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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2017

Ajuste, violencia y deterioro de la calidad democrtica

Isaac Grober
Rebelin


La violencia como rasgo propio del neoliberalismo. Sus formas y objetivos. Sus efectos y los peligros sobre el futuro de la convivencia social. La degradacin de la legalidad institucional y la calidad de la democracia.

La desaparicin forzada de Santiago Maldonado, de lejos la manifestacin de violencia ms grave desde que asumi Cambiemos, no es la primera ni nica exteriorizacin que exhibe el capital concentrado que bajo esa insignia marca el rumbo del gobierno.

Es que esta violencia es la resultante de una secuencia concadenada de polticas y medidas propias de una fuerza que gobierna desplegando un plan de miseria programada contraparte de la acumulacin de riqueza y de poder en favor de ese capital en consonancia con una concepcin punitiva del orden que pone a las fuerzas represivas del Estado y a la institucionalidad misma en una perspectiva centrada en contra de los sectores vulnerables.

Por eso es parte inseparable de esta violencia la premeditada profundizacin de la desigualdad, la generacin de desempleo, el deterioro de la calidad de vida de ncleos cada vez ms numerosos, el cierre de empresas, la expansin del hambre, del crecimiento de la mortalidad infantil y de personas en situacin de calle y para muchos, la perspectiva de convertirse en seres descartables porque ya no son tiles para consumir ni para producir.

Qu otro carcter se le puede atribuir por ejemplo, a la supresin del acceso gratuito de medicamentos a jubilados si adems se considera que sus haberes no alcanzan al lmite de la indigencia o la de las pensiones no contributivas a discapacitados, mientras se abulta la deuda externa y los intereses que se pagan y que en lo esencial derivan de la necesidad de financiar la concentracin de ingresos y fuga al exterior de capitales invertidos en rubros especulativos y parasitarios?

Formas y objetivos de la violencia

Todo hace a la violencia y es parte misma de ella porque es fruto de una orientacin poltica que atenta contra la dignidad de la vida y hasta la vida misma, que menoscaba derechos que al pretender ser preservados por los afectados, se los aplasta recurriendo a la represin y a su criminalizacin.

Represin que tambin es programada con vista a distintos propsitos, aunque todos confluyen a un mismo objetivo final: el ms inmediato es doblegar la resistencia; otro, infundir miedo en los colectivos populares de modo que se quiebre en ellos su voluntad de expresar resistencias, dando as apariencia de gobernabilidad; y en tercer lugar, consolidar un patrn cultural tendiente a naturalizar la diferencia entre quienes tienen el poder y la aptitud para aplicarlo y quienes tienen la obligacin de someterse, de acatar. En esencia, eternizar el dominio de los primeros y naturalizar tambin la legitimidad de su codicia, expresada en concentracin de capital y ganancias. Disciplinar y adoctrinar.

Es un coctel que viene precedido y acompaado de una sustanciosa dosis de pretendidas justificaciones plagadas de mentiras descaradas y de un cinismo inaudito, que son un agravio a la inteligencia y al respeto que todo mortal pretende para sentirse ciudadano. Esto tambin es violencia.

Con toda esta perspectiva la derecha neoliberal se justifica para mantener como prisioneros polticos a Milagro Sala y los tupaqueros o reprimir a los pueblos originarios, incluida la desaparicin de Santiago Maldonado, con la misma meta que persigui la dictadura cvico militar del 76, pero ahora desde un gobierno con un origen legitimado por el voto.

Entonces por qu ha de extraar el negacionismo sobre el nmero de desaparecidos en la dictadura o que se proclame que es un curro la lucha por la vigencia de los derechos humanos o que los demonios no eran tan demonios o que los cargos de mayor responsabilidad poltica y operativa inmediatamente debajo de Patricia Bullrich estn ocupados por quien pblicamente reivindic la dictadura y fue abogado defensor de genocidas (Pablo Noceti) y otro (Daniel Barberis) que por su calidad de secuestrador, cumpli condena en Devoto? Estn desvinculados los propsitos centrales de la represin de la que venimos hablando del fallo de la Corte Suprema de Justicia rgano integrante del Estado- que con la aplicacin del 2x1 amnisti a un genocida?

Es que la violencia est en el ADN del neoliberalismo, ms an en la etapa en la cual el capitalismo cursa una larga y profunda crisis de la que en perspectiva no puede salir, la que entre otras cosas se origina y se expresa en la tendencia declinante de la tasa de ganancia del capital concentrado. En tales condiciones el bloque de poder no est dispuesto a que se le escape ninguna presa.

Por eso tampoco puede asombrar el regocijo de los grandes terratenientes de la Patagonia, agrupados en la CRA y la SRA, con motivo de la represin a los mapuches.

Es en este contexto y con aquellos mismos objetivos que la derecha neoliberal impone por un lado el ajuste y ordena por el otro reprimir y criminalizar a trabajadores en huelga, intervenir arbitrariamente sindicatos, mirar para otro lado frente a las prcticas de la tortura y el gatillo fcil, practicar razias, encarcelamientos arbitrarios y requisas, mandar sitiar con la fuerza pblica a empresas en oportunidad de conflictos laborales y hasta como para no tener miedo emplazar fuerzas de seguridad en las puertas de entrada de establecimientos para dar a conocer los nombres de los trabajadores impedidos de ingresar en razn de despidos ordenados por la patronal.

No se salvaron ni los nios de una murga, ni los alumnos y maestros de escuelas pblicas visitados por agentes de seguridad o de inteligencia, ni docentes que abordaron en clase la temtica de la desaparicin forzada o el instructivo por el cual se pretendi criminalizar a los alumnos por la reciente toma de escuelas. En fin, currculum de un Estado represivo con un ejercicio del poder con frecuentes excepciones al estado de derecho en el marco de una democracia.

Estamos lejos de una enumeracin exhaustiva de los rasgos autoritarios del rgimen macrista, pero ahora no podemos menos que expresar nuestra alarma por los recientes intentos de reflotar la teora del enemigo interno de la malhadada doctrina de la Seguridad Nacional. Su objetivo no es otro que ocultar la verdad sobre los problemas reales, silenciar a los disidentes y conformar una base de masas que respalde la consolidacin del dominio del bloque de poder sobre el que se asienta Cambiemos.

Para eso tratan de fabricar una imagen artificial de la realidad preada de inseguridad, caos y violencia, de la cual se responsabiliza a opositores, terroristas, anarquistas, etc. a los que hay someter mediante la represin. Ocurri tras la concentracin en Plaza de Mayo por la aparicin con vida de Santiago Maldonado, con infiltrados provenientes de la polica y los servicios de inteligencia disfrazados de manifestantes exaltados y violentos y, razzia mediante, encarcelamientos arbitrarios. Argumento calcado cuando la represin a los mapuches y las protestas en Esquel.

A la degradacin de la democracia y la institucionalidad, este camino suma el riesgo de generar un clima de odio, de enfrentamiento entre argentinos y de convivencia social insostenible y peligrosa. Se est poniendo en peligro la paz interior.

Degradacin de la legalidad institucional y la calidad democrtica

Hay otros procederes que vienen infringiendo daos a la legalidad institucional y a la calidad de la democracia, hechos que lesionan la seguridad jurdica y ponen en riesgo el acceso a derechos de cualquier ciudadano.

Ya en el comienzo de la gestin, la pretensin de completar por decreto la dotacin de la Corte Suprema y derogar por la misma va la Ley de Servicios de Comunicacin Audiovisual, mostr la hilacha.

Las principales corporaciones mediticas, integrantes del bloque de poder, son portadoras de la misin de desinformar, manipular y dar cobertura a la gestin gubernamental. Objetivo: domesticar y adoctrinar. Contribuir al cambio cultural. Y si algn medio o periodista molesta, se lo acosa judicialmente, se lo censura o asfixia econmicamente..

Parte del poder judicial, ese que est tan a gusto de volar al ritmo y acorde a la direccin de los vientos, incluida la Corte Suprema, se ha degradado tanto que hasta perdi el pudor de cuidar las formas.

Por eso el aparato poltico-meditico-judicial arma causas sin el menor sustento fctico, acosa judicialmente y denigra a opositores, sus familiares y allegados, admite y hasta justifica las presiones del Poder Ejecutivo como las amenazas de remocin o juicio poltico a jueces y fiscales que no lo representen porque fallan en disonancia con lo que le conviene al poder, incluso en investigaciones por presuntos casos de corrupcin y delitos que involucran a encumbrados integrantes de actual gobierno. A los del fuero laboral, el Presidente los tild de integrar mafias.

Tambin se designan jueces y fiscales amigos o se los cambia de jurisdiccin o de fuero contraviniendo normas explcitas. La picota tambin cay sobre funcionarios designados con acuerdo del Senado que piensan distinto. Es un republicanismo para el cual no existen preceptos constitucionales, leyes preexistentes ni normas procesales que respetar.

En sntesis, estamos frente a un poder y una poltica que en los hechos viene demostrando su objetivo de llegar a detentar la suma del poder pblico y de barrer con todo lo que se le cruce por delante. Las invocaciones al dilogo y al trabajo conjunto, terminan siendo, como Cambiemos acostumbra, globos y papel picado y gritando a los cuatro vientos que s, se puede.

Son antecedentes que deben servir de alerta al ciudadano de a pie. Son hechos cuyos efectos lo involucran y recaern sobre l, ms all de sus preferencias polticas o partidarias.

La irritacin por las mentiras y el manipuleo meditico de los hechos, la previsible resistencia por el ajuste empobrecedor que para despus de octubre prometen y que aplicarn con mayor vigor cuanto ms favorable les sea el resultado electoral, completada con la represin disciplinadora, conforman un combo que podr poner en grave riesgo la convivencia social y la paz interior. El ejercer el voto tambin es una forma de involucrarse en la lucha por alejar los riesgos de que ese temor se concrete.

Isaac Grober. Contador Pblico y Magister en Economa. Miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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