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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2017

Una escenografa electoral de cartn pintado
Nada es lo que parece

Horacio Verbitsky
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El gobierno avanza hacia las urnas por una ruta pavimentada de anuncios autocongratulatorios: la economa crece, la inflacin y la pobreza se reducen, los crditos para vivienda alcanzan nuevas cumbres, una prestacin universal de salud cubrir a 15 millones de personas que no tienen prepagas u obras sociales. La publicidad invita a los nietos a darles una mano a los abuelos con los trmites para la reparacin histrica. El problema es que esta hbil ficcin poco tiene que ver con la realidad.

Si algo no puede discutirse es la eficacia de los dispositivos de comunicacin y propaganda que llevaron a Maurizio Macr al gobierno. La Cobertura Universal de Salud (CUS), la reduccin de la pobreza y el boom de los crditos hipotecarios para la construccin de viviendas son los ltimos ejemplos de ese despliegue de artificios que disea Jaime Duran Barba, idneos para ocultar la realidad tras bellas palabras.

La semana pasada se present en Mendoza la Cobertura Universal de Salud (CUS). Macr haba anticipado hace ms de un ao a un grupo de sindicalistas, que para cobrar viejas deudas del Estado deberan dedicar una porcin significativa al financiamiento de la nueva sigla. El mdico Juan Carlos Tealdi, especialista en biotica y Derechos Humanos sostiene que la CUS es una nueva capa de desmonte del derecho a la salud y del sistema nacional de salud pblica establecido durante el peronismo por Ramn Carrillo bajo la nocin temprana de estado de bienestar. El ministro de Salud Jorge Lemus dijo que esta cobertura, a diferencia de la atencin primaria de salud, no es una meta, es un proceso. La meta fue establecida en 1978 por la Organizacin Mundial de la Salud en la Declaracin de Alma-Ata. Ese documento considera la salud como un derecho cuyo acceso debe ser garantizado para todos. El proceso que Lemus exalta es el desmantelamiento del paradigma de Carrillo que, debido a las resistencias que genera, no puede realizarse en una sola etapa. Pero la idea directriz y los instrumentos bsicos se repiten: fomentar la medicina privada, anular la resistencia sindical, utilizar el dinero de las obras sociales, como ya hizo el gobierno del general Juan Carlos Ongana hace medio siglo.

En su informe Invertir en Salud, de 1990, el Banco Mundial propuso ir reduciendo las coberturas para los pobres a un paquete bsico (cada vez ms escueto) y acabar con la responsabilidad integradora y preventiva del Estado nacional como garante del derecho a la salud. Tal como hizo Menem en esa dcada, el Estado no aporta los fondos, sino que los canaliza hacia manos privadas a travs de sucesivas mediaciones. Quienes siempre han presionado para ello son los grandes ganadores: las prepagas, la industria farmacutica y las empresas de tecnologa mdica, dice Tealdi.

La batalla de Farmacity

En la provincia de Buenos Aires, Farmacity lidera esa batalla contra el sistema de salud pblica. La cadena cuyo CEO era el actual vicejefe de gabinete Mario Quintana, y su apoderado el actual ministro de la Corte Suprema de Justicia Carlos Fernando Rosenkrantz, pretende instalarse sin restricciones en los ncleos urbanos ms concentrados y en los lugares de ms alta actividad comercial, como lo hizo con sus 233 sucursales en 14 provincias. En 2010, el Ministerio de Salud bonaerense no le permiti abrir una sucursal en Pilar, ya que la ley 16606/87, define la farmacia como un servicio de utilidad pblica y no de carcter comercial y no autoriza su propiedad a sociedades annimas con fines de lucro. En mayo de 2012, Farmacity solicit a la justicia la inconstitucionalidad de la ley pero la jueza en lo Contencioso Administrativo de La Plata Mara Ventura Martnez fall en contra de la empresa por considerar que el medicamento por su condicin de bien social integra el derecho a la salud. La Cmara de Apelaciones de La Plata y la Suprema Corte provincial confirmaron el rechazo, pero Farmacity recurri a la Corte Suprema de Justicia de la Nacin, que desde el 23 de agosto analiza el expediente. El Colegio de Farmacuticos provincial denunci el conflicto de intereses de Quintana y Rosenkrantz. Quintana adujo que las polticas de salud no pasan por su rea de gobierno, aunque ese ministerio tiene una dependencia jerrquica de la jefatura de gabinete, donde Quintana secunda a Marcos Pea Braun. Rosenkrantz se excus de intervenir, pero el Defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, pidi que todos los miembros de la Corte hicieran lo mismo. Los laboratorios medicinales, encabezados por Roemmers, tambin resisten la expansin de Farmacity porque incrementara la capacidad de negociacin de la cadena para aumentar su porcin de los beneficios. Este conflicto de intereses comerciales es consecuencia de la consideracin de la salud como mercanca. Lo mismo sucedi entre la empresa de medicina prepaga Swiss Medical y su principal competidora OSDE, que mantena una deuda de 12.000 millones de pesos con el Estado. La transaccin, que debe convalidar la justicia, redujo esa deuda a 8500 millones, que pasarn a ser otra de las fuentes de financiacin de la flamante (CUS), que no es cobertura, ni universal. Esta nueva poltica sanitaria, pese a su ttulo engaoso, dejar a millones de personas sin atencin al restringir el alcance de las prestaciones en general y las del Programa Mdico Obligatorio en particular. Con el auxilio de la agencia de tecnologas sanitarias que se procura crear por decreto, se achicar la canasta bsica para pobres impulsada por el Banco Mundial. Aumentarn los gastos de bolsillo (para los que puedan pagar) y tendrn atencin reducida o no tendrn nada y pagarn con sus cuerpos, quienes estn en la pobreza o la indigencia, agrega Tealdi. Y tampoco ser de salud, porque al descentralizar la medicina preventiva en las provincias, tendr un enfoque asistencial dominante, privilegiando el consumo de medicamentos y tecnologas sanitarias de alto costo, dejando de cumplir la obligacin del Estado nacional de garantizar el ms alto nivel posible de salud fsica, mental y social. Ser un nuevo ajuste para reducir an ms las pretensiones (utpicas al decir de la Fundacin Rockefeller), que tuvo la estrategia de atencin primaria propuesta en 1978 por la Organizacin Mundial de la Salud para alcanzar salud para todos.

Super Todesca al rescate

Desde que Jorge Todesca se hizo cargo del Indec, la pobreza no ha dejado de bajar, de un modo impresionante y sin precedentes. Como Todesca es un hombre educado y de excelentes modales, e incluso ha dicho que su paso por Montoneros fue el peor error de su vida, los datos de su gestin no han merecido la misma atencin que los de Cantinflas, cuyas bufonadas han quedado en la historia. El primer trimestre de 2016 no se public, como parte del apagn estadstico con que empez el gobierno de la Alianza Cambiemos. A partir de all se produjo el vertiginoso descenso de la pobreza, del 32,2 por ciento de las personas cubiertas por la Encuesta Permanente de Hogares en el segundo trimestre de 2016 (cuando Macr dijo ste es el punto de partida desde el cual acepto ser evaluado) al 28,6 por ciento en el primer semestre de 2017. Que la nueva cifra se difunda a pocos das de las elecciones legislativas es un dato menor que a pocos advertidos les interesa.

Un trabajo an indito del Centro de Economa Poltica (CEPA) detect incongruencias que ponen en duda esas estimaciones. Por empezar, se verifican diferencias inexplicables entre los tres aglomerados adyacentes que constituyen la Zona Metropolitana. Mientras la pobreza se incrementa en la Ciudad Autnoma de Buenos Aires y en La Plata, se reduce en una zona tan castigada por el desempleo como el Gran Buenos Aires, cuando la ocupacin es una variante central. En el Gran Buenos Aires el desempleo fue del 10 por ciento promedio en el segundo semestre de 2016 y creci a 11,35 por ciento en el mismo periodo de 2017. (Ver Cuadro 1 y Cuadro 2.)

No menos llamativa es la discordancia en los datos de pobreza en la Ciudad Autnoma de Buenos Aires segn la medicin provenga del Instituto de Estadstica porteo que realiza una encuesta trimestral de hogares (ETOI) o de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. Resulta contradictorio que para el mismo aglomerado el comportamiento sea inverso: segn Indec la poblacin pobre aument en el primer semestre de este ao, mientras que para el instituto local, disminuy. (Ver Cuadro 3.)

Otro sesgo llamativo en los datos de Indec es que los aglomerados de San Juan y Crdoba registran cadas de la pobreza fuera de escala con el resto del pas: en los pocos meses que van del segundo semestre de 2016 al primero de 2017 la tasa de pobreza se redujo el 9,8 por ciento en Crdoba y el 17,1 por ciento en San Juan. Entre ambas provincias salieron de la pobreza 231.771 personas, ms de la mitad de las 439.000 personas que dejaron de ser pobres en todo el pas. Esto es tan inverosmil que hasta el amistoso gobernador cordobs Juan Schiaretti dijo: No le creo a las estadsticas del Indec, es una burla para los cordobeses. Una disminucin de 10 por ciento en la pobreza en un perodo tan corto, lejos de ser un xito de gestin, demuestra la manipulacin de los indicadores.

La finalidad de esa manipulacin es impedir el empalme hacia atrs en las series de pobreza e indigencia, soslayar el salto de pobreza desde la asuncin de Macr el 10 de diciembre de 2015 y deslegitimar la reduccin de la pobreza durante el gobierno anterior. Para salvar ese bache deliberado, desde el gobierno se instal que el empalme natural con los datos de pobreza publicados por el Indec es la serie provista por la Pontificia Universidad Catlica (PUCA) para el periodo 2010 - 2016. El empalme tiene una explicacin poltica antes que tcnica sostiene CEPA. (Ver Grfico 1.)

Una observacin similar surge de otro trabajo en elaboracin, ste de Cifra, el centro de estudios de la CTA y Flacso. Ni siquiera en los aos en los que volaba el consumo, el kirchnerismo pudo bajar la pobreza en tres o cuatro puntos de un ao a otro. Que esto ocurra cuando la principal herramienta antiinflacionaria es la depresin del consumo contradice todo el saber econmico. Cifra tambin advierte la disparidad notable que guarda la evolucin del consumo privado y las ventas en supermercados, como se observa en el grfico 2.

En 2009 tambin las tendencias difirieron, pero con suavidad. Era consistente que las ventas en supermercados se sostuvieran y que cayera otro tipo de consumo. En 2014 cayeron ambas. Lo que definitivamente no tiene congruencia es que caigan las ventas en supermercados y se incremente otro tipo de consumo.

El negocio de la vivienda

Macr dijo que su generacin resolvera el problema de la vivienda y los grandes medios festejan que los prstamos con garanta hipotecaria otorgados para la adquisicin de vivienda a personas fsicas por los bancos hayan sumado 20.000 millones de pesos en la primera mitad del ao, un aumento significativo frente a los 10.300 millones otorgados a lo largo de todo 2016. Sin embargo no es serio referirse al crdito hipotecario sin hacer mencin a la incidencia del programa PRO.CRE.AR: si se incluye a los crditos para la vivienda otorgados y/o subsidiados por ese programa, el boom actual implica un nivel de crdito hipotecario inferior al de los aos 2014-2015, y con modificaciones en los destinos y las tasas de inters pactadas que implican un menor impacto sobre la actividad econmica y condiciones ms gravosas para los deudores. As lo afirma Cifra en el estudio El boom de prstamos hipotecarios en perspectiva. Los 20.000 millones de prstamos con garanta hipotecaria otorgados en el primer semestre de este ao equivalen al 1,0 por ciento del total de prstamos bancarios al sector privado no financiero, y al 3,3 por ciento del total de prstamos a personas fsicas. Siguen siendo una porcin marginal.

El crecimiento estuvo vinculado con las nuevas modalidades de crdito habilitadas por la Ley 27.271 de Ahorro para el Fomento de la Inversin en Vivienda, de 2016, que permite la creacin de instrumentos de ahorro, inversin y crdito denominados en Unidades de Vivienda (UVIs). El Banco Central fij ese valor en referencia al promedio del metro cuadrado construido con destino a vivienda en la Argentina y lo actualiza cada mes segn el ndice del Costo de la Construccin del Gran Buenos Aires que publica el Indec. Esto les garantiza a los bancos una tasa de inters real positiva, sin importar la inflacin. Quienes toman el crdito se benefician con cuotas iniciales ms bajas en relacin con un crdito a tasa y cuotas fijas, lo que facilita el acceso, pero terminan pagando ms de intereses y actualizacin del capital y quedan expuestos a la contingencia de la evolucin de los precios. Si las cuotas superan en mucho la evolucin de los salarios, los bancos deben extender el plazo.

Este nuevo sistema prescinde de las caractersticas principales que tuvo el Programa de Crdito Argentino del Bicentenario para la Vivienda nica Familiar (PRO.CRE.AR) creado en 2012. Ese fideicomiso pblico redujo el dficit habitacional, gener puestos de trabajo y dinamiz el sector de la construccin. Los requisitos generales de admisibilidad eran flexibles y las tasas de inters, preferenciales: iban del 2 al 14 por ciento, muy por debajo de las cobradas por el sistema financiero. Adems eran progresivas segn el nivel de ingresos de los beneficiarios. Los sujetos de crdito tenan un tope de ingresos familiares y eran seleccionados mediante sorteo pblico por Lotera Nacional entre grupos clasificados de acuerdo con su regin, su nivel de ingresos y las caractersticas sociodemogrficas del hogar. El sorteo funcionaba como garanta de transparencia en la adjudicacin. Entre 2012 y 2015 se desembolsaron crditos por un total de 38.191 millones y se invirtieron otros 10.934 millones en la construccin de viviendas en desarrollos urbansticos. Entre esos mismos aos, los crditos hipotecarios a personas fsicas otorgados por todos los bancos sumaron menos de 19.000 millones. En julio de 2016 se relanz el programa transformado en un nuevo tipo de crdito, Solucin Casa Propia, gestionado a travs del sistema financiero y se agreg un subsidio directo al momento de la compra de una vivienda nueva o usada, de ejecucin muy limitada. En marzo de 2017 se lanz una nueva lnea de crditos, tambin a travs del sistema financiero, y con un subsidio de PRO.CRE.AR. La diferencia principal es que los prstamos son nominados en UVIs. Ahora el Estado se limita a dar subsidios mientras que los crditos son otorgados por el sistema financiero, en condiciones que implican para los bancos una rentabilidad comparable a la de otros prstamos. El Estado queda as relegado en un segundo plano frente al mercado.

El nuevo PRO.CRE.AR conserva el nombre pero no otorga crditos para la construccin sino para la compra de vivienda usada. Se pierde as el efecto positivo sobre la actividad econmica y el empleo y no se ampla la oferta de viviendas, de modo que el aumento de las transacciones tiende a hacer subir los precios de los inmuebles. Asimismo, al no subsidiar la tasa de inters sino el capital, y actualizar este capital por el valor de la UVI, no garantiza que las cuotas de los crditos puedan ser afrontadas a lo largo de toda la vida del prstamo por las familias que los toman, sostiene Cifra.

Entre 2013 y 2015 PRO.CRE.AR supli la falta de crdito hipotecario del sistema financiero, representando en promedio el 73,6 por ciento del total de prstamos para la vivienda. En 2016, an a pesar de que existi cierta reactivacin del mercado de crditos hipotecarios, la cada de las sumas prestadas por PRO.CRE.AR implic que en conjunto los prstamos para la vivienda en Argentina se redujeran en 39 por ciento. (Ver Grfico 3.)

Pese a la fuerte expansin del prstamo hipotecario nominado en Unidades de Vivienda, que los grandes medios celebran como si no tuviese precedentes, la suma anualizada de esos prstamos otorgados por el sistema financiero y por PRO.CRE.AR resulta inferior a los niveles de 2014 y 2015. PRO.CRE.AR era un programa desarrollado desde el Estado que con sus propios recursos supla el rol que no ocupaba el sistema financiero. En cambio, los crditos nominados en UVIs otorgados por el sistema financiero implican un negocio rentable que los bancos tienen inters en promover. Tambin hubo un cambio en la composicin de la poblacin beneficiaria. Los PRO.CRE.AR iban para personas de ingresos medios y medios-bajos y fuerte representacin en el interior del pas. Las familias que hoy acceden a los crditos hipotecarios son de ingresos medios y medio-altos, residen en grandes ciudades y especialmente en la de Buenos Aires. Los intereses de unos y otros ciudadanos no aparecen reflejados equitativamente en los medios de comunicacin, concluye Cifra.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/67801-nada-es-lo-que-parece



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