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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2017

El mito de la soberana

Immanuel Wallerstein
La Jornada


Donald Trump ocup mucho de su discurso en Naciones Unidas para afirmar que fue electo para defender la soberana estadunidense. Dijo que todos y cada uno de los Estados miembros tambin buscaban defender su propia soberana. Qu quiso decir con esto?

Tal vez no haya ninguna otra palabra en el vocabulario pblico comn de dirigentes polticos y analistas acadmicos que tenga tantos significados y usos en conflicto como soberana. La nica otra que se acerca en confusin es liberalismo. Es por tanto til que rastreemos un poco de la historia del trmino.

Uno no se encuentra el trmino usado antes de la creacin del moderno sistema-mundo en el largo siglo XVI. sta fue la poca cuando las cabezas de ciertos Estados (notablemente Inglaterra, Francia y Espaa), proclamaron la doctrina de las monarquas absolutas. Insistan en que el monarca era absuelto de los desafos de cualquier persona o institucin. Esto por supuesto era una reivindicacin, no la descripcin de una realidad.

Lo que estos monarcas intentaban establecer era la soberana de sus Estados. Soberana para ellos significaba que ningn poder exterior a su Estado tena el derecho de interferir en las decisiones de su Estado. Tambin quera decir que ningn poder al interior del Estado poda fallar en el encargo de llevar a cabo las decisiones del Estado. La doble orientacin (externa e interna), era crucial al concepto.

Es obvio que simplemente afirmar la soberana no fue suficiente. El Estado tena que instrumentar estas reivindicaciones. Ningn Estado era entonces, y nunca ha sido, plenamente soberano, ni siquiera el ms poderoso. Pero los Estados ms fuertes lo hicieron y lo hacen mejor que los menos poderosos.

Cuando decimos de algunos Estados que son hegemnicos en el moderno sistema-mundo, en realidad queremos decir que pueden interferir, de hecho, en los asuntos internos de otros Estados. Y en efecto logran mantener su unidad interna. No enfrentan resistencias institucionales significativas, y mucho menos movimientos secesionistas.

Estados Unidos fue un poder hegemnico ms o menos entre 1945 y 1970. Impuso su modo en el sistema-mundo 95 porciento del tiempo en 95 por ciento de los asuntos. Otro trmino para describir esto es decir que Estados Unidos era imperialista. Imperialista es un trmino negativo y una potencia hegemnica puede lograr, en gran medida, prohibir su utilizacin.

Conforme declina la hegemona, el imperialismo como trmino comienza a usarse ms ampliamente. As tambin la soberana. Los pases menos poderosos afirman sus derechos como poderes soberanos para luchar contra los poderes imperiales. As Trump estaba en lo correcto, en el sentido de que muchos, tal vez la mayora de los miembros de Naciones Unidas hoy, defienden pblicamente su soberana.

Cuando Trump afirma la soberana estadunidense, esto es seal de debilidad. Es precisamente porque Estados Unidos es un hegemn en decadencia aguda, que tiene que recurrir a usar el mito de la soberana y rechazar la idea de que las instituciones supranacionales pueden tener algo que decir de las polticas estadunidenses. Cuando un Estado bltico afirma su soberana, est demandando respaldo contra lo que considera que es la reafirmacin de Rusia de su propia autoridad. Y cuando China afirma su soberana, busca expandir su poder de toma de decisiones a nuevas reas.

Los movimientos secesionistas nos fuerzan a todos a confrontar nuestra utilizacin del trmino. Catalua celebra un referendo sobre su derecho a la independencia soberana. Espaa dice que dicho referendo viola la soberana espaola. En la situacin de reivindicaciones directamente opuestas, cada quien debe decidir cual reivindicacin es ms legtima. Algunas veces esto puede dirimirse sin violencia.

ste es el caso, por ejemplo, de cuando Eslovaquia se separ de Checoeslovaquia. Y algunas veces hay guerra civil. Pero dado que ninguna secesin elimina nunca todas las diferencias en las subcategoras al interior de un Estado, el derecho a la secesin debe cesar en alguna parte.

El punto que quiero enfatizar es que la soberana es un mito, uno que todos podemos usar, uno que tiene diferentes consecuencias en diferentes momentos del sistema-mundo. Nuestro juicio moral depende de la totalidad de las consecuencias y no del mito de la soberana. Cuando Trump utiliza el trmino, tiene implicaciones reaccionarias. Cuando otros lo usan, puede tener implicaciones progresistas. El trmino mismo no nos dice nada.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/10/08/mundo/023a1mun

Traduccin: Ramn Vera Herrera



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