Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2017

La Espaa que ha de helarte el corazn

Fran Delgado Delgado Morales
Rebelin


Catalua ya se ha ido. Una parte importante de los catalanes ya ha desconectado de Espaa. Da igual el resultado del (simulacro de) referndum del domingo. La represin policial del pasado domingo contra ciudadanos pacficos que queran votar, su repercusin en medios internacionales y la fuga hacia delante de Puigdemont anunciando que sigue el camino hacia la DUI nos lleva a una pantalla totalmente nueva en el proceso de independencia catalana. Agresiones policiales, presin vecinal con movilizaciones contra la polica y guardia civil, respuesta policial con imgenes de viva Espaa y cargas nocturnas de guardia civiles de paisano contra la poblacin con porras extensibles que retroalimenta y acrecienta la rplica ciudadana con la celebracin de una huelga y la proliferacin de protestas por toda Catalua que nos meten en un bucle del que desconocemos el final, pero que anuncian que se ha pasado un punto de no retorno y en el que la posibilidad de dialogo ahora parece imposible.

A los polticos se les ha ido de las manos. Cuando el Parlament se salt la legalidad vigente, apelando a la legitimidad del pueblo y las calles, confiri la fuente de poder a la sociedad civil. Desde ese momento, las actuaciones de los ciudadanos no necesitan ya de ningn tipo de legitimidad institucional, desplazando as la actuacin poltica al margen de todo el proceso. El enfrentamiento poltico se ha trasladado al mbito social, habitndose espacios de inicios de lucha cuasi prerrevolucionaria. El Gobierno del PP, y su inmovilismo e impasibilidad ante esta realidad social, no he entendido an que esto no se soluciona con sentencias judiciales y actuaciones policiales que slo sirven para fortalecer la posicin de resistencia de los ciudadanos. Ha sido incapaz de comprender la diferencia que hay cuando una persona determinada se salta la ley, que se trata de una cuestin legal, y cuando es la mitad de la poblacin de un territorio la que la desobedece, que adems es una cuestin poltica. La fractura social es demasiado profunda para que la solucin al conflicto no deje secuelas difcilmente reversibles. Pero, ocurra lo que ocurra, el resultado ser indiferente porque parte de Catalua ya se ha ido emocionalmente de Espaa.

Todo lo que est aconteciendo en el conflicto cataln est teniendo su efecto en el resto de Espaa. En los ltimos das se ha podido observar un fuerte incremento del nacionalismo espaol hasta lmites que uno slo recuerda en el contexto de la celebracin de ttulos deportivos. Muchos polticos han promovido actos en defensa de la Constitucin y la unidad de Espaa, pero desde la confrontacin y el desprecio a los independentistas. Son unos inconscientes. Ese discurso sirve de transmisin de elementos de corte fascista que se sienten cmodos en este espacio. As, se han visto manifestaciones en las que se ha cantado proclamas fascistas y en la que han participado activamente grupos de ultraderecha con la connivencia de unos polticos miopes que siguen alimentando el odio, sin medir sus consecuencias, simplemente porque creen que estos actos les pueden ofrecer rditos electorales. No se puede ser ms corto.

Las ondeantes banderas repletas de testosterona como smbolos de imposicin y servidumbre, as como las soflamas y bravuconadas de lenguaje y conceptos guerracivilistas que estn utilizando algunos polticos, slo dan alas a una ultraderecha que siempre est latente y que parece despertar. Porque el fascismo, y ms en Espaa, nunca ha dejado de existir. Es un movimiento que permanece aletargado y que aparece en periodos de profundas crisis polticas como la que estamos viviendo estos das. La crisis institucional es un caldo de cultivo propicio para el fascismo. La diferencia que existe respecto a otros momentos es la aceptacin de ese discurso que apela a falsos sentimientos colectivos, ultranacionalista e irracional, por una parte importante de la poblacin. Igualmente, resulta alarmante observar el tratamiento equidistante que otorgan los medios a la violenta demagogia fascista. Se est produciendo una peligrosa normalizacin de la ideologa fascista que puede poner a los partidos democrticos estatales en una tesitura que tiene difcil resolucin. Si se empean en llevarnos en una escalada de la tensin, radicalizando polticas y actuaciones, aceptndolo, el fascismo renacer imperante para ofrecer soluciones drsticas a los ciudadanos que les comprarn sus ideas totalitarias. De esta manera, en estos das se ha visto a ciudadanos vitorear a por ellos a los guardias civiles que partan hacia Catalua, pitadas e insultos a jugadores de la seleccin por opinar diferente, propuestas de juras de bandera masivas, representantes electos que no pueden salir de un acto por una protesta nazi o mensajes de ciudadanos en las diferentes redes sociales incitando a la violencia. Frases y pensamientos ramplones que propagan un falso patriotismo fundamentado en el odio al otro. Y sigue creciendo.

La posible solucin pasa, precisamente, por no darles cancha y no asimilar sus aberraciones, excluyndolos de la escena pblica y poltica. De lo contrario, y ante la situacin actual, es tremendamente fcil que este tipo de premisas vayan calando poco a poco en la ciudadana y, quizs, cuando nos queramos dar cuenta sea demasiado tarde. Mucha gente se pregunta cmo existe un Trump presidente de EE.UU., o por el auge de partidos de extrema derecha en Europa. Quizs analizando las circunstancias actuales se podran encontrar las claves de la expansin y consolidacin de este tipo de fenmenos.

Definitivamente, estamos al inicio de algo, y en el trayecto se podrn encontrar muchas opciones de tomar derivadas, marcha atrs, pararse e incluso habr posibilidades de recomponerse, pero, si se niega la existencia del peligro real de la deriva fascista, este camino nos puede llevar a lugares dramticamente conocidos. A pesar de la madurez democrtica de la sociedad espaola, que alguien establezca paralelismos con los aos 30 es inevitable. Ya se sabe, espaolito, es el renacer de la Espaa que ha de helarte el corazn y an no te has dado cuenta. No nos empeemos en repetir nuestra historia.

Blog del autor: http://www.eltercerpuente.com/la-espana-ha-helarte-corazon/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter