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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2017

Resea de Una juventud en Alemania de Ernst Toller
Biografa de un protagonista de la Repblica de los Consejos de Baviera

Jess Aller
Rebelin



Ernst Toller naci el ao 1893 en Samotschin, en una Polonia que era alemana entonces, de familia juda y bien a tiempo para que el fervor nacionalista, contagiado como un mal virus, lo llevara voluntario a las trincheras de la I guerra mundial. Ellas forjaron su carcter, y de ellas sali rebelde en cuerpo y alma contra la desidia de dios y la infamia de los hombres, y contra la servidumbre en que el miedo nos ata. En 1918 particip en la constitucin de la Repblica de los Consejos de Baviera, tras cuya derrota fue condenado a cinco aos de prisin que cumpli ntegramente.

A partir de 1919 Ernst Toller alcanz cierto xito como autor de piezas teatrales expresionistas, cuyos personajes trataban de mostrar arquetipos del devenir social, pero su carrera se vio interrumpida por el acceso de los nazis al poder en 1933, que lo llev al exilio en Inglaterra y luego en los Estados Unidos, y a volcar sus energas en la tarea de alertar a sus contemporneos de la necesidad de plantar cara al fascismo. En los aos 30 viaj varias veces a Espaa y desarroll una solidaridad con el torturado pueblo espaol como para hacerle quitarse la vida tras la derrota definitiva de ste, el 22 de mayo de 1939 en un hotel de Nueva York. Una juventud en Alemania fue publicado en 1933 y aparece ahora en castellano (Pepitas de calabaza, 2017) recuperando una traduccin de Pablo Sorozbal Serrano y con prlogo de Carlos Garca Velasco.

El libro echa a andar con una nota fechada el da de 1933 en que las obras de Toller son quemadas en Alemania. En ella constata la urgencia de comprender el pasado si se quiere descifrar el presente, y de analizar los errores que han trado el triunfo de la barbarie. Se trata de percibir, sobre todo, que no es que la razn haya fracasado; en realidad nunca tuvo poder y slo un simulacro suyo fue venerado. Con este espritu, Toller rememora su infancia en un pas en el que alemanes y judos, solidarios en su germanidad, rivalizaban con polacos por lo general ms pobres. l, un nio rico y judo, conoce pronto el placer de colocar las palabras una tras otra, progresa en sus estudios y los contina en Francia tras la muerte de su padre. En Grenoble acude a la universidad y viaja luego por Provenza.

Regresa a Alemania con el comienzo de la Gran Guerra y en Mnich se presenta voluntario. Es admitido en artillera y tras unos meses de instruccin, en marzo de 1915 se ofrece para ir al frente. Cerca de Metz participa en el caoneo de posiciones francesas y siente por primera vez el soplo helado de la muerte. En otro destino al este de Verdn es ascendido a suboficial. Sus impresiones son las de tantos que sufrieron aquello: El infierno sera mejor que esto; los cadveres provocan pavor pero no piedad. Despus de trece meses en las trincheras, enferma y es declarado intil. En Mnich estudia y escribe con ahnco y se une al crculo donde brillaban Thomas Mann y Frank Wedekind, pero es incapaz de olvidar. Piensa que se debera hacer algo para tratar de detener la matanza e interviene en la creacin de una asociacin pacifista. Entre virulentos ataques reciben cartas de apoyo de Albert Einstein y Gustav Landauer.

Cuando Toller tiene acceso a documentos que ponen de manifiesto la responsabilidad de las autoridades alemanas en el comienzo de la guerra, no tarda en comprender que tras ella se esconde slo el afn de lucro y que es un movimiento ms de la mquina infernal del capitalismo. Por entonces conoce adems a Kurt Eisner, lder de los socialistas independientes que luchan por poner fin al conflicto, y toma contacto con unas masas obreras pujantes y pletricas de ideas. En Mnich, apoya los huelguistas que exigen un armisticio y es encarcelado. Cuando el maltrato hace que su salud se resienta lo llevan al hospital militar y slo en el verano de 1918 est libre por fin. Pronto, la revuelta se extiende por el pas; el 9 de noviembre Karl Liebnecht proclama en Berln la Repblica Socialista Alemana, mientras el kiser huye a Holanda.

Ernst Toller desgrana sus recuerdos de aquellos das. En Mnich colabora con el gobierno revolucionario del Estado Libre de Baviera, que preside su amigo Eisner, y en diciembre viaja a Berln para asistir al congreso de consejos. ste toma la desastrosa decisin de renunciar a asumir el control total de la situacin y da con ello el golpe de gracia a la revolucin, mientras la reaccin, con la inestimable ayuda de los socialdemcratas, se envalentona y los empresarios arman fuerzas paramilitares. Sus hazaas llegan pronto; Karl Liebnecht y Rosa Luxemburg son apaleados y asesinados el 15 de enero de 1919 y Kurt Eisner recibe un disparo por la espalda el 21 de febrero. Es entonces cuando, con las masas en efervescencia, el 7 de abril de 1919 (no el 17 como se dice en el libro) en el muniqus palacio Wittelsbach el Comit Central de los consejos y los delegados de los partidos proclaman la Repblica de los Consejos de Baviera.

Las medidas revolucionarias no se hacen esperar: socializacin de la prensa, confiscacin de viviendas para paliar su escasez, creacin del Ejrcito Rojo Toller, que es nombrado presidente del Comit Central poco despus, nos acerca a los desvelos de aquellos das en los que ha de enfrentarse a la incompetencia de sus propios colaboradores y a las intrigas de socialdemcratas y comunistas, por no hablar de la reaccin, que se apresta desde Bamberg para derrotar militarmente a los consejistas. Los comunistas toman pronto el control y Toller queda marginado de la direccin del proceso, pero participa en combates contra los blancos y a peticin de sus compaeros asume el mando militar de las fuerzas revolucionarias. Interviene despus en el asalto y conquista de Dachau, donde desobedece la orden de fusilar a los oficiales capturados.

Adems de al enemigo, Toller ha de combatir la desmoralizacin, episodios de brutalidad que se dan en sus propias filas, y el sectarismo y arbitrariedad de las rdenes que recibe. A finales de abril, Mnich est rodeado por los blancos, que inventan atrocidades de los rojos para excitar contra ellos a los campesinos, al tiempo que les ofrecen generosas soldadas. Son cien mil contra unos pocos miles, y cuando los comunistas insisten en la solucin militar, Toller dimite de su cargo de comandante de las tropas. No obstante resiste en la ciudad hasta el final, tratando de hacer lo posible para paliar lo que se avecina. Sabe que el fracaso de la revolucin se saldar con un bao de sangre, pero se niega a estar entre los que huyen dejando atrs a las masas indefensas a punto de ser masacradas. Su destino est sellado al suyo.

El gobierno ofrece 10000 marcos de recompensa por Ernst Toller, que es escondido por buenas gentes dispuestas a arriesgar su vida. Al fin el 4 de junio es detenido y enviado a la prisin de Stadelheim, donde convive con las huellas macabras de los recientes asesinatos de sus compaeros y amigos, y slo se salva de que le apliquen la ley de fugas por la ayuda de unos guardianes benevolentes. Viene luego el juicio sumarsimo, en el que es condenado a cinco aos de reclusin en una fortaleza. Haban pasado ya las semanas del terror blanco en que cientos de personas fueron exterminadas, como detallan los testimonios estremecedores que se presentan en el libro. ste concluye con los recuerdos del presidio, donde Toller comienza su carrera de dramaturgo, y con apndices que recogen su declaracin tras ser detenido y la noticia periodstica de su arresto.

Toller nunca deja de ser un poeta expresionista y en seguida nos damos cuenta de que siente predileccin por los individuos que desafinan, sea en la brutal orquesta wagneriana de la guerra o en el coro violento y alucinante de la revolucin. Ellos quiere que sean los protagonistas, porque reflejan mejor que nadie las contradicciones de aquel tiempo, y ponen en evidencia a los que tienen la desfachatez de seguir el guin sin inmutarse. El propio Toller es uno de aquellos sin duda, y su compromiso con la revolucin, es decir, con la liberacin del ser humano de la mquina despiadada que lo aplasta, no es bice para que sienta la necesidad de detenerse a contemplar cada momento, con infinita tristeza, las flores trituradas por la operacin liberadora.

Una juventud en Alemania nos trae imgenes en sepia de la Europa que se dejaba caer en el desastre y una crnica del infierno de las trincheras en el frente occidental. Despus, su relato a flor de piel de la Repblica de los Consejos de Baviera nos acerca a una revolucin con amplia base popular y casi incruenta, que pec de improvisacin, se envenen en rencillas muy de aquellos aos y fue ahogada al fin en un bao de sangre. Toller fue de los que sobrevivieron, pero slo para ver el ascenso del fascismo y rumiar una esperanza que se rompi definitivamente cuando Espaa cay bajo sus garras.

 

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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