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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2017

Carta abierta del Ejrcito Popular de Liberacin a Juan Manuel Santos
La posibilidad de abrir etapa de dilogo

Mando Nacional Ejrcito Popular de Liberacin
Rebelin


Seor:

JUAN MANUEL SANTOS CALDERON

Presidente de la Repblica de Colombia L.C.

Cordial saludo.

El Mando Nacional, el cuerpo de oficiales y combatientes del Ejrcito Popular de Liberacin hemos seguido de manera atenta y cuidadosa los ltimos acontecimientos nacionales; mediante esta carta abierta que dirigimos a usted y a todo el pueblo colombiano, expresamos nuestra honda preocupacin por el rumbo del pas y los obstculos cada vez mayores a superar en el logro de una paz con justicia social, que asegure la dignidad y el porvenir de millares de compatriotas.

Reconocemos en el anlisis el agravamiento de la crisis econmica, social y poltica del pas, los fenmenos de corrupcin y la situacin calamitosa que se extiende en las ms diversas regiones de la patria, expresa en los altos niveles de pobreza, informalidad y desempleo, el colapso de la salud, la extensin de los problemas de educacin y vivienda, la desproteccin del campo y la restriccin de los derechos y libertades. Contrario a lo que se pregona, la realidad advierte adems de los continuos incumplimientos del gobierno, el incontrovertible fracaso de sus polticas y en general, una actuacin en contrava a la paz con justicia social que tanto anhelan los colombianos.

Hace unos meses el pas conoci de los paros en el departamento del Choc, el Distrito de Buenaventura, la paralizacin de las actividades en el magisterio, las protestas de los trabajadores estatales, y recientemente de los paros en los municipios antioqueos de Segovia y Remedios. El tratamiento de guerra que recibieron estos conflictos por parte del gobierno nacional, vistos en su alocada intransigencia, la estigmatizacin y la violencia del ESMAD, la polica y el ejrcito contra los pobladores y trabajadores inconformes, ha sido rechazada por numerosas organizaciones, incluso por la comunidad internacional, que no para en recibir las denuncias de las comunidades por las constantes violaciones del Estado a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Con la firma de importantes acuerdos que obligan al Estado a respetar y garantizar los derechos de las comunidades, el pas conoci tambin del levantamiento de estos paros y protestas, que hoy nuevamente empiezan a prepararse dado el incumplimiento generalizado del gobierno y el mantenimiento de las polticas que siguen soportando el abandono, la exclusin y negacin de los derechos y libertades de nuestras comunidades.

Los medios de comunicacin han publicitado tambin los acuerdos firmados en el teatro Coln de la ciudad de Bogot DC, por el gobierno nacional y las FARC-EP, convertidas hoy en partido poltico legal. La desmovilizacin y el desarme de las FARC-EP tuvieron tambin su registro, informando la disposicin de esta organizacin a actuar dentro de los marcos de la ley y la institucionalidad.

Con todos los aplausos que ha recibido este proceso por parte del gobierno, las fuerzas de la Unidad Nacional y muchas otras organizaciones afines, llama la atencin el sinnmero de crticas y obstculos que colocan a diario el Ejecutivo, el Congreso, las altas Cortes, la Fiscala General de la Nacin, los organismos de control, los viejos y nuevos partidos de la institucionalidad a la implementacin de los Acuerdos firmados, as como su negativa a aprobar las tibias reformas que plantean estos Acuerdos. Lamentable, que luego de verificadas por las autoridades nacionales y la comunidad internacional la desmovilizacin y dejacin de las armas por parte de las FARC-EP, as como su conversin en partido legal, el gobierno nacional mantenga el incumplimiento de los acuerdos firmados, no haciendo efectivas garantas mnimas como la libertad de los prisioneros de guerra, la suspensin de las rdenes de captura, la amnista para los milicianos, entre otras medidas acordadas.

Al contrario de la paz que dice defender el gobierno, la no aprobacin de ninguna reforma democrtica o cambio de fondo que recoja el clamor nacional manifiesta, una vez ms, la desidia y negativa del Estado, las clases y sectores que representa, a concretar cambios que abran paso a un nuevo pas, en el que primen sin formalismos y en forma real y concreta los valores de la paz con justicia social, la soberana, la participacin, el bienestar y la libertad poltica.

Con el incumplimiento de los acuerdos firmados con las comunidades y la negativa a adelantar un proceso de paz que propicie la adopcin de cambios de fondo en la vida nacional, es clara la decisin manifiesta del Estado y las clases dominantes en el pas de continuar la guerra, aniquilar de la insurgencia como fuerza rebelde, escalando un conflicto econmico, social, poltico y armado como el existente, que reclama en los diferentes rincones de la patria una democrtica y profunda salida poltica.

Con la expectativa que reviste la firma del cese bilateral y temporal del fuego y hostilidades entre el gobierno y el ELN, compartimos en igual manera los llamados que en la actualidad realizan al gobierno las comunidades y organizaciones de derechos humanos respecto de la necesidad de cesar por completo los bombardeos indiscriminados, desmilitarizar los campos y ciudades, desmontar el ESMAD, el paramilitarismo y los falsos positivos, terminar con la erradicacin forzada de los cultivos ilcitos, la criminalizacin de la protesta social, comprometindose a respetar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Examinados en detalle los diferentes elementos de la coyuntura y recogidas las preocupaciones y llamamientos que realizan las comunidades donde tenemos presencia, el conjunto de mandos y combatientes del EPL seguimos reconociendo que la paz es y contina siendo una aspiracin viva de la mayora de los colombianos. Consecuente con ello, hacemos nuestros sus llamados y reclamos, expresando con responsabilidad que nuestra vocacin y lucha por el cambio es indeclinable; en ese sentido, declaramos nuestra disposicin a discutir y encontrar las vas posibles para la terminacin de la guerra y la conquista de una verdadera paz con justicia social.

En esa ptica saludamos los mensajes enviados por el gobierno que usted representa, a travs de varios de sus funcionarios, en los cuales manifiesta su disposicin a abrir un dialogo de paz con nuestra organizacin. En respuesta, de manera abierta y pblica queremos expresarle que nuestra disposicin de dilogo siempre ha sido verdadera; slo que los hechos y la experiencia alcanzada en largos aos de lucha, nos dice que las estrategias de guerra y la ausencia de garantas impuestas por el gobierno son las que han impedido que stos se realicen de manera tranquila, propositiva, de cara al pueblo, y en una perspectiva que permita encontrar una clara y democrtica salida poltica al conflicto armado que vive la nacin.

Insistimos en garantas plenas para el dilogo, pues sin ellas, cualquier encuentro carecer de la seriedad a la cual se aspira y no estar exento de los traumatismos propios de la guerra. Proponemos al gobierno nacional unas condiciones mnimas para el desarrollo de estos dilogos, que partan por establecer un cese bilateral del fuego y las hostilidades, con verificacin internacional, en el cual sea claro el compromiso del gobierno nacional de cesar los bombardeos indiscriminados, desmilitarizar las zonas de conflicto, respetando sin excusa alguna los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, tal como lo han venido reclamando las comunidades.

En esa misma perspectiva demandamos del gobierno y el Estado colombiano la derogatoria de la Directiva del Ministerio de Defensa No 015 del 22 de abril de 2016 que nos califica como Bacrim, el desmonte del ESMAD, la despenalizacin de la protesta social; la abolicin de las recompensas, el castigo a los agentes del Estado inmersos en falsos positivos, as como el cumplimiento de los compromisos firmados con las comunidades y sus organizaciones.

Una demostracin clara y sincera de la voluntad expresa del gobierno de iniciar dilogos con nuestra organizacin comprende su declaracin y compromiso expreso a no continuar con sus planes y acciones de guerra contra las masas y el conjunto de los combatientes populares, dignndose a rectificar su poltica de paz, cumpliendo los compromisos firmados, tanto con las organizaciones del pueblo, como con las organizaciones guerrilleras que han hecho expreso su compromiso de paz.

Insistimos en un dilogo de cara a la comunidad, que facilite la participacin del Estado y todos sus estamentos, los partidos polticos, las organizaciones insurgentes, los sindicatos, las organizaciones sociales, las Juntas de Accin Comunal, las organizaciones juveniles, y en general de todos los colombianos en la discusin de los problemas nacionales, especialmente de las causas y dimensiones del conflicto colombiano, las salidas y compromisos del Estado, las guerrillas y los diferentes actores en su superacin.

Como rebeldes tenemos propuestas, en ese sentido estamos dispuestos a discutir y acordar con el gobierno una agenda mnima que destaque el delito poltico y el carcter beligerante de la guerrilla colombiana, las garantas para la participacin popular en el debate nacional que proponemos, as como las salidas a los acuciantes problemas de la nacin, como son el empleo, la salud, la educacin, el bienestar social, el desarrollo productivo y tecnolgico, la proteccin del campo, entre otros.

Instamos en igual manera al conjunto de la sociedad colombiana, al pueblo y sus organizaciones a marchar de manera unificada y decidida, exigiendo al gobierno la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que permita con la ms amplia participacin y representacin del pueblo, las organizaciones y fuerzas vivas del pas la aprobacin de una Nueva Constitucin Poltica, que siente las bases democrticas para las reformas y la paz con justicia social que reclama la nacin entera.

Asumimos con seriedad y decisin este nuevo reto que nos demanda la historia y la causa libertaria por la cual han ofrendado su vida miles de combatientes populares y que hoy seguimos defendiendo junto al pueblo, que no se hinca para reclamar respeto a sus derechos, bienestar, soberana y libertad poltica.

Aspiramos a que la apertura de estos dilogos, contribuya de manera positiva a dar salida poltica al conflicto, que tal como la sociedad entera lo reclama, pasa por el real y efectivo compromiso del gobierno en la solucin de los grandes problemas y demandas del pueblo colombiano.

Seor Presidente, las respuestas a nuestras propuestas puede hacerla llegar a travs de los emisarios o de los contactos que autoricemos para ello.

Cordialmente,

Mando Nacional Ejrcito Popular de Liberacin



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