Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2017

Urnas y calles: Lenin electoral (Tercera parte)

Nicols Gonzlez Varela
Rebelin


III

 

El problema de la forma de la lucha se hallada ligada ntimamente al problema de la organizacin para la lucha (Lenin, 1906)

 

Para el Lenin de 1906-1907 toda lucha electoral es una forma de lucha subordinada, secundaria en condiciones objetivas revolucionarias. El problema de la forma de la lucha se halla ligado por ello ntimamente al de la organizacin de la lucha. Pero: en qu consiste una condicin objetiva revolucionaria? Recordemos qu significa para Lenin una situacin revolucionaria, anlisis concreto de la situacin concreta que se deriva del marco general de una categora crtica decisiva en Marx: la de formacin econmico-social. [1] En Lenin funge el principio marxista de entender la lgica especfica del objeto especfico. El anlisis materialista crtico (que Lenin muchas veces llama al mejor estilo de Lakatos mtodos de investigacin del Marxismo) simplemente busca las formas de la transicin o el acceso a la Revolucin proletaria, ni ms ni menos. Lenin estableci de forma clsica y tarda en varias ocasiones lo que denomin Ley fundamental de la Revolucin. Es sintomtico que Lenin se exija en definir las coordenadas fundamentales de un acontecimiento revolucionario objetivo (base de toda tctica eficaz), que denomina polticamente como crisis nacional general, a medida que se sumerge en la compleja arena parlamentaria burguesa. En 1902: [en un primer momento] reivindicaciones de carcter puramente econmico, se transforman con rapidez en un acontecimiento poltico, a pesar de participar en ella un nmero insuficiente en extremo de fuerzas revolucionarias organizadas [sin embargo] la verdadera desorganizacin del gobierno se consigue slo cuando las amplias masas, realmente organizadas por la propia lucha, obligan al gobierno a desconcertarse; cuando la legitimidad de las reivindicaciones de los componentes avanzados de la clase obrera es esclarecida ante la multitud en la calle; cuando a las acciones militares contra decenas de miles de hombres del Pueblo precede la vacilacin de las autoridades, que carecen de toda posibilidad real de determinar a dnde conducirn esas acciones militares; cuando la multitud ve y reconoce en los muertos en el campo de la guerra civil a sus camaradas, a sus compaeros, y acumula nuevas reservas de odio y el deseo de una lucha ms resuelta contra el enemigo [entonces] todo el rgimen actual el que aparece como enemigo del Pueblo. [2] El descalabro de una formacin econmico-social solo se logra cuando existe una masa crtica organizada (no mera-formalmente organizada, Lenin lo especifica: por-y-en-la-propia-lucha) que logra erosionar el bloque histrico a partir de un inicio menor: una lucha econmica, pero sta est sobredeterminada por el nivel institucional de las organizaciones de masas. Todava no existe una experiencia propia revolucionaria, por lo que Lenin debe recurrir a los ltimos sucesos revolucionarios histricos con participacin obrera: las revoluciones de 1848-1850 y la Commune de Pars de 1871. Lenin en 1908, ya teniendo sobre sus espaldas la Revolucin rusa de 1905, habla de momento revolucionario: no se puede defender en general y siempre la participacin en cualquier institucin representativa [Parlamento], sin tener en cuenta las condiciones del momento revolucionario. Es deber de los marxistas plantear de modo concreto, y no abstracto, cualquier problema poltico, teniendo en cuenta toda la situacin revolucionaria en su conjunto Si las masas experimentaran un vivo inters por la Poltica, ello implicara la existencia de las condiciones objetivas de una crisis en desarrollo, es decir: significara estar ya en presencia de determinado ascenso; y si este ascenso adquiriese cierta fuerza, el sentir de las masas se traducira sin falta en accin de masas. [3] El modo concreto de especificar un momento revolucionario exige se considere la Totalidad, y un ndice subjetivo clave es la existencia de un masivo inters (verificable) de las masas populares por participar en la Poltica activa (no meramente en los marcos de la Poltica profesional). Lenin en 1913: una situacin revolucionaria [se genera cuando] se ha agudizado al mximo la opresin de la aplastante mayora de la poblacin, no slo del Proletariado [] siendo de notar que la opresin agudizada, el hambre, la miseria, la ausencia de derechos y los ultrajes al Pueblo se hallan en flagrante desacuerdo con el estado de las fuerzas productivas, y contina diciendo Lenin que mas con ello no basta. La sola opresin, por grande que sea, no siempre origina una situacin revolucionaria en un pas. Para que estalle la Revolucin no basta con que los de abajo no quieran seguir viviendo como antes. Hace falta, adems, que los de arriba no puedan seguir administrando y gobernando como hasta entonces.; adems debe afectar precisamente las bases de la estructura estatal, y en modo alguno cualquier parte secundaria de ella, afecta los cimientos del edificio y no tal o cual accesorio, tal o cual piso.; las condiciones objetivas de una situacin revolucionaria deben comprender, de manera dialctica (pensando la propia Totalidad concreta) el estado subjetivo de las masas y las condiciones internacionales, es decir: un cuadro social (sic) que genera la imposibilidad de resolver las tareas burguesas por este camino y por los medios existentes (en manos del gobierno y de las clases explotadoras). [4] Se han sumado a la configuracin concreta del momento revolucionario otros aspectos e ndices, ahora se trata de una opresin en grado mximo (no exclusivamente econmica: opresin agudizada con ausencia o limitacin de derechos adquiridos o fundamentales) a una mayora casi absoluta de la poblacin, incluso la no-proletaria; las clases dirigentes ya no pueden gobernar con normalidad en el marco de los mecanismos que usaban en el pasado, pero esta condicin es insuficiente sin el elemento de clase revolucionario: los de abajo (el Pueblo bajo como lo denomina Lenin) ya no quieren seguir en la normalidad de dominio del perodo anterior: se presenta un escenario de doble poder; un ltimo ndice es que la entera estructura estatal, las bases de la forma-estado (por ejemplo: la Constitucin o la propia legitimidad del Poder Ejecutivo) se encuentra irremediablemente erosionada, hay una disociacin esencial y sin retorno. Lenin en 1915, en una de las formulaciones ms conocidas: A un marxista no le cabe duda de que la Revolucin es imposible sin una situacin revolucionaria; adems, no toda situacin revolucionaria desemboca en una Revolucin. Cules son, en trminos generales, los sntomas distintivos de una situacin revolucionaria? Seguramente no incurrimos en error si sealamos estos tres sntomas principales: 1) La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominacin; tal o cual crisis de las alturas, una crisis en la poltica de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignacin de las clases oprimidas. Para que estalle la revolucin no suele bastar con que los de abajo no quieran, sino que hace falta, adems, que los de arriba no puedan seguir viviendo como hasta entonces. 2) Una agravacin, fuera de lo comn, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas. 3) Una intensificacin considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de paz se dejan expoliar tranquilamente, pero que en pocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situacin de crisis, como por los mismos de arriba, a una accin histrica independiente.; Lenin aclara ms adelante que son cambios objetivos, no slo independientes de la voluntad de los distintos grupos y partidos, sino tambin de la voluntad de las diferentes clases, la Revolucin es, por regla general, imposible y que no toda situacin revolucionaria origina una Revolucin, sino tan slo la situacin en que a los cambios objetivos arriba enumerados se agrega un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria [no del Pueblo bajo] de llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficiente fuertes para romper (o quebrantar) el viejo gobierno, que nunca, ni siquiera en las pocas de crisis, caer si no se le hace caer. [5] Lenin habla de sntomas de una situacin revolucionaria, y no por casualidad: todos ellos no tienen jerarqua uno sobre el otro, ni siquiera lexicogrficamente, sino que requieren que sucedan simultneamente, son co-originarios y en constante pero relativa interdependencia. Trotsky denomina a esta co-originariedad de los ndices de una situacin revolucionaria como un caso de Reprocidad condicional. [6] Deben concurrir al mismo tiempo como sombras inseparables que acompaan al momento revolucionario. Al mismo se introduce en la reflexin leninista la diferencia entre un kairs revolucionario, momento kairolgico que abre la posibilidad de una accin subjetiva decisiva, y el de crisis revolucionaria, que es la situacin revolucionaria en la que existe plenamente desarrollada la organizacin revolucionaria: la situacin en que a los cambios objetivos arriba enumerados se agrega un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria [no del Pueblo bajo] de llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficiente fuertes para romper (o quebrantar) el viejo gobierno. Trotsky reforzara este elemento-condicin esencial al afirmar que el Proletariado slo puede adquirir esa confianza en sus propias fuerzas -indispensable para la revolucin- cuando descubre ante l una clara perspectiva, cuando tiene la posibilidad de verificar activamente la relacin de fuerzas que cambia a su favor y cuando se siente dirigido por una direccin perspicaz, firme y audaz. La otra formulacin clsica es ya de 1920, en plena confrontacin con anarco-comunistas, autonomistas, consejistas, luxemburguistas y neoizquierdistas europeos: La Ley fundamental de la Revolucin, confirmada por todas ellas, y en particular por las tres revoluciones rusas del siglo XX [1905, febrero de 1917 y octubre de 1917], consiste en lo siguiente: para que tenga lugar una Revolucin no basta con que las masas explotadas y oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de vivir como antes y reclamen cambios; para la Revolucin es necesario que los explotadores no puedan seguir viviendo ni gobernando como antes. Slo cuando los de abajo no quieren vivir como antes y los de arriba no pueden continuar como antes, puede triunfar la Revolucin. Esta verdad puede expresarse con otras palabras: la Revolucin es imposible sin una crisis nacional general (que afecte tanto a explotados como a explotadores). Se desprende que, para que tenga lugar una Revolucin, es indispensable, primero, que la mayora de los obreros (o por lo menos la mayora de los obreros con conciencia de clase, que piensan, polticamente activos) comprenda plenamente que la Revolucin es necesaria y que est dispuesta a morir por ella; segundo: es preciso que las clases dirigentes atraviesen una crisis gubernamental que arrastre a la Poltica incluso a las masas ms atrasadas (es sntoma de toda Revolucin verdadera es la decuplicacin o centuplicacin del nmero de hombres capaces de librar una lucha poltica, pertenecientes a la masa trabajadora y oprimida, antes aptica), que debilite al gobierno y haga posible su rpido derrumbamiento por los revolucionarios., y retornando a la necesidad del mtodo del Materialismo militante Lenin seala que indagar, investigar, prever, captar lo que es nacionalmente especfico, nacionalmente particular en la forma concreta en que cada pas debe abordar una tarea internacional nica; el nexo vanguardia-masas en una situacin revolucionaria es determinada por Lenin: En este caso hay que preguntarse no slo si hemos convencido a la vanguardia de la clase revolucionaria, sino tambin si estn dislocadas las fuerzas histricamente activas de todas las clases de la sociedad dada, obligatoriamente de todas sin excepcin, de manera que la batalla decisiva se halle por completo en sazn, de manera que: 1) todas las fuerzas de clase que nos son adversas estn suficientemente sumidas en la confusin, suficientemente enfrentadas entre s, suficientemente debilitadas por una lucha superior a sus fuerzas; 2) todos los elementos vacilantes, volubles, inconsistentes, intermedios, es decir, la pequea burguesa, la democracia pequeo-burguesa, que se diferencia de la burguesa, se hayan desenmascarado suficientemente ante el pueblo, se hayan cubierto suficientemente de oprobio por su bancarrota prctica; 3) en las masas proletarias empiece a aparecer y a extenderse con poderoso impulso el afn de apoyar las acciones revolucionarias ms resueltas, ms valientes y abnegadas contra la burguesa. Entonces es cuando est madura la Revolucin. [7] Por primera vez aparece netamente definido un elemento subjetivo, revolucionarismo subjetivo, que evita caer en el Blanquismo o en formas romnticas de aventurerismo sectario. En una comunicacin al II Congreso de la Internacional Comunista (en julio de 1920) Lenin volver por ltima vez a intentar establecer la Ley fundamental de la Revolucin, el acontecimiento revolucionario: [se deben producir] natural e inevitablemente dos condiciones, dos situaciones fundamentales. Por una parte, la pobreza, la miseria de las masas debe crecer en forma inaudita los obreros se encuentran en una situacin insoportable agudizacin inaudita de todas las contradicciones capitalistas ese es el origen de esa profundsima efervescencia revolucionaria pr otra parte, en la nfima minora de los todopoderosos se inici y crece la desintegracin nos encontramos ante la maduracin de las dos condiciones de la Revolucin. [8]

Contra toda tentacin populista o recurso fcil al romanticismo folklrico, Lenin advierte que no es la mente del Pueblo, ni algn enigmtico Volksgeist los que deciden el problema, sino la fuerza de las respectivas clases y elementos de la sociedad. Y este anlisis se deriva del anlisis materialista de la situacin concreta. Las enseanzas de Marx entre 1847 y 1851, [9] afirma Lenin, obligan a estudiar: 1) qu clases exigen el cambio del status quo y cuales exigen limitaciones en el poder; 2) qu condiciones materiales engendran o contribuyen al acontecimiento de una lucha revolucionaria y cuales los esfuerzos por concertar la coexistencia constitucional de los (potenciales) derrocadores con los (potenciales) derrocados; 3) aplicar el mtodo y la teora de Marx al esclarecimiento del profundo e interesantsimo proceso de formacin de los partidos polticos. El Marx poltico no aparece en estos y otros textos menores por casualidad: Lenin siempre sostuvo que el Revisionismo se apoya en una deformacin liberal-constitucional de Marx y la forma de retornarlo a su pureza era aplicar las enseanzas polticas de 1848-1851. Por ello en el caso de alianzas o mayoras silenciosas, Lenin remarca que la famosa Aritmtica poltica en el Parlamentarismo es un proceso un poco ms complicado que la simple adicin de todos los elementos de la oposicin. En un artculo titulado La Socialdemocracia y los acuerdos electorales de octubre de 1906, Lenin establece la premisa general para toda lucha electoral, que denomina premisa general: asegura en todo momento una Poltica de Clase, independiente y autnoma en toda la campaa; a su vez toda campaa electoral debe supeditarse a los intereses de la lucha de clases histrica. Nuevamente retorna sobre la re-definicin de Parlamento: para Lenin se trata de un instrumento de hegemona y de opresin burguesa con una importancia histrica determinada. Un verdadero rgimen parlamentario puede ser igualmente la Dictadura del Proletariado como la Dictadura de la Burguesa. El Parlamentarismo es uno de los mtodos de la lucha poltica por la liberacin de la Clase Obrera, dentro de estos parmetros, toda actividad parlamentaria debe estar subsumida (en forma absoluta) a las tareas especiales del Proletariado en una situacin concreta. La tarea principal entonces es romper el poder que el gobierno burgus de turno tiene frente y sobre el Parlamento, asegurando no solo la igualdad del derecho al voto sino una distribucin proporcional de los distritos electorales, perodos legislativos cortos, total libertad de prensa, de reunin y de asociacin y en especial progresiva ampliacin del derecho a voto en la edad ciudadana. En esta posicin el Marxismo debe diferenciarse tanto del Liberalismo (o su reaccin: el Conservadurismo) como del Anarquismo. Mientras liberales y radicales burgueses o pequeos-burgueses ven el Parlamentarismo como el mtodo natural, en realidad el nico mtodo normal y legtimo para manejar los asuntos del Estado burgus en general, con esta posicin dogmtica niegan la existencia de la lucha de clases y el carcter de clase del propio Parlamentarismo. Los anarquistas no terminan de valorar la importancia histricamente determinada del Parlamentarismo, rechazando in toto este mtodo de lucha especfico. Por ello la participacin parlamentaria de los socialdemcratas revolucionarios es completamente distinta, e incluso a veces opuesta, a la de los dems partidos. En cuanto a los acuerdos electorales, Lenin vuelve a subrayar que la tarea principal, decisiva, es desarrollar la conciencia de clase y la organizacin independiente, de clase, del Proletariado, por lo tanto debe asegurarse una Poltica de clase, independiente, en toda la campaa electoral y en toda campaa parlamentaria. Por ello se debe vigilar a todo aliado procedente de la Democracia burguesa como vigilaran a un enemigo, ya que nada debe restringir en las elecciones la independencia de clase y menos an renunciar a esta independencia por ventajas en tal o cual bloque electoral. Los conciertos electorales se conciertan entre partidos polticos, por lo que Lenin exige un tipologa y un anlisis clasista de los principales partidos. Por ello la actitud por intereses electorales o de agit-prop de disimular o aplanar las diferencias entre los partidos polticos es absolutamente inadmisible para la Socialdemocracia revolucionaria. Desde el punto de vista proletario, la claridad materialista acerca del agrupamiento de clase de los partidos es de suma importancia, y este anlisis debe incluir el del sistema electoral.

Lo que hay de permanente y firme en toda eleccin es para Lenin el desarrollo de la conciencia de clase (desde el instinto, en tanto espontaneidad progresiva) y la cohesin del Proletariado socialista. La famosa Aritmtica electoral solo puede resolverse de manera adecuada y concreta desde el punto de vista de los principios polticos de clase. Deber de todo socialdemcrata revolucionario es contraponer a la caza de bancadas parlamentarias la defensa absolutamente tenaz y consecuente de la posicin del Proletariado socialista y de todo aquello de cuanto interesa al triunfo total de la Revolucin. Lenin vuelve a subrayar que en modo alguno ni bajo ninguna condicin debern los candidatos y diputados socialdemcratas ocultar nuestros objetivos socialistas, nuestra posicin estrictamente de clase, en tanto partido proletario. La causa de la Democracia tiene demandas que exceden y trascienden la urna electoral. Por supuesto que no se trata de mero mrketing electoral, ni de fraseologa de coyuntura, ya que no basta con emplear a cada paso la palabra Clase para indicar el rol y la centralidad proletaria como vanguardia de la actual Revolucin, ni exponer la Teora general de Marx para demostrarlo. El criterio ltimo en Lenin (como en Marx) es la propia praxis: hay que saber poner de manifiesto en la prctica, al analizar los problemas candentes de esta Revolucin no es una tarea fcil y preparase para cumplirla constituye el deber primero y fundamental de todos los socialdemcratas que intervienen en la campaa electoral. En cuanto a la campaa electoral en s misma, recordemos que Lenin se refiere a la de la Segunda Duma, se debe determinar a travs de ella las diferencias de matices, distinguir certeramente, entre los partidos democrtico-burgueses de los otros. En cuanto al componente retrico, Lenin recuerda que se debe hablar en forma sencilla y clara, lenguaje asequible a las masas, desechando sin reservas la artillera pesada de los trminos eruditos de las palabras extranjeras de las consignas, definiciones y conclusiones aprendidas de memoria, preparadas como recetas, pero que las masas todava no conocen ni entienden. Los candidatos electorales deben saber explicar los problemas del Socialismo y los problemas de la actual Revolucin sin frases rimbombantes, sin retrica profesional o abogadil, sino de manera materialista: con hechos incontestables y cifras. La Socialdemocracia, concluye Lenin, debe defender en campaa electoral consecuentemente el punto de vista del Proletariado. Pero la campaa electoral tiene adems una tarea extra: se trata de enfocar cuidadosamente el problema de los medios de lucha, cuyo objetivo no es otro que subordinar ntegramente toda la actuacin de los representantes parlamentarios a los intereses de la lucha fuera del Parlamento: debemos aprovechar la campaa electoral para organizar la Revolucin, es decir: para organizar al Proletariado y a los elementos realmente revolucionarios de la propia Democracia burguesa. Lenin denomina a esto ltimo como el contenido positivo que hay que dar a toda campaa electoral y, en particular, a las alianzas o acuerdos parciales con otros partidos. Todo acuerdo electoral constituye un bloque (do ut des: doy para que t me des). Resumiendo: el punto de arranque de la Tctica general en elecciones ms o menos democrticas deber ser, desde el Lenin de 1906, la total independencia del Partido de Clase del Proletariado revolucionario. Solamente en casos de extrema necesidad y en condiciones bien delimitadas histricamente, es posible para Lenin (y Marx) apartarse de este Principio general.

En un brevsimo informe electoral de Lenin, [10] afirma que hay que basar la campaa electoral en la contraposicin entre lucha revolucionaria y la pacfica, y demostrar cun peligrosa es la hegemona de la pequea-burguesa urbana en el movimiento de liberacin. Hay que explicar siempre porqu vamos al Parlamento y cmo haremos nuestra tarea all, sealando en todo momento la impotencia y falta de independencia de esa institucin, el vaciamiento sistmico de la soberana del Pueblo. La no-soberana popular, la tendencia del Capital a refugiarse en instituciones no-mayoritarias, no-mandatarias, excluidas de todo control poltico popular, es el fundamento material de la indiferencia de masas hacia la Poltica in toto y en un segundo momento hacia la Democracia. Lenin redact varios llamamientos generales a votantes y electores, algunos con extensin de folleto, donde se ruega a los lectores reflexionen sobre las enseanzas que la primera Duma nos ha dado. En l se determina qu tipo de lucha por la Libertad democrtica es la proletaria, diferenciada de la de la burguesa revolucionaria o radical, ya que los obreros necesitan la Libertad a fin de desplegar una amplia lucha para emancipar totalmente al Trabajo del yugo del Capital, para acabar con toda explotacin del Hombre por el Hombre, para organizar el sistema social socialista. Mientras subsista el poder del Capital, dentro del mecanismo de la propia Democracia liberal, no podr imponerse ningn gnero de igualdad. Lenin realiza un llamamiento a los votantes y ciudadanos de Rusia: Aprovechen las elecciones para fortalecer a los verdaderos defensores de la Libertad y el Socialismo, para explicar los objetivos reales y el verdadero carcter de los diferentes partidos!. En una segunda interpelacin, busca la identidad de clase (camaradas obreros y cuantos son asalariados del Capital) para remarcar que no se debe tener fe en ninguna promesa del Poder, y que todo proletariado consciente-combatiente no busca la salvacin de la pobreza y la penuria en la consolidacin de la pequea produccin, sino en la lucha unida de todos los trabajadores. Finalmente Lenin pide el voto socialdemcrata, sealando que es el partido que lucha por la Libertad completa, por la Repblica,... Lucha contra toda opresin nacional.

El desarrollo dialctico de la lucha parlamentaria genera que bloques (acuerdos, alianzas, pactos) y partidos, independientemente de que sean o no conscientes, independiente de su voluntad y de sus ideologas, sean obligados y forzados por las condiciones objetivas a tomar decisiones y alineamientos no-intencionales, que pueden terminar en acuerdo de lucha informales. Para Lenin el problema central no es si son admisibles o no los acuerdos restringidos o los acuerdos amplios, sino sobre qu lineamientos debe el Proletariado socialista concertar acuerdos con la burguesa revolucionaria que a veces son inevitables. No hay que reducir los problemas por medio de la mezquina y trivial Tcnica parlamentaria, ya que no podemos olvidar que tal tcnica tiene un contenido poltico determinado, profundamente ambiguo y de cuo burgus. Lenin ejemplifica esta poltica de acuerdos: slo deben admitirse acuerdos con partidos que luchen por la Repblica, y no que se presenten como oposicin general al partido de gobierno. Mientras para Lenin Repblica, Burguesa revolucionaria o Insurreccin son categoras polticas claras y definidas, Oposicin es un trmino puramente parlamentario, vago, impreciso, no-clasista, una mala infinitud que abarca a cualquiera que est descontento con el gobierno de turno. La cuestin poltica amrxista en la lucha electoral y parlamentaria es: con quin y para qu fines es admisible un acuerdo o un bloque? Por ello, nunca debe encubrirse las diferencias entre partidos polticos que encubren diferentes puntos de vista de clase. En el problema de los bloques electorales debe destacarse en primersimo plano los principios e ideas de las clases e incluso de fracciones y sub-fracciones de clase (como la galaxia fragmentada de la pequea-burguesa). Muchos errores en al lucha electoral derivan de la falsa valoracin del rol del Parlamento burgus, ya que la cuestin es si sacrificamos o no la independencia de la campaa electoral en aras de un Parlamento totalmente liberal. Por eso para Lenin existe en realidad una unicidad de toda Poltica revolucionaria (sea en la lucha electoral, sea en la lucha dentro del Parlamento, sea en la lucha en las movilizaciones populares): acuerdos con la Burguesa (democrtica) y la pequea-burguesa revolucionaria contra la gran burguesa reaccionaria. Se enuncia aqu una pequea regla tctica, que Lenin enuncia de esta forma: en la vida poltica prescindiendo de nuestra voluntad y a despecho de nuestros deseos lo que vale es la conducta prctica y no la fraseologa de la Tcnica parlamentaria. Los conservadores, los liberales y compaeros de ruta van al Parlamento a (meramente) legislar, a ejecutar proyectomana legislativa de manera serial, no para hacer ninguna Revolucin, dir Lenin. En cuanto al problema de la lucha ideolgica y terica, Lenin se pregunta cmo puede conjugarse esa tarea con la disciplina de un partido democrtico de clase(sic) que pretende sostener el punto de vista del Proletariado. Existe en Lenin una cuestin primordial en cuanto a la Lucha electoral, cuestin que surge en la misma prctica, y ella es la relacin entre la Lucha ideolgica y la disciplina de un partido proletario. Disciplina partidaria es para Lenin, en orden lexicogrfico y de forma co-originaria: Unidad de Accin-Libertad de Discusin-Libertad de Crtica. Unidad de Accin significa que existe una organizacin viva que ejerce la unidad en la actividad prctica. Obviamente que toda accin poltica valiosa lo es si contribuyen a cohesionar ideolgicamente al Proletariado, a elevarlo, lo que implica que una organizacin no basada en principios carece de sentido, debe ser criticada desde su interior, por ello Lenin no reconoce la Unidad de Accin sin los componentes co-originarios de Libertad de Discusin y de Libertad de Crtica.

En un volante titulado A quin se debe elegir para la Duma del Estado? de 1906, Lenin expone un fino anlisis clasista de los principales partidos polticos que se presentan a las elecciones. Su exposicin recuerda a los detallados anlisis de Kautsky en sus comentarios sobre el programa de Erfurt del SPD sobre la Clase dominante, el Partido dominante, la jerarqua piramidal, la aristocracia obrera y la lite revolucionaria socialista. [11] Lenin discrimina los partidos principales (Centurionegrista, Kadete y Socialdemocracia), identifica los intereses de clase que defienden, cul es el objetivo de su lucha poltica, el tipo de Libertad que defienden e incluso su coherencia en la gran lucha mundial del Trabajo contra el Capital. Siguiendo a Kautsky, Lenin sostiene que el origen de los partidos polticos de la Democracia burguesa debe buscarse en la situacin histrica en la que se trataba de unir a todas las clases sociales contra el rgimen de la Aristocracia absolutista, lo que obligaba a obviar las diferencias irreconciliables entre las clases revolucionarias. Por ello, el imperativo de la funcin histrica de la Democracia burguesa es precisamente encubrir y reprimir el antagonismo clasista (y el de la Socialdemocracia revolucionaria el descubrirlo, develarlo, llevarlo a la claridad) y hacerlo comprender al Proletariado de la manera ms clara y simple. Lenin trata de explicar que el Pueblo bajo (pequeos burgueses tradicionales y nuevos, artesanos, cuentapropistas y autnomos, jornaleros y campesinado, pequeos funcionarios, etc.), aunque pueda formar parte de la masa de afiliados socialdemcratas, son tambin campo de reclutamiento primordial de los partidos burgueses. En su influencia sobre esas clases y fracciones de clase es que se apoy y se apoya an hoy el resorte principal del Poder poltico burgus.



Notas: 

[1] No existen trabajos exhaustivos sobre el tema, salvo los pioneros de Daniel Bensad: Mmoire de matrise. La notion de crise rvolutionnaire chez Lnine (1968) y de Massimo L. Salvadori: Qu es una crisis revolucionaria? (Revolucin y conservacin en la crisis de 1919-1920), en: Materiales. Crtica de la Cultura, N 6, nov-dic. 1977, pp. 77-100, lamentablemente ambos solo analizan las ltimas dos definiciones leninistas, las ms conocidas.

[2] Lenin, V. I.: Nuevos acontecimientos y viejos problemas, en: Obras Completas, tomo VI, Akal editor, Madrid, 1976, pp. 306-312.

[3] Lenin, V. I.: A propsito de dos cartas, en: Obras Completas, tomo XV, Akal editor, Madrid, 1977, pp. 306-307.; itlicas de Lenin,

[4] Lenin, V. I.: La celebracin del Primero de Mayo por el proletariado revolucionario, en: Obras Completas, tomo XXIII, Akal editor, Madrid, 1978, pp. 211-212; itlicas de Lenin.

[5] Lenin, V. I.: La bancarrota de la II Internacional, en: Obras Completas, tomo XXI, Akal editor, Madrid, 1978, pp. 211-212.

[6] La reciprocidad condicional de esas premisas es evidente: cuanto ms resuelta y firmemente acte el Proletariado y, por tanto, mayores sean sus posibilidades de arrastrar a las capas intermedias, tanto ms aislada quedar la clase dominante y ms se acentuar su desmoralizacin. Y, en cambio, la disgregacin de los grupos dirigentes lleva agua al molino de la clase revolucionaria., en: Trotsky, Len: Historia de la Revolucin rusa, Tomo II, Ediciones Sarpe, Madrid, 1985, p. 362.

[7] Lenin, V. I.: El Izquierdismo: enfermedad infantil del Comunismo, en: Obras Completas, tomo XXXIII, Akal editor, Madrid, 1978, pp. 190-191; 201-202 y 347-348; itlicas de Lenin.

[8] Lenin, V. I.: Informe sobre la situacin internacional y las tareas fundamentales de la Internacional Comunista, en: op. cit., pp. 347-348.

[9] Con razn Krupsakia afirmaba en sus memorias que Lenin siempre consultaba a Marx; sealamos aqu un coincidencia de Gramsci con Lenin en este rescate-recuperacin del Marx poltico, puede verse a lo largo de su Quaderni esta propuesta de lectura, que permite hallar el nexo entre Filosofa y Poltica (Catarsis) como clave decisiva (Traducibilidad) para comprender el pensamiento completo del autor de Das Kapital. Remitimos al lector a nuestro ensayo: Gramsci y el Marx desconocido: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162471

[10] Titulado: Informe sobre la campaa electoral para la II Duma del Estado, es de noviembre de 1906.

[11] Karl Kautsky: Das Erfurter Programm in seinem grundstzlichen Theil erlutert, Sttutgart, Dietz Verlag, 1892, en especial el captulo V titulado: La Lucha de Clases.

Primera parte.

Segunda parte.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter