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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2017

Netflix, la antipoltica como entretenimiento

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Ya hoy es virtualmente inabarcable la cantidad de producciones, propias o ajenas, que vende la empresa Netflix. Otra cosa es la calidad. Se trata de un festn audiovisual variopinto signado por altibajos e irregularidades de todo gnero y en donde la falencia dominante es la superficialidad de sus contenidos. Con algunas honrosas excepciones. Quiz lo nico en lo que profundizan es en el discurso de la anti-poltica. As, a veces, se disfrazan de progres. La no siempre confiable Wikipedia dice: Netflix, Inc. es una empresa comercial estadounidense de entretenimiento que proporciona mediante tarifa plana mensual streaming (flujo) multimedia (principalmente, pelculas y series de televisin) bajo demanda por Internet

No ser objeto de estudio aqu la pauprrima calidad de las reseas, las traducciones ni los doblajes. No ser parada extensa el mtodo de clasificacin de gneros ni la desorganizacin frecuente de ttulos. No ser objeto de trabajo la asimtrica calidad de las producciones ni su fordismo audiovisual impuesto para saciar el hambre espectacular de los usuarios. Asuntos, por cierto, que parecen no ser de inters para la masa inmensa de suscripciones que hoy disfrutan su Netflix incluso como una nueva adiccin simptica. Importa aqu el flujo ideolgico que transita impune (a veces imperceptible) gracias al vehculo excipiente llamado entretenimiento. Paremos un poco en la anti-poltica.

Pocas cosas parecen ms urgentes, para las burguesas, que ahuyentar a las masas de cualquier inters por participar desde las bases en poltica (y en su transformacin democrtico-participativa de manera radical). Ha sido histrico el beneficio que las burguesas le arrancan a la abulia, el desinters y la alergia fabricada para que los pueblos odien a la poltica y a los polticos. Cuanto ms se desprestigiada la poltica ms contentos se ponen los oligarcas porque consiguen as que los pueblos dejen vaco un territorio (que les es propio) y que queda usurpado por los poderosos para reinar a sus anchas mientras la gente los odia pero con apata. Por decir lo ms suave. Se trata de un desprestigio rentable y morboso que produce dos efectos (al menos) muy jugosos: por una parte deja abierta la esperanza del cambio y la libertad (palabras que la burguesa manosea a destajo) y permite hacer del estercolero de corrupcin burguesa, sus crmenes, su servilismo y su entreguismo un espectculo y un negocio muy rentable. Y lo pasan por la tele y parece muy porgre.

Lenin entendi con claridad el trfico ideolgico y las formas ms sofisticadas de sus mascaradas en las esferas intelectuales y en las esferas populares. Lo public, tambin, en su Materialismo y Empiriocriticismo y dej ver cmo, bajo el epteto de novsimo, se trafican las ms aejas y rancias ideologas chatarra. En todos los casos brilla la intencionalidad enajenante que la burguesa imprime a lo que fabrica para el populacho, eso quiere decir intencionalidad que convierte en ajenos y en enemigos, de s y de sus derechos, a los verdaderos dueos de la riqueza: la clase trabajadora. En eso consiste la anti-poltica, dicho de manera elemental, cuando el ser social humano se desfigura con individualismo frentico y se ahoga en nihilismo escptico pero disfrazado como razn superadora. No creo en polticos ni en poltica, soy apoltico, la poltica no me interesa, que se vayan todos un repertorio de clichs fabricado para que se repitan mundial e irreflexivamente. Mientras tanto los polticos felices. Algunos hacen pelculas y series.

En Netflix circula la anti-poltica libremente. Como si se tratara de una casa hecha a medida para tener contentos a todos (es decir entretenidos) con el espectculo audiovisual de la corrupcin, la trampa, las traiciones, las bajezas, el servilismo y la humillacin que producen la poltica y los polticos del capitalismo. Una y otra vez se ve el repertorio completo de la decadencia burguesa que convence al pblico de que ms vale estar lejos de eso putrefacto que incluye alejarse de su derecho a modificarlo, a hacerlo diferente. Otro modo de hacer poltica proponen algunos. Y salvo que aqu se exagere el asunto (cosa nada improbable) Netflix ha sabido halagar a muchos paladares (adictos o no a su men auto-programable) y ha conseguido expandir los placeres del nihilismo al goce audiovisual en privado. Reinan entre sus grandes logros anti-poltica House of Cards y todas las sucedneas (pelculas o series) en las que la poltica o los polticos son protagonistas hroes de la anti-heroicidad.

Por fortuna no todo mundo tiene Netflix y la poltica es una condicin de lo humano bastante ms valiosa y necesaria de lo que quieren o dicen los idelogos y las ideologas oligarcas. La poltica necesitar una revolucin en su pragmtica para convertirse en produccin social de premisas y condiciones en la transformacin tanto de la Historia como de la lgica, la tica, la esttica y la potica en el modo de produccin y en las relaciones de produccin. Poltica debe significar no transa y contubernio entre mafiosos; no gerencias burguesas sino, transformacin crtica y prctica de la sociedad en su dimensin econmica, cultural y comunicacional con especial nfasis en un humanismo nuevo: socialista.

Hacer de la Poltica una praxis, un motor para salir del capitalismo y una herramienta crtica incluso de s misma: Criticar sin contemplaciones todo lo que existe; sin contemplaciones en el sentido de que la crtica no se asuste ni de sus consecuencias ni de entrar en conflicto con los poderes establecidos (Carlos Marx carta a Arnold Ruge). Poltica como obra colectiva para que nada impida basar la praxis social, incluso, en la crtica (y en la critica de la crtica) a la poltica, en la toma de partido por la humanidad a toda costa, es decir en sus luchas reales, e identificarnos solidariamente con ellas y en ellas. (Rodolfo Puiggros) Slo as tendr sentido nuevo la Poltica lejos de su acepcin burguesa porque enfrentamos la transformacin de un mundo devastado, en gran peligro y asfixiado doctrinariamente. Nos urge la Poltica partiendo de principios desarrollados desde la prctica emancipadora. Con actitud emancipadora permanente como consigna de la lucha.

Nadie deje de ver su Netflix pero nadie deje los principios afuera de las pantallas. Hay que mirar emancipadoramente. La conciencia de la Poltica es algo que no podemos dejar en manos de los comerciantes de espectculos por ms que se insista cierta idea, tramposa, en que el placer audiovisual es, tambin, a-poltico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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