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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2017

Lo relojes blandos del oportunismo
Venezuela en medio tono?

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin / Universidad de la Filosofa


Algunos creen que se debe hablar en tono alto sobre Venezuela cuando no se corre riesgo de quedar pegado a los estigmas que reptan contra la Revolucin por todas partes. Algunos profesan audacias revolucionarias cronometradas con el reloj subjetivo de sus conveniencias administradas. Algunos se sienten dueos de una sensibilidad superior desde donde dictaminan cundo queda bien, cundo conviene, cundo es oportuno prodigarse en loas y cundo es mejor quedarse calladitos porque la mano viene dura. Sin dejar de estirar la propia mano.

No pocos le reclaman a Venezuela, desde santuarios con sedicente autoridad, qu debe hacerse en tal o cual circunstancia; qu debe decirse y en qu ocasin; qu medidas hay que asumir para resolver qu desafos. Se las saben todas mientras en sus localidades no organizan ni una piata. No pocos se vuelven asesores, catedrticos o diplomticos para explicarle a la Revolucin Socialista de Venezuela qu rumbos le conviene tomar, qu polticas debe impulsar o qu inversiones debe hacer. Mientras en casa brilla por su ausencia semejante genialidad asesora.

Pero lo ms perturbador no es el desfile de los asesores y los sabelotodo, lo ms desconcertante es el silencio de muchos de ellos cuando ms falta hace que abran la garganta y clamen en defensa de la Revolucin de Venezuela. No pocos declaran a sotto voce que no es momento, que se deben bajar los decibeles, que mencionar a la Revolucin Venezolana espanta votos, asusta al pequeo burgus y nos deja pegados con el chavismo. Tambin en la izquierda hay prejuicios pequebu .

Algunos son expertos en confundir la tctica con los principios. Creen que se hacen un gran favor si se muestran, cautelosos y reservados, como aves que cruzan el pantano sin manchar sus inmaculadas alas militantes. Dicen que hay que bajar un cambio, desacelerar el discurso, morigerar las proclamas y suavizar las pasiones. Algunos de esos militantes han sido testigos y beneficiarios de las no pocas ayudas que Venezuela revolucionaria ha impartido a los cuatro vientos (no pocas de ellas decisivas para la sobrevivencia de millones de personas) y muchos han sido protagonistas o responsables de articular una variedad enorme de iniciativas en las que la balanza de los beneficios ha tenido inclinaciones exgenas antes que endgenas para la Revolucin. De ellos tambin han salido vocecitas (que antes fueron vozarrones) diciendo hay que ser cuidadosos ahora porque Venezuela nos deja pegados. Ahorita necesitamos votos.

No es falso que los dispositivos de Guerra Econmica e Ideolgica (y su red mundial de medios) se ha encargado de infestar el planeta con prejuicios de todo tipo contra la Revolucin Venezolana y especialmente contra el presidente Nicols Maduro. No es falso que ha sido una ofensiva intensiva y prolongada y que han logrado estratificar los prejuicios en sectores muy diversos, incluidos los de cierta izquierda oportunista y reformista. Es verdad que no pocos sectores del electorado, (de los votantes) ha sido saturado con modelos de plus-mentiras en la andanada de Fake-News que la burguesa internacional desat para destruir a la Revolucin Venezolana; y es verdad que ha surtido efecto repelente , en no pocas cabezas, el slo hecho de mencionar a Maduro o a Venezuela. Algunos temen, incluso, que los despidan de sus trabajos o de sus crculos cercanos, por mostrar alguna simpata chavista. Y entonces qu? Nos quedamos mudos?

Tambin es cierto que desde algunos frentes activistas, en colectivo o individualmente, se desarrollan posiciones crticas relacionadas con una parte (o con el todo) de la Revolucin, y es verdad que al fragor de la metralla que ataca a la Revolucin no es mucho el tiempo, el inters o la concentracin para agotar el debate y sacarle el mejor jugo proactivo a las muchas criticas inteligentes que realmente contribuyen a perfeccionar y completar la Revolucin. Pero en ese escenario de cuelan muchas pedanteras y pataneras (hace falta ponerle nombre?) que una vez fueron solidarias, que creyeron llevar a Venezuela el man de su sapiencia y nunca fueron suficientemente venerados. Ahora despotrican y azuzan la inconveniencia de apoyar a la Revolucin Venezolana porque los estigmas se contagian. Recomiendan bajar la voz. Salen en la tele y publican sesudos tratados.

Hasta el ms amateur de los pugilistas sabe que donde duele hay que golpear ms. Estamos en una Guerra Econmica e Ideolgica, contra nuestros pueblos, y cualquier accin certera que nos permita avanzar ser necesario repetirla con creatividad y energa crecientes. La asimetra meditica, y todas las derrotas que hemos tenido en esa materia especfica, no nos ha permitido elaborar la autocrtica necesaria (y suficiente) para producir un programa de unidad comunicacional, internacionalista, donde las tareas no dependan de lo que digan los gobiernos ni las burocracias porque, en materia de revolucin de la Comunicacin, hay una diferencia poltica sustancial entre lo Pblico y el Estado.

En esas condiciones no es el silencio, ni el medio tono, ni la discrecin discursiva lo que nos permitir afianzar las tareas de comunicacin revolucionaria; lo que nos permitir expandir las fronteras de las ideas revolucionarias o ganar adeptos. No es con devaneos convenencieros de coyuntura con lo que resolveremos las debilidades (o los errores) que en materia de comunicacin venimos acarreando y no ser con censura progre con lo que ganaremos votos, por ms polticamente correcto que parezca callarse para quedar bien con las cpulas inmaculadas. Ms papistas que el Papa.

Lo peor es silenciar las Revoluciones porque es lo que ansa la burguesa. Silenciar revolucionarios con toda clase de superchera oportunista o, mejor dicho, charlatanera de sabihondos. Hay que desconfiar sistemticamente de todo termmetro oportunista que nos obligue unilateralmente a bajar el tono con el argumento de que ahorita no nos conviene. Tales decisiones tcticas y estratgicas slo competen a los pueblos, a la base trabajadora, organizados en la lucha con un programa Revolucionario. Como es el caso de Venezuela y de su Asamblea Nacional Constituyente, Anti-imperialista y Revolucionaria, que lejos de apetecer silencios, o mojigatera de discursos, necesita hoy del clamor mundial y de la solidaridad internacional a todo pulmn. A toda creatividad, a todo humor y a toda frescura. Que no nos gane el silencio.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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