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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2017

La experiencia chavista: los asuntos espinosos y las lecciones

Steve Ellner
Monthly Review


La experiencia venezolana de casi diecinueve aos de radicalizacin, extrema polarizacin social y poltica, e insurgencia derechista ofrecen lecciones valiosas para la izquierda. Como tal, debe ser sujeto a un debate constructivo alrededor de los problemas y desafos que se perfilan como de mayor trascendencia.

La tarea de identificar los errores con precisin sobre todo cuando estn analizados en el contexto de la hostilidad inexorable proveniente de la derecha cumple con una segunda funcin. Sirve como correctivo a la condena absoluta y a las crticas exageradas al gobierno de Nicols Maduro que provienen tanto de la derecha como de sectores de la izquierda.

As que el artculo siguiente tiene dos objetivos. Arroja luz sobre algunas lecciones que se pueden aprender de la experiencia chavista. Y segundo, propone contextualizar los errores que han sido cometidos. En el proceso, el artculo cuestiona la nocin de que los lderes chavistas desprecian la democracia y/o son gobernantes incompetentes opiniones que pasan por alto la complejidad del proceso de lograr el socialismo por medios democrticos.

En los recientes meses, algunos izquierdistas venezolanos como el grupo Marea Socialista que se retir del partido gobernante, Partido Socialista Unido (PSUV) como tambin algunos analistas en el extranjero se han distanciado del campo chavista. Ellos ahora defienden una posicin que se puede describir como dos males en un mismo saco en cuanto a Maduro y la oposicin de la derecha. (1) Esta lnea de pensamiento pierde credibilidad cuando se toma en cuenta el contexto, especficamente los ataques sin cuartel contra los gobiernos chavistas que datan casi desde el momento que Chvez asumi la presidencia en 1999. El trato equilibrado por parte de estos ex-chavistas, que critican el gobierno y la oposicin en trminos iguales, es poco convincente dado el hecho que un lado desde el primer momento era el agresor y el otro fue el agredido, y como resultado adopt medidas que a la larga tenan impactos negativos.

Quizs nunca en la historia un gobierno elegido ha encarado los enfrentamientos y una polarizacin tan aguda, y en el transcurso de un periodo tan largo, como durante estas dos dcadas. Tampoco un gobierno democrtico (democrtico definido aqu en el sentido de la democracia constitucional), ha enfrentado una agresin de fuerzas tan poderosas y una hostilidad tan intensiva y constante durante un periodo extendido. Los adversarios incluyen las principales organizaciones empresariales venezolanas, el gobierno de EEUU, la Organizacin de Estados Americanos, la jerarqua de la iglesia catlica, las autoridades de las universidades pblicas y privadas, y los medios de comunicacin comerciales, conjuntamente con la clase poltica y dirigentes sindicales tradicionales. Algunas acciones hostiles incluyeron el golpe de estado de 2002 y el paro patronal de 2002-2003 ambos promovidos por los empresarios la violencia paramilitar desde 2002 al presente, y la negacin de reconocer los resultados oficiales electorales, aun aquellos certificados por el Centro Carter.

La beligerancia ha sido ms intensiva bajo la presidencia de Maduro, que carece del carisma de Chvez y consecuentemente es ms vulnerable. El da que Maduro fue elegido presidente el 14 de abril de 2013, el candidato perdedor Henrique Capriles pidi que sus seguidores expresaran su arrechera, teniendo como resultado la muerte de diez chavistas incluyendo un polica. La violencia callejera poltica tipo foquista llamada en Venezuela la guarimba data de 2003, pero ha escalado bajo Maduro; las protestas de tres meses en 2014 incluyeron brigadas armadas, una tctica que asumi proporciones militares an mayores entre abril y julio de 2017.

La agresin de Washington contra los gobiernos de Chvez y Maduro demuestra que la diferencia entre los Republicanos y Demcratas en materia de poltica extranjera es de estilo, y a veces ni siquiera eso. La administracin de Bush apoy rotundamente el golpe de estado y la huelga general de 2002-2003. En sus primeros meses como presidente, Obama cre una gran expectativa con su encuentro amigable con Chvez, que le entreg una copia de Las venas abiertas en Amrica Latina de Eduardo Galeano. Pero Obama termin emitiendo la notoria orden ejecutiva que caracteriz a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional norteamericana. Y bajo Trump, el director de la CIA Mike Pompeo ha admitido que trabajaba con los gobiernos de Mxico y Colombia para tratar de lograr un cambio del rgimen en Venezuela. Aunque la duracin de estos retos no tiene equivalente en la historia de las democracias liberales, las lecciones son universales. Los desafos que enfrentan los izquierdistas venezolanos en el poder son lo que podra esperar cualquier gobierno democrtico que est comprometido con el socialismo y que avanza tanto como Chvez. En este sentido, la experiencia venezolana con sus errores y logros son ms instructivos para la izquierda en los pases democrticos que fueron las revoluciones en la Unin Sovitica, China y Cuba.

La experiencia venezolana demuestra la necesidad para los socialistas que llegan al poder por medios electorales, por lo menos inicialmente, caminar sobre una cuerda floja. Por un lado, en el nombre del realismo y frente a un enemigo despiadado, el gobierno chavista se dio cuenta que era necesario hacer concesiones: alianzas pragmticas con empresarios cuya amistad result ser interesada, y prcticas populistas hacia el sector popular, algunas de las cuales derrocharon recursos. Por otro lado, fue necesario activar la base del movimiento chavista y los movimientos sociales al demostrar un compromiso firme al cambio verdadero y un comportamiento principista. En mi opinin, en esa cuerda floja el gobierno se ha inclinado demasiado en la direccin del primero a costa del segundo.

Sin embargo, el uso de la metfora la cuerda floja no tiene como fin sugerir que el gobierno es simplemente oportunista o que carece de aspectos redimibles. Mi argumento principal es que en situaciones tales como la de Venezuela en la actualidad cuando las condiciones objetivas no son favorables, las opciones para la izquierda en el poder son limitadas. Pero durante circunstancias ms favorables, como existieron en la poca de Chvez y Maduro en varias coyunturas, el gobierno no ha debido darse el lujo de permanecer pasivo. Todo lo contrario, en esas situaciones el gobierno tiene que actuar agresivamente para profundizar el proceso de cambio y lograr otros objetivos. En este sentido, el factor de sincronizacin la determinacin del momento indicado para actuar es esencial, como discutir en la parte final del artculo.

El realismo y la burguesa

Chvez y el movimiento chavista fueron siempre caracterizados por una mezcla del realismo e idealismo. (2) En un ejemplo del idealismo que se aproxima al romanticismo, Chvez declar que el socialismo venezolano se basaba en el principio de a cada uno de acuerdo con sus necesidades. Ni siquiera los lderes soviticos fueron tan lejos; ellos, como Marx, definieron el socialismo como a cada uno de acuerdo con su trabajo.

Pero Chvez fue, por encima de todo, realista y estratgico, rasgos provenientes de su formacin militar. El mejor y quizs ms importante ejemplo del realismo de Chvez se manifest das despus del paro de dos meses promovido por la organizacin empresarial Fedecmaras en 2002-2003 con el fin de tumbar el gobierno. En referencia al sector privado, Chvez anunci la exclusin de los golpistas del sistema de dlares preferenciales que l acababa de establecer.

En los aos siguientes, Chvez sigui una poltica tcita y a veces explcita de dar un trato preferencial a aquellos empresarios que haban desafiado la burguesa tradicional de Fedecmaras al negarse a participar en el paro de dos meses. Chvez tena toda la razn del mundo en privilegiar a los empresarios que no respaldaron a la llamada de Fedecmaras. Al hacerlo, debilit la burguesa tradicional que haba desempeado el papel principal en los esfuerzos de producir un cambio del rgimen por cualquier medio posible.

Maduro como presidente mantiene la estrategia de diferenciar entre la burguesa hostil y los empresarios emergentes amigables. La burguesa tradicional agrupada en Fedecmaras ahora sigue una poltica ms inteligente que en el pasado al mantener una distancia de los partidos de la oposicin. Inclusive negoci con el gobierno de Maduro en 2014, en un momento en que la oposicin poltica se neg a hacer lo mismo, con el fin de evitar la apariencia de ser directamente involucrada en una lucha partidaria. Sin embargo, Fedecmaras ha sido todo menos neutral. No solamente se opuso conjuntamente con los partidos de la oposicin a la iniciativa del gobierno de convocar elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el 30 de julio, sino indirectamente apoy el paro general convocado por la oposicin en las semanas anteriores. Como una demostracin de solidaridad a la oposicin, Fedecmaras anunci que dio a los empleados la libertad de no tener que acudir al trabajo durante los das del paro.

La justificacin de la dirigencia chavista de favorecer a los empresarios amigables por encima de los de Fedecmaras es convincente. Por qu otorgar crdito o contratos para obras pblicas a aquellos que van a usar una parte del dinero para financiar actividad desestabilizadora?
Sin embargo, las relaciones entre el gobierno y los empresarios amigables que reciben contratos han sido demasiado acogedoras. Cuando algunos empresarios allegados a los chavistas empezaron a manipular varias instituciones financieras resultando en la crisis bancaria de 2009, Chvez orden el arresto de varias docenas de ellos. Como resultado, Ricardo Fernndez Barrueco, el empresario pro-chavista ms rico, y Arn Chacn, el hermano de uno de los ministros ms cercanos a Chvez (ambos hermanos haban participado en la intentona militar del 27 de noviembre de 1992) pasaron tres aos encarcelados.

Pero esas acciones no fueron suficientes para frenar el comportamiento anti-tico en el pas. Otro de los ministros de mayor confianza de Chvez, Jorge Giordani, revel en 2014 que 20 mil millones de dlares haban sido vendidos el ao anterior a la tasa de cambio preferencial para financiar importaciones espurias. Maduro no actu sobre la denuncia, a pesar de haber anunciado su intencin de hacerlo. Sin embargo, bajo su presidencia, un nmero significativo de oficiales gubernamentales importantes, plenamente identificados con el Chavismo, han sido encarcelados y sentenciados, incluyendo un ex-presidente de la empresa Ferrominera (que recibi 6 aos de prisin en 2017), el ex-gobernador de Gurico (que recibi 18 aos de prisin en 2017), el ex-alcalde de Valencia (que recibi 6 aos y medio de prisin en 2016), ocho gerentes de PDVSA Occidente (detenidos en 2017), el ex-director de PDVSA-Faja del Orinoco, y varios otros gerentes de PDVSA del oriente del pas. De todos modos, estas acciones han sido insuficientes. La corrupcin en Venezuela sigue siendo notoria.

Los Asuntos Espinosos

El debate dentro del movimiento chavista no es tanto sobre las metas a largo plazo, sino el logro de las polticas viables. Cualquier anlisis que enfoque los detalles de la sociedad nueva, como por ejemplo la democracia socialista, y se aparta de las realidades sociales y polticas en la actualidad, incluyendo los problemas apremiantes que el pas enfrenta y las acciones realistas para superarlos, va a conducir a conclusiones equivocadas. Esta falla ayuda a explicar la decepcin de muchos ex-simpatizantes del Chavismo tanto en Venezuela como a nivel internacional que ahora estn apoyando la tesis de dos males en un mismo saco. Originalmente fueron atrados al Chavismo por la retrica fogosa de Chvez, quien desafortunadamente no prepar suficientemente a sus seguidores por las adversidades y contradicciones espinosas que el proceso de cambio estructural implica. Tomando en cuenta estas observaciones, los siguientes asuntos van a ser analizados desde la perspectiva de la viabilidad, la factibilidad y el factor tiempo.

Las Relaciones con el Sector Privado. Dos puntos de vista opuestos, ambos al lado izquierdo del espectro poltico, critican las relaciones del gobierno chavista con los empresarios amigables. Por un lado, aquellos ubicados a la izquierda de la dirigencia chavistas ven las relaciones como ingenuas o, peor an, el equivalente a una capitulacin. El escritor argentino prolfico Luis Bilbao, quien ha apoyado activamente ambos gobiernos chavistas, vio con escepticismo lo que Chvez llam una alianza estratgica con el sector privado y sus reuniones con algunos de sus representantes principales, que estaban en su mayora fuera del crculo de Fedecmaras. Bilbao particularmente critic la estrategia de etapas promovida por el Partido Comunista de Venezuela (PCV). De acuerdo con Bilbao, el PCV ve la alianza del gobierno con empresarios supuestamente anti-monopolsticos como una etapa necesaria diseada para lograr una tregua con la burguesa antes de proceder con la construccin socialista. (3)

Por el otro lado son aquellos izquierdistas que favorecen vinculaciones ms cercanas con la burguesa. Vctor Alvarez, un ex-Ministro de la Industria Bsica y la Minera, aboga por priorizar la produccin nacional capitalista al limitar las importaciones y reducir el tamao del sector estatal. Alvarez critic el reemplazo del nico empresario en el gabinete, Miguel Prez Abad, como Ministro de Industria y Comercio en 2016. Alvarez aleg que Prez Abad irrit a los chavistas dogmticos al abogar por la privatizacin de las empresas expropiadas que incurren en grandes prdidas. (4)

Ambos lados exageran en la formulacin de sus argumentos. Creo que las vinculaciones del sector privado son correctas y necesarias, pero lo precario de la estrategia tiene que ser reconocido y sus efectos negativos tienen que ser anticipados y en algn momento corregidos.
En primer lugar, los capitalistas que han cooperado con el gobierno chavista difcilmente caben en la categora, creada por el Comintern entre las dos guerras mundiales, de la burguesa progresista, que apoya la independencia econmica e inclusive el anti-imperialismo. La alianza del gobierno chavista con los miembros del sector privado, no es, y no debe ser, una alianza estratgica (definida como un entendimiento a largo plazo y basado en confianza mutua), sino es tctica, con el objetivo de mantener suficiente estabilidad poltica y econmica para poder profundizar el proceso de cambio. Los activistas chavistas frecuentemente predicen que con la primera seal de un posible cambio del rgimen, los empresarios pro-gubernamentales van a ser los primeros en abandonar el barco. Y eso ya ha pasado. Por ejemplo, Alberto Cudemus de la industria porcina, uno de los aliados empresariales de mayor confianza de Chvez quien lo apoy en su candidatura para presidir a Fedecmaras (y despus sali de la federacin), ahora critica severamente a Maduro. El presidente Maduro ha respondido a Cudemus en el mismo tono.

En segundo lugar, hay amplia evidencia (aunque el espacio no me permite demostrarla aqu) que las condiciones objetivas no permiten las expropiaciones masivas y un enfrentamiento directo con la clase capitalista. Si el capitalismo en la Venezuela chavista es una realidad y va a ser por mucho tiempo, entonces el gobierno tiene solamente dos opciones: ignorar las diferencias entre los empresarios y tratar a todos como iguales sin distinciones, o sacar provecho de las fisuras. Dado el cambio repentino de Fedecmaras despus de dcadas de un comportamiento supuestamente apoltico a llegar a ser un enemigo tenaz e intransigente de Chvez, an antes de que fue elegido presidente en 1998 el gobierno hubiera sido tonto al no cultivar relaciones con aquellos empresarios que rechazaron la lnea hostil de la federacin.
Adems del ex-ministro Prez Abad, quien ahora es presidente del banco estatal Bicentenario, Oscar Schemel tambin puede ser considerado un empresario aliado confiable. Schemel, quien maneja una encuestadora cuyos resultados estn frecuentemente citados por los chavistas, fue elegido delegado representante del sector empresarial a la Asamblea Nacional Constituyente. Schemel plantea que dadas las condiciones econmicas apremiantes, es necesario vender algunas empresas estatales altamente subsidiadas. La propuesta (que tambin ha sido apoyada por el veterano izquierdista Eleazar Daz Rangel quien es editor del peri ٕ dico, Ultimas Noticias) ha sido rechazada por muchos chavistas leales por considerarlas una traicin al legado de Chvez. En un discurso en la ANC el 9 de agosto, Schemel pidi un mayor nfasis sobre la economa del mercado. Bsicamente abog por la eliminacin de los controles estatales en el campo econmico, una propuesta que sera insostenible para las clases populares cuyo poder adquisitivo ha declinado fuertemente en el pasado reciente. Sin embargo, Schemel tiene razn al notar que dada la naturaleza capitalista de la economa venezolana, el gobierno socialista no puede ignorar la realidad del mercado en todas sus dimensiones.

Las relaciones cercanas con los empresarios amigables pueden ser inevitables para cualquier estrategia de lograr el socialismo por va pacfica y democrtica, pero los efectos negativos como la corrupcin y el trfico de influencia tienen que ser anticipados. Si la experiencia venezolana es un indicador, esos flagelos, como tendencia, son inevitables. Por ejemplo, la utilizacin transparente de las subastas para evitar los sobreprecios de las obras pblicas ha sido a menudo descartada. El argumento usado por los chavistas en privado es que la burguesa tradicional, que en algunos casos tiene vinculaciones con organizaciones polticas participantes en actividades desestabilizadoras, cuenta con ms capital y experiencia y por eso estara en posicin de ventaja sobre los empresarios emergentes amigables. Con este mismo razonamiento, el gobierno otorg contratos al conglomerado brasileo Odebrecht con vinculaciones estrechas con el Partido de los Trabajadores de Lula para megaproyectos como puentes y construccin ferroviaria, que las empresas venezolanas ms pequeas emergentes no fueron capaces de realizar. El famoso escndalo involucrando a Odebrecht implica figuras polticas importantes en todo el continente, y evidentemente incluye a polticos venezolanos de diferentes orientaciones ideolgicas. Todo eso demuestra la urgencia de efectuar controles populares e institucionales (como va a ser discutido).

El Partido y el Estado. En el comienzo de 2007, Chvez cre el PSUV que inmediatamente inscribi siete millones de miembros, en gran parte en las plazas pblicas en todo el pas. Como un partido de masas comprometido con una participacin desde abajo y vinculaciones con movimientos sociales, el PSUV tena un gran potencial de servir como soporte fundamental al nuevo modelo venezolano, que los chavistas llaman la democracia participativa y que est encarnado en la constitucin de 1999. Los fundadores del PSUV visualizaban que los revolucionarios navegaran por el viejo Estado penetrado por las fuerzas de la reaccin, y al mismo tiempo construiran el Estado nuevo a travs de medios graduales y no-violentos.

Como Presidente, Chvez frecuentemente arremeti contra los burcratas, incluyendo los de su partido, quienes frenaron la participacin popular y la ejecucin eficiente de los programas del Estado. Hacia el final de su vida, dijo a su crculo cercano que era necesario enfrentar agresivamente el flagelo de burocratismo y agreg: Preprense. Estoy dirigiendo esta iniciativa a mi propio gobierno. Nicols [Maduro], quiero cien equipos o ms si es necesario. Si tengo que remover a alguien, llevarlo a juicio, u ordenar una investigacin, entonces eso es lo que voy a hacer. (5)

Sin embargo Chvez tena una parte de la responsabilidad por la marisma burocrtica. Dada la incapacidad del viejo Estado de establecer controles efectivos y equilibrios, el PSUV estaba en una mejor posicin para monitorear y denunciar. Pero desde el comienzo, Chvez, en efecto, cre el partido como apndice del Estado, ya que la mayora de sus lderes a todos los niveles formaron parte del gobierno. Ahora, diez aos despus, el presidente del partido, el vice-presidente y los 22 miembros del comit nacional son casi todos ministros, gobernadores, congresistas y otros integrantes del Estado.

Aunque su retrica enfatiza la democracia participativa, los dirigentes PSUVistas desalientan las crticas provenientes de la base. Como ha ocurrido en las elecciones primarias del partido en el pasado, en la campaa para la eleccin de delegados para la ANC el 30 de julio, el PSUV us su influencia y recursos para favorecer ciertos candidatos que eran de confianza de la dirigencia partidista. El partido ha debido dar mayores oportunidades a aquellos candidatos chavistas que son crticos, pero al mismo tiempo son leales y disciplinados. Una manera hubiera sido darles mayor acceso al canal Venezolana de Televisin y otros medios estatales de comunicacin. Otra hubiera sido organizar foros con la participacin de todos los candidatos.

Un candidato confiable pero crtico, quien por cierto fue elegido como delegado a la ANC, es Julio Escalona, un guerrillero icnico de los 60s, que subray el problema de la corrupcin y propuso la confiscacin de todas las posesiones obtenidas por medios ilcitos. Escalona tambin advirti contra el control de la ANC por parte del PSUV: El gobierno va a ser bien representado en la ANC y eso es lgico Lo que no puede ocurrir es que la ANC pueda ser controlada desde dentro por el chavismo gubernamental. Los gobiernos y los partidos tienen una tendencia prcticamente natural a controlarlo todo. Por el bien del pueblo del gobierno y del PSUV, no puede ocurrir que esta magna asamblea quede hegemonizada por una corriente sectaria. (6)

Garantizar oportunidades y abrir espacios para activistas chavistas y lderes de la base que son leales y disciplinados, pero no estn subordinados a la maquinaria partidista, sera una estrategia inteligente para restablecer el nivel de entusiasmo y confianza que prevalecieron durante los aos de Chvez y para encarar la ofensiva de la derecha. Esta estrategia no llegara al extremo de declarar una revolucin dentro de la revolucin con la implicacin de un sacudn completo de la burocracia, que no es factible en este momento de enfrentamiento poltico agudo. En este sentido, el rejuvenecimiento del movimiento chavista a travs de la facilitacin de participacin desde abajo sin perder el control del proceso puede ser visto como parte de la estrategia de caminar sobre una cuerda floja basada en la evaluacin realista de la fuerza relativa del enemigo y de las condiciones objetivas en general.

La Democracia y el Estado. El discurso chavista abraza una visin de un nuevo tipo de democracia basado en la participacin popular directa en la toma de decisiones y el desplazamiento de lo que los chavistas llaman la democracia representativa. Los dirigentes chavistas invocaron el nuevo modelo con el fin de alentar la participacin en las elecciones para la ANC. En el discurso del primero de mayo, Maduro justific su decisin de convocar la ANC en base a la necesidad de reforzar y profundizar los mecanismos de participacin encarnados en la constitucin de 1999. Como prueba de la factibilidad de estas nuevas formas de democracia directa, Maduro apunt a las iniciativas como la creacin de los Comits Locales de Abastecimiento y Produccin (CLAPs), como tambin las comunas.

Aunque los CLAPs y las comunas demuestran gran potencial para la participacin directa, ambos estn en una etapa incipiente. (7) En forma similar, el sistema de contralora social, que es otro ejemplo de la participacin directa, no est siendo aplicado en forma sistemtica. Bajo esta modalidad, los miembros de la comunidad, a travs de los consejos comunales, monitorean las obras pblicas con el fin de garantizar que el dinero pblico est bien utilizado. El sistema de la contralora social y los consejos comunales en general han alentado la participacin de un nmero importante de venezolanos anteriormente marginados y han generado un sentido de empoderamiento, pero su desempeo en todo el pas ha sido desigual.

Dada esta realidad, el sistema de contrapesos institucionales para garantizar el rendimiento de cuentas (accountability), a veces asociado con la democracia liberal, no puede ser casualmente descartado. El rendimiento de cuentas es particularmente importante porque el sistema poltico venezolano siempre ha favorecido al poder ejecutivo, y an ms bajo los chavistas. Adems, con la distensin del sistema de subastas para los contratos de obras pblicas (previamente discutido), otros tipos de chequeos y garantas institucionales tienen que ser desarrollados.

En un ejemplo de esfuerzo no logrado para fortalecer los controles, la legislacin en 2009 permiti a la Contralora Nacional revisar las finanzas de los consejos comunales, pero el procedimiento termin en letra muerta. En resumen, la democracia directa es una obra en progreso, y mientras tanto los controles viejos institucionales tienen que ser retenidos o modificados, pero no descartados. Al mismo tiempo, es necesario caminar por una lnea fina entre los movimientos de las bases y las instituciones estatales, que en las palabras de George Ciccariello-Maher Chvez fue capaz de hacerlo como nadie. (8)

En el rea de la democracia interna del partido, la participacin directa no es tanto una meta o una visin de largo plazo, sino un imperativo en lo inmediato. Los controles institucionales dentro del Estado, an en el supuesto caso que fueran mejorados, no son suficientes para garantizar la transparencia. El esfuerzo de combatir la corrupcin requiere que el partido gobernante sea internamente democrtico, participativo, y semi-autnomo vis--vis al gobierno.

La Lealtad y el Sectarismo. La experiencia del paro general de 2002-2003 ense a los lderes chavistas la importancia de la lealtad, pero el incidente puede haber sido un caso de sobre-aprendizaje. Como resultado del paro, Chvez despidi 17,000 empleados tcnicos y profesionales que haban paralizado la produccin en la industria petrolera con el fin de lograr un cambio del rgimen. Sus reemplazos, aunque en muchos casos no eran altamente calificados, lograron arrancar y restablecer la produccin. Para muchos chavistas, la experiencia del paro demostr que las habilidades tcnicas de alta calidad eran dispensables, a diferencia de la lealtad. La rotacin frecuente de los ministros del gabinete por parte de Chvez y Maduro, muchos de los cuales carecieron de cualquier tipo de experiencia en el campo en el cual fueron escogidos para servir, evidentemente es una expresin de la tendencia de minimizar la importancia de la capacidad tcnica.

El nfasis exagerado en cuanto a la lealtad poltica tambin conduce al sectarismo e intolerancia. La lealtad fingida es a veces una cortina de humo para el conducto poco tico como la corrupcin. Una de las consignas favoritas de Chvez y Maduro es Unidad, Unidad y ms Unidad, que ambos lderes frecuentemente citaron para pedir que sus seguidores cerraran filas y guardaran las crticas internas con el propsito de enfrentar a un enemigo despiadado.

El llamado por la unidad por encima de otras consideraciones aparece especialmente relevante debido a la desercin de un nmero importante de chavistas en este momento de polarizacin extrema. Una de las figuras ms importante que sali del movimiento fue Giordani, quien despus de la muerte de Chvez, lleg a ser un crtico duro al gobierno de Maduro. Pero hay que hacer una diferenciacin entre los adversarios del gobierno desde la izquierda, como el caso de Giordani como tambin el grupo Marea Socialista, y aquellos izquierdistas que articulan apoyo crtico, como es el caso del ex-Ministro de Comercio Eduardo Samn. Samn, quien fue removido de posiciones en dos ocasiones, primero por Chvez y luego por Maduro, ha dicho claramente que los revolucionarios no siempre deben pronunciar sus crticas pblicamente y que la disciplina partidista en este momento debe imponerse. El no reconocer la capacidad de liderazgo de Samn por parte del PSUV, lo convenci de salir del partido en junio para luego ingresar en el partido pro-chavista Patria Para Todos (PPT) y luego lanzarse como candidato a la ANC. Al mismo tiempo, Samn critic a Giordani por ser excesivamente abierto en sus crticas, y agreg: Tenemos que jugar a la unidad del proceso, porque a pesar de las criticas que yo tambin puedo tener, y no las hago pblicas en este momento, ahorita tenemos que jugar a la unidad porque nos estamos jugando el propio proceso, y por muy malo que sea, es mejor que lo que representa la derecha.

La salida de Samn del PSUV es una demostracin que Maduro, mucho ms que Chvez, ha sido excesivamente adverso a las crticas provenientes de la izquierda, incluyendo las internas del movimiento. Un activista chavista que entrevist culp a Maduro por ser a veces sectario y luego apunt a la obra Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo por Mao Zedong, como una gua til para manejar las diferencias internas en el movimiento chavista. (9)

La Justicia Social y la Productividad. Chvez tena buenas razones para priorizar los programas sociales por encima de los objetivos econmicos durante los primeros aos de su presidencia. En caso contrario, los sectores populares posiblemente no hubieran actuado con tanto ahnco en defensa de su gobierno durante los dos esfuerzos de tumbarlo en 2002-2003. No es casual que los programas sociales ms emblemticos datan de los meses inmediatamente despus del paro de 2002-2003. Durante sus ltimos aos Chvez dio mayor peso a las polticas para promover el desarrollo econmico, como hizo tambin el presidente Maduro, quien respondi a la contraccin econmica en 2014 al priorizar los esfuerzos de transformar la economa rentista basada en la produccin petrolera. Si el caso venezolano es tpico de lo que se puede esperar de una izquierda tercermundista hbil cuando llega al poder por medios electorales, la secuencia va a ser lo siguiente: primero, la priorizacin de objetivos en respuesta a las exigencias polticas; luego un cambio de estrategia diseada para enfrentar a los desafos econmicos. Entonces, la consolidacin de poder y la estabilidad tienen que ser la tarea inmediata prioritaria, que requiere acentuar los programas sociales con el fin de fortalecer la base social masiva de apoyo.

Hasta un cierto punto, Chvez excedi en su priorizacin de las metas sociales a costa de las econmicas durante la primera parte de su presidencia. Un ejemplo es la reforma constitucional de 2007 que inclua reduccin de la jornada semanal de 44 horas a 36. Una rebaja de esta proporcin hubiera tenido un efecto negativo sobre el crecimiento econmico en Venezuela, como hubiera sido el caso en cualquier otro pas del tercer mundo. Similarmente, a nivel de discurso, Chvez frecuentemente usaba la consigna mar de felicidad y haca repetida referencia al socialismo humanista, pero no prepar suficientemente a los venezolanos para el trabajo duro, las dificultades materiales, y la lucha incansable que los esperaban. Hay una leccin que debe ser aprendida: mientras que las etapas tienen que ser bien definidas para cada perodo, las del futuro tienen que ser anticipadas tanto a nivel de poltica como discurso.

Un asunto particularmente espinoso relacionado a la sincronizacin del proceso tiene que ver con las banderas de la justicia social y la igualdad. Ambas son consignas fundamentales del movimiento chavista y explican el apoyo masivo que disfruta entre los no privilegiados y sobre todo los sectores marginales (como los miembros de la economa informal). Por cierto, los movimientos izquierdistas en toda la historia siempre han abrazado ambas metas. Adems, la dimensin humanista del socialismo enfatizada por la dirigencia chavista en su discurso y sus acciones no es una fuente de contencin dentro del movimiento chavista. El debate interno, sin embargo, ha centrado en la necesidad de disciplina y sacrificio y el pobre desempeo econmico y administrativo del sector estatal. Dentro del gobierno socialista a veces hay tensin entre el esfuerzo de lograr la igualdad y la justicia social, por un lado, y la eficiencia, productividad y disciplina laboral, por el otro, a pesar de que los dos conjuntos de metas son reconciliables y no mutuamente exclusivos. (10)

Esta tensin se manifiesta en la discusin sobre la prctica de la tercerizacin, que Chvez conden enrgicamente por representar la negacin de la justicia social y la igualdad. Los abusos asociados con la tercerizacin fue un factor que lo influy nacionalizar la compaa extranjera siderrgica SIDOR en 2008 y tambin expropiar numerosas compaas contratistas en la industria petrolera y eventualmente prohibir la prctica en la Ley Orgnica del Trabajo (LOTTT) promulgada en 2012. Sin embargo, este asunto en Venezuela no es siempre blanco y negro. Por un lado, la incorporacin de docenas de millares de trabajadores tercerizados por las empresas estatales representa una inspiracin para el movimiento sindical a nivel mundial. Por otro lado, algunos de los trabajadores que levantan la consigna de justicia social y demandan la incorporacin en la nmina de la empresa estatal PDVSA, no desempean trabajo permanente en la industria petrolera. Desde 1998, la fuerza laboral de PDVSA ha aumentado de 40.000 a ms de 150.000.

La tensin entre la justicia social y la eficiencia socialista se manifiesta en otros terrenos tambin. Un asunto es la prctica extendida de otorgar bienes y servicios gratis o altamente subsidiados a los miembros de los sectores populares. El argumento a favor es convincente y tiene que ver con la deuda social en la cual, segn los chavistas, el Estado est obligado a compensar a los sectores ms explotados de la poblacin. Sin embargo, los precios artificialmente bajos por bienes producidos por las compaas estatales impiden sus esfuerzos de lograr la autosuficiencia y los altos niveles de produccin, y as son parcialmente responsables de la escasez y el surgimiento de un mercado negro.

Este dilema explica parcialmente la razn por la cual las compaas que Chvez expropi despus de 2007 para lograr la soberana alimentaria no han podido llenar los vacios creados por la desinversin del sector privado en los aos recientes. En resumen, los gobiernos izquierdistas que enfatizan la justicia social en la etapa inicial tienen que anticipar los desafos econmicos que estn por venir.

Cundo Actuar

Si la agresividad de la oposicin ha limitado las opciones del gobierno y lo ha forzado a hacer concesiones, entonces los momentos en los cuales polticamente los chavistas tienen la ventaja son oportunidades de oro para avanzar. En las situaciones favorables, se presentan cuatro objetivos cuyos logros implican un precio, pero solamente a corto plazo: la transformacin econmica; los logros en la lucha contra la corrupcin y la burocracia ineficiente; la democratizacin interna; y el debilitamiento del adversario. Chvez sac provecho de la coyuntura favorable inmediatamente despus de su triunfo en las elecciones presidenciales en 2006 con 63 por ciento del voto, el margen ms grande en la historia moderna del pas. No solamente nacionaliz varias industrias estratgicas en 2007 y 2008, sino cre el PSUV y logr golpear a sus adversarios de la derecha.

Maduro, por su parte, perdi una oportunidad para avanzar a mediados de 2014. Los chavistas estaban en una posicin ideal despus de haber derrotado las protestas de guarimba promovidas por la oposicin y haber ganado las elecciones municipales por un amplio margen. En ese momento, Maduro anunci su intencin de llevar a cabo un sacudn revolucionario en su gabinete, creando una gran expectativa que iba a traer nuevas caras para iniciar nuevas importantes polticas. Sin embargo, l aplaz los anuncios varias veces en el transcurso de ms de un mes. Cuando al fin los nombramientos fueron anunciados el 2 de septiembre, los cambios representaban nada ms que un rearreglo del gabinete, algo parecido al juego de las sillas. Al mismo tiempo los precios de petrleo empezaron a bajar en picada y as se perdi una oportunidad de oro.

Las elecciones para la ANC iniciaban otra coyuntura favorable para los chavistas. Para el mes de agosto, la oposicin sinti el desgaste de cuatro meses de guarimba, que fue an ms violenta con un saldo mucho mayor de muertos que en 2014. Adems, la oposicin estaba dividida acerca de su participacin en las elecciones de gobernadores pautadas para octubre. El nmero significativo de delegados a la ANC (ms de 550) puede ser menos sujeto al control partidista que los diputados a la Asamblea Nacional. Consecuentemente, pueden estar ms inclinados denunciar con audacia la corrupcin y la burocracia y apoyar propuestas novedosas diseadas para reactivar la economa.

Resumiendo

El apoyo de los sectores populares y de las Fuerzas Armadas explica el xito de los chavistas de bloquear los numerosos esfuerzos de derrocar el gobierno. La campaa de violencia de 2014 y 2017 se basaba en la presuncin que los disturbios en las urbanizaciones de la clase media y alta, gobernadas por alcaldes de la oposicin, se extenderan a los barrios y/o incitaran un golpe militar. Sin embargo, los sectores populares, con pocas excepciones, se abstuvieron de participar en la guarimba a pesar del descontento considerable, que es el resultado de las dificultades econmicas severas, y la tradicin arraigada de resistencia poltica y protesta en los barrios. (11)

En la formulacin de una estrategia hacia las Fuerzas Armadas, Chvez asimil las experiencias de un siglo de gobiernos progresistas latinoamericanos, que fueron vulnerables por la falta de apoyo organizado dentro de la institucin castrense para servir como contrapeso a los oficiales derechistas. (12) En respuesta a esa realidad, Chvez ascendi a posiciones de comando a oficiales bolivarianos, que se identificaron con el movimiento. Las Fuerzas Armadas ahora se definen como anti-imperialista, socialista y chavista.

La lnea dura de Maduro frente a la oposicin, y a la campaa violenta para derrocar su gobierno en 2017, se ha manifestado en varias formas. No solamente encarcel varios dirigentes de la oposicin por incitar la violencia, sino continuamente ha movilizado sus seguidores. En esta manera, Maduro rompe con una especie de tradicin de los gobiernos progresistas latinoamericanos que pusieron poca resistencia a insurgencias desde la derecha. Algunos ejemplos son los gobiernos de Rmulo Gallegos en Venezuela en 1948, Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, Juan Domingo Pern en Argentina en 1955, Joo Goulart in Brazil en 1964, y Salvador Allende en Chile in 1973.

La persistencia de Maduro es heredada de Chvez, quien se dio cuenta mucho antes de su eleccin como presidente que el poder estatal es el objetivo fundamental de la lucha, muy por encima de otras consideraciones. Maduro rechaza el consejo de los izquierdistas quienes actualmente mantienen que sera mejor que los chavistas renuncien al poder ahora cuando la popularidad del gobierno est muy por de debajo de 50 por ciento.

Pero lograr el poder no es suficiente para hacer una revolucin. El proceso revolucionario es mucho ms complicado. De acuerdo con la estrategia socialista chavista, el viejo y el nuevo Estado, en palabras de Marta Harnecker, van a coexistir por mucho tiempo. Esta estrategia contrasta con lo que Lenin llam el poder dual en el cual el viejo Estado est considerado territorio del enemigo. Harnecker reconoce que aunque est perfectamente legitimo trabajar dentro del viejo Estado, tiene una influencia corruptora. El antdoto a este dilema es el movimiento organizado para hacer valer la presin sobre el heredado [viejo] Estado. (13) El marxista griego Nicos Poulantzas, quien hizo planteamientos similares en los aos 70, apunt a los movimientos sociales autnomos como el elemento esencial. (14)

Sin embargo, en el caso de Venezuela, los movimientos sociales han sido tradicionalmente dbiles. En este sentido, Venezuela no se compara con un pas como Bolivia donde el partido de Evo Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), emergi como un movimiento social. He planteado en este artculo que el elemento clave en el proceso de cambio en Venezuela es el partido. Para chequear la burocracia y todas las desviaciones asociadas con ella, el partido tiene que ser semi-autnomo frente al Estado e internamente democrtico.

Este artculo discute dos retos fundamentales para un partido gobernante que requiere que sea semi-autnomo e internamente participativo con una base comprometida y bien informada. En primer lugar, si la relacin tcita con sectores amigables de la burguesa no est controlada, eventualmente solidificar y minar el compromiso socialista de la dirigencia. En segundo lugar, si caminar sobre una cuerda floja es necesario en periodos en la cual la izquierda est en una posicin defensiva, lo especfico de esa estrategia difcil requiere las aportaciones de ideas de aquellos ms cercanos al pueblo. La toma de decisiones no puede ser el dominio exclusivo de la dirigencia nacional del partido, y menos an del crculo de personas de mayor confianza del presidente. En resumen, un partido verdaderamente democrtico es necesario para Venezuela, no solamente como una cuestin de principio, sino porque es esencial para la supervivencia y xito del proceso revolucionario.

NOTAS

Agradecimiento a Jos Gregorio Tovar y Carmen Hercilia Sanchez-Ellner por su colaboracin en la traduccin de este artculo.

1. Tanto Jacobin como NACLA: Report on the Americas han publicado artculos tanto en favor como en contra de la tesis de dos males en un mismo saco. Para una posicin favorable, ver https://www.jacobinmag.com/2017/05/venezuela-crisis-maduro-opposition-violence-elections-economy. Marea Socialista (MS) trabaj como una tendencia dentro del PSUV desde la fundacin del grupo en 2007. En 2014, despus de asumir posiciones cada vez ms crticas hacia el gobierno, MS anunci su intencin de convertirse en un partido poltico.
2. Ignacio Ramonet, One Hundred Hours with Chvez en Chvez: My First Life. With Ignacio Ramonet. Londres, 2016, p. xxxiv.
3. Luis Bilbao, Venezuela en revolucin: renacimiento del socialismo. Buenos Aires, 2008, pp. 182, 195-196.
4. Vctor Alvarez, Cambio en el gabinete, El Mundo, 5 de agosto de 2016.
5. https://www.youtube.com/watch?v=8NKtGDt00yU. En su famoso discurso Golpe de Timn, Chvez rega algunos miembros de su gabinete por no promover suficientemente la democracia directa y especficamente la creacin de las comunas. Chvez, Golpe de Timn. Caracas, Edicin Correo del Orinoco, octubre de 2012, pp. 17-21.
6. Escalona, Una Asamblea Nacional Constituyente para la simple negacin, para la venganza? 14 de julio de 2017. https://www.aporrea.org/ideologia/a249218.html
7. Ellner, The Social Programs in Venezuela under the chavista Governments: Innovative Policies, Social Inclusion and Institutional Weakness. The Next System Project, 2017. https://thenextsystem.org/learn/stories/social-programs-venezuela-under-chavista-governments.
8. Ciccariello-Maher, Building the Commune: Radical Democracy in Venezuela, Londres, 2016, p. 77.
9. Felipe Rangel, entrevista, Puerto La Cruz, 11 de julio de 2017.
10. Jorge Arreaza (actual Ministro de Relaciones Exteriores), entrevista, Barcelona, Venezuela, 14 de Julio de 2017.
11. Por una descripcin grfica y anlisis de las protestas en el 23 de Enero de Caracas durante un perodo de dcadas, ver Alejandro Velasco Barrio Rising: Urban Popular Politics and the Making of Modern Venezuela, Berkeley CA, 2015.
12. Durante el perodo moderno hasta 1998, fue un hecho notorio que la mayora de los oficiales de alto rango eran simpatizantes de Accin Democrtica o Copei. Ni siquiera permitieron que el partido centro-izquierda Movimiento al Socialismo (MAS) tuviera seguidores dentro de la institucin castrense.
13. Harnecker, Latin America and Twenty-First Century Socialism: Inventing to Avoid Mistakes, Monthly Review, julio-agosto de 2010, p. 42.
14. Para un anlisis del pensamiento de Poulantzas aplicado a la experiencia chavista en Venezuela, ver Ellner, Implications of Marxist State Theories and How They Play Out in Venezuela, Historical Materialism, tomo 25, nmero 2, 2017: https://venezuelanalysis.com/analysis/13386

* Publicado en Monthly Review, ocubre de 2017, tomo 69, nmero 5


* Steve Ellner dio clase de historia econmica y ciencia poltica en la Universidad de Oriente de 1977 a 2003 y ms reciente en Tulane University en New Orleans. Su ltimo artculo es Implications of Marxist State Theories and How They Play Out in Venezuela, publicado en Historical Materialism (nmero 2, 2017). Es editor del libro La izquierda radical en Amrica Latina: complejidades del poder poltico en el siglo 21 (CELARG, 2018).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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