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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

Anlisis de una noticia
Mahmoud Aleuy y la banalidad poltica del hombre fuerte

Leopoldo Lavn Mujica
Rebelin


El ex subsecretario del Interior Mahmoud Aleuy sera un mrtir de la causa del Estado. As lo han presentado algunos medios y periodistas que en ellos escriben y peroran. Es el perfil que se le ha construido; el de un hombre de convicciones: Aleuy es alguien que aguanta todo, que tiene la piel dura y resiste conflictos, insultos, paga los costos, de todo, salvo una cosa (no acepta): que lo desautoricen. Eso es lo que le habra pasado al subsecretario del Interior del gobierno de la Presidenta Bachelet en cuanto a la causa mapuche. Le habran sacado el piso y lo mandaron de vacaciones a Duba.

Pero cules seran las convicciones del ex Subsecretario?

Se dice que 25 aos de amistad poltica con la presidenta se habran trizado porque el Subsecretario del Interior, militante del Partido Socialista (y como sucede con todos los viejos cuadros socialistas) habra sido un luchador contra la dictadura, pero que ahora, en su funcin de servidor del Estado, se le ocurri servirse de la Ley Antiterrorista contra viento y marea y, adems, para dar pruebas de su frrea voluntad de tomar medidas legales y de orden pblico contra las luchas ancestrales del pueblo mapuche (ningn hombre Estado deja que se ponga en riesgo la integridad del territorio, dixit Maquiavelo: mire a Rajoy, a Snchez y al Rey), tom un vuelo a Buenos Aires a reunirse con Patricia Bullrich, presto a orquestar, sin ningn sentido crtico ni capacidad de contextualizar el momento histrico, la represin con el gobierno argentino y de Macri en el Wallmapu y a intercambiar informacin acerca de la actividad mapuche en los dos lados de la cordillera.

Cmo se explica que un poltico socialista demuestre tanta disposicin a aplicar polticas de Estado represivas sabiendo que el Estado adems de monopolizar la violencia legtima tambin puede ser un instrumento que facilite la negociacin?

Lo que no ha quedado tan claro es la banalidad poltica del subsecretario socialista. Aleuy, como Adolf Eichman, en el caso paradigmtico analizado por Hannah Arendt, es un ser banal. Es decir, alguien incapaz de usar su propia consciencia para discernir acerca de lo que implica la obediencia a las leyes del Estado y a sus superiores.

Porque cabe insistir en ello: es ms que normal que un poltico de derecha, cavernaria o liberal, utilice la represin estatal con leyes y operativos militares y se rena con representantes del Estado argentino acusados de impedir las investigaciones acerca de la desaparicin de Santiago Maldonado joven activista de la causa mapuche en el lado argentino para intercambiar informacin, pero es impropio de un militante de un Partido que se sigue llamando socialista ser incapaz de pensar por s mismo, y que al mismo tiempo como se ha hecho con Aleuy lo designen como leal con quienes representaran los ideales de Allende.

Es con este tipo de falsedades y prcticas que los socialistas chilenos han enlodado no slo el ideario socialista sino que la figura misma del presidente Allende. Basta con recordar los vergonzosos argumentos de Insulza en el rescate de Pinochet desde la clnica en Inglaterra.

Ante tal situacin, el Gobierno habra hecho prueba de realismo poltico. Dos ministros demostraron (un DC y un PC) con sus declaraciones que Aleuy haba perdido el rumbo y que su capacidad poltica estaba obnubilada por su fidelidad con los intereses del Estado en su versin autoritaria y de derecha y su lealtad mal entendida con la Presidenta. Lo que no quedaba claro es que Aleuy coincida, tanto en la prctica como en la retrica, con los intereses polticos y econmicos de la derecha cavernaria y liberal. Ya es corriente ver a polticos socialistas amados y adulados por las derechas.

Vimos luego como ante la gravedad de la situacin el Gobierno de Bachelet desautoriz a Aleuy al dar aqul un giro pragmtico y optar por la recalificacin de la querella del gobierno contra los comuneros mapuche en huelga de hambre y en prisin preventiva por el caso de quema de iglesias.

No es necesario haber ledo a Maquiavelo para saber que la Presidenta haba apoyado a su subsecretario Aleuy en un comienzo y que ella haba aceptado sus consejos para luego sacrificarlo en el altar de la sensatez y quedar bien con el pas y parada justo en las Naciones Unidas. Cuando el discurso poltico habla de vacaciones de un poltico, desde Orwell sabemos que se est diciendo otra cosa. Para los ciudadanos que observan y meditan un poco, aquello significa que en poltica manda la mentira calculada. Y que muchos medios y sus periodistas la transmiten, amplifican y no pocas veces la justifican. Y esto ocurre incluso en las mejores familias periodsticas, en las preferidas en las encuestas.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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