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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2017

La escuela en el limbo

Jos Mara Agera Lorente
Rebelin


Henos aqu un curso ms ante un panorama de incertidumbre con perspectiva de prolongarse por tiempo indefinido a la espera de ese pretendido pacto de estado por la educacin. Ya lo padecimos el pasado ao acadmico, cuando de la caja de Pandora de la ltima ley educativa parida por el ministro Wert sin consenso, la LOMCE (Ley orgnica de mejora de la calidad de la educacin... Sarcasmo involuntario?), salieron todos los males concretos derivados de la politizacin de una institucin fundamental en todo Estado democrtico y de derecho, por cuanto tiene entre sus funciones la de corregir desigualdades y, por ende, contribuir de modo primordial a la convergencia social. El curso pasado los profesores, alumnado y familias no supimos hasta bien superada la mitad de su duracin qu se iba a hacer con la dichosa PEBAU (prueba de evaluacin del bachillerato y acceso a la universidad) diseada, en principio, de acuerdo con el marco de la LOMCE, como instrumento de estandarizacin de la educacin de masas no declarado como tal; se trata de asegurarse el control poltico del mecanismo de ingeniera social seguramente ms potente.

En su libro Escuelas creativas, de hace dos aos, el experto en educacin Sir Kenneth Robinson denuncia lo que l llama movimiento de normalizacin, un proceso de iniciativa poltica habitualmente centralizado en los ministerios de educacin de los diversos pases puesto en marcha con el propsito de llevar a la institucin de la educacin por el buen camino que conduce al xito, el cual se certifica segn criterios pertenecientes a un paradigma ya obsoleto hace varias dcadas a juicio del mencionado experto puesto que responde a los valores y fines socio-econmicos de una realidad histrica pretrita y sin vigencia alguna en el tiempo de la llamada por el difunto Zygmunt Bauman modernidad lquida. La normalizacin de los estndares educativos es la respuesta poltica espasmdica ante las ineludibles incertidumbres que son su esencia. Mediante ella se pretende asegurar unos mnimos de calidad educativa en todos los niveles acadmicos y en todos los diversos centros de un territorio segn directrices rgidas establecidas por una autoridad educativa central y utilizando como instrumento procedimientos de evaluacin en los que los exmenes son decisivos; el caso de la antes mencionada PEBAU en nuestro pas.

En lo que se refiere a la enseanza y cito a Robinson: el movimiento de normalizacin prefiere la instruccin directa de informacin objetiva y de competencias y la enseanza frontal a las actividades de grupo. Se muestra escptica con la creatividad, la expresin personal y las formas de trabajo no verbales y no matemticas, as como con el aprendizaje a travs de la exploracin y del juego imaginativo; por lo que respecta a la evaluacin y vuelvo a citar da prioridad a los exmenes acadmicos escritos y al uso generalizado de preguntas tipo test para que las respuestas de los alumnos puedan codificarse y procesarse con facilidad. Es el taylorismo implantado en la escuela.

Este movimiento de normalizacin es un elemento principal del paradigma que Robinson viene denunciando desde hace aos, no slo por escrito, sino en conferencias accesibles en internet y en sus trabajos de asesoramiento educativo, y que se caracteriza por pecar de excesivo academicismo y de un cierto clasismo. Aunque nuestra sociedad requiere de mucha gente formada en diversos oficios muy necesarios ya saben: fontaneros, electricistas, tcnicos informticos... para nuestra calidad de vida la escuela no atiende suficientemente su promocin y la formacin en los mismos. Esto se ve claramente en nuestro pas y particularmente en la regin de Andaluca, donde cada provincia cada provincia tiene su propia universidad, con la alta exigencia de recursos que ello implica, mientras que los estudiantes que quieren formarse profesionalmente en un determinado oficio se ven obligados a desplazarse a veces a gran distancia de sus hogares si quieren cursar un ciclo de formacin profesional que, si es muy demandado, siempre estar escaso de oferta. Porque todava sigue vigente, en gran medida y tambin en las instancias polticas, la creencia segn la cual los chicos listos van a la universidad y los torpes deben dejar de estudiar para buscar trabajo u optar por el premio de consolacin, que es la formacin profesional para aprender un oficio. Por qu, si no, se iban a llamar a los estudios universitarios educacin superior? Ese calificativo de superior contiene una muy significativa carga valorativa y de estatus social. Estoy de acuerdo con Ken Robinson cuando sentencia en su libro: Ese sistema de castas que favorece los estudios acadmicos sobre los tcnico-profesionales es uno de los problemas ms corrosivos del mundo de la educacin. La razn se la da el economista y profesor en Cambridge Ha-Joon Chang en su libro titulado 23 cosas que no te cuentan del capitalismo cuando habla de inflacin de ttulos universitarios, y denuncia una dinmica malsana en los pases de ingresos altos y medios-altos (como el nuestro) que pueden permitirse ampliar sus universidades, justificndolo en que la educacin superior tiene un efecto directo positivo en su progreso econmico. No es as. Como prueba de falsacin de la creencia en el poder de la educacin superior para incrementar la productividad y la riqueza de un pas el profesor Chang presenta lo que l denomina la paradoja suiza. Suiza, uno de los pases ms ricos e industrializados del mundo, presenta desde hace tiempo un ndice de universitarios que se ha elevado ltimamente notablemente inferior a otros pases ms pobres, como Corea del Sur: un 43% frente a un 67%, respectivamente. Para este heterodoxo economista las universidades no tienen por funcin principal proporcionar a los individuos conocimiento productivos, sino determinar dnde se sita cada persona dentro de la jerarqua laboral; se trata principalmente, pues, de una funcin de clasificacin (sorting). La posesin de un ttulo universitario por parte de una persona es en la prctica un indicador para los posibles contratadores de que es alguien ms inteligente, disciplinado y organizado que quienes no lo tienen. O sea, que cuando una empresa da trabajo a alguien que no tiene experiencia previa lo hace por las mencionadas cualidades generales, no por sus conocimientos especializados que como sabemos bien en nuestro pas a menudo no guardan relacin con las tareas a desempear. Las destrezas especficas para cada puesto laboral suelen ser adquiridas mediante la prctica en el mismo mbito concreto de trabajo. La consecuencia es que los grados universitarios en su mayora pierden valor a efectos de acceder a un empleo de calidad, porque el nmero de titulados ha superado ese umbral crtico a partir del cual tales titulaciones dejan de marcar la diferencia. Entonces entramos en el mercado de los msteres, que es el siguiente escaln en la jerarqua de estatus en el mbito de la formacin; es decir, que ahora para destacar es necesario un mster o incluso un doctorado, aunque a juicio del profesor Chang el contenido en productividad de esos ttulos de posgrado es mnimo en lo que respecta a los posibles trabajos. Su conclusin es contundente: al menos la mitad de la educacin universitaria () se malgasta en el juego de suma cero del sorting.

Que la educacin marca la diferencia desde el punto de vista del estatus lo saben muy bien los ultrarricos el 1% superior del espectro de la distribucin de la riqueza. Por esto suelen procurar para sus hijos el mejor colegio a la edad ms temprana. Antonio Ario y Juan Romero, coautores del libro La secesin de los ricos, llaman a esto guerra darwinista por conseguir la mejor educacin para la prole a la edad ms temprana. Diversos estudios por ellos aludidos demuestran ese darwinismo educativo en el mbito global; no importa el pas de origen de las familias de la lite mundial que buscan llevar su prole a los mejores centros del planeta. As se tiende a crear progresivamente un sistema educativo global de escuelas secundarias y universidades jerarquizado en funcin de las demandas de las superlites. Este fenmeno es congruente con la ideologa de la meritocracia mediante la que se legitima moralmente un sistema que perpeta las desigualdades estructurales. Adems, el inters de los ultrarricos (los multimillonarios que disponen de ms de un milln de dlares para invertir) por esa educacin de lite tiene que ver con el capital relacional. ste es esencial para que los grupos de poder mantengan su reserva endogmica; consiste en el cultivo de las relaciones sociales entre aquellos individuos de semejantes estatus, ideologa e intereses, solidarios los unos con los otros en la tarea de mantener su situacin de privilegio. Ese capital se empieza a adquirir y acrecentar en esos centros educativos de prestigio internacional. All los hijos de los ms importantes se codean con los mismos de su clase para cultivar las relaciones necesarias entre ellos para salvaguardar su estatus generacin tras generacin (a este respecto me viene a la memoria un programa de Salvados dedicado a colegio de El Pilar de Madrid que es un inmejorable botn de muestra de lo que aqu exponemos).

Por su parte, las mayoras sociales que parten con desventaja en la lnea de salida de la carrera por lograr la mejor posicin en la jerarqua de estatus tienen en la educacin pblica de calidad su mejor y prcticamente nica baza. Se puede decir sin miedo a exagerar que se trata de una institucin con un significativo valor poltico por cuanto su situacin condiciona el futuro de generaciones. Esa brecha entre el mundo de los centros educativos internacionales de prestigio y la en muchos casos depauperada escuela pblica impide la correccin de la creciente divergencia econmica y perjudica la dinamizacin de la fluidez social. Lo resumen muy bien los profesores Ario y Romero con estas palabras: La educacin debera ser el valor ms democrtico que existiera, en vez de la principal fuente de desigualdad; es el nico ascensor disponible para los que menos tienen, aunque sea el ascensor de servicio. Las grandes desigualdades se fraguan en el desigual nivel de acceso a una educacin de calidad.

Pero la educacin se encuentra en el limbo por as decir, ese no lugar que no lleva a ninguna parte inventado por los telogos para las almas de los nios que murieron pendientes de bautismo; sobre todo en nuestro pas, pero no slo pues a todos afecta esa cultura de la modernidad lquida identificada por Zygmunt Bauman. Su crisis institucional perjudica su esencia de arte, que esas dos dimensiones definen lo que la educacin es. Es arte, pues tiene un componente creativo, y ms precisamente constructivo o formativo. Los alemanes lo llaman Bildung, que se podra traducir por configuracin ya que el trmino proviene de la palabra bild, que significa imagen o figura. Y est bien dicho, porque la educacin configura, da forma es decir, convierte en acto, ponindonos aristotlicos a las potencialidades de la humana naturaleza. Se trata de alcanzar mediante la educacin el perfeccionamiento en el logro de un ideal, el de la humanidad. Ahora bien, para ello y a juicio del ya referido Ken Robinson los gobiernos han de abandonar un paradigma educativo ya obsoleto, fundado sobre los pilares de la industrializacin y la supremaca de los valores estrictamente intelectuales. Este modelo, tradicionalmente protegido por las instancias polticas, se parchea y se vuelve a parchear, como en nuestro pas, mediante leyes que en ningn caso lo cuestionan en lo esencial. Su diseo responde al objetivo de crear personas conforme a determinados conceptos de talento y necesidad econmica, y es inevitable que produzca ganadores y perdedores. Una verdadera transformacin del paradigma educativo requiere una nueva manera de pensar, como dice Ken Robinson: Si concebimos la educacin como un proceso mecnico que sencillamente no funciona tan bien como antes, es fcil concluir que tendramos que repararlo, de que si lo retocamos y normalizamos como es debido, funcionar de forma eficaz y a perpetuidad. (...) la educacin no es un proceso industrial, sino orgnico, por mucho que algunos polticos se empeen en lo contrario. La educacin trata con personas vivas, no con cosas inanimadas.

Suena utpico? Quiz, pero Ken Robinson es muy consciente de que la educacin de masas siempre ha tenido fines econmicos. Ahora bien, stos deben estar en consonancia con las exigencias de cada poca, y las del siglo XXI no son obviamente las del XIX del paradigma educativo an vigente en gran medida. La consecucin de los fines econmicos actualmente exige cultivar la gran diversidad de talentos e intereses de los jvenes para lo cual hay que otorgar la misma importancia tanto a los estudios acadmicos como a los tcnico-profesionales. Una compaera profesora del ciclo de formacin profesional de imagen y sonido, Cristina Garca Jaramillo, escriba un texto hace un ao, tras su visita a Finlandia por ser partcipe en un proyecto educativo europeo, al que puso por ttulo Espaa y Finlandia: resignacin y confianza, dos modelos educativos. Esta colega pudo constatar in situ cmo la actualizacin del paradigma educativo es un hecho en ese pas, lo que tambin reconoce Ken Robinson en su libro. En efecto, confianza en los diversos talentos de los alumnos y confianza en todo lo bueno que puede derivarse de la libertad creativa de los profesores, de su arte docente, sin vigilancia poltica de parte de ningn cuerpo de inspectores, dndole importancia no a los exmenes sino a crear las condiciones idneas para el aprendizaje autnomo de los jvenes, con flexibilidad en los horarios y espacios acogedores, con una proteccin poltica decidida de la conciliacin de la vida familiar y laboral que libere a las escuelas de su papel (que tambin lo tiene aunque no se reconozca oficialmente) de meras guarderas de nios y adolescentes, de modo que las familias puedan ser efectivamente las principales responsables de la educacin de sus hijos.

Mientras tanto, en nuestro pas, muchos padecen la resignacin que contagia una educacin que sigue en el limbo. Hasta cundo?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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