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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2017

Defender la vida
Una rebelin global desde la desobediencia civil

Alberto Acosta
Rebelin


La lucha por defender el planeta, y por tanto la vida, se extiende en todos los continentes. Sea en pases empobrecidos o enriquecidos, la resistencia y la construccin de alternativas florecen en todas partes. La sociedad civil se organiza y se rebela para enfrentar tanta destruccin ambiental provocada, sobre todo, por los mltiples extractivismos, que vienen acompaados de un creciente empobrecimiento social de las regiones expoliadas. Todo en medio de una carrera enloquecida tras los pasos de un fantasma y de su sombra: el progreso y el desarrollo, respectivamente.

Esa brutal carrera, en donde el ideal de progreso encubre la bsqueda sin fin de lucro y poder en las sociedades modernas capitalistas, realmente pone en peligro a la vida. Por ejemplo, es sabido que si se extrae la totalidad de combustibles fsiles se provocara una hecatombe ambiental, como indica la Agencia Internacional de Energa. Sabemos tambin que se debe reducir entre el 70 y el 95% de las emisiones de CO2, como seala el Panel Intergubernamental de Cambio Climtico. Pero esos mensajes parecen caer en saco roto

Entre los extractivismos ms voraces est la minera, la cual desmonta bosques y suelo cultivable, contamina agua y aire, y hasta expulsa a las personas de sus hogares y destruye pueblos, tal como sucede en todas las zonas mineras de Alemania, Colombia, Congo o de cualquier otro rincn del globo. Clima, comunidades, cultura y Naturaleza son sacrificadas para financiar el bienestar de la gente, reza el discurso dominante. Se sacrifica vida en nombre de la vida, y en realidad ese sacrificio alimenta a estructuras de poder y dominacin. Las consecuencias de semejante (i)lgica recaen sobre los propios seres humanos, tanto sobre quienes viven en las regiones sacrificadas o en sus alrededores, como aun en otras partes lejanas. Basta notar la crisis climtica -de escala global- provocada por tanta destruccin.

Cuando se rena en Bonn la conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climtico 2017, en noviembre prximo, el mundo volver a discutir estas cuestiones. Ser una oportunidad para profundizar la discusin y seguir politizando el tema. Esto ltimo es urgente pues, parafraseando a Bertolt Brecht, el peor analfabeto es el analfabeto poltico: aquel que no oye, no habla, ni participa en los acontecimientos polticos, aquel que no sabe que los graves y crecientes desrdenes ambientales dependen de las decisiones polticas; ese imbcil que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la poltica. A tales analfabetos cabe agregar a otros imbciles que -actualizando la cita de Brecht- consideran el cambio climtico como un cuento chino y no saben (o s saben?) que su ignorancia nutre las enormes utilidades de grandes empresas nacionales y transnacionales, cuyo galope apocalptico deja una grave destruccin ambiental.

La propia realizacin de la Cumbre en Bonn constata que la situacin ambiental y la pobreza en algunos estados es insostenible, al punto que esta reunin no se podra llevar a cabo en el territorio del Estado que la presidir: me refiero a las islas Fidji, uno de esos estados insulares del Pacfico, con limitacin en sus capacidades tcnicas, sus recursos humanos y financieros (como reza el discurso diplomtico de Naciones Unidas): un pas en peligro de desaparecer tragado por el ocano. Solo este hecho ya debera provocar reflexin y accin, reiterando que semejantes fenmenos ambientales propios del capitaloceno- exacerban los conflictos sociales, econmicos y polticos, presionando cada vez ms migraciones forzadas.

Igualmente, cuando se renan en la antigua capital de la Repblica Federal de Alemania los representantes de todos los pases del mundo para discutir estas cuestiones, se constatar que los pases presentados como ejemplo internacional -he ah al propio anfitrin- son grandes causantes de los problemas ambientales globales. Los pases ricos son los mayores demandantes de materias primas extradas con altos costos socioambientales en diversas esquinas del globo.

Un ejemplo de la responsabilidad de tales pases en el dao ambiental es su incapacidad de poner fin a la extraccin del carbn, tal como demanda la ciudadana alemana organizada en la campaa Ende Gelnde. Dicha campaa lucha contra la expansin minera en la Renania -la mayor productora europea de carbn de lignito- desde hace ya varios aos y es un potente ejemplo a seguir.

Pero Bonn -esa pequea ciudad en donde naci Heinrich Bll hace cien aos y 60 aos despus mi primer hijo- tambin alojar esperanza. En el Landesmuseum, los das 7 y 8 de noviembre se reunirn representantes de la sociedad civil del planeta para transitar otros caminos que enfrenten los problemas ambientales desde sus races. Caminos que, desde la tica, sensibilicen a la Humanidad para que asuma definitivamente su futuro y reconozca que ya no puede confiar ms en sus gobernantes (meros ejecutores del sacrificio que alimenta al capital); ms an en momentos en los que grupos neofascistas y negacionistas comienzan a emerger con fuerza en el planeta.

Tales caminos buscan conformar un sistema internacional que sancione tantos crmenes en contra de la Madre Tierra y sus defensores, y que ya empez a germinar hace un par de aos con la creacin del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza. Un Tribunal que ya ha sesionado en Per, Australia, EEUU, Ecuador, Francia. En esta ocasin se discutir la minera en Alemania y el riesgo en el que se encuentra la Amazona por el extractivismo, tambin las falsas soluciones energticas al cambio climtico (como la nuclear, el fracking y la consolidacin de la actividad petrolera) en todo el mundo, la carretera en el TIPNIS en Bolivia, la escases de agua para comunidades y ecosistemas en Espaa por el abuso de las industrias, las implicaciones nefastas del libre comercio sobre la Naturaleza, la estafa del tan promocionado sistema REDD (Programa de las Naciones Unidas para la Reduccin de Emisiones causadas por la Deforestacin y la Degradacin de los Bosques), as como las violaciones a los Derechos Humanos de los defensores de la Naturaleza en los EEUU, en Rusia, en la Guyana francesa y en otras latitudes.

En sntesis, mientras unos sacrifican vida para alimentar al poder, la resistencia sigue. He ah la iniciativa Ende Gelnde en Alemania, los Yasunidos en Ecuador o la resistencia en Standing Rock en los Estados Unidos, que apenas nos sirven de ejemplos de un rebelin mundial, en la que se destacan las acciones de los pueblos indgenas en la Amazona, en los Andes o en la India, las comunidades negras en muchas partes, como en el delta del Nger.

Frente a la gran mquina capitalista y su falsa democracia est surgiendo una gran ola de desobediencia civil mundial que demanda una justicia poltica, econmica, de gnero, tnica, climtica, etc., en sntesis, una justicia total. Todas las aristas de esa justicia total son rostros de una misma lucha para construir democrticamente sociedades democrticas.

 



El autor es economista ecuatoriano, ex-presidente de la Asamblea Constituyente y ex-candidato a la Presidencia de la Repblica del Ecuador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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