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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2017

Claroscuros de la coyuntura argentina

Luis Bilbao
Amrica XXI


Si ha de creerse a la prensa tradicional, Argentina est de fiesta.

No sera prueba de perspicacia limitarse a la obviedad de que los medios cumplen con la defensa de la clase a la que responden y, para ello, muestran slo una cara de la realidad. Tampoco lo sera negar la base objetiva que sostiene la algaraba de sus titulares y comentarios en celebracin adelantada de una victoria que dan por segura.

Hay mucho de artificial en esta sobreactuacin: el vuelco en favor del Gobierno ocurre sobre la multiplicacin de la hipoteca recibida, la continuidad de todos los lineamientos poltico-econmicos que llevaron al ahorcamiento de Cristina Fernndez y recrearon en 2015 una situacin anloga a la que hizo estallar al pas en 2001.

Con todo, las razones que permiten prever para las legislativas del 22 de octubre una ampliacin del triunfo obtenido por Cambiemos y Macri en las farsescas primarias del 13 de agosto, estn a la vista:

-mejora generalizada de los ndices de la economa (en el tercer trimestre el crecimiento ser superior al 4%, con un 3% anualizado);

-aprobacin del 54% a la figura del presidente Mauricio Macri;

-conflictividad social cercana a cero (por estas horas se agota una toma de alrededor del 10% de las escuelas secundarias en Capital Federal);

-afirmacin y extensin de las races del Frente Amplio Burgus (FAB, instancia orgnicamente inexistente pero no por ello menos efectiva) como eje para el conjunto del capital tras el proyecto personificado en Macri;

-giro de la Confederacin General del Trabajo de la pseudo oposicin a la franca colaboracin con el gobierno;

-acuerdo de alto impacto entre CGT y gobierno para crear una Cobertura Universal de Salud (CUS), con 8 mil millones de pesos de las propias obras sociales sindicales;

-una tragedia repetida en el pas, la desaparicin de Santiago Maldonado, concita el rechazo de amplias mayoras pero no parece hasta el momento traducirse en trminos electorales que afecten al oficialismo; avance en la limpieza del aparato policial, sobre todo en la provincia de Buenos Aires entrelazado con el narcotrfico, poder judicial, municipios y sindicatos en las ms variadas formas de corrupcin;

-a cuatro semanas de las elecciones la totalidad de las consultoras coincide en que Cambiemos ratificar y ampliar los resultados obtenidos en agosto;

-segn estas voces Cambiemos ganara por margen considerable (algunos llegan a exagerar una distancia de hasta ocho puntos) en Buenos Aires y obtendra tambin una victoria en Santa Fe;

-si esto se confirma y no se verifica capacidad de reaccin por parte del Partido Justicialista (PJ) en capitales donde fue arrasado dos meses atrs, Macri habr ganado los cinco distritos principales del pas: Buenos Aires, Capital Federal, Crdoba, Santa Fe y Mendoza, adems de provincias como Jujuy, Santa Cruz, Neuqun, La Pampa y San Luis;

-en paralelo, todo indica que los agrupamientos de izquierdas que apostaron a capitalizar el desbarajuste peronista por va electoral y condicionaron su accionar al imperativo de ganar votos y legisladores, tendrn un resultado inverso al esperado.

Si se parte del campo minado sobre el que Cambiemos dio sus primeros pasos y se recuerda que los defensores del gobierno anterior manifestaban hasta no hace mucho con miniaturas de helicpteros, en alusin a la fuga de Fernando de la Ra de la Casa Rosada en 2001, se puede medir la magnitud del error de caracterizacin de quienes, desde diferentes ngulos, imaginaron un inmediato fracaso oficial.

Intento de recomposicin

Incluso si los pronsticos resbalan en algn caso, el 23 de octubre Argentina despertar con una nueva relacin de fuerzas sociales. El FAB y la CGT no slo habrn conseguido como lo hicieron en cada una de las elecciones desde 1983 el 95% de los votos. Esta vez lo lograran con un bloque poltico nuevo y en detrimento de todo el andamiaje partidario tradicional, estrangulado por la crisis durante aos y finalmente muerto sin combate: el PJ, la Unin Cvica Radical (UCR, subsumida en Cambiemos y bajo el diktat de Macri), la CGT y sus componentes principales tal como se los ha conocido hasta el momento, sern penosos smbolos del pasado.

El presumible resultado electoral combina rechazo al conjunto de las instituciones tradicionales del capital y expectativa, renuente pero efectiva en ltima instancia, de que esta vez el cambio ocurra de verdad. ndices econmicos y percepcin parcial, contradictoria, pero no menos real de que Argentina se ha puesto en marcha, empujan a favor de un desplazamiento del voto tradicional. La suba en flecha del reaparecido crdito hipotecario atrae no slo a quienes ya lo han obtenido. Tambin convoca a millones de aspirantes a tener su casa propia (hay una oferta para jvenes entre 20 y 35 aos, con cuotas equivalentes a un alquiler y otorgable a personas sin trabajo formalizado legalmente el 33% del total de los trabajadores). Aparte el impacto electoral, esto contribuye al crecimiento de dos dgitos en la industria de la construccin, arrastrada por la obra pblica.

sta ltima, principalmente en forma de cloacas, rutas y autopistas, muestra a cualquier ciudadano un paisaje contrastante con el dominante sobre todo en Buenos Aires (40% de la poblacin nacional) durante el gobierno de Daniel Scioli, quien dej la provincia como si hubiera sido arrasada por una guerra. Hay que recorrer el Gran Buenos Aires, comprobar el desastre social e infraestructural en el que ha sido sumido, para comprender la predisposicin de amplias franjas de la poblacin a creer en la gobernadora Mara Eugenia Vidal, transformada hoy en la figura ms relevante del oficialismo, con 10 puntos ms de aprobacin que el Presidente.

Hay otro factor a tener en cuenta: la idea de un cambio en todos los rdenes palpita en las grandes mayoras de la poblacin desde hace mucho tiempo. Renovacin y Cambio llam Ral Alfonsn a su fraccin de la UCR con la que ganara las elecciones de 1983 (la misma que sin haber logrado lo uno ni lo otro abandonara el poder en 1989 para entregarlo anticipadamente a Carlos Menem). Con esa figura ilusoria, la del cambio que devuelva a Argentina la prosperidad del pasado, la burguesa y sus socios dominantes del Norte encomiendan a Macri completar la tarea iniciada por Eduardo Duhalde en 2002 (con cuyo apoyo activo e incondicional cuenta el Presidente). Esto supone completar la desarticulacin de una partidocracia corrupta e incompetente para ejercer el poder de manera estable, armar nuevas fuerzas polticas (probablemente distantes del concepto de Partido) y abrir el camino para gobiernos de coalicin entre esas nuevas expresiones polticas. Alcanzar tales objetivos implica, como condiciones insoslayables, sanear a la vez el aparato del Estado y la economa.

Lmites para la euforia burguesa

Lejos del alegado neoliberalismo cuya aplicacin llevara al gobierno al desmoronamiento en cuestin de meses, Macri y Cambiemos aplicaron una poltica pragmtica que combina la continuidad aumentada de las prestaciones sociales implementadas desde tiempos de Duhalde con una jerigonza desarrollista que, como es de esperar, no acaba de imponerse como plan de accin sistemtico. Hay que insistir no obstante que la inyeccin de elevadas sumas a la obra pblica y un cambio radical en la eficacia para la ejecucin de estas obras, contribuy en el ltimo semestre al cambio de clima social respecto del gobierno.

Para sostener y ampliar las prestaciones sociales de todo tipo, Macri aument el dficit fiscal heredado (en trminos reales, es decir, descontando la inflacin) y dej crecer el gasto pblico (oficialmente se admite que llega al 40,8% del PIB), lo cual supone una insostenible carga tributaria a la produccin y al ciudadano comn. Para financiar ese dficit y adems encarar el plan de obras pblicas, el gobierno apel al endeudamiento, a una tasa que, aun al menos de la mitad de lo que pagaba el gobierno anterior, ronda el 6%. Excluida la posibilidad de inversiones en las magnitudes necesarias, mantener este ritmo en los prximos aos el mecanismo requiere endeudamiento por entre 35 y 45 mil millones de dlares anuales.

Sin contar la eventualidad de un barquinazo mundial que interrumpa el flujo de capitales a las tasas actuales, el aumento de la deuda y sus intereses elevan el llamado dficit cuasi fiscal a un nivel inalcanzable para cualquier hiptesis mgica de crecimiento econmico acompaado de un acelerado recorte en el gasto pblico.

En otro orden, la desaparicin de Maldonado y la absoluta incapacidad oficial para dar respuesta a una sociedad expectante sobre un tema de tal gravedad, muestran la incapacidad de un gobierno de estas caractersticas para poner en caja las instituciones desquiciadas del Estado. Lo mismo anuncian hechos de violencia parapolicial en el suburbano bonaerense y casos como el saqueo de un arsenal de la Polica Federal; o la reaccin de sectores del aparato judicial frente a la perspectiva de desmantelar su colusin con el narcotrfico. En municipios y sindicatos, ocurre otro tanto frente a tmidos intentos por poner coto a la corrupcin.

Dicho de otro modo: la fragilidad del xito poltico del FAB pone un lmite preciso al plan de recomposicin y estabilizacin del poder en manos del capital. Resta saber cmo tomar cuerpo y cundo la capacidad de las fuerzas actuales y potenciales dispuestas a responder a la demanda social de un cambio genuino y profundo.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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