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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2017

Cmo llenar de sentido el vaco que nos deja Santiago?

Cristina Solano
Rebelin


Santiago no aparece, y quiz no aparezca nunca. Qu hacemos con tanta ausencia? Ser este el momento de despertar? Santiago nos plantea un desafo, sabremos esta vez escucharlo?

Creo que este enorme espacio que nos est dejando su ausencia y la enorme presencia que esto produjo, devela, deja al descubierto una realidad oculta desde hace siglos. Y que esto nos presenta un desafo, un reclamo. Nos est diciendo que nada ahora puede volver a ser igual. Santiago arriesga su vida por una causa oculta por estos lares, visible en algunos lugares del pas visible, pero negado en su mayora y que si no existiera sera mejor, o no?

Santiago desaparece luchando por la causa de los pueblos indgenas, gendarmera lo secuestra cuando con un pequeo grupo de muchachos mapuches corta una ruta de una manera parcial y casi precaria. Me pregunto si en lugar de Santiago hubiese sido alguno de los otros 7 jvenes nos hubisemos digo solo enterado? Si Santiago no tuviese una familia que acta y lucha cmo lo hace, utilizando todos los intersticios legales que una justicia demasiado comprometida con el poder reinante le permite nos hubisemos enterado? Porque es necesario enterarse que no es el primer hombre o mujer que desaparece o muere en estas luchas de los pueblos indgenas y permanece invisible a los ojos de la prensa, la justicia y la sociedad toda.

O alguno de nosotros sabe cuntos mapuches, qom, diaguitas han desaparecido antes de Santiago? No hablo del siglo pasado, hablo de ahora. No, nadie lo sabe, pero s sabemos por qu. Porque son indios. Igual que con Milagro Sala, qu es lo imperdonable en ella? no la sarta de mentiras que inventan para tenerla presa, es que se atrevi a levantar la cabeza y mirar al blanco cara a cara.

Por qu pasa esto? Por qu hacemos esto?

Haciendo historia los argentinos decimos casi siempre que venimos de los barcos, con orgullo casi, decimos que nuestros abuelos vinieron de Italia, de Espaa, del Lbano, cualquier pas que suene a extranjero queda bien, no agregamos generalmente que s vinieron de los barcos, pero en tercera clase, muertos de hambre. Huyendo de guerras, persecuciones, hambrunas, que vinieron ac como ltimo recurso para salvar sus vidas. Eso mejor no lo mencionamos, somos dbiles de memoria, pero no tan dbiles como cuando nos olvidamos totalmente de la otra parte de nuestras races, que tambin venimos de los indios.

Esos indios que fueron los primeros desaparecidos, los primeros perseguidos y exterminados. Los primeros en perder sus tierras, sus familias, su identidad.

Cuando desde la Asociacin Anah nos dedicamos a redactar nuestros fundamentos as lo expresamos: Argentina tiene una larga historia de desapariciones, comienza con los invasores persiguiendo a los pueblos originarios, para robarles sus tierras, y all aprovecharon para robarles todo, sus nombres, sus derechos, su dignidad, sus vidas. Y all los invasores descendientes de los primeros fundadores portadores de la sfilis y dems pestes europeas, se apropiaron de todo el territorio, a revienta caballo deca mi abuelo, as se apropiaban, partan hasta reventar el caballo y ese era el fin de sus tierras. Luego, vendan a los sobrevivientes, originales habitantes de esas tierras, hombres, mujeres y nios como esclavos a los seores de la ciudad. Estos civilizadores se convertiran en futuras calles y avenidas. Y seguirn ejerciendo su dominio hasta hoy. La gendarme Bulrrich tiene varias calles con sus apellidos, igual que el primer ministro, cuyos antepasados pagaban dos patacones por cada oreja de indio que le trajeran en el sur, un poco ms al sur de donde se llevaron a Santiago.

Personalmente siento algo parecido a lo que sent cuando comprend que tampoco nos habamos dado cuenta que despus de la guerra de Malvinas volvieron 11 mil chicos de 18 aos destrozados por esa guerra, y les dimos vuelta la cara. Recuerdo una ilustrativa ancdota, cuando 15 aos despus investigamos sobre su salud, les preguntbamos sobre la etnia de la cual provenan. Fue gracioso porque no logramos que los mdicos lo preguntaran, les resultaba ofensivo o molesto. Preguntar de que etnia venimos resultaba ofensivo a las pacatas mentes de los mdicos entrevistadores, pues para desilusin de muchos debo notificarles que ms la mitad de nosotros tenemos races indgenas. Esas que no nos acordamos de nombrar cuando nos preguntan de dnde venimos.

Cuando lea los nombres de los gendarmes asesinos not que la mitad de ellos tenan nombres mapuches, esos que desprecian a los mapuches, insultan, persiguen, torturan, queman sus casas, se creen que sus prosapias corresponderan ms con los Bullrich, los Luro?

Por eso, y disculpen, las fuerzas armadas argentinas de ningn tipo me merecen ningn respeto. Algo debe fallar en la psiquis de personas que eligen como forma de vida el llevar armas y pertenecer a equipos acusados de todos los males del mundo, que ni ellos mismos niegan.

Retomo, esos son casos extremos de degradacin humana. No puedo considerar al pueblo argentino portador de tanta mala calaa. Pero s de algo debemos hacernos responsables.

Qu nos pasa como pueblo? Nosotros los que supimos arriesgar nuestras vidas por construir un mundo mejor, los que cuando nos iban llevando a los compaeros no dudamos en salir a buscarlos, que fuimos y somos ejemplo en el mundo por nuestra tenaz lucha contra la dictadura, nos olvidamos ahora de nuestros orgenes? Los herederos del peronismo, a propsito un mapuche tehuelche, que supo cambiar para siempre nuestra realidad y ah s nos diferenciamos del resto de Amrica. Con salud, educacin, previsin social, etc. al alcance de todos hasta ahora. Si hasta nos cremos que ramos igual al primer mundo, ms europeos que americanos. Y eso nos sirvi para sentirnos superiores al resto de nuestros vecinos, y claro posiblemente ninguno de los aqu presentes insulte a los bolivianos, o peruanos, pero permitimos que los medios si lo hagan, y algo de eso nos mancha.

Por qu ser que desde hace siglos Argentina se debate entre la revolucin de Mayo y sus dignos preceptos y la oligarqua dominante? Por qu las democracias son derrotadas en las fuerzas golpistas de dictaduras militares? Y Me pregunto con Bayer: Por qu aceptar una historia plena de muertes del Otro y de desprecio por su origen o por su idea?.

Y l mismo propone un gran debate histrico, la revisin de los principios de mucho de los que pasaron a ser prceres, la aplicacin de los principios de la tica, pensar la sociedad con las normas de la igualdad de derechos, defender la vida por sobre el racismo y los intereses econmicos. Que la palabra progreso no implique la diferencia entre ricos y pobres, en la destruccin de la naturaleza que significa el fin de nuestra propia vida, ni en la adquisicin de armas cada vez ms brutales, en definitiva, en la destruccin y muerte del Otro.

Hay una frase que hemos repetido hasta el cansancio: Los pueblos que no pueden recordar su historia estn condenados a repetirla. Y fjense si no, ahora que los pueblos originarios estn en la prensa para denostarlos en su mayora, deberamos recordar cuando la burguesa portea volvi a plantear la esclavitud 60 aos luego de la constitucin de 1813, cuando fuimos uno de los primeros pases de Amrica en derogarla. Cmo? Vendiendo indios, chinas e indiecitos.

Argentina tambin ha olvidado convenientemente que aqu en estas tierras hemos tenido, muy temprano en el tiempo, nuestro propio holocausto, con campos de concentracin similares a Auschwitz. Qu otra cosa si no fueron los campos de exterminio de indios ubicados en la isla Martin Garca, y en otros lugares del pas, donde se instala en 1874 el primer horno crematorio por la enorme cantidad de indgenas llevados all en calidad de prisioneros y que mueren por las espantosas condiciones de vida entre el hambre, las ratas, el abandono y la viruela entre otras calamidades. All llegaban los prisioneros, los que an no haban sucumbido asesinados. Y este era uno de tantos campos de exterminio diseminados en el pas. Alemania ejerci una fuerte repulsa sobre su accionar durante la segunda guerra mundial, Argentina nunca hizo nada parecido. Escondimos ante nuestros propios ojos tanta vergenza y la seguimos repitiendo hasta el da de hoy. Basta ver las crnicas periodsticas acusando a los mapuches de violentos, ocupadores, extranjeros, guerrilleros

En el prestigioso diario La Nacin apareca los mircoles y viernes ofertas de ventas de personas. Ok, eso pas hace un siglo. Pero qu otra cosa volvieron a hacer los militares y civiles de la dictadura cuando se apropiaron de los hijos de los militantes asesinados, esta vez sin publicarlos en los diarios? Los regalaron o vendieron. Volvieron a instaurar la esclavitud. Y hoy seguimos teniendo ms de 300 personas en estado de esclavitud, habindoles robado su identidad y sus orgenes y no sabiendo que pas con ellos.

O sea ser como que dijimos antes? estamos condenados a repetir nuestra historia?

Esta sangrienta contienda entre civilizacin y barbarie en donde lo que en realidad se juegan son los intereses econmicos de un sector representado por apellidos que hoy vuelven a poblar la Casa Rosada, los Mitre, Bullrich, Gainza Paz, Menendez Braun. Y no digo los pasillos del poder, porque ellos siempre los ocuparon. O sea los dueos del pas fueron ellos siempre. Los mismos que cuando tuvieron que soportar un freno a sus voraces bocas no dudaron en utilizar las fuerzas armadas para dar golpes de estado ejemplificadores. Irigoyen, Pern, Illia saben de esto.

Desde el principio siempre fuimos los mismos de un lado y del otro. La confusin surge cuando desde sectores que por su procedencia y recursos pertenecen a los sectores populares actan y piensan como si fueran ricos, respondiendo con su discurso y eleccin al mandato del patrn

Es de considerar como puede significarse la salud mental de nuestro pueblo si se comienza por una negacin y una mentira.

Y aqu volvemos a Santiago, cmo es posible que algunos duden, que solo se atrevan a dudar y condenar a un joven que se puso del lado de un pueblo oprimido, hasta llegar al sacrificio.

Argentina, con sus 30.000 detenidos desaparecidos, con su medio millar de nios secuestrados, con sus miles de presos polticos y exiliados, con su economa destruida por una poltica ruin y entreguista Cmo algn argentino puede dudar sobre Santiago?

Qu nos han hecho? Es que nada hemos aprendido? Nosotros que hemos forjado Madres, Abuelas, Hijos, modelos en el mundo por su valenta, su fuerza, su tenacidad. Cmo podemos arrastrarnos de esa manera?

Qu hemos hecho con nuestra inteligencia? Con nuestros sentimientos?

Dice Freud que existe en el hombre una hostilidad primaria y recproca entre los semejantes El prjimo es una tentacin para satisfacer en l la agresin, explotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su patrimonio, humillarlo, infligirle dolores, martirizarlo y asesinarlo

Cmo plantea la salida a esto. Los lazos sociales se fortalecen por lazos libidinales por esto se sostiene y avanza la civilizacin limitando y sacrificando en parte las pulsiones destructivas, podemos sostenernos entre los que sentimos como iguales, prximos y podemos poner el odio en aquel sentido como enemigo. Esto lo que establece la frontera entre ellos y nosotros, entre los cuales se establece una frontera, conocida en la Argentina, como la famosa grieta. Tanto es as que est demostrado que cada sector sigue y mantiene su fidelidad al medio de prensa que es coherente con su pensamiento. Por esto el gobierno se ocup de quebrar el nico medio opositor visible en la TV, C5N, intentando as quebrar una lnea de pensamiento.

Vano intento, durante la ltima dictadura cvico militar, en la oscuridad y el silencio reinante a travs de radios de onda corta se sintonizaba Radio Colonia del pas hermano de Uruguay, ese pequeo gesto era rebelda y dignidad. Eso me dice que hoy, de cualquier forma encontraremos la manera de estar comunicados. Cmo encontraban la manera de comunicarse hasta a travs de los excusados los presos de la dictadura, de celda en celda.

Durante la dictadura, la mayora de los padres de los desaparecidos sucumbieron poco tiempo despus de la desaparicin de sus hijos. Cuando estudiamos a los veteranos de la guerra de Malvinas nos enteramos que ms del 20 % de los paps de los soldaditos haban muerto por tumores o enfermedades cardacas durante el ao siguiente en que sus hijos estuvieron en la guerra comprobamos que este triste hecho se repeta.

Esto nos demuestra una vez ms que cuando no salimos a luchar contra la adversidad, esta nos vence, nos mata. Estos paps desprovistos de todo recurso al que apelar, quedaban tambin atrapados en la encerrona trgica de la que nos habla Ulloa, no estaban en la mesa de torturas, no estaban metidos en una trinchera bajo balas enemigas, pero tampoco encontraban como inscribir y salir de este sufrimiento.

ltimamente ni siquiera esta premisa se est cumpliendo. Cuantos compaeros han cado enfermos o muertos en estos tiempos siniestros, lo notable es que ellos eran luchadores. Habrn cado vencidos por la tristeza?

Creo que muchos de nosotros sabemos que estamos nuevamente caminando al borde del abismo, que Argentina est recorriendo otra vez el camino de los 90 cuando veamos que el neoliberalismo del menemismo vena a poner el moo a la entrega que los militares y los dueos de la economa haban realizado en los 70, sacrificando a una gran parte de la poblacin. El sufrimiento de esos aos se tradujo en la tristeza y la enfermedad de muchos hombres y mujeres mientras otros corran tras el deme dos. Hoy cruzan a Chile y Paraguay no van a Miami. Frente a la desnutricin creciente, la prdida de valores, la desocupacin, etc. El tonto de Bergman va a traficar Tv a chile.

Hannah Harent llama este abandono del otro banalidad del mal, no hace falta ser perverso, ni cruel, solo basta olvidarse de que la tica comienza con la presencia del Otro. Dice Silvia Bleichmar retomando a Harent que esto es la indiferencia, la posibilidad de destruccin sin la menor compasin porque la vctima ha dejado de ser nuestro semejante.

Durante el menemismo implic tirar al abismo a la mitad de la poblacin para que los que se salvaran lograran sobrevivir. Hoy con el macrismo est nuevamente planteado el desafo. Y la consigna fascista se nos vuelve a plantear. El otro no vale, no existe para m, por pobre, joven o mapuche, por tanto puedo eliminarlo. Se termin el desafo de creer que la Patria es el Otro. Tenemos que volver a elegir, saber que nos salvamos todos o seguir mirando TN.

Y no me quiero ir sin traer estas palabras del Subcomandante Marcos. Las hago mas como hermana mapuche del hermano zapatista: Contra la muerte, nosotros demandamos vida. Contra el silencio, exigimos la palabra y el respeto. Contra el olvido, la memoria. Contra la humillacin y el desprecio, la dignidad. Contra la opresin, la rebelda. Contra la esclavitud, la libertad. Contra la imposicin, la democracia. Contra el crimen, la justicia .

Ser que hay una saturacin de pena en nosotros?

Cristina Solano es psicloga. Trabaja para la Facultad de Psicologa de Rosario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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