Portada :: Opinin :: 2017, cien aos de la revolucin rusa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2017

El mundo a un siglo de la Revolucin de Octubre

Luis Bilbao
Rebelin


Con su irona siempre cruel, la Historia hace que el 100 aniversario de la Revolucin Rusa ocurra cuando un desplazamiento ocenico del aceite mediante el cual funciona el engranaje capitalista mundial, el dlar, seca el mar donde navegan las mercancas y deja en su lugar una playa atiborrada y a la vez desierta, inmensa y desconocida.

A modo de poderossima turbina cuya naturaleza y dimensiones no tienen todava perfiles ntidos, una fuerza irrefrenable absorbe la divisa imperial. Tras aos de acumulacin, esta mutacin cualitativa fue detonada otra vez por la Revolucin Bolivariana de Venezuela que, tambin una vez ms, azotada por el ltigo de la contrarrevolucin dio un salto adelante en el terreno internacional e inici el inexplorado camino de suprimir el dlar como moneda de intercambio comercial, no slo para el petrleo, que de ahora en ms cotizar segn una canasta de Renminbi (Yuan), Rublo, Rupia y Euros.
China y Rusia anunciaron sin demora algo ms que el apoyo a la decisin del presidente Nicols Maduro. Y se puso en marcha un fenmeno mediante el cual la hegemona poltica perdida desde hace tiempo por Washington comienza a transformarse en prdida de la hegemona monetaria para el manejo del mercado mundial. Reivindicacin tarda, pero elocuente, del osado propsito de establecer una moneda latinoamericana, el Sucre, en tiempos de Hugo Chvez
Si es que tienen previsiones respecto de las consecuencias de este volcn en erupcin, los altos funcionarios de Estados Unidos y la Unin Europea no las han hecho pblicas. Tampoco se perciben las medidas destinadas a contrarrestarlas, si se excepta la fuga hacia la demencia explcita del presidente Donald Trump con su discurso en la ONU y sus declaraciones posteriores anunciando la destruccin total de Corea del Norte, a la vez que reiteraba su fracaso en el intento de arrastrar a Amrica Latina en una aventura intervencionista en Venezuela, aceleraba su escalada verbal contra Irn y llevaba la situacin a punto de no retorno en un choque entre Estados Unidos y Rusia en territorio sirio. En este panorama, hasta parece un sarcasmo el intento del reinado de Espaa de aplastar la autonoma catalana

As est el mundo a 100 aos del ms lcido y osado intento de acabar con el capitalismo y abrir paso a la historia.

Teora y poltica

Antes de seguir con la actualidad, vale refrescar algunos conceptos y acontecimientos.

Para la teora clsica el socialismo es la superacin dialctica (negacin de la negacin) del capitalismo ms desarrollado. Hacia el final de su vida, Marx dej entrever en carta a Vera Zasulich la intuicin de que Rusia, pas todava feudal con enclaves capitalistas, podra ser el punto de partida de la revolucin anticapitalista. No fue ms all. Tambin hacia el final de su vida Engels comenz a estudiar ruso, cuando ya no se pretende sumar un idioma ms al acervo personal. Tampoco avanz en previsiones sobre el futuro del imperio zarista. Todas las grandes figuras del movimiento revolucionario ruso siguieron esa lnea de interpretacin. Y pensaron la revolucin en su pas como fase democrtico-burguesa mientras la transformacin socialista ocurra en Alemania, Gran Bretaa, acaso Estados Unidos. Slo despus de la insurreccin de 1905, preludio de la gran revolucin, Trotsky se aventur por un camino diferente (antes esbozado por Parvus, pseudnimo de A. L Hefland) y comenz a hablar de una revolucin permanente. Esto es, una revolucin que no estableca una barrera entre el derrocamiento del Zar, la liquidacin del feudalismo y el inicio de la revolucin socialista.

Aunque ya haba habido violentas diatribas entre Lenin y Trotsky por otras diferencias polticas la ms de las veces injustificables para los hirientes calificativos que se endilgaban el punto de la existencia o no de una etapa previa a la transformacin anticapitalista predomin desde entonces entre ambos. Hasta 1917. En medio de la Primera Guerra Mundial, en febrero de aquel ao fue derrocado el Zar y asumi un gobierno burgus presidido por Kerensky. Mientras haca arreglos para salir de su exilio en Suiza y viajar a San Petersburgo a travs de las lneas alemanas, Lenin perge lo que luego se conocera como Tesis de Abril. All, el lder Bolchevique (fraccin mayoritaria del Partido Socialdemcrata Ruso, Psdr) traz su lnea de accin: todo el poder a los soviets. De regreso de su exilio en Estados Unidos y detenido en Inglaterra por los socios de la guerra contra Rusia, Trotsky proclamaba lo mismo.

Hubo una gran discusin en el Partido de Lenin, quien apel al extremo de amenazar con su renuncia, hasta que el Comit Central asumi la necesidad de tomar el poder. La brecha se cerr. El lder el Partido que a poco andar tomara el nombre de Comunista y el presidente del Soviet de Petrogrado, centro de la revolucin en curso, marcharon juntos desde entonces.

As lleg la insurreccin de obreros, campesinos y soldados el 25 de octubre en realidad el 7 de noviembre, para el calendario gregoriano, pronto en vigencia en Rusia y comenz el asalto al cielo. Desde la cada de la Unin de Repblicas Socialistas Soviticas en 1991, un nmero creciente de autores descubri que los bolcheviques no debieran haber tomado el poder. Otros, ms creativos y con menos temor al ridculo, concluyeron que, de ahora en ms, se trata de hacer la revolucin sin tomar el poder.

Unos y otros creen que el papel de un revolucionario es manipular los vericuetos de la historia a gusto y placer. No es casual que esa misma base pseudo terica est por detrs de quienes hoy acusan a la direccin revolucionaria poltico-militar de la Revolucin Bolivariana de avanzar, en las circunstancias dadas, contra la burguesa local y el imperialismo, mientras en otras latitudes sus primos ideolgicos condenan a Maduro por no consumar la realizacin del socialismo mientras ellos mismo hacen desesperados e infructuosos esfuerzos por ocupar un lugar en el andamiaje parlamentario del capital.

Como sea, los bolcheviques no podan ni deban eludir la realidad impuesta por el movimiento espontneo de las masas. E hicieron lo que corresponda, sin desconocer la teora: su mayor esfuerzo inmediato fue atizar la revolucin en Alemania y echar las bases para una nueva Internacional, dado el franco alineamiento de la socialdemocracia con las burguesas europeas.

En los aos siguientes fracas la revolucin alemana. Y comenz el dilema de poner el eje en construir el socialismo en un solo pas, o hacer de la III Internacional el instrumento efectivo para la revolucin mundial. (Ver seccin Historia Teora y Debate, pg. 38). Quienes se interesen en conocer este debate pueden leer los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista y compararlos con los que le siguieron hasta su disolucin, en mayo de 1943, por orden de Stalin y en explcito beneficio de la coexistencia pacfica con el imperialismo. Tras una historia de guerras y tragedias colectivas e individuales, de voluntades vencidas e inteligencias obnubiladas, de inenarrables sacrificios frustrados, de bsquedas por veces desesperadas para hallar un camino de salida frente al abismo capitalista, la revolucin ms creativa, profunda y trascendente de la historia, lleg al fin de su primer ciclo.

Actualidad del debate

Retornar a este magno acontecimiento no es ritual celebratorio, pretensin de copia y mucho menos nostalgia de vencidos. Es el recurso para luchadores que no se rinden y buscan en la historia y la realidad actual el arsenal para continuar el combate. Es la necesidad, urgente como nunca antes por la coyuntura resumida en las primeras lneas, de reatar el hilo de la historia y lograr que la teora se acompase con la vertiginosa velocidad de los acontecimientos.
Pocos comprendieron y muchos no lo lograron nunca las razones por las cuales Hugo Chvez reivindicaba la nocin de Revolucin Permanente. Menos an se le escuch y comprendi cuando dio el paso ms audaz de su vida, signada precisamente por la audacia permanente, y convoc a formar la V Internacional.

Es posible hoy recrear el clima intelectual y poltico dominante en Europa entre fines del siglo XIX y comienzos del XX? Parece difcil porque el capitalismo le infligi una derrota cultural profunda al socialismo. Millones de militantes sinceros en todo el mundo se desmoralizaron y derrumbaron cuando vieron el inglorioso fin de la gloriosa Revolucin Rusa. Los efectos encadenados de esa involucin de masas se agigantaron en universidades y templos del conocimiento cuando profesores aferrados a sus carreras individuales concluyeron que no haba otro futuro que el capitalismo, en el mejor de los casos reformado institucional y gradualmente. La resultante de estas conductas cobardes, acomodaticias y, ante todo, ciegas frente a la realidad, cre a escala planetaria generaciones de jvenes lanzados al individualismo, el escepticismo, la inercia de un sistema entrado en barrena.

Bajo la lgica del capitalismo tardo y agonizante, las maravillas de la tcnica se transformaron en juegos de solipsismo inconsciente y mecanismo de aumento circunstancial de la tasa de ganancia. En lugar de impulsar un paso sideral hacia la libertad la formidable revolucin telemtica ha aumentado la enajenacin y desestimulado el estudio, la reflexin y el debate profundos. El pragmatismo ms rampln se adue del terreno de la poltica. Hoy la intelectualidad integrada al sistema cambia contenido por palabras, canta la meloda escrita en los centros de poder imperialista y reproduce sin dudarlo la biblia de la explotacin capitalista. El periodismo se transform en burda propaganda, sin espacio para el pensamiento crtico, pero tampoco para el ejercicio de la crnica veraz de los acontecimientos: su misin es sostener un sistema basado en mentira y manipulacin.

S, parece difcil recrear un clima de pensamiento consistente y audaz, cientfico y apegado a la realidad, honrado al punto de rechazar toda forma de sujecin a becas, prebendas o formas corruptas fincadas en aparatos sindicales, estudiantiles, polticos.

No sera congruente programar semejante paso para la humanidad con base en la facilidad. Es difcil como toda verdadera empresa trascendental. Difcil y posible. Al alcance de manos sin ataduras.

Para lograrlo hay condiciones a cumplir: salir de las trampas a que ha conducido la mentira sobre un hecho histrico de la envergadura de la Revolucin Rusa; comprender las causas profundas de su derrumbe y conocer los hechos y personajes que pesaron en ese rumbo; embeberse de las luchas actuales dejando de lado toda pretensin de hacerlas encajar en la dinmica capitalista para beneficio de estructuras polticas inviables por depender de la burguesa o por girar en torno a s mismas en beneficio de pequeas burocracias intrascendentes; entablar un intercambio profundo de ideas acerca de la realidad en cada pas; asumir que mientras gravite la ley del valor sobre el conjunto de la economa mundial no es posible afirmar definitivamente el socialismo pero, a la vez, que no es posible vencer esa fuerza poderosa si no se la ataca consciente y coordinadamente en cada lugar donde haya un grupo humano dispuesto a hacerlo (y los hay en todo el mundo!).

Nada de esto es posible desde un centro de estudios o un partido nacional, aunque aqullos y stos son imprescindibles. Adems de conmemorar la gesta de las masas rusas y sus lcidas, generosas, valientes dirigencias, hoy se impone reivindicar la no menos lcida, generosa y valiente decisin de Chvez cuando en soledad convoc a la creacin de una nueva Internacional. Tarea pendiente para el perodo simblicamente iniciado con el centenario de la Revolucin de Octubre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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