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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

El enano Antoico, el hombe ms amado de Cartagena, pide la unidad de Espaa

Javier Cortines
Rebelin



Antoico El lotero, que tiene un corazn que no le cabe en el pecho, sali a la calle el pasado 30-S para pedir, ondeando orgulloso la bandera Rojigualda, la unidad de Espaa. Este pequeo gran hombre es, sin duda, la persona ms querida de Cartagena, y eso, se lo ha ganado a pulso.

No s qu sentira ms este pueblo mediterrneo, que desapareciera el teatro romano tras un hundimiento de tierras o que se marchara este legendario personaje dejando un vaco indeleble, pues en Antoico se palpa el alma de esta ciudad que palpita con todo lo que ocurre en Catalua. Sin l ya nada ser igual, ni las piedras, ni las calles ni los santuarios que fueron morada de divinidades de grandes civilizaciones de la antigedad.

Antonio Garca Micol, de apenas un metro de estatura y 70 aos de edad, tiene un firme principio moral: Ayudar a los necesitados y consolar a los enfermos graves y terminales. Una vez le preguntaron qu deseas para Cartagena y contest: que haya trabajo para todos y que la gente ame al prjimo para que vuelva la alegra y se instale la paz.

Ha realizado diversos trabajos a lo largo de su vida y ha sido lotero (profesin que contina ejerciendo), lechero y zapatero. Adora el casco viejo de la polis, de arquitectura eclctica y modernista, y conoce a sus vecinos y vecinas, con los que platica frecuentemente, como la palma de la mano. La ciudad y su gente no tienen secretos para l.

Dicen que vive en un modesto hotelito y que se pasa largas horas en el Hospital de la Caridad acompaando y animando a los que sufren, sobre todo a los enfermos terminales. Como todo el mundo le conoce y anhela su cercana, los moribundos sonren cuando le ven y no pueden evitar sentirse mejor cuando Antoico les anima y comparte sus angustias. Se cuenta que ha llegado a un acuerdo con el hospital para que, cuando l enferme o sienta la llegada de la parca, se hagan cargo de su cuidado como pago al trabajo que realiza gratuitamente en el centro mdico.

Conoc a Antoico hace meses en la vieja peluquera de Jos Carlos, sita en la calle San Francisco, pues all suelo ir a cortarme el pelo cuando siento el peso de mis crines, cual aprisionada guedeja del president Puigdemont. Yo estaba sentado esperando mi turno, l de pie ojeando un peridico que haba colocado sobre una silla que en aquel momento haca de mesa. Pasaba las pginas, que a su lado parecan aspas de viento, y de vez en cuando se mojaba un dedo con la lengua para facilitar la tarea.

No me acuerdo quin sac el tema del cine y Jos Carlos, que frisa con los 65 aos, le pregunt al valiente Antonio, que un da se jur no tirar la toalla, cul era su pelcula preferida. El lotero, que siempre viste de forma impecable y se mueve con un porte y una dignidad envidiables, no dud y dijo: Blancanieves y los siete enanitos. El peluquero sonri con bondad infinita. Yo sent un hormigueo en el corazn y, viendo la sinceridad y pureza de aquel valiossimo ser humano, reconoc la leccin que acababa de dar a millones de personas de todo el mundo que se acomplejan y sufren por no encajar en los cnones oficiales de belleza y optan, incluso, por el suicidio.

Antonio! Yo tambin deseo la unidad de Espaa, aunque no me gustan las banderas, sean del color que sean (tal vez las blancas S), ya que muchas veces por ellas se mata y pocas veces, sobre ellas, se hace el amor.

Si Catalua se marcha lo sentir como si me dejase la mujer de la que estoy profundamente enamorado. Y llorar viendo cmo su silueta desaparece en la lejana. Primero somos seres humanos, lo dems, ideologas, religiones, etc., son valores aadidos, daos colaterales producto del humus que absorbimos en la tierra en la que nacimos.

(Nota: El da que escrib este artculo, el 5 de octubre de 2017, v a Antoico, otra vez, leyendo el peridico de pie en una silla de Peluqueros Jos Carlos. Que as conste en los archivos de Rebelin, ya que dentro de unos siglos, cuando el contencioso cataln sea algo del pasado, en Cartagena se seguir hablando de este Lord Tyrion, pues su huella es comparable a la que dej en Qart Hadasht [1] la boda que celebraron en el palacio de Asdrbal el general Anbal y la princesa bera Himilce).

Y vuelve a Cantar Quiquiriqu el Noble Gallo Beneventano para decirle a Catalua, Catalua no te vayas! Antoico y millones de espaoles de las dos Espaas quieren que luchemos juntos por construir un pas y un mundo mejor, ms all de los polticos que viven encerrados en su armadura oxidada.


Nota:

[1]
Qart Hadasht, con ese nombre fundaron los cartagineses esta ciudad en el ao 227 a.C. Tras su conquista por Escipin el Africano en el 209 a.C. la polis pas a llamarse Carthago Nova.

Blog del autor: http://www.nilo-homerico.es/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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