pactado en 1789 y reconocido implcitamente en las normas de autodeterminacin, lo que llama a observar que quien protesta est en su derecho e impedirla puede convertir a un funcionario o a cualquier agente del estado en violador de derechos, mas ahora que es tiempo para construir paz en colectivo, aprender a reconocer y respetar al otro y derrumbar los muros que restringen la democracia, no es tiempo de estigmatizacin ni de creer que quien se opone al poder es un enemigo a perseguir, intimidar o eliminar, como ensearon el estatuto de seguridad y la seguridad democrtica.

El 26 de septiembre se convirti en un carnaval que le mostr a la ciudad, al pas y al mundo que los estudiantes todava no son clientes de una empresa dirigida por empresarios exitosos. El lunes 25 el recinto asambleario tuvo lleno total y con paciencia y argumentos repasaron la agenda por la defensa de derechos y garantas, que tambin recoge al profesorado que pone en evidencia el estado de avance en el desmonte de la carrera docente donde solo queda un profesor en planta por cada tres a contrato de reducidas garantas y, descubre una propuesta de reforma al estatuto docente que niega la figura del intelectual asociado al librepensamiento e impone la formula del funcionario docente que labora por horas y objetivos medibles todos, conforme al lenguaje y practicas mas neoliberales,

incluidas conductas homogneas, controles y reglas insalvables de la economa del mercado.

La agenda comn en curso, se sintetiza en la defensa del carcter publico de la universidad, traducido a democracia, autonoma y financiacin, que salvaguardan el espritu y naturaleza de origen de la universidad en su hacer poltico para tomar decisiones con participacin de todos sus integrantes, y usar el control de aparato institucional para afirmar la autodeterminacin sin injerencias externas sean estas polticas, jurdicas o econmicas. Se parte de suponer que toda universidad publica (y por supuesto privada), acta en el marco de la constitucin y las leyes, pero con independencia de los poderes pblicos, inclusive el judicial, y que sus planes no tienen que ser apndices del programa poltico y electoral del poder poltico, ni vivir bajo la zozobra y el chantaje que le impone la competencia por indicadores para acceder a recursos. Para la UPTC la totalidad del presupuesto depende de los ingresos de la nacin y de ello depende en mayor medida su condicin de patrimonio cultural y cientfico de la nacin, lo que le seala al pueblo su papel protagnico para defenderla como derecho y deber ciudadano, sea con foros o con la protesta como derecho humano, con el fin de derrotar una concepcin que esta privatizando la vida misma, a la que trata de enajenar y corromper. La lucha global es contra la ideologa del capital, e interna contra los mecanismos de privatizacin y captura de la democracia por redes y sistemas contrarios a su orden, pero tambin es un llamado a fijar responsabilidades sobre quienes con sus erradas actuaciones han provocado el desastre de la desfinanciacion y tomado el control de la institucin ampliando el dficit democrtico.

La movilizacin del 26 deja esperanzas que permiten renovar la idea de que es posible, viable y necesaria la lucha por la gratuidad, teniendo en cuenta que los recursos por matriculas de pregrado representan menos del 12% del presupuesto y los recaudos por venta de servicios, convenios y posgrados representan mas del 50%. No es totalmente cierto que la gratuidad provoque mas desfinanciacion, el debate esta abierto y su tratamiento depende de la concepcin que se escoja para mirar la complejidad de esta situacin que va mas all de las sumas y restas sin contexto, aspticas y lejanas a un pueblo empobrecido, que olvidaron los consultores externos. La gratuidad existe, incluso en pases con capitalismo desbordado, la tienen universidades publicas del continente en Ecuador, Argentina y Uruguay y en no menos de 10 pases de la Unin Europea entre otros y es buen momento para que la universidad convierta la energa de sus luchas en una agenda comn, que convoque por esta vez, a las directivas a ponerse del mismo lado en la defensa del bien publico llamado UPTC y que el momento de crisis e inicio de la implementacin de acuerdos de paz, sirva para llamar al gobierno a privilegiar la inversin de recursos en educacin universitaria, antes que alimentar los mismos sistemas de corrupcin nacionales y locales o dilapidar impuestos en ejrcitos para la muerte.

El 26 de septiembre de 2017 se quedar, en todo caso, en la memoria colectiva de las luchas universitarias y en la retina de la sociedad con la imagen de miles de estudiantes en las calles demostrando que la protesta colectiva es un derecho y una herramienta poltica fundamental para seguir defendiendo la universidad publica, que es del pueblo y que el pueblo defiende.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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