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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2017

Corea del Norte y Yemen: los costes del Imperio

Mark Weisbrot
USNews & World Report

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Los estadounidenses deben oponerse a las polticas de Trump en Corea del Norte y Yemen que responden a prioridades imperiales.

Mientras la guerra verbal entre los gobiernos de Donald Trump y Kim Jong-un ha degenerado en una espiral de insultos pueriles y amenazas militares cada vez mayores, el mundo tiembla ante sus posibles consecuencias. Segn supuestas informaciones del Pentgono, un ataque con armas convencionales de Corea del Norte causara 20.000 bajas diarias a Corea del Sur. Una guerra nuclear, podra suponer millones de muertos.

Mientras tanto, en Yemen, Estados Unidos colabora militarmente con lo que las organizaciones de ayuda humanitaria consideran crmenes contra la humanidad. Las fuerzas armadas estadounidenses suministran combustible y asisten en la localizacin de objetivos a los bombarderos saudes, que ya han causado la muerte de miles de civiles . Adems, la intervencin comandada por Arabia Saud en la guerra civil de Yemen ha bloqueado la entrada de alimentos al pas, llevando a ms de siete millones de personas al borde de la muerte por inanicin.

Los saudes intentan deliberadamente crear una situacin de hambruna en Yemen para obligar a los yemenes a sentarse a la mesa de negociaciones [y] el gobierno de Estados Unidos participa en esta estrategia, ha declarado el senador Chris Murphy.

En estos momentos, y como resultado de la destruccin, Yemen est sufriendo la peor epidemia de clera del mundo, que ya ha afectado a ms de 500.000 personas y ha causado ms de 2.000 muertes. Segn estimaciones de la ONU, en Yemen muere un nio cada 10 minutos a causa de enfermedades prevenibles.

Si nuestro gobierno amenaza con aniquilar naciones enteras o participa en despiadados castigos colectivos en lugares remotos, al menos deberamos entender por qu sucede esto. Estos crmenes son ilegales (incluso las amenazas de Trump contra Corea del Norte estn prohibidas por la Carta de Naciones Unidas) y nada podra justificarlos. No obstante, nuestros dirigentes y analistas polticos inundan los medios de comunicacin de masas con razonamientos que a menudo logran el apoyo tcito de muchas personas que no deberan suscribir el engao.

La idea de que la capacidad nuclear de Corea del Norte es una amenaza para Estados Unidos, sobre todo porque Kim estara lo suficientemente loco para atacarnos, fue desmentida en un reciente reportaje del New York Times:

Lo temible no es que Kim pueda lanzar un ataque preventivo sobre la Costa Oeste; esa sera una opcin suicida y si algo ha demostrado el lder de treinta y tres aos durante los cinco aos que lleva en el cargo es que busca la supervivencia por encima de todo. Pero el hecho de que Corea del Norte cuente con el potencial para contraatacar debera determinar cualquier decisin que Trump y sus sucesores hagan sobre la defensa de sus aliados en la regin.

Es decir: si Corea del Norte tomara represalias contra un ataque de Estados Unidos, Washington perdera poder en Asia. Parece que cuando rascamos bajo la superficie de los argumentos de seguridad nacional que justifican una poltica exterior terriblemente peligrosa o violenta, lo que encontramos suele ser el poder, ms que la seguridad o el bienestar de los estadounidenses. De otro modo, la negociacin de soluciones pacficas debera ser la prioridad.

Pero en junio, sin ir ms lejos, la Administracin Trump rechaz una oferta de Corea del Norte y China para negociar un acuerdo por el que aquella suspendera sus ensayos con misiles y nucleares a cambio de que Estados Unidos suspendiera sus maniobras militares a gran escala en la pennsula de Corea.

Esas mismas prioridades imperiales que impiden una solucin negociada con Corea del Norte parecen ser la principal razn por la que Estados Unidos participa en la guerra y las atrocidades de Yemen. En este caso, forman parte de la alianza estratgica de Washington con la dictadura saud, que recientemente ha sido objeto de un aumento de crticas por su apoyo a grupos terroristas como el ISIS.

Afortunadamente, algunos miembros del Congreso estn dispuestos a retirar su respaldo a la participacin inconstitucional y no autorizada en la guerra dirigida por Arabia Saud contra Yemen.

Durante casi tres aos, y respondiendo a la solicitud de la dictadura saud, el Ejecutivo ha desplegado al ejrcito de Estados Unidos contra los hutes, un grupo rebelde yemen, sin relacin alguna con al-Qaeda o el ISIS grupos incluidos por EE.UU. en la Autorizacin de Uso de la Fuerza Militar de 2001 y opuestos a estas organizaciones. Un grupo de abogados que representa a ambos partidos [demcrata y republicano] ha puesto sobre la mesa el primer debate pblico que se produce sobre este tema en nuestro pas y que obligar a votar sobre la continuidad de estas hostilidades no autorizadas introduciendo una resolucin privilegiada, lo que significa que se discutir en el Congreso por encima de las objeciones de la direccin de los partidos, para obligar al presidente Trump a retirar las fuerzas estadounidenses de esta guerra saud que est llevando el hambre a la regin.

Pero es necesario ejercer ms presin desde abajo. Las decenas de millones de estadounidenses que entienden la diferencia entre seguridad nacional e imperio deben manifestarse de forma ms activa para que el Congreso refrene a la Administracin Trump.

Recientemente, Bernie Sanders seal que Arabia Saud no es nuestro aliado y propuso un acercamiento ms imparcial al conflicto entre Irn y Arabia Saud. Tambin se mostr contrario al objetivo de hegemona global benigna en poltica exterior, que atribuy a alguien de Washington y calific de desastre el marco organizativo de la guerra global contra el terror.

Esto es una buena seal que indica que el movimiento que llev a Sanders a ganar el 46 por ciento del voto demcrata por la presidencia tiene potencial para proponer una poltica exterior ms independiente. El apoyo masivo a los atletas que estn hincando la rodilla cuando suena el himno nacional en los eventos deportivos es otra iniciativa a la que debemos dar la bienvenida y que no habra sido posible hace apenas unos aos. Los atletas protestan contra el racismo y la brutalidad policial pero a la vez se niegan ellos y sus millones de seguidores a ser intimidados por el patriotismo pagado y falso promovido por Trump. Tambin esto tiene facilita desarrollar un pensamiento independiente y unos muy necesarios debates sobre la poltica exterior de Estados Unidos.

Trump ha contribuido a este despertar masivo de conciencia encarnando en su propia persona y vomitando al exterior muchos de los odiosos errores que deben rectificarse. No es necesario que se lo agradezcamos l ha hecho del mundo un lugar ms peligroso pero debemos aprovechar la oportunidad que nos brinda.

Mark Weisbrot es codirector del Centre for Economic and Policy Research, en Washington DC, y presidente de Just Foreign Policy.

Fuente: http://www.usnews.com/opinion/world-report/articles/2017-09-28/trump-administration-policies-in-north-korea-and-yemen-show-costs-of-empire

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente de la traduccin

 




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