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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2017

Da del trabajo decente para una filosofa de transformacin

Santiago Gonzlez Vallejo
Rebelin


Lo bueno que tienen las conmemoraciones de da internacional de esto o de lo otro son que nos sirven para hacer una reflexin del porqu del da y, adems, motivarnos para actuar por el motivo sealado.

Este puede ser el caso del 7 de octubre, Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Fue la Organizacin Internacional del Trabajo, un organismo tripartito donde como elemento singular se sientan en igualdad de condiciones los sindicatos, empresarios y los gobiernos (aunque muchas veces hay una coalicin entre los dos ltimos), la que acu el concepto de trabajo decente, como aquel trabajo con derechos, con ingresos suficientes para mantener un hogar y a una familia, con seguridad y proteccin social, ello en una sociedad inclusiva y democrtica.

En este mundo con una inmensa capacidad de transmitir mensajes y con mltiples canales informativos y de entretenimiento hay un interesado olvido de entender que el trabajo forma parte de una centralidad social. El trabajo es el que crea la riqueza que hay en este mundo. Nos procura rentas, redefine nuestros intereses e inquietudes.

Siendo esto cierto, al mismo tiempo, asistimos a debates sobre robotizacin y a un futuro de cambio tecnolgico donde se minimiza el trabajo y se habla de cambios profundos en la relacin con la naturaleza, nuestra vida cotidiana y el cambio de pautas de consumo.

Pero tambin est pendiente de resolver la problemtica de cmo y cunto en la isla europea se mantendr un sistema de prestaciones sociales universales que hasta ahora est ligado, en buena parte, a los impuestos procedentes de las rentas de trabajo. Unas rentas procedentes del trabajo que menguan con respecto a los beneficios del capital en una globalizacin que est produciendo una desigualdad obscena.

Una desigualdad obscena tanto de riqueza, como de flujos de renta. Riqueza de unos pocos cientos de personas frente a millones o ante miles de millones de personas. No es balad la existencia de los parasos fiscales y de su mantenimiento gracias a los gobiernos que dicen que quieren combatirlos. Diferencias de ingresos laborales, que antes eran de 1 a 4, despus 1 a 10, ayer de 1 a 100, y sigue creciendo la desigualdad de la valoracin del trabajo segn sean unas tareas u otras, eso sin entrar en el significado moral de unos u otros trabajos.

La desregulacin laboral, las cadenas de valor de multinacionales que conducen el 60 por ciento del comercio mundial, la tercerizacin planteada por plataformas digitales de prestacin de bienes y servicios, que quieren escaparse de realizar su actividad con una relacin laboral tpica y tambin de una fiscalidad sobre sus ingresos, etc., producen una vuelta a una informalidad econmica, fomenta unas devaluaciones laborales que ayudan a la extensin del trabajador pobre, aquel que an trabajando no obtiene unas rentas suficientes para salir de ese estadio de precariedad.

Frente a estos fenmenos hay reacciones. No suficientes, pero hay que acrecentarlas.

Desde el plano discursivo y tambin desde el lado normativo. Bien est que el trabajo decente y su extensin universal estn incorporados dentro del Objetivo octavo del Desarrollo Sostenible que todos los gobiernos del mundo se comprometieron a cumplimentar, reordenando sus polticas para lograrlo, formando parte de la Agenda 2030. Tambin el Gobierno de Espaa viene obligado por ese compromiso y a otros que debieran ser el eje de la poltica y de los presupuestos. Est en nuestra mano, paso a paso, el modificar una poltica econmica y ambiental, reorientndola, poniendo como horizonte esos Objetivos universales.

Tambin, hay que resaltar, se puede alcanzar en los prximos meses un acuerdo jurdicamente vinculante sobre el respeto de los derechos humanos y las transnacionales y otras empresas. Hay un foco, que esperemos contine, sobre la elusin fiscal de grandes empresas transnacionales y esperemos que concluya hacindolas pagar en la misma proporcin que las pymes,

Nadie tiene muchas respuestas. Sabemos que hay que cambiar de sistema productivo, abogar para que haya ms investigacin, cambiar las pautas de consumo, rechazando la obsolescencia programada; ir hacia una transicin energtica, mejorar la redistribucin y el tiempo de trabajo para lograr una sociedad ms inclusiva. Es imprescindible vencer las desigualdades y crear una economa sostenible, con un trabajo decente para una vida digna.

Estos axiomas son vectores de cambios. Son esas respuestas. Y son las que nos deben llevar a exigirnos una coherencia entre lo que racionalmente creemos que es lo mejor para nosotros y nuestros hijos y nuestro comportamiento individual y tambin colectivo para rechazar la miseria que sufre mucha parte de la humanidad y lograr una filosofa de la transformacin.

Santiago Gonzlez Vallejo. USO. Miembro de la Plataforma de la Justicia Fiscal.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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