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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2017

Consulta: ms dudas que certezas

Magdalena Len T.
ALAI


constitucion_2008_ecuador.jpg

En el devenir de nuestros pases se registran momentos excepcionales de bsqueda de lo nuevo, de cambios que nos acerquen al bien comn. En Ecuador, uno de esos momentos de sntesis transformadora se dio en la coyuntura de la Constituyente de 2007 2008. Un consenso del mayor alcance social fluy por mltiples vas y se plasm en un texto constitucional que llen de orgullo a la mayora casa adentro y se proyect como ejemplo al mundo. Fue un momento de entusiasmo y toma de conciencia colectiva que permiti adoptar la lgica de los derechos por sobre la primaca de los intereses particulares o sectoriales, el horizonte indito del Buen Vivir como alternativa desde lo propio.

Ese compromiso mayoritario con un cambio integral y la legitimidad incontestable de la Constitucin vigente no aseguran, sin embargo, su viabilidad per se. Esta depende de dinmicas imbricadas de gobierno y sociedad capaces de disputar el poder, de afirmar y ampliar condiciones para el cambio, ms an en contextos de desigualdades estructurales y poderes fcticos que buscan perennizarlas.

El asedio a los consensos histricos de la Constitucin y de otros instrumentos derivados de sta por ejemplo la Ley de Comunicacin- ha sido una constante desde grupos de inters integrantes de la oposicin. Su aoranza de frmulas previas de mesas de dilogo y concertacin, de pactos ad hoc, acompa su condena a la primaca del inters pblico y a los lmites puestos al poder del mercado. Otro frente un tanto inesperado de asedio ha provenido de formatos de participacin local que generan micro decisiones y acuerdos puntuales en torno a intereses y hasta caprichos grupales o momentneos por sobre definiciones estratgicas, derechos y normas.

En los aos transcurridos los avances, si bien desiguales, han sido apreciables. Los pasos en recuperacin de lo pblico, de la soberana, los adelantos en la institucionalidad democrtica hoy injustamente denostada-, el sentido de preeminencia de los seres humanos por sobre el capital, la mejora de condiciones de vida, son, entre otros, pasos de enorme significado en una bsqueda post neoliberal contracorriente.

As, cundo y cmo evaluar la validez de un modelo constitucional de estos alcances? Sin duda no en el corto plazo y con miras a desechar partes atendiendo a presiones de grupos de inters. Lejos de esto, crear condiciones para seguir avanzando fue el desafo implcito en el resultado electoral de 2017, cuando en compleja disputa la mayora refrend la voluntad de proseguir con un proyecto y un proceso que desborda personas e incluso los lmites de las organizaciones polticas. Una decisin en firme que se esperaba fuera as asumida por los electos.

Pero asistimos a un desconcertante fenmeno de transformacin de victorias en derrotas, de autodestruccin. El nuevo Presidente Moreno, en legtimo afn de marcar estilo propio y condiciones de gobernabilidad, opt por el extrao camino de desacreditar a su antecesor y su legado, de distanciarse del movimiento Alianza Pas y su programa de gobierno. En cambio, para diversificar su entorno, gener dilogos con sectores empresariales, polticos y otros, concediendo igual estatus a intereses y derechos. Tambin se ha modificado el balance entre criterios personales y estructuras y lineamientos institucionales, en beneficio de los primeros. El ex Presidente Correa, a su vez, reacciona desde su domicilio en Blgica con una lgica defensiva, dejando un vaco de liderazgo estratgico, de conduccin de proceso.

Una derecha ya fortalecida por errores ajenos ms que por mritos propios, encuentra este nuevo momento de cosecha a costa del debilitamiento de las condiciones para sostener un proyecto transformador. El caudal de apoyo a la Revolucin Ciudadana se erosiona con el desacierto de apuntar a conflictos con adversarios equivocados, con temas y modos errticos.

En este ambiente, tan distinto de aquel de refundacin constitucional del Estado ecuatoriano, se ha convocado una Consulta Popular y se ha llegado a hablar tambin de una nueva Asamblea Constituyente. Ejemplos no faltan para mostrar que no siempre una Consulta refleja o refuerza la democracia. Podra, acaso, resultar lo contrario cuando se trata de usar la Constitucin como escudo para dirimir diferencias polticas o para legitimar arreglos basados en intereses?

La Constitucin y las institucionalidad derivada ofrecen mecanismos para avanzar con un sentido de proceso sin afectar su esencia, para hacer frente a los asedios provenientes de grupos de inters. Han permitido avances cualitativos inditos en todas las funciones del Estado y para impulsar mecanismos de redistribucin, por ejemplo un esquema tributario progresivo. Al abrirse, como se ha hecho, una recoleccin de preguntas que sern base para definir la Consulta, se da paso a evaluaciones superficiales, interesadas, marcadas por resentimientos o ambiciones particulares, que no pueden ser la pauta para desechar sin ms, cerrando una oportunidad irrepetible, esfuerzos vlidos que deben ser continuados.

La Constitucin no puede ser manejada como desechable en partes, a conveniencia, ante todo porque se estara desechando un resultado histrico que difcilmente podr reeditarse, ni en el corto ni en el largo plazo. Se trata justamente de ese consenso amplio logrado, que tuvo como eje la bsqueda del bien comn, la recuperacin y ampliacin de soberanas, la integracin indita de la nocin de Buen Vivir.

Los asuntos de ajuste institucional o normativo aludidos como motivo para este ejercicio electoral, bien podran ser abordados y resueltos a travs de los mecanismos existentes, abonando a su consolidacin y fortalecimiento, tal el caso del Consejo de Participacin Ciudadana, que representa un paso adelante de todo lo previo, con miras a fortalecer su capacidad de accin y respuesta, su pertinencia como funcin encargada de articular los procesos de control entre otros. No convendra maximizar la aplicacin de los mecanismos existentes en lugar de declarar prematuramente su obsolescencia?

Qu resultar de una Consulta en estas condiciones? Tal vez slo podr derivarse la victoria prrica de refrendar un supuesto caudal poltico propio, proposicin que forma parte del collage de tesis opositoras al cambio, a costa de debilitar un proyecto que es origen y horizonte del gobierno electo y que puede quedar en el camino.

 

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/188351


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