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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2017

Los santos inocentes (1984)
El desalmado rostro de una sociedad

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin

Captulo del libro Cine & Literatura: el matrimonio de la posible convivencia, Universidad Los Libertadores, Bogot, 2014, 141 pp.: Cap. II, pp. 55 a 65.


A Valentina in memoriam, santo inocente de quien nunca lograr desprenderme.

Y a Santiago, de quien tampoco quiero

 

En 1984 se estren en Espaa una de las pelculas ms sorprendentes, cautivantes y reveladoras de cuantas se hayan proyectado posteriormente en Colombia, pas en el cual fue conocida dos aos despus. Con motivo de un aniversario ms de dicho acontecimiento audiovisual, a continuacin se intentar desentraar parte del espritu de esta obra, dirigida por el espaol Mario Camus, cuya lucidez, humanismo y tratamiento de la parbola poltica, referida a un grupo de desheredados de la tierra, difcilmente encuentra un equivalente dentro del panorama cinematogrfico contemporneo; as como tampoco es fcil hallarlo dentro de la relacin literatura y cine especficamente en cuanto tiene que ver con la libertad de adaptacin, que llega hasta la transgresin, la capacidad para modificar personajes, hechos y situaciones y la destreza en el manejo del lenguaje: hecho que sorprendi positivamente al autor de la novela.

A travs del lenguaje, Camus logr transformar el original literario en una pieza flmica de alto vuelo potico, sin traicionar en ningn momento la idea central del argumento, objetivo de toda buena adaptacin. De un denso contenido realista, inmerso en aguas o, peor, en el lodo de la poltica, sin caer, eso s, en el manido recurso al mamertismo (el recurso al dogma y al sectarismo, sin atender a razones del interlocutor), calamidad de frecuente uso en ciertas latitudes. Latitudes en las que an se piensa que cualquier expresin artstica debe retribuir los favores polticos y que el cine debe llevar una fuerte carga ideologizante como en los casos del realismo socialista, con su culto a la personalidad, del tendencioso parnellismo, no maccarthysmo, con su negacin del ser, y, en el plano nacional, del otrora poderoso yugo peceemelista del Partido Comunista Marxista Leninista, con su insatisfecho espritu burgus, de descarado proselitismo. Y no, como tiene que ser para que la intolerancia sea minada, una ideologa bien cimentada que, de ningn modo, representa una carga; una ideologa sin tintes proselitistas cercana a las relativas verdades del arte y lejana de las absolutistas mentiras del poder: poder que encarnan hombres y mujeres informes y faltos de vida.

La obra del cineasta y guionista espaol Mario Camus, quien abandon el derecho para ingresar en la Escuela Oficial de Cine, al diplomarse con la prctica El borracho (1963) se movi en adelante por un evidente e irrefrenable deseo de comunicacin popular, bien sea dentro de obras de temtica social, sencillas aunque bien contextualizadas (Los farsantes, 1963, su pera-prima; del mismo ao, Young Snchez), comerciales mas no indignas ni que dejen de cuestionar, as se trate de un spaghetti western (La clera del viento, 1970), relacionadas con piezas de clsicos como Caldern de la Barca y Lope de Vega (La leyenda del alcalde de Zalamea, 1972) o con la tragedia o el drama (Con el viento solano, 1965, Los pjaros de Baden-Baden, 1975, Los santos inocentes, 1984). Esta ltima, con base en la novela homnima de Miguel Delibes y con la cual Mario Camus (Santander, 20.IV.1935) se dio a conocer en Amrica Latina de forma ms amplia y de paso se mostr en la plenitud de sus conocimientos tericos, tcnicos y de realizacin, con una mayor dosis de riesgo, valor e imaginacin. Sin conceder nada.

Entretanto realiz Muere una mujer (1964) y filmes de encargo, como los musicales Cuando t no ests (1966), Al ponerse el sol (1967) y Digan lo que digan (1968), para el cantante Raphael, y Esa mujer (1969), para Sara Montiel. Su estilo se defini con Fortunata y Jacinta (1979), sobre la obra de Prez Galds, una serie televisiva que supuso su consagracin como adaptador de textos literarios. Dentro de este campo realiz con gran xito La colmena (1982), Oso de Oro en Berln; Los santos inocentes (1984), por la que los actores Alfredo Landa y Paco Rabal fueron premiados ex aequo en Cannes por la mejor interpretacin y el filme recibi el Premio Especial del Jurado ecumnico; y La casa de Bernarda Alba (1987), adaptacin del drama de Garca Lorca. En otras obras su enfoque social tiene un tono ms intimista, como en Sombras en una batalla (1993), con Carmen Maura, una veterinaria, y Joaquim de Almeida, su compaero, sobre el terrorismo de ETA, que fue promocionada bajo el lema el olvido es la nica venganza y el nico perdn o Amor propio (1994), que con cada vez mayor certeza y complejidad describen la historia de un regreso. Otras pelculas suyas: La vieja msica (1985), La rusa (1987), sobre la obra de J. L. Cebrin, Despus del sueo (1991), Adosados (1996), El color de las nubes (1997), La ciudad de los prodigios (1999), que particip en Mar del Plata ese ao, y La playa de los galgos (2002), de nuevo abordando la temtica etarra, esta vez con un panadero que busca a su hermano. En 2011, recibi un Goya de Honor por la Academia de Cine Espaol.

Los santos inocentes es una muestra de cine depurado, libre de manierismos, carga ideologizante y lastres literarios, entendidos estos como yugos retricos que hubieran podido incidir en la calidad plstica del filme. Partiendo de una novela de ciento sesenta y seis pginas de letra grande y abierta, segn Miguel Delibes (1920-2010), el cineasta Mario Camus escribi un guin fiel y, no obstante, libre, junto a Antonio Larreta y a Manuel Matji, en el que se eliminaron personajes y escenas que restaban fluidez al relato y cuya asuncin hubiera representado un enriquecimiento vital, quizs, pero tambin, lo que hubiera sido grave, un desequilibrio de la puesta en escena, tanto como un peligroso incremento en la duracin del filme: preciso, hasta en su extensin.

As, Rogelio, el otro hermano de Nieves y de Quirce, no encuentra sitio en el filme, como tampoco lo va a tener Ireneo, el hermano muerto de Azaras y de Rgula. Otro episodio que se suprimi en la adaptacin y que en el texto tiene su importancia, dada la tradicin catlica y ante todo el prurito cristiano del general Francisco Franco (1936/75), periodo dentro del que se ubica la historia, fue el del deseo de Nieves por hacer su Primera Comunin: su inclusin, si no inoportuna, pues ira en contrava del nuevo carcter que el cineasta le imprimi al personaje, al menos hubiera forzado a agregar una secuencia con su correspondiente extensin. A estos hechos hay que sumar la capacidad de Camus para aportar sus propias ideas, con el fin de hacer una autntica re-creacin de la obra primigenia: enriquecer el discurso cinematogrfico y no, como podra pensarse, traicionar el sentido del referente literario, aunque de hecho, se reitera, llegue a la transgresin; aqu, sin carga peyorativa alguna, toda vez que habla de la habilidad del cineasta para obviar, con inteligencia y sin temor, situaciones que hubieran podido resultar bochornosas para el espectador contemporneo, entrado ya en un avanzado estadio de laicismo, dadas las lastimosas evidencias y resultados de un credo impuesto, durante ms de 40 aos, a sangre y fuego, y sin ms derecho a la tierra que la que miles de espaoles llevaron en las uas mientras huan de Espaa durante la Guerra Civil (1936-39) hacia distintos puntos de la geografa europea. Situacin aberrante, sellada luego con un inaudito e inexplicable Pacto de Silencio entre Espaa y Francia.

En octubre de 2013, los responsables de la asociacin Jueces para la democracia critic al Ejecutivo espaol, por incumplir la Ley de Memoria Histrica y recordaron que Espaa, con ms de 114.000 desaparecidos durante la Guerra Civil es el segundo pas del mundo, tras Camboya, con mayor nmero de personas vctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados ni identificados [] No podemos compartir de ningn el modo el discurso de que la recuperacin de la memoria democrtica suponga reabrir heridas. Resulta inadmisible que un Estado democrtico siga negando a toda la sociedad el derecho a conocer el pasado y la necesidad de establecer un plan de administracin programado, sistemtico y financiado pblicamente que permita con agilidad la localizacin y la sepultura digna de todas aquellas personas que fueron asesinadas con ocasin del golpe militar de 1936 y la posterior represin franquista, dice el comunicado. (Natalia Junquera, El Pas, 9.X.13).

Entonces, a la historia primitiva de Los santos inocentes, tal vez por una interior e imperiosa necesidad de equilibrio, Camus le insert otra historia de su propia invencin: la de Quirce y Nieves redimidos, una rplica a la manifiesta sumisin de Paco El Bajo y de Rgula: el primero, con su inocultable comportamiento perruno y la segunda con su recurrencia al vicio verbal-actuante a mandar que paeso estamos. Con aquella historia de redencin que simboliza la urgencia de justicia y ecuanimidad que tiene el ser humano, el director de La colmena, basada en la obra homnima de Camilo Jos Cela, el Nobel que nunca debi ser, demostr que, operando sobre una obra literaria de regular extensin, el tema no obliga en exceso al cineasta; al contrario, lo deja en libertad y le permite quitar o aadir de acuerdo con su capacidad de creacin e incluso de transgresin: no existen obras sagradas dentro de la literatura que no se puedan adaptar pues eso no habla de la dificultad del referente sino de la incapacidad del adaptador. Hecho que, por contraste, demuestran adaptaciones como la de La muerte en Venecia, por Luchino Visconti, sobre la obra original de Thomas Mann; la de El lugar sin lmites, por Arturo Ripstein, basado en la novela homnima de Jos Donoso; la de El tambor de hojalata, por Volker Schlndorff, segn la novela de Gnter Grass.

Los santos inocentes, la novela, est ambientada en terrenos de un cortijo de Extremadura, en la dcada de 1960. La familia campesina conformada por Paco y Rgula y sus hijos Nieves, Quirce, Rogelio y Charito, La Nia Chica, viven en una humilde casa de barro al servicio de los seores del cortijo trabajando, obedeciendo y recibiendo humillaciones sin rechistar, a riesgo de ser echados sin atenuantes. Su nica esperanza es que sus hijos estudien para que puedan abandonar la triste vida que llevan. Charito padece parlisis cerebral y permanece recluida en una cuna. Un da, tras ser expulsado de un cortijo vecino, a la familia se suma el hermano de Rgula, Azaras, alegrico nombre que en hebreo significa fuerza de Dios. Pero, l slo usa la suya. Tiene cierto retraso mental y a la vez una conducta instintiva y mecnica. Sus nicas preocupaciones son atender a La Nia Chica y cuidar de su Milana bonita, una grajilla que, a travs de la historia, deviene fundamental en la construccin del clmax ulterior. Sin embargo, lo ms importante, es que mantiene una vital relacin con la Naturaleza, es un marginado involuntario, siente una bondad natural hacia los seres que lo rodean.

Los santos inocentes, la pelcula, narra la historia de una familia campesina espaola que, tal como ocurre an, vive subordinada a la clase que domina la tierra, usufructa los recursos y maneja a su antojo el destino de sus integrantes Paco El Bajo, Rgula, el hermano de sta, Azaras, Quirce y Nieves, hijos de los dos primeros sin contar el de su tullida hermanita, la ya citada Charito, especie de alegora de la tragedia que a dicha familia le toca soportar, suerte de metfora del estatismo existencial que rodea sus vidas, de la incomunicacin imperante entre sus miembros y que, a manera de llamado de atencin, slo se ve alterada por los espordicos y desgarradores lamentos de aquella chiquilla, de aquel santo inocente, que no obedecen propiamente a un caprichoso llamado de atencin sino a la imperiosa necesidad de restablecer el equilibrio vital por medio de la justicia potica: una metfora para contrarrestar los efectos nocivos de la ignominia humana. Para que, por fin, haya una sociedad ms justa, menos desigual.

De ah la atmsfera del filme, en bruma, fro y silencio, que se percibe especialmente cuando la familia se encuentra en la raya, otro smbolo utilizado para determinar las diferencias de clase entre sbditos y patrones, es decir, la sempiterna lucha de clases. Diferencias que los segundos les seguirn haciendo notar a los primeros cuando en un gesto de engaosa nobleza (que ms bien representa un insoportable complejo de culpa y una urgente necesidad de expiacin), don Pedro le diga a Paco El Bajo que ya es hora de que junto a su familia pase a vivir en El Cortijo, lo que en realidad significa fuera de l y as lo seala un portn. En ese espacio de opresin, apenas Quirce y Nieves abrigan el sueo de liberacin (el que no puede excluir a Azaras y su coprolgica rebelda pues l encarna la esencia liberadora, actitud que parece desprenderse naturalmente de su nombre), aprendiendo a leer y a escribir y buscndose su propio empleo, lejos de un espacio patronal en el que apenas caben la renuncia y la obediencia, la resignacin y el silencio, caractersticas de la servidumbre.

A dicha servidumbre Camus contrapone una aristocrtica familia espaola de clara tendencia franquista compuesta bsicamente por la seora Marquesa, Myriam (la hija sensible), el mayordomo don Pedro (el cornudo), su casta esposa Purita y el seorito Ivn (emblema de la ignominia), quien a hurtadillas o de frente corteja a la anterior. La historia de aquella familia campesina que se debate entre la opresin, la crueldad y la perversin de stos ltimos no encuentra fcilmente, en la historia del cine, un equivalente ni en la ternura mostrada por la primera, ni en la violencia ejercida por los segundos, si se exceptan los filmes sobre el esclavismo como Mandinga; el racismo, Mississippi en llamas; o la explotacin del hombre, De ratones o de hombres, psimamente retitulada La fuerza bruta. Campesinos y neo-feudalistas representados por personajes penetrantes tanto en su lealtad y solidaridad (recurdese la resistencia de Rgula a que Azaras sea llevado a un centro benfico), como en su infidelidad e indiferencia: aqu cabe citar el tringulo (no precisamente) amoroso, don Pedro-Purita-seorito Ivn, as como la actitud de ste ante los accidentes de Paco El Bajo.

En este punto hay que advertir que aunque el tema o la idea bsica de Los santos inocentes sea la explotacin del hombre, dicho tema no determina el valor tico del filme pues este es consecuencia lgica de la honesta mirada que Camus lanz sobre la humanidad de los protagonistas sin hacer juicios de valor, igual que de la soberbia actuacin de ellos como de la verosmil recreacin de hechos y situaciones, como hasta ahora slo se haba hecho, entre otros pocos filmes, en ese otro fresco buclico en movimiento llamado El rbol de los zuecos y, ms recientemente, en El poblado de cartn, ambos del italiano Ermanno Olmi, o en aquella hermosa parbola sobre a quin pertenece la tierra, titulada El campo, del irlands Jim Sheridan o en aquella poderosa sntesis sobre la metfora de las estrellas-hombres conocida como La historia sencilla, del gringo David Lynch, hasta ese momento un retorcido cineasta: una prueba ms y no cualquiera sobre cmo el arte no obedece a intenciones o que entre ms escondidas estn mejor ser el resultado, y cmo el tema manda sobre el artista y no al revs.

Gracias a tales aspectos, el filme de Camus permiti corroborar que los terratenientes o explotadores no son fantasmas del pasado, que el feudalismo no se acab en la Edad Media y que, por el contrario, an es posible asistir a execrables faenas de crueldad humana. No en vano, deca Nietzsche: La crueldad es uno de los placeres ms antiguos de la humanidad. A lo que se podra agregar: tambin, uno de los ms recientes. Una de esas execrables faenas en la que si no fuera por el tacto, la mesura y la compasin (padecer con) que Camus muestra en la narracin, aquella atmsfera dominada por la melancola, la sordidez y las privaciones, resultara insoportable para el espectador: aunque para no pocos sigue resultando insoportable, quizs por la demasiada verdad que habita el filme, ms de la que la gente es capaz de aguantar. Atmsfera que, dicho sea de paso, no es lenta sino grave y ya se sabe que a vuelo de pjaro slo puede ser abordado lo superfluo; al respecto, deca Schiller: Hay que detenerse en las cosas con amor. Y eso hacen Camus y Burmann, el hombre de la cmara, a lo largo del metraje. Descrito desde la perspectiva de cada uno de los miembros de aquel ncleo (con excepcin de Rgula, personaje esttico y no dinmico como los otros y a la que le est dado estar en el centro del hogar, el fogn de la cocina, que tiene una mirada endgena, no exgena como el resto de narradores y, desde luego, de la nia tullida: un grito sordo de protesta contra la iniquidad del mundo) sobre el que se cierne la injusticia del seorito Ivn y de su cclica ascendencia, Los santos inocentes tiene la forma de la parbola poltica exenta de vicios panfletarios, el aspecto de la denuncia sin velos maniquestas y el rostro de la verdad desnuda al margen de posibles manipulaciones.

En ella, a veces el espectador parece recibir las impresiones de la cmara en forma de sensaciones, producidas por luz y sombras, imagen y sonido. Impresiones y sensaciones que parecen, a su vez, desprenderse naturalmente de cada intrprete, escena, secuencia o situacin, en especial cuando mediante el recurso del flash back, se cuentan las peripecias de Paco El Bajo y de Azaras, encarnados de manera indeleble por Alfredo Landa (1933-2013) y Francisco Rabal (1926-2001), respectivamente. Rabal, fallecido poco despus de filmar ese prodigio de filme sobre la luz y las sombras, privilegio, en este caso, del pintor Francisco de Goya titulado Goya en Burdeos (1999) y dirigido por Carlos Saura. Paco El Bajo, las proyecta a travs de una sorprendente y al parecer hereditaria debilidad, de una eficaz pero lamentable sumisin que pareciera esconder una posible vocacin por el maltrato: conviene recordar su desconcertante olfato canino, el que lo convierte casi en un perro que habla y que le permite saber cundo se acerca Azaras, dnde cay una paloma, cundo viene el seorito Ivn o cundo har buen o mal tiempo. Azaras, quien en s mismo es un smbolo, las enva en forma de metforas de defensa, burla y, sobre todo, rebelda (actitud que se relaciona con la de Quirce y la de Nieves): entonces, orina en sus manos para que no sangrienten [sic] durante el da y con ellas mismas despluma a las pitorras, cuenta (mal) las mazorcas y las habichuelas (1, 2, 3 8, 12, 43, 44) y arrastra a la seorita Myriam hacia los objetos de su amor, a la vez de su desgracia; adicionalmente, defeca en cualquier parte (de la casa seorial) como el animalito que con tanto esmero cuida y del que con tanto dolor tiene que desprenderse, por la deshumanizacin y el egosmo del seorito Ivn, aqul defensor a ultranza del conservadurismo y de la reaccin, de las jerarquas y de las estructuras de poder (y de joder). Aunque, en realidad, Paco y Azaras se encuentran en las antpodas respecto a la arrogancia inexcusable que debe enfrentar el primero y a la insumisin liberadora que decide encarnar el segundo en su trato hacia el seorito y hacia el resto de la camada conservadora y clerfila que representa su familia.

Una familia neo-feudal que ejerce la opresin sobre los que considera sus sbditos, con una naturalidad que aterrara hasta al ms bellaco en la que durante cuarenta aos fue la nacin ms atrasada de Europa occidental: un lugar donde campearon a sus anchas el caciquismo, la miseria, el analfabetismo pero no como lastres sino como sucedneo de lo deseable, de buenas costumbres, en fin, de lo aceptable: lo que jams se debe cuestionar o si no de inmediato caen los falsificadores de las evidencias para aplicar Justicia, la que vive en un piso adonde la Ley no llega, porque entretanto ha quedado exhausta de contar cadveres. Una familia conservadora, monarquista, ultra catlica, que para ciertos sectores de la derecha y de la extrema derecha, decididos siempre a trasmutar en virtudes las evidencias de la corrupcin, no refleja otra cosa que el pattico sentir de una mayora alienada por las recias y castrenses voces de quienes siempre vieron a su pas como una hacienda: segn datos del documental Morir en Madrid, de Frdric Rossif, en 1936, es decir, a comienzos de la Guerra Civil, que no se extendi sino para la historia oficial hasta 1939, en Espaa slo veinte mil personas eran dueas de la tierra y haba provincias enteras en manos de un solo hombre. Y eso que no eran sino, ms o menos, 501.000 kilmetros cuadrados, casi como Francia, en los que quedaron tendidos entre 150 y 200 mil cuerpos de diversos orgenes: espaoles, catalanes, vascos, africanos, entre los cuales no pocos musulmanes de los 40 mil que pelearon por una guerra ajena, italianos, alemanes, rusos, ingleses e irlandeses, entre ellos, claro, los de las Brigadas Internacionales a los que Dolores Ibrruri, La Pasionaria, les dio las gracias por su participacin, como despus lo har George Orwell con Homenaje a Catalunya y Ken Loach con su filme Tierra y Libertad, en el que dej claro que el enemigo de un grupo poltico, los anarquistas, casi siempre est por dentro: el POUM o Partido Obrero de Unificacin Marxista, trotskista, cuyo ms enconado rival era el leninista PSUC o Partido Socialista Unificado de Catalua. Una familia, en ltimas, anclada en la abyeccin, el vicio, la aberracin, que sus aberrados, viciosos y abyectos dirigentes, encabezados por el generalsimo Francisco Franco y por el falangista Jos Antonio Primo de Rivera, les ayudaron a cimentar sin mucho alarde pero, tambin, sin el menor cargo de conciencia ni de responsabilidad con la historia.

En conclusin, de no mediar la lucidez, el gusto y la esttica de Camus, Los santos inocentes hubiera podido caer en la red de lo que algunos seoritos de la crtica posmoderna llamaran cine desalmado sin detenerse a pensar que desalmado no es el cine ni quienes lo hacen sino el universo a partir del cual se han re-creado filmes como Cabo de miedo, Petrleo sangriento, No es pas para viejos y, por supuesto, Los santos inocentes, uno de los episodios de la historia del cine ms tiernos y a la vez descarnados y hasta, por qu no!, desalmados: adjetivo que apunta a quienes ejercen la violencia, no a quienes no les queda otro remedio que padecerla. Desalmados como el seorito Ivn, aqul tirano que al final encuentra lo que con tanto ahnco inconsciente haba buscado, a manos de aqul otro presunto desalmado, Azaras, quien, pese a ser corto de entendederas para cierto tipo de cacera, representa el paradigma de la lucidez en medio de tanto odio ciego injustificado e indiferenciado, pero que pasa por un simple y natural comportamiento ancestral, y quien es tan inocente como Paco El Bajo y su familia de toda la violencia fsica y moral que sus amos les imponen con los guantes de seda de la hipocresa para tranquilidad de la conforme sociedad restante. Como inocentes son muchos de los lectores de aquellos crticos que escriben desde cmodas poltronas, ajenos a la crueldad, la ignominia y la deshumanizacin de una sociedad tan prxima como la descrita por Camus en Los santos inocentes. Sociedad de la que dichos crticos no se han percatado quizs porque la espuma en la que se hunden, para estar cmodos, les viene ocultando desde hace tiempo su desalmado rostro

FICHA TCNICA: Ttulo original: Los santos inocentes. Pas: Espaa. Ao: 1984; Color; 107 min. G: Mario Camus, Antonio Larreta, Manuel Matji. D: Mario Camus. F: Hans Burmann. Ms.: Antn Garca Abril. I: Paco El Bajo (Alfredo Landa); Rgula (Terele Pvez); Azaras (Francisco Paco Rabal); seorito Ivn (Juan Diego); Purita (gata Lys); don Pedro (Agustn Gonzlez). P: Julin Mateos, en colaboracin con TVE. Distribucin local: Cine Colombia.

Notas consultadas luego de escrito el ensayo:

https://www.diagonalperiodico.net/saberes/28387-gran-negocio-llamado-franquismo.html

http://www.ecorepublicano.es/2016/11/franco-solo-fusilo-23000-asegura-un.html?m=1

http://elpais.com/diario/2002/10/21/cultura/1035151203_850215.html 

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de El Espectador. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente de la Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). Invitado al V Congreso Internacional de REIAL, Nahuatzn, Michoacn, Mxico, con Roberto Arlt: La palabra como recurso ante la impotencia (22-25/oct/12). Invitado por El Teatrito, de Mrida, Yucatn, para hablar de Burgess-Kubrick y Una naranja mecnica (27/oct/12). XXIV FILBO (4-16.V.11): Invitado por MinCultura a presentar el ensayo Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas (MinCultura, 2011), en Pabelln Juvenil de Colsubsidio (13/may/11). Invitado al II Congreso Internacional de REIAL, Cap. Colombia, Izquierdas, Movimientos Sociales y Cultura Poltica en Colombia, con el ensayo Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas , U. Nacional, Bogot, 6 a 8/nov/2013. Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Modernismo y marxismo en poca de Pos-autonoma Literaria, ponente y miembro del Comit Cientfico (27-28/nov/2014). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos (Pijao Editores, 2017) fue lanzado en la XXX FILBO (7/mayo/2017), dentro de la Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo: 50 autores y dos antologas. Hoy, autor, traductor y, con Lus Eustquio Soares, coautor de ensayos para Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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