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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2017

Declaracin de Montecristi Vive
Apoyamos una consulta popular, es importante, aunque insuficiente

Alberto Acosta, Juan Cuvi
Rebelin


La consulta popular puede ser una herramienta vigorosa para construir democrticamente una sociedad libre y empoderada. La participacin popular es la base misma de la democracia. Por eso, saludamos la convocatoria del presidente Moreno, que se presenta como un intento por recuperar la esencia del proceso que nos llev a la constituyente de Montecristi y luego a elaborar participativamente la Constitucin de 2008. Pero, al mismo tiempo, creemos que debemos dejar plasmada nuestra sensacin de que la consulta es insuficiente.

El debate queda abierto con las preguntas propuestas. En lo prctico y concreto, la consulta busca derogar la reeleccin indefinida, que tena la clara intencin de perennizar en el poder al caudillo en funciones. Sin embargo, es penoso que no se proponga desmontar la totalidad de enmiendas inconstitucionales aprobadas en 2015. Entonces, se estableci que la comunicacin es un servicio pblico, se restringi funciones a la Contralora, se limit el derecho ciudadano a impulsar consultas populares, se transform a las FFAA en una suerte de polica represiva, se recortaron derechos a trabajadores y servidores del sector pblico, entre otras graves afectaciones a la Constitucin. Si se deseaba recuperar el espritu de Montecristi -y no solo evitar el retorno del caudillo- deba preguntarse al pueblo por todas estas enmiendas.

La reestructuracin del Consejo de Participacin Ciudadana es urgente, pero el riesgo de que sea cooptado por el mandatario en funciones sigue latente; la eleccin por sufragio es insuficiente si no se crean los anticuerpos que superen los vicios de nuestra poltica. Las preguntas ambientales son tibias y hasta confusas, adems que no profundizan la vigencia de los Derechos de la Naturaleza. Se mantiene una lgica similar al 1 por 1000 corresta en el Yasun, mientras que en la minera por qu no se hace mencin de fuentes de agua, pramos, bosques protectores?, por qu no se prohbe el desplazamiento forzado de personas en la expansin extractivista? Aquellas preguntas para enfrentar la corrupcin y los crmenes sexuales concitan, sin duda, un respaldo obvio, pues difcilmente tendrn detractores (que podran ser tildados como patrocinadores de dichos delitos). La ley de plusvala poda depurarse desde la Asamblea para eliminar contenidos perjudiciales a los sectores medios y populares, pero manteniendo el espritu de castigo a la especulacin de tierras.

La consulta solo resuelve una parte importante, aunque no decisiva, del problema. Nuestra sociedad requiere un rediseo democrtico que vaya ms all de desmontar el corresmo. El correato aniquil la tica y la institucionalidad pblica. No la institucionalidad formal, sino aquella construida desde la costumbre, desde la cultura, desde los valores compartidos por una colectividad. La poltica, por lo tanto, tiene que volver al seno de la sociedad.

A pesar de los cuestionamientos, Montecristi Vive apoya esta consulta popular. Aunque tibio, es un primer paso -en un largo camino- para descorreizar el Estado. Y es, sobre todo, una oportunidad para repensar el pas y rescatar los elementos ms transformadores de la Constitucin de Montecristi.

El debate est planteado. El pueblo tiene la palabra.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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