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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2017

Espaa libre y republicana

Joxe Iriarte 'Bikila'
Rebelin

Antes de que una de las dos Espaas nos hiele el corazn o en el mejor de los casos nos machaque a porrazos


Llevo meses reflexionado, dialogando con personas y diferentes protagonistas del proceso independentista cataln que me han retrotrado a pocas como las que viv entre el 77 y el 79 en Orereta-Errenteria y no a pocos debates posteriores sobre los procesos de liberacin nacional y social, y las vas emancipatorias. El 1-O, adems, me supuso un chute de adrenalina que todava me dura.

Pero hoy quiero dirigirme hacia el otro lado de la moneda, el lado espaol, presente en todo el Estado, tambin en Catalunya (y Euskal Herria), el cual al igual que en el lado cataln (ya nos lo dijo Antonio Machado con su poesa) no es unvoco ni homogneo.

Un pueblo que oprime a otro, no puede ser libre. Esta afirmacin de Marx a los trabajadores ingleses para que comprendiesen la importancia de la liberacin nacional y social de Irlanda en beneficio de su propia liberacin social, es del todo vlida (la importancia del proceso constituyente republicano cataln) para quienes desde su perspectiva de pertenencia al pueblo espaol aspiran a la III. Repblica, la democracia plena y la justicia social; esto es, lo contrario al viva las cadenas! tan del gusto del espectro popular conservador y que atenaza hoy a sectores importantes de la poblacin espaola. Y de rebote, es igualmente vlida para los independentistas y las izquierdas soberanistas de los pueblos oprimidos por el Estado espaol. Los cuales a la hora de precisar sus propios procesos, no tienen porqu ajustarse a los flujos y reflujos de la poltica espaola, es evidente que sera beneficioso para todos converger contra el enemigo comn. Desde este punto de vista, ha sido una buena noticia ver a sectores de la poblacin espaola desmarcarse de la catalonofobia (y de la Espaa negra) y movilizarse al favor del referndum.

Paradojas de la poltica espaola (de paradojas, tambin, est llena la poltica la catalana) la desincronizacin entre movilizacin (15M) y expresin electoral (posterior nacimiento de Podemos) acarre la victoria del PP que desencaden una segunda vuelta (la primera fue la era Aznar) terriblemente reaccionaria cuyos efectos se observan a todos los niveles: aumento de la desigualdad, represin y ley mordaza, saqueo de las arcas pblicas y de la seguridad social, rescate de bancos a costa del erario pblico, recentralizacin y secuestro de competencias, etc. A resultas de todo ello, el ciclo movilizador del 15M, las Marchas de la dignidad, las luchas sectoriales y las mareas, al final ha quedado limitado al nacimiento de una nueva fuerza poltica que, si bien ha mellado el bipartidismo, no ha sido capaz de alcanzar la fuerza necesaria para siquiera logar el cambio de gobierno.

Solo Catalunya (pues en Euskal Herria, a pesar de mantenerse muchos focos de resistencia social, en lo poltico tambin ha entrado en un periodo de ralentizacin) ha proseguido adelante con su propio proceso constituyente. El cual ha dado un salto cualitativo el 1-O al logar de una sola tacada: una impresionante capacidad de movilizacin y organizacin; invalidar el efecto represivo del Estado para impedir el referndum; obtener una amplia participacin bastante aceptable dadas las circunstancias y adems logar la mayora del S; y poner al Estado y del gobierno espaol contra las cuerdas. Pero el verdadero choque de fuerzas esta por llegar. Es previsible que el Gobierno del PP, el Estado y las fuerzas sistmicas incluidas las de Catalunya (con sus amenazas de traslado de sedes y capitales) pasen a la ofensiva, incluso aplicando el artculo 155.

En estos momentos, hay un verdadero doble poder, un choque de legitimidades pero estas no duran eternamente y al final, decide la fuerza. La fuerza del proceso independentista reside en la adhesin y la decisin de la mayora de sus habitantes para seguir adelante; las del Estado espaol en su maquinaria represiva, el chantaje econmico y tambin en su capacidad para que sus burdas mentiras se conviertan en creencias populares. Mentiras, como la de que ellos defienden la igualdad de todos los espaoles, cuando en realidad son los causantes del establecimientos de una desigualdad de rentas y de derechos como no se conoca desde el franquismo. Mentiras como el autodesignarse el campen de las soberana nacional cuando es el partido que ha aceptado le mayor grado de intervencin exterior y prdida de la soberana ante la Troika Europea. El PP es el campen del expolio al pueblo espaol en beneficio de los bancos a los cuales ha regalado ya 40.078 millones de euros en rescates. Y sin embargo, es terrible su capacidad de manipulacin. Sin duda de ello es consciente la izquierda espaola digna de ese nombre.

En estos momentos, una derrota hipottica del proceso cataln traera consecuencias nefastas para el conjunto de las izquierdas y fuerzas populares espaolas, vascas y gallegas.

Es evidente que lo que est ocurriendo en Catalunya no se ajusta a los parmetros en que se han movidos las izquierdas de mbito estatal (que con todo tipo de subterfugios ideolgicos al final lo nico que parece preocuparle en el mantenimiento de la unidad espaola), con la salvedad de los Anticapitalistas y pocos ms (que ha sabido situarse y actuar de forma ejemplar.) De uno de sus ms preclaros analistas, J.M. Atentas, nos da la siguiente visin de lo que est ocurriendo (que suscribo plenamente): Quien espere la revolucin social pura, no la ver jams.() Ante las imperfecciones del conflicto real hay dos opciones: optar por una poltica pasiva y, con ello, contribuir a aumentar involuntariamente dichas deficiencias, o por una poltica activa, que busque intervenir sobre la realidad y modificarla en la direccin deseada. La primera opcin empuja, en funcin del caso, hacia el radicalismo pasivo o abstracto, el propagandismo lineal o el rutinismo institucionalista. Todas ellas polticas que, sin duda, no tienen nada que ver con un intento serio de cambiar el mundo. Est retratando a En Com y sobre todo a IU, tan moderada ella pero que en relacin a a Catalunya emplea una retrica, mezcla izquierdista obrerista (que nunca usa cuando del republicanismo espaol se trata), y espaolismo rampln y en el fondo pro estatu quo, como se ha podido ver con su posicin sobre el referndum.

Desideratum: Este ao cumplimos 50 aos del asesinato del Che Guevara ejemplo de internacionalismo. Resuena todava en muchos de nosotros el grito: construyamos uno, dos, tres Vietnam! Que traducidos a nuestra realidad supone: Uno (Catalunya), Dos (Euskal Herria), Tres (Galicia), Cuatro (Espaa), por la apertura de procesos constituyentes a favor de unas repblicas sociales y democrticas.

Joxe Iriarte, Bikila - Alternatiba

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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