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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2017

Democracia virtual

Alexander Escobar
REMAP

Son giros dramticos del libreto de la infamia emocional que juega con sus sbditos, imponindoles odio y sangre durante un periodo de tiempo y luego olvido a nombre de la paz.


 - Neo: Por qu me duelen los ojos?
-Morpheus: Porque nunca los has usado.
The Matrix, 1999


El espejismo de una sociedad presentada como democrtica impone imgenes de un mundo ajeno al que se vive, a manera de realidades virtuales que predican cambios bajo la ilusin de un pacifismo estril. Los territorios mentales de grupos humanos y comunidades fueron invadidos, colonizados y dominados hasta devenir en mansedumbre que acepta condiciones de vida infrahumanas como un hecho normal.

El hambre, causa objetiva y anlisis de movimientos revolucionarios que pensaron que creara condiciones para levantamientos populares, hoy se calma no con comida y sublevacin, sino con programas asistencialistas que construyen una sociedad de mendigos que besan la mano del amo que les da las sobras que caen de su mesa.

La democracia, convertida en falsedad poltica, es mutacin de un invento meditico que aplica control social a poblaciones que terminaron creyendo que los pases se transforman sin luchas de pueblos y comunidades que arriesgan la vida en acciones de hecho contra el Estado. As construyeron modelos mentales para sociedades que olvidan las luchas de sus muertos, a quienes en vida solo profesan odio porque osaron profanar al nuevo dolo de la mansedumbre: aquella democracia virtual que impone pacifismo a sus sbditos, mientras despliega violencia contra quienes cuestionan a las estructuras de dominacin y clase poltica enquistadas en el Estado.

Sin importar bajo qu discurso opere, la democracia virtual siempre trae muerte. Sea de paz o guerra el guion representado, asesinar a la oposicin poltica no es una escena opcional a elegir, es regla general que sostiene en el poder a la clase poltica que se turna el trono con imgenes de palomas blancas o escenas de fusiles y camuflados. Son giros dramticos del libreto de la infamia emocional que juega con sus sbditos, imponindoles odio y sangre durante un periodo de tiempo y luego olvido a nombre de la paz. Pero el odio nunca desaparece. ste se mantiene como personaje que interpreta el papel de la estigmatizacin que justifica represin y muerte.

Protesta, rebelda y levantamientos populares reciben sentencia de muerte social. El pacifismo convertido en mansedumbre de la democracia virtual proscribe las tomas de vas y calles, y toda accin de hecho que confronte con la fuerza a la clase poltica que gobierna. Dominando lo ms ntimo, desde el ncleo familiar la protesta y la rebelda son satanizadas y transformadas en vergenza, en formas de vida socialmente incorrectas que deben ser repudiadas y castigadas. Generacin tras generacin bebe de esta doctrina, reproducida desde la familia, que acepta la represin como un hecho necesario y los crmenes contra la oposicin poltica como eventos sin importancia dentro de la agenda de estigmatizacin y odio que rinde culto a la muerte.

Bajo este escenario, reflectores y luces del pacifismo y la mansedumbre se mezclan desmovilizando las luchas contra el opresor que viste de democracia, y que intacto sonre luciendo el traje que esconde las formas ms viles y sanguinarias que sostienen la iniquidad del orden poltico neoliberal.

Pero las luces no ciegan por completo. Parte del pblico abandona el espectculo. Los asientos lentamente son desocupados. Y lejos de toda mansedumbre, los discursos de no violencia se muestran estriles, como una ilusin servil a la tirana que recrea experiencias y personajes forneos para realidades distintas donde las armas, el paramilitarismo y el control social tecnificado (enfocado a los territorios mentales) aprendieron a contenerles sin mayor esfuerzo; discursos de no violencia que terminan arremetiendo solo contra las vctimas que responden con fuerza a la violencia de un Estado que nunca renuncia a desplegarla contra el pueblo.

Por fuera del espectculo de la democracia virtual, el influjo de la mansedumbre no llega a pueblos y comunidades que se apartan del libreto de derrota y resignacin que impone la tirana. As la opresin, que presume controlar y acabar con toda rebelda, termina confrontada en calles y espacios cotidianos. Sin embargo , son luchas desiguales donde la victoria no siempre llega para el pueblo, dejando la historia a merced de los verdugos que escriben y engalanan sus infamias. Pero para el pueblo no importa las veces que se ufanen de victorias que no merecan, porque sabe que, con cada lnea escrita, con cada libro publicado, al final los tiranos solo estn escribiendo el aplazamiento de su derrota.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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