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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2017

Tener hijos en Espaa como riesgo de exclusin social

Sara Mndez y Jos A. Llosa
CTXT

Espaa rene muchos de los ingredientes necesarios para que la maternidad y la paternidad, especialmente la primera, se conviertan en factor de vulnerabilidad a pesar de contar con un empleo


El mero hecho de tener hijos en Espaa se puede considerar como un factor de riesgo de exclusin social. Evidentemente, la problemtica no reside en el acontecimiento vital de tener hijos, sino en la ausencia de polticas pblicas orientadas a la crianza, combinada con un contexto propenso a la exclusin.

El impacto econmico de tener hijos en el actual momento sociolaboral va ms all de que un nuevo miembro en el hogar implica repartir los ingresos entre ms personas. Espaa rene muchos de los ingredientes necesarios para que la maternidad y la paternidad (especialmente la primera) se conviertan en factor de vulnerabilidad a pesar de contar con un empleo. Este riesgo de exclusin acompaa a las familias a lo largo de diferentes momentos vitales relacionados con la progenie, que trataremos de recorrer en este artculo: primero, la crianza de los hijos y la conciliacin; luego, el problema de emancipacin de los jvenes en Espaa vinculado a la precariedad, por ltimo, en la vejez, la necesidad que empuja a muchas familias a vivir de las pensiones de los mayores.

El modelo de familia mediterrneo, basado en la solidaridad y apoyo instrumental intrafamiliar, se convierte en la ltima red de apoyo en los casos de riesgo de exclusin social de la poblacin espaola. Las polticas pblicas confieren a la familia un carcter ntimo o privado, limitando al mximo la intervencin y responsabilidad del Estado. Dicho de otra manera, la tradicin de cuidar unos de otros parece liberar al Estado de garantizar unos derechos mnimos en este sentido. Por otro lado, el elemento encargado de garantizar el bienestar de la ciudadana es el empleo, y la capacidad de cada persona para alcanzar unas condiciones laborales que lo permitan. Sin embargo, estas se vienen abajo, pues el modelo de familia que conocamos se encuentra en proceso de transformacin.

Familia y empleo son dos elementos necesariamente vinculados, y el modelo econmico neoliberal cuenta, en el mejor de los casos, con la familia nuclear en constante movilidad geogrfica. El carcter nmada que se le exige al trabajador contemporneo resulta incompatible con el apoyo de la familia extensa, con lo que la red ltima de apoyo que la legislacin en polticas pblicas injustamente presupone, realmente est en desaparicin sin alternativa alguna.

El primer momento vital donde sube el riesgo de caer en la exclusin social viene con el embarazo y los primeros aos de crianza. Eric Crettaz y Giuliano Bonoli hicieron un estudio muy interesante en 2010 en el que calculaban el riesgo de ser trabajador pobre en diferentes pases, entre ellos, Espaa. Tener hijos era una de las variables determinantes, y en nuestro pas, sobremanera. La causa radicara en las limitadas polticas pblicas familiares puestas en marcha para ayudar a la poblacin trabajadora a conciliar su vida familiar y laboral. Algo propio, como decamos, de los pases de la regin mediterrnea de Europa.

Con un panorama marcado por las dificultades en la conciliacin, muchas mujeres se ven abocadas a abandonar sus puestos de trabajo para criar a sus hijos, a postergar a bsqueda de empleo si no se posee al dar luz, o a buscar, aceptar y asumir trabajos con jornada parcial. Este tipo de contrato se toma como uno de los indicadores de precariedad laboral, y la tasa espaola en mujeres triplica a la de hombres. Por otro lado, las madres autnomas ven cmo las bajas maternales implican una reduccin importante de sus ingresos, lo cual les obliga a reducir al mximo su duracin si la salud se lo permite.

Todos estos factores facilitan una reduccin de ingresos en el hogar, que, de manera lgica y a la vez paradjica, se acenta cuantos menos adultos haya en la vivienda. Es decir, el riesgo de pobreza no vendra tanto por la cantidad de personas que conformen el ncleo familiar, como por la proporcin de adultos y menores. Por esto mismo, las familias monoparentales, encabezadas por mujeres en 3 de cada 4 casos, son uno de los grupos sociales ms vulnerables de caer en la pobreza.

Pero las grandes vctimas de la exclusin social son, en este momento vital, los nios y las nias. La pobreza infantil se toma como uno de los termmetros de desarrollo de los pases. Espaa, a este respecto, se descubre como el segundo pas de Europa con mayor tasa pobreza infantil segn Save the Children (29,6% de pobreza relativa infantil en 2016), y donde la tasa de Riesgo de Pobreza y Exclusin Social resulta ms alta en menores de 16 aos que en personas adultas y jubiladas. Ah est el ncleo del problema que se est apuntando, y sin duda parece lgico relacionar con los datos de estudios PISA sobre fracaso escolar, o las tasas de abandono prematuro de la formacin acadmica. Quiz el fracaso escolar no hay que ir a buscarlo slo en la ensima reforma de la educacin, sino que sea un proceso interrelacionado con problemticas mucho ms profundas.

Cuando se pasa a tener hijos mayores de edad, con su formacin terminada y con la intencin de convertirse en personas adultas e incorporarse al mercado laboral, se encuentra que ahora son ellos los que caen en riesgo de exclusin social. La media de edad de emancipacin de la poblacin espaola se sita, segn datos de Eurostat de 2015, en los 29,4 aos, lo que supone 3,3 aos por encima de la media europea. Con respecto a Suecia, los jvenes espaoles tardan una dcada ms en emanciparse. Por qu? Entre otras razones, relativas a la formacin y la propia cultura del pas, las altas tasas de desempleo y precariedad en la poblacin joven ayudan a que se mantengan dependientes de sus padres casi hasta los 30 aos, o incluso ms. Qu implica esto? La normalizacin de la precariedad congnita en la entrada al mercado laboral. Posiblemente, el gran triunfo de la crisis reside en convertir en normalidad lo inconcebible, y se asume con certeza el inicio de la carrera laboral como un camino de sufrimiento: de contratos temporales enlazados, de periodos desproporcionados como becarios, y del sueldo mnimo como objetivo ideal, cuando no nos topamos con trabajos gratuitos. Frente a ello, la estadstica indica que la poblacin joven europea, que padece una situacin similar al entrar al mercado laboral, se encuentra reconocida como grupo vulnerable de exclusin social por parte de organismos como la OIT (Organizacin Internacional del Trabajo). Sin embargo, Bjrn Hallerd explica que no se aqueja como un caso tan acusado entre los jvenes mediterrneos. Mientras que la tasa de jvenes espaoles en desempleo (44,4% en la anual de 2016) supera ampliamente a la de nuestros vecinos europeos, Alemania (7,1%) o Suecia (18,9%), Hallerd afirma que el riesgo de exclusin social entre los jvenes espaoles puede verse enmascarado, justamente, por el apoyo de su familia hasta edades muy avanzadas. De nuevo, nuestros congneres cubriendo problemas de base en cuestiones de polticas, y el Estado despreocupndose de ofrecer garantas laborales.

Espaa funcionaba, hasta estos aos, bajo un modelo laboral dual, es decir, polarizado entre sectores y profesiones con muy buenas condiciones laborales frente a otros de extrema precariedad. Por eso, la capacidad de ser apoyado econmicamente por los padres depende del extremo de la balanza donde se encuentren estos. Sin embargo, la crisis ha impuesto un cambio en el modelo econmico. Si nos atenemos a la taxonoma de regmenes laborales de Duncan Gallie, de ese modelo dual en el que el grupo de altos beneficios laborales se mantena a expensas de la precariedad de los de abajo (normalmente de los jvenes), nos movemos a un rgimen economicista anglosajn: las reglas laborales quedan marcadas por el propio mercado. Este trasvase a un modelo economicista, por definicin ms flexible, impone lo que Robert Castel denomin la desestabilizacin de los estables. El grupo social de mayores de 45 aos, los padres de los jvenes en situacin de empleo precario, est pasando de ser el grupo con ms derechos laborales a engrosar las cifras de desempleo de larga duracin y padecer el denominado edadismo (la tasa de desempleo en personas entre 50 y 65 aos es del 17,2% en Espaa frente al 6,5% de la media europea en 2016).

En un tercer momento vital, el de la jubilacin, la exclusin social llama a la puerta a personas que posiblemente nunca se hubieran acercado a ella. La imagen que las pelculas de Pierce Brosnan arrojan de una jubilacin por todo lo alto con affaires amorosos en alguna isla paradisiaca poco tiene que ver con la realidad de los mayores espaoles, especialmente de las mujeres. Para muchas, el reflejo est ms en el Carmina o revienta de Paco Len, haciendo malabares para que los suyos vivan al da. No slo acudimos a una cuanta de prestaciones ms all de los 65 aos claramente insuficiente, sino que, en muchos casos, esa prestacin de jubilacin se convierte en el nico sustento de los hogares. La Encuesta de Presupuestos Familiares del INE nos indica que en 2016 uno de cada cuatro hogares estaba sustentado principalmente por una persona jubilada. Asimismo, segn un estudio de la ONG Educo dedicado al papel de los abuelos tras la crisis, ocho de cada diez ayudan econmicamente a sus hijos y nietos, y el 50% afirma darles de comer casi a diario.

Las malas condiciones laborales y salariales de sus hijos los ha llevado a convertirse en el principal apoyo econmico tras la crisis econmica. De nuevo, la problemtica se encuentra ntimamente vinculada al empleo: el trabajo en Espaa es genuinamente inestable. Expertos hablan de la elasticidad del mercado laboral espaol, donde el despido barato se convierte la primera herramienta para reestabilizar la economa en tiempos de crisis. Esto, unido a la convencin cultural de propietarios de vivienda en Espaa, lleva al drama del desahucio y los avales. El aval hipotecario se impone como una razn de exclusin primaria entre la poblacin en edad de jubilacin, que aval en crditos a sus hijos. Cuando una entidad bancaria confiere un crdito basndose en los ingresos, la facilidad de despido hace difcil cualquier previsin a 20 o 30 aos. Estos crditos se han otorgado a la ligera nicamente a sabiendas de que el cliente siempre, y en todos los casos, sera el que est en una situacin de desproteccin.

A modo de conclusin, en la raz de todos estos problemas tenemos que volver al periodo de transicin. Ahora que por mil motivos la transicin espaola est en reevaluacin, desde la intervencin psicosocial tambin hay mucho que decir sobre las polticas sociales. El sistema de bienestar en nuestro pas tradicionalmente se ha asentado en tres pilares muy importantes: sistema de pensiones, educacin y sanidad. Estas son las tres preocupaciones y el ncleo histrico de debate poltico y social. Sin embargo, hay otros dos elementos muy evidentes que dej olvidados: polticas familiares y vivienda. Cualquier momento de crisis en la sociedad espaola evidencia esta desatencin, en el momento actual a travs de las cifras de pobreza infantil o el profundo problema de los desahucios y todas sus dinmicas asociadas. Tristemente, cuando ms se evidencia la necesidad de nuevas polticas para cubrir problemticas ms visibles que nunca, el sistema de bienestar espaol est en un proceso de retroceso. Quiz en un momento de desmantelamiento.

Sara Menndez y Jos A. Llosa forman parte del Equipo de investigacin Workforall de la Universidad de Oviedo.

Fuente: http://ctxt.es/es/20170927/Politica/15206/pobreza-precariedad-exclusion-social-ctxt-save-the-children.htm



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