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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2017

Reinventar la poltica desde la izquierda del Frente Amplio (primera parte)

Tamara Ortega y Felipe Lagos Rojas


Debes amar el tiempo de los intentos

Silvio Rodrguez

A diferencia de lo que se ha planteado en la mayora de los anlisis publicados en las ltimas semanas a propsito de la definicin de candidaturas del conglomerado, los recientes acontecimientos al interior del Frente Amplio han servido para poner en evidencia desafos y tensiones que debemos ir resolviendo, de modo constructivo, amplio y con horizonte transformador. Tales desafos se concentran en tres mbitos: primero, la elaboracin de un piso comn de definiciones poltico-programticas que permitan densificar el proyecto en construccin; segundo, concretar el carcter amplio y de mayoras sociales que hemos definido como base y sustento de esta apuesta; y tercero, aportar en la tarea de reinventar un sujeto poltico desde la izquierda (o las izquierdas) del siglo XXI. Abordaremos los primeros desafos en una segunda oportunidad, para ahora situarnos en implicancias generales de esta ltima tarea.

Balances y tensiones emergentes

A seis meses de emerger, el Frente Amplio experiment su primer hito relevante: participar en primarias presidenciales, que entre otras cosas, demostr la capacidad de trabajo conjunto y las proyecciones de unidad de la coalicin. No obstante, en trminos de resultados, la derecha demostr (y de manera efectiva) su capacidad de movilizacin en las urnas, utilizando todos los recursos con los que cuenta: alcaldas, parlamentarios, caudillos, clientes. El resultado fue el respaldo a la continuacin de la versin ms cruda del proyecto de modernizacin neoliberal (Piera y Kast), aunque brindando algo de margen para un populismo de corte autoritario (Ossandn). Resulta improbable que las fricciones de campaa desemboquen en algo que no sea un traspaso casi total de votos hacia el ahora candidato nico de la derecha. De todos modos, queda claro que la derecha se sita en modo de movilizacin total en momentos en que ve amenazado su proyecto.

Mientras tanto, en el Frente Amplio, si bien nos conformamos con alcanzar las expectativas ms auspiciosas, s se alcanzaron dos objetivos centrales. Primero, el de desplegar una campaa nacional y de aprovechar los espacios institucionales disponibles para ello, lo cual requiri ir precisando y concretizando los contenidos, definiendo los lenguajes y las formas, y sobre todo dando cuenta que la unidad no se convoca, sino que se construye.

Segundo, se mostr una importante capacidad para congregar el voto de izquierda y sumarle a ste un espectro variable desde la centro-izquierda. Haciendo siempre la salvedad de que estamos analizando una primaria, es destacable que Beatriz Snchez y Alberto Mayol hayan logrado superar (aunque sea levemente) la cantidad de votos que el 2013 sumaron Claude, Miranda y Sfeir. Para un bloque que tena a esas alturas apenas 7 meses de vida, este no es un resultado menor, aunque ciertamente planteaba enormes tareas por delante.

Tal vez el principal elemento a destacar en este proceso sea justamente la sostenida desconexin entre una sociedad que expresa su malestar y descontento a travs de la movilizacin, por un lado, y el mundo de la poltica que busca representarlos, por el otro. Esto es parte del diagnstico del Frente Amplio, y difcilmente hubisemos esperado revertirlo con dos meses de campaa o con 15 das de franja televisiva. Se trata, por el contrario, de un trabajo paciente, necesariamente lento, donde los actores que se movilizan en la calle, en el lugar de trabajo, en el barrio o en la poblacin, no lo hacen en las urnas (y sin duda tienen buenas razones para no hacerlo).

Dicho de otro modo: si bien en la epidermis popular se advierte un inters creciente por politizar la discusin social, la descomposicin y atomizacin del tejido popular no deja mucho margen para el optimismo cuando es la misma poltica la que se encuentra en cuestin, y cuesta el doble y el triple que el descontento se transforme en voto propositivo. Este es precisamente el desafo que asume Nueva Democracia, a partir del nuevo hito relevante en cuanto a disputa electoral, la inscripcin de candidaturas, con contenidos programticos hacia la izquierda del Frente Amplio, pero con mirada estratgica para cimentar caminos de transformacin.

Superar el neoliberalismo: materialidad y sentido comn

Para lecturas y apuestas en tiempos cortos, la etapa actual pide a gritos la transformacin de los marcos neoliberales de Chile, el experimento estrella del monetarismo en clave rentista. Es hora de remover los cimientos econmicos, amarres institucionales y, sobre todo, referentes culturales del neoliberalismo. Sin pretender apuntar a todos estos flancos en estos tiempos cortos, es importante no perder de vista la profundidad que adquiri la materializacin del proyecto modernizador autoritario y, por lo tanto, la profundidad que requiere la construccin de un nuevo proyecto de transformacin social.

En lo que refiere al Frente Amplio, en su corta existencia se han instalado algunas tensiones identitarias que parecen no resueltas: poltica de las elites versus basismo o territorialismo; estrategia ciudadanista versus polo de izquierda. Lo cierto es que se trata de torsiones que dinamizan las posiciones dentro del bloque, sin dar cabal cuenta de un conglomerado en construccin y por tanto, de un proyecto tambin en ciernes an con muchas definiciones polticas por definir.

En estas torsiones se ha propuesto la interrogante sobre lo que es y no es ser de izquierda, identificando una polaridad (un tanto vaca pero expresiva) entre la vocacin de mayoras y la bandera roja [1] . Esta lectura que compartimos en buena parte- sita la tarea en la construccin de alternativa popular de poder real, donde sea la lucha social la que determine el pulso de lo poltico. En consecuencia, se entiende que la mera autoidentificacin de izquierda no constituye sino un testimonio o un dato y no un curso de accin, al tiempo que resulta fcilmente amoldable a otro nicho de votantes.

Pero la izquierda tampoco se agota en el ejercicio de proponerse a s misma como portadora de una nueva tica para la poltica. Eso significa no slo no entender el problema del poder (que parte por el hecho de que jugamos en una cancha en que no hemos puesto an regla alguna) sino que suele terminar en un efecto boomerang que pega en la cara de quien lo lanza. Por otra parte, otros sectores han ubicado los contornos de una izquierda viable en su capacidad para incidir en materias de poltica nacional o sectorial. Ahora bien, siendo ste un elemento importante, resulta insuficiente poner el incidir como un objetivo: la incidencia puede ser un buen indicador de un movimiento mayor, pero en ningn caso logra abarcar dicho movimiento.

Desde Nueva Democracia creemos que la construccin de un referente poltico de izquierda debe orientarse a construir las condiciones reales para transformar el sentido comn acerca de lo que hoy conocemos por poltica y por poder. Pero subvertir el sentido comn no es una tarea que se realice en el aire (cual superestructura), sino que sta debe ser acompaada de estrategias que expliquen y apunten a modificar las condiciones materiales en las que hoy vive la variopinta clase trabajadora.

En efecto, la heterogeneidad actual de lo social invita a algunos sectores (dentro y fuera del Frente Amplio) a apoyar proyectos con poca incidencia estructural, los que terminan por justificar relatos de cambio que son vagos tanto en sus definiciones sobre las demandas y luchas centrales como en su identificacin de adversarios. En estos relatos ambiguos, los sujetos y clases sociales en pugna terminan por difuminarse en un mar de masas heterogneas, supuestamente dispuestas contra un adversario comn: las clases o elites polticas.

En vez de apostar por crticas centradas en las intencionalidades de los agentes neoliberales (sean stos los grandes empresarios o sus guardianes), o en sus (in)capacidades para conducir el actual ciclo poltico, comprendemos que el neoliberalismo arrib como necesidad histrica del capital y como mecanismo de supervivencia para el sistema, no como un desvo malintencionado de agentes presos de sus prcticas corruptas o desvirtuados en la necesidad de renovacin poltica post dictadura.

En consecuencia, entender el actual momento de crisis como un escenario propicio para superar solo el neoliberalismo, ah radica el error: el horizonte de transformacin debe apuntar a la totalidad estratgica, con una clara disposicin tctica de todos los actores movilizados hacia la construccin de un proyecto que sea capaz de constituirse en la contingencia, asumiendo la heterogeneidad de luchas y demandas, pero con una clara composicin orgnica clasista. Clasista en el sentido de comprender que el momento neoliberal responde a la organizacin mundial de acumulacin de capital que se reinventa, y que resita el rol del continente en ese contexto, desmintiendo de pasada los argumentos metafsicos que defienden el cierre definitivo de la lucha de clases. Al contrario, en la vereda del frente la burguesa en nada ha renunciado a su dominacin de clase: peor an, persevera en cohesin clasista en la cima, fragmentacin en el centro y atomizacin en la base, de acuerdo a las claves de anlisis de James Petras.

En Chile no es solo dficit de representacin lo que hay, sino una ruptura, un cambio de ciclo poltico, donde la apuesta no radica en recuperar la legitimidad de la institucionalidad democrtica liberal y sus rganos de representacin, sino construir un bloque histrico que dispute la hegemona y que sea capaz de disear una nueva democracia, no representativa ni liberal sino participativa, popular y directa, para un nuevo ciclo histrico.

Un Frente Amplio para los sujetos populares

Nosotros/as entendemos los desafos de una izquierda posible desde las coordenadas de la vocacin de poder, el arraigo de masas y la unidad en la accin. De este modo, comprendemos el protagonismo popular antineoliberal como objetivo estratgico, que a la luz del perodo electoral sita la ofensiva programtica como un terreno propicio para avanzar en definiciones y horizontes concretos. Sern las parlamentarias el terreno donde se libren batallas relevantes del Frente Amplio, incluso ms que en la candidatura presidencial unitaria.

En este sentido es que proponemos parlamentarizar las presidenciales y no al revs. Creemos que tanto las apuestas programticas como la capacidad de anclaje territorial de las candidaturas parlamentarias sern indicativas del grado en que las dirigencias y los propios aspirantes a representantes logran movilizar y volver productivos los intereses y disposiciones transformadoras de las bases que las y los sostienen (o bien terminen por anestesiarlas desde arriba).

El Frente Amplio es hoy un campo de tensiones y disputas creativas para la izquierda, y as lo entendemos quienes hemos trabajado en l desde nuestra procedencia desde el mundo popular. En consecuencia, enfrentamos estos desafos con la conviccin de construir y aportar a la izquierda tanto desde los movimientos sociales y las luchas sectoriales como de sus expresiones territoriales, con el objetivo de aportar al protagonismo popular antineoliberal.

Ahora, cmo construir nuevas formas de democracia para un nuevo ciclo histrico? A los cortos meses de vida del Frente Amplio, algunos ya se atreven a hacer balances y crticas respecto al enraizamiento popular del Frente Amplio, a su supuesta composicin elitista o sobre la inmadurez de sus militantes. Lo cierto es que el Frente Amplio es una coalicin diversa y para nada homognea, y quienes la conformamos entendemos el actual momento como oportunidad histrica, donde debe primar la construccin de unidad en medio de la disputa real por transformar la poltica, su sentido comn y su base material.

Si miramos al pasado, tanto las organizaciones polticas, como el movimiento obrero y los sindicatos en su tiempo, lograron imponerse en los procesos histricos no de manera aislada ni construyendo nichos de incidencia atomizada, sino apostando por saltos que aprovechaban la contingencia histrica. De este modo, los sectores populares fueron construyendo al calor de la necesidad de la unidad y la co-dependencia, que claramente contribuye mucho ms que ver la paja en el ojo ajeno (sobre todo si lo que miramos es un espejo). Entonces, a superar el juego del adversario que puede observar cmodamente como los sectores de la izquierda chilena discuten entre s, con pobres argumentos que apuntan a una especie de basistmetro para ver quin est ms o menos en los territorios o quin comprende mejor o peor las realidades de los sujetos populares. Convengamos en algo, superemos las discusiones menores y situemos en el centro lo importante, que es la construccin de un bloque que efectivamente movilice, represente y articule a los distintos sectores de la clase trabajadora y las distintas luchas actuales, en pos de un proyecto comn.

No desconocemos los riesgos que enfrentamos en este proyecto, incipiente pero con potencialidad de trascendencia. Es por esto que ms que mantenernos en la vereda, ms que mirar desde fuera con desconfianza, continuamos desde todos nuestros espacios de construccin popular, apoyando este proyecto, sin descuidar el trabajo colaborativo, sin competencia, con vocacin de poder y unidad, pues sin estos componentes difcilmente seremos dignos de llamarnos continuadores de las luchas histricas de nuestro pueblo.

Los autores son militantes de Nueva Democracia - Chile

 1/ Thieleman, L. Sobre la disputa por el centro y el bloque de izquierda: situaciones sin rebelda en la izquierda chilena. En www.redseca.cl , 21 de agosto de 2017.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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