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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2017

El rey toma partido y lo hace por la derecha en su discurso sobre el conflicto de Catalua
Un discurso para la guerra

Iigo Senz de Ugarte
eldiario.es


La Zarzuela se ha unido a La Moncloa y Gnova en la apuesta total y sin ambages por la mano dura contra la Generalitat en su aventura por la independencia. En una intervencin sin precedentes en una monarqua parlamentaria en la que el rey no tiene poderes polticos ni puede tenerlos en Europa en el siglo XXI Felipe VI ha pronunciado un discurso dursimo sin espacio para dar ninguna opcin al dilogo con los nacionalistas catalanes en lo que es en la prctica una declaracin de guerra a la Generalitat que preside Carles Puigdemont.

Los que confiaban en un llamamiento al dilogo, por genrico que fuera, como forma de solucionar esta crisis tardaron slo unos segundos en darse cuenta de que no habra tal cosa. El tercer prrafo del texto del discurso cortaba de raz esa posibilidad: "Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemtica las normas aprobadas legal y legtimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado".

Lo que vino despus iba en la misma lnea. "Quebrantado los principios democrticos", "socavado la armona y la convivencia", "menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad", "poner en riesgo la estabilidad econmica y social de toda Espaa".

El rey es el jefe del Estado y miembro de una dinasta que comenz a gobernar en Espaa a principios del siglo XVIII tras una guerra que tuvo su eplogo precisamente en Catalua. Era obvio que Felipe VI estaba obligado a defender con pasin la unidad de Espaa, y por ah no hay ninguna sorpresa ni decepcin. Pero el discurso fue tambin una apuesta poltica por una forma concreta de solucionar esta crisis que pasa de forma literal por las posiciones que han expresado el Partido Popular y Ciudadanos.

El rey toma partido y lo hace por la derecha. Sus palabras suponen una enmienda a la totalidad de las posiciones mantenidas por Podemos en esta crisis. En lo que se refiere a una posible negociacin, son tambin un rechazo completo a la peticin que hizo Pedro Snchez a Mariano Rajoy para que dialogue de forma inmediata con Puigdemont.

Lo nico que le falt al monarca fue ordenar la aplicacin del artculo 155, la detencin de los dirigentes de la Generalitat y la convocatoria de nuevas elecciones en Catalua. Quiz Rajoy se haya comprometido ya a hacer eso. Si no es as, el presidente del Gobierno ya sabe por dnde respira la monarqua.

Los independentistas caminan hacia la independencia a travs de una insurreccin poltica y en la calle. Tenan que contar con esta respuesta y pensarn que les favorece. Habr que suponer que redoblarn su apuesta en la calle.

Aquellos que creen que policas, fiscales y jueces no pueden solucionar por s solos problemas polticos graves, o los que estiman que repetir que la ley hay que cumplirla no sirve de mucho si la legitimidad del sistema poltico est cuestionada, deben saber que hoy el rey les ha repudiado. Su apoyo a la monarqua, o su tolerancia a la presencia de un rey en la jefatura del Estado, se ve sometido desde hoy a una prueba difcil de aceptar.

La confrontacin en el conflicto cataln est asegurada y sera estpido pretender que vaya a limitarse al campo institucional o a los tribunales. Estamos dando pasos hacia un horizonte que nunca pensamos que llegara. Las escenas violentas que se vieron el domingo no sern las ltimas. Cuando se utiliza un lenguaje de guerra, nadie debe sorprenderse de que tenga consecuencias.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/discurso-guerra_6_693340697.html



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