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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2017

Guatemala
Cuando lo viejo no termina de morir, y lo nuevo no termina de nacer

Ollantay Itzamn
Rebelin


En las sociedades colonizadas, el colonizador no hace prcticamente nada para mantener el orden colonial de la realidad. Son las y los colonizados, los agentes ms eficientes para perpetuar/recrear el orden del desorden colonial.

Al grado que ontolgicamente el o la colonizada para existir como persona necesita inevitablemente de la presencia omnmoda del colonizador. Se esfuerza, no slo por ser permitido por el sistema, sino que idealiza, defiende y reproduce los vicios y mentiras ms deleznables del colonizador como virtudes y verdades ms sublimes.

En Guatemala, la cartografa social de la condicin de colonialidad trasluce con exuberante realismo mgico en la emotiva coyuntura actual del despertar de la ciudadana contra el sistema corrupto/corruptor.

Las plazas se inundan de centenares de [email protected] contra el sistema corrupto. Pero, estos emotivos manifestantes enarbolan la bandera del criollo corrupto/corruptor como si fuese su propia bandera. Entonan con lgrimas en los ojos un himno nacional que materializa la vaca filosofa y aspiraciones racista del colonizador criollo, como si llevase sus improntas.

Las consignas son: no tenemos Presidente, que renuncien los 158 diputados corruptos, queremos cambio de sistema, etc., pero al Presidente que no gobierna lo siguen llamando Presidente. A los que llaman ladrones/corruptos, los siguen llamando diputados (y muchos de ellos deseando ser los nuevos diputados). Y, las leyes escritas o manoseadas por los corruptos las siguen asumiendo como leyes obligatorias, y esforzndose por no salirse del orden constitucional e institucional.

En esta confusa molestia citadina, ningn diputado quiere morir polticamente. Mucho menos renunciar (sin importar si son de izquierda o de derecha). Los diputados organizan desde almuerzos, foros, congresos, escriben artculos de opinin sobre cambios estructurales, buscando reconciliarse y relegitimarse con sus electores. Y, lo ms triste, s que tienen aceptacin, incluso por los indignados de las plazas.

De este modo, el vapuleado sistema poltico corruptor criollo se oxigena gracias a la eficiente labor de sus caporales polticos y acadmicos, evitando que lo viejo termine de morir, y lo nuevo termine de nacer. Haciendo el parto sociopoltico esperado ms doloroso y aletargado en Guatemala.

En los hechos, hasta ahora, la bulla de las plazas emotivas nicamente a servido para reestabilizar el saqueo violento que realizan los agentes del sistema neoliberal en los territorios.

La corrupcin continan peor que hace dos aos atrs. Los remanentes de los servicios bsicos los estn colapsando intencionalmente para endeudar al Estado aparente, e inmediatamente entregrselo a las empresas neoliberales. Y, esto, no est en debate, ni en los foros pblicos, ni en las plazas. Las vuvuzelas, y las banderas criollas en plazas guardan silencio al respecto.

El ltimo paro nacional del 20 de Septiembre fue esclarecedor: Mientras miles de indgenas y campesinos movilizados, sin banderas, ni himno nacional, proponan cambios estructurales para el pas, con un sistema de sonido hechizo, en el Parque Central, centenares de vuvuzelas y banderas criollas las apabullaron en el lugar. Y, entonces, el paro nacional no pas de ser una socio terapia colectiva de bullaranga.

Hace falta transitar de la bullaranga a las ideas, a las propuestas. Consensuar las propuestas. Y, aqu, hasta ahora, los nicos que tienen propuestas trabajadas de cambios estructurales con visin de pas, son movimientos indgenas y campesinos como CODECA. Y, esto, la ciudad debe reconocerlo, aunque sus dispositivos culturales instalados tiendan a negarlos.

Est claro que para cambiar el sistema no son suficiente las reformas legales. No es suficiente atiborrar plazas pintadas con colores del criollo corruptor. Hace falta ideas de cambio. Ideas que provengan del ms all de la teora crtica. Ideas con aroma a tierra y con semblante de las y los empobrecidos y despojados.

Hace falta emprender el camino hacia adentro (auto liberacin). Luchar y matar al colonizador que nos habita e impide mirar y valorar lo que somos y tenemos. Hace falta renunciar a los clculos polticos, apostar lo cierto por lo incierto.

Hace falta, de una vez por todas, creer que [email protected] s podemos, s queremos y s sabemos. No slo el qu, sino tambin el cmo. Por eso, los compas del campo, curtidos en las luchas de resistencia, dicen: sabemos el mal del pas, pero tambin tenemos la medicina (refirindose al proceso constituyente plurinacional que impulsan).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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