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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2005

Lucha por la tierra en Santiago del Estero
Para que no haya hombres sin tierra ni tierra sin hombres

Mara de Estrada
Rebelin


En Santiago del Estero, al igual que en muchos otros lugares de Amrica Latina, la lucha por la tierra lleva ms de 500 aos de historia. As lo reconocen hoy los campesinos que all viven, que all luchan, quienes distinguen dentro de este proceso tres claras etapas.

La primera se inicia con la conquista espaola, que destruy la organizacin de la produccin existente, principalmente mediante el ataque y dominacin de los pueblos originarios y su utilizacin, mediante la mita, ecomienda y yanaconazgo, como mano de obra para el centro minero de Potos, por ese entonces una de las reas ms pobladas y dinmicas del mundo. Al Noroeste argentino (NOA), y dentro de ste a la provincia de Santiago del Estero, se le asign la funcin de abastecedora de recursos agrcola-ganaderos y humanos, como periferia de Potos. 1

Durante este perodo colonial se reorganiz el espacio de acuerdo a los intereses econmicos y polticos de los invasores. La fundacin de ncleos urbanos (Santiago del Estero fue el primero en 1553) permiti no slo la apropiacin de las tierras aledaas por parte de los blancos, y la defensa de la frontera frente a los indios, sino adems articular un sistema de caminos que permitiera el aprovisionamiento de la fuente minera, base de la economa mercanitilista europea.

La segunda etapa que distinguen los campesinos comienza en el siglo XX. El espacio argentino es organizado ahora en torno a la regin pampeana, de acuerdo a la insercin del pas en la Divisin Internacional del Trabajo como proveedora de granos y carne, principalmente a la potencia del momento, Inglaterra, que llevaba a cabo la Revolucin Industrial.

La expansin del ferrocarril, que en esta provincia lleg en 1870, fue la herramienta por excelencia para incorporar a estos espacios al modelo productivo, manteniendo su carcter de periferia, y haciendo posible as, sostener la hegemona de las frtiles llanuras pampeanas. El trazado del ferrocarril re-configur el territorio santiagueo, aislando antiguas poblaciones de origen quechua cuyo modo de produccin combinaba la explotacin equilibrada del bosque con la ganadera de subsistencia. Centrado en una especializacin econmica basada en la depredacin forestal, ciento cincuenta millones de quebrachos colorados fueron destruidos en esta provincia en algo ms de 50 aos. Entre 1806 y 1915 Santiago del Estero produjo 20.700.000 durmientes de quebracho, con lo que se construyeron 1600 kilmetros de vas frreas, pero que simultneamente implic la degradacin de 3/4 partes de los bosques de la provincia

En su rol de periferia de incorporacin temprana2, Santiago del estero, al igual que Chaco, provey las maderas duras necesarias tanto para el tendido del ferrocarril, como para los alambrados, cercos, corrales, etc. Como afirma Morello en el interior de pases dependientes las regiones centrales destinadas a produccin agrcola para exportacin estn sujetas a un manejo conservador, que es subsidiado en funcin de la explotacin irrestricta de otros recursos naturales complementarios en espacios perifricos.3

Dentro de este mismo modelo, y basndose tambin en la explotacin del quebracho, a comienzos de siglo se instala all la empresa britnica La Forestal, destinada a la fbrica de extracto de tanino, insumo bsico para el curtido e impermeabilizacin del cuero. El poder de esta empresa, que compr 472.000 hectreas forestales, derechos sobre otras 197.000 has. Fiscales y 170 km. de vas frreas fue tal que lleg a constituir su propia flota y puertos fluviales expandindose hasta poseer 2.266.175 hectreas; emitira su propio dinero para pagar los salarios de los obreros, vlido slo en su territorio.4 Pero no se trataba solamente de la depredacin de los bosques naturales, esto mismo se reprodujo en la fuerza de trabajo. En una de las principales fbricas, el 45% de los obreros tenan tuberculosis y el 90% sfilis. Hubo localidades donde la cuarta parte de la poblacin mayor de 11 aos no sobrepasaba los 35. 5

Este modelo productivo, que coexista con explotaciones campesinas de subsistencia. Para 1937 un tercio de las explotaciones eran minifundios de menos de 25 has. con mano de obra casi exclusivamente familiar, que deba combinar esta actividad con la venta de su fuerza de trabajo a las empresas quebracheras como hachadores. Sumergida ampliamente en la pobreza, esta provincia se convirti en uno de los principales centros expulsores de mano de obra que se diriga hacia Buenos Aires en mayor medida, en el marco del modelo de industrializacin sustitutiva de importaciones.

En la dcada del 50 la mayora de las fbricas de extracto existentes fueron cerradas por el reemplazo del tanino por el extracto de Mimosa, especie producida por la misma empresa la Forestal en el Sur de frica. Esto produjo un proceso de recampecinizacin que queda evidenciado en el Censo Nacional Agropecuario de 1960, donde el 63% de las explotaciones tena menos de 25 has. y el 71% de la mano de obra utilizada era familiar.

Pero el rol de periferia de la regin pampeana continu signando la organizacin del espacio en este territorio. Durante los 70 el ciclo favorable en la ganadera papmpeana conllevara la expansin de la frontera agropecuaria hacia esta regin. Los cultivos de porotos y de soja destinados a la exportacin son realizados ahora en Santiago del Estero fundamentalmente por empresas no residentes en la zona caracterizadas por el uso intensivo de capital.

Esto implicara dos procesos: por un lado la concentracin de la tierra en manos de quienes estaban en condiciones de incorporarse a este modelo productivo, es decir en su mayora empresas forneas que contaban con el capital suficiente. En forma simultnea y como contrapartida, un gran nmero de pequeos productores, con economas de subsistencia, que si bien representan el 69% del total, slo tienen el 1,15% de la superficie.

La lucha entre estos dos modelos productivos, que implican diferencias en cuanto relaciones de produccin, utilizacin de insumos y tecnologa, usos del suelo, articulacin con el mercado, etc., tambin se tradujo en una lucha concreta por apropiarse del espacio. Durante la dictadura militar comienza un proceso de exclusin silenciosa; se trata de empresas que se presentan como dueas de tierras ocupadas por campesinos, que si bien no poseen ttulo de propiedad, llevan all generaciones trabajando la tierra. stas presentan escrituras avaladas desde Buenos Aires o Santa Fe y desalojan a los campesinos que viven all mediante el uso de la fuerza pblica y topadoras que destruyen ranchos y alambrados.

La falta de organizacin de los productores santiagueos en concordancia con el alto nivel de represin facilitaron este proceso, pese a que la ley garantiza la propiedad de la tierra para quien la ocupe por 20 aos o ms y manifiesta nimo de dueo de la misma.

El retorno a la democracia en 1983 no implic una modificacin de esta situacin; con sta retorno el juarismo, icono del regionalismo en esta provincia. Carlos Antonio Jurez, junto a su esposa Nina, en el poder desde 1949, es un fiel representante del patrn poltico local que se repite en gran parte del interior argentino. Caracterizndose por su fuerte verticalidad y la represin sistemtica de las libertades civiles y polticas, as como el control de los medios de comunicacin locales, acta como caudillo, como patrn de este espacio al que considera su feudo. Mediante acuerdos de poder con el gobierno nacional, una fuerte red de clientelismo, el control de la mayora de los juzgados y la alineacin automtica entre la gobernacin y la legislatura provincial, en una provincia donde el 58% de los ocupados trabaja para el estado provincial 6, el juarismo perpeta el modelo de pobreza, indigencia y marginalidad que le permite reproducirse y perpetuarse. Y las topadoras seguan pasando, y los campesinos teniendo que abandonar sus tierras.

En 1986 se produce un quiebre, cuando 1500 campesinos se movilizan en lo que se llam el grito de los Jures; es en esta localidad donde tres aos ms tarde se reuniran representantes de organizaciones campesinas locales.

Finalmente, el 4 de agosto de 1990 se constituye formalmente el movimiento de Campesinos de Santiago del Estero (MOCASE). Entre sus principales objetivos se encuentra la lucha por la tenencia de la tierra y el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias campesinas. El primer punto se lleva a cabo principalmente en el mbito judicial, buscando que no haya ms desalojos de campesinos, mientras que el segundo implica una compleja labor que se ampla a medida que los propios campesinos van tomando conciencia de las causas de su situacin, de la similitud con los problemas de campesinos de otros lugares, etc

A principios de esta dcada se producir un cambio fundamental en el modelo productivo santiagueo, impulsado tanto por la demanda a nivel mundial como por condiciones propias del pas. La soja transgnica (Soja RR comienza a invadir el pas. El aumento del precio de esta oleaginosa, que pasa de U$D 165 en 1999 a U$D 222 a mediados del 2003, resulta explosivo si se considera la devaluacin de la moneda nacional, que implic as un aumento del 290% para el precio de este cultivo.

El factor fundamental para que la sojizacin del pas haya sido posible, fue la incorporacin de los paquetes tecnolgicos asociados a esta produccin e impulsados por grandes multinacionales como Monsanto o Cargill. La utilizacin de semillas modificadas genticamente, fertilizantes y herbicidas permite integrar casi cualquier suelo al cultivo de soja, borrando la frontera natural de estos cultivos. A nivel nacional esto ha posibilitado que, mientras la superficie sembrada con soja pasa de 5,8 millones de has. En 1993/4 a 12,6 millones en el 2002/3 (variacin del 118%), la cosecha pase de 11 millones de toneladas a 35 (variacin del 199%) en igual perodo. 7

As, la lucha por el espacio se recrudece en Santiago del Estero, ahora con testaferros que buscan apropiarse de las tierras para sembrar soja y exportarla. El avance sobre las tierras de los campesinos es brutal y simple. Un testaferro, por lo general santafesino o cordobs, soborna a un habitante de algn pueblo cercano. Este figura cedindole la posesin de hecho del monte, posesin que no es necesario demostrar ya que los jueces no son justos. Luego llega el alambrado, que atrapa escuelas, caminos y cementerios. Y la matanza se concreta. Las topadoras limpian el terreno y los cazadores matan a los animales que intentan escapar. Contra las familias largan bandas de hasta 25 matones armados. 8

Pero el MOCASE ha ido fortaleciendo su organizacin y se ha convertido en un referente de lucha para muchos de los movimientos sociales del pas. Ante un modelo de produccin basado en la compra de insumos extranjeros, utilizacin de transgnicos y agrotxicos, tecnologa que reemplaza la mano de obra y la degradacin de los suelos para la exportacin, reivindican la necesidad de llevar a cabo una reforma agraria que permita organizar este espacio desde bases totalmente distintas.

Reinaldo, miembro del MOCASE, comienza por explicar cuales son sus trminos generales: Nosotros consideramos la reforma agraria como un respeto por la forma de vida y tenencia de la tierra de los campesinos. La reforma al estilo mexicano o chileno con reconocimiento por familia de una parcela a nosotros no nos sirve, porque tenemos la influencia de la herencia cultural aborigen, donde las propiedades son comunitarias. No hay una visin de decir esta es mi parcela, los parajes son de todos, y si vos sos de ah vas a hacer tu potrero o tu represa en cualquier lugar, porque es de todos. Es mucho ms adecuado a nuestro planteo de reforma agraria el reconocimiento no tanto de la parcela sino del territorio. Nosotros hablamos de territorialidad, cada comunidad tiene un territorio donde desarrolla su vida.9

De forma similar al zapatismo en Mxico o el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil, la estructura poltica del MOCASE est sustentada en las bases, en dirigentes surgidos de las mismas comunidades campesinas. Carlos Luna, actual presidente del movimiento, relata: "Partimos de una forma horizontal, democrtica, de hacer poltica. No hay caudillos o lderes. Las comunidades campesinas son las que trabajan y deciden. Todo se discute en las comisiones y se lleva a la prctica a travs de delegados". La estructura interna del Mocase est conformada por tres niveles: comisiones de base, centrales campesinas y cooperativas y una comisin directiva, donde los delegados consensan las distintas posiciones hasta lograr decisiones satisfactorias para todos.10 La ausencia estatal en la zona ha impulsado modelos autogestivos en diferentes frentes. A la organizacin comunitaria, la creacin de cooperativas productivas y la puesta en funcionamiento de radios locales hay que agregar el proyecto de la Escuela secundaria politcnica en un pueblo a 50 Km. de la capital provincial y de la creacin de la Universidad Campesina. Esto ltimo constituye un eje fundamental si se tiene en cuenta la importancia de la educacin como herramienta de emancipacin en los distintos movimientos sociales de Amrica Latina.

Se trata de 9000 familias campesinas que integran alguna de las trece organizaciones distribuidas a lo largo y a lo ancho del territorio provincial. Forman parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (CLOC) y de Va Campesina, organizacin a nivel mundial. Es quizs esta combinacin entre su lucha cotidiana y la participacin en niveles superiores - el intercambio constante con campesinos del MST y de muchos otros pases, su integracin al Foro Social Mundial, a la Cumbre de los Pueblos y a gran parte de este proceso que se est gestando en Latinoamrica y en todo el mundo en general como espacio de construccin de alternativas ante un modelo que se trata de imponer como nico - lo que los ha convertido en un modelo de organizacin para gran parte de la sociedad. Son conscientes hoy de que la lucha porque no los expulsen de su tierra es parte de la misma lucha por la reforma agraria, por la soberana alimentaria y por la construccin de otro modelo de pas:

La Soberana Alimentaria pasa por el derecho a producir y comer lo que queremos, este es un derecho avasallado (...). Sabemos que tenemos un rol, una responsabilidad, el producir alimentos para que los compaeros de la ciudad se alimenten sanamente. Como resultado del exportar para crecer y el producir para exportar, la Argentina, pas de hambre y miseria, agota sus suelos, envenena montes y nios, usando la tierra para alimentar el ganado extranjero y la sobra de este festn se utiliza en planes solidarios, alimentos de moda y las ganancias econmicas que decaen en pocas manos.11

En una de las provincias con mayor hacinamiento habitacional del pas, donde el 38,2% de la gente vive sin satisfacer las necesidades bsicas, cifra que sube estrepitosamente a un 53,7 % para los hogares rurales y el 40,9% de las viviendas carece de agua corriente, este Movimiento se est organizando a una escala mayor, comprendiendo la unicidad del conflicto con los sectores urbanos. Reinaldo, del pueblo de Quimil, explica:

Estamos impulsando con el MTD Anbal Vern, una organizacin urbana, para ir construyendo un movimiento sin tierra, una vuelta al campo masiva. La gente se va a venir caticamente, cagada de hambre (...) Los territorios sin poblacin los ocupa el capitalismo annimo. Buenos Aires y su conurbano tiene 15 millones de habitantes y Crdoba 3 millones de habitantes Como puede? Este es un pas que podra distribuir ms de 100 millones de habitantes, con un campo cuidado en lo ecolgico y ciudades sanas de 30 o 40 mil habitantes. Con un esquema de distribucin territorial mucho ms sustentable y sano. Pero en principio pensemos la cuestin bsica de comer, queremos un pueblo que produzca su comida, que no la este mendigando. 12

De esta forma el MOCASE busca exceder el espacio rural, articular su identidad campesina con otros sectores de la sociedad que padecen, desde otros contextos, las consecuencias del modelo de acumulacin vigente.

Primero como periferia del Alto Per, ms tarde de una Argentina centrada en la regin pampeana, Santiago del Estero, al igual que muchas de las provincias del interior, lejos de haber sido dejada a su suerte, ha sido expoliada para que esos modelos pudieran ser puestos en prctica. Pero dentro de este espacio se reproduce esta misma lgica, un pequeo sector ligado al poder provincial o proveniente de otras regiones, que busca imponer un modelo basado en grandes explotaciones que se vinculan con el mercado externo, con insumos importados y tecnologa que reemplaza la mano de obra, generador de gran deterioro para el medio ambiente; del otro lado los campesinos, mayormente con producciones de subsistencia, con una organizacin del espacio no basada en la propiedad privada de las parcelas sino en el uso comunitario del territorio; sin ttulos de propiedad, pero con historias de generaciones ligadas a esas tierras, a esos montes.

Aqu, en Santiago del Estero, la lucha por el espacio es directa, es explcitason las topadoras tumbando ranchos contra los campesinos. Despus de muchos aos de que esto sucediera sin que si hiciera algo al respecto, la gente comenz a organizarse. Primero en torno a la Ley Veinteal en el mbito judicial, pero ms tarde ampliando el reclamo, complejizndolo, lo que los llev a articularse con otros movimientos campesinos del pas y de Amrica Latina. En la actualidad, el MOCASE se encuentra en la bsqueda de expandir su accionar y coordinarlo con otros movimientos -estudiantiles, de desocupados, de trabajadores que compartan no slo el modo de entender el conflicto, sino tambin la necesidad de articularse de una manera alternativa para construir otra realidad.

Notas

1. Gejo, O. y Liberali, A.: Fases de desarrollo en la Argentina. Asignacin de recursos y procesos poblacionales. Bs. As, 1999.
2. Gejo, O y Liberali, A.: Las economas regionales bajo la lupa demogrfica. En Bentez, Liberali, Gejo: Estructura econmica y comercio mundial. Ed. Pharos, Bs. As, 1992.
3. Morello, Jorge: Manejo integrado de recursos naturales. En Brailovsky, A.: Introduccin al estudio de los recursos naturales, EUDEBA, 1987.
4. Brailovsky, Antonio y Foguelman, Dina: Memoria Verde. Historia ecolgica de Argentina. Ed. Sudamericana, Buenos Aires,  1992.
5. lvarez, Antenor: Riqueza forestal de Santiago del Estero. Santiago del Estero, 1916.
6. Barbetta, Pablo N. y Lapegna, Pablo.: No hay hombres sin tierra ni tierra sin hombres: luchas campesinas, ciudadana y globalizacin en Argentina y Paraguay. En Giarracca, Norma y Levy, Bettina (comp.): Ruralidades latinoamericanas. Identidades y luchas SocialesCLACSO, Buenos Aires, 2004.
7- Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: Tierra y Reforma Agraria . En www.rebelion.org
8- dem anterior.
9. dem anterior
10.  Le Monde Diplomatique. Movimiento campesino de Santiago del Estero. La tierra es nuestra
11. Grupos de Reflexin Rural. Argentina: La lucha por la soberana alimentaria. En www.rebelion.org
12. Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: Tierra y Reforma Agraria. En www.rebelion.org


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