Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

El activista Daniel Lpez presenta el libro Arraigar las instituciones (Libros en Accin) en la Cooperativa Arag Cinema de Valencia
La alternativa agroecolgica, una propuesta de los movimientos sociales

Enric Llopis
Rebelin


A finales de 2014 Espaa contaba con 1,66 millones de hectreas de superficie adscrita a la agricultura y ganadera ecolgicas, segn el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. Esta cifra representaba cerca del 8% de la superficie agraria utilizada, de acuerdo con el censo agrario de 2009. Adems el consumo de productos ecolgicos en la Unin Europea crece a un ritmo anual que se acerca al 10%. Diferentes estudios apuntan que la agricultura ecolgica reduce entre un 40% y un 60% las emisiones de dixido de carbono, por la no utilizacin de plaguicidas qumicos y fertilizantes nitrogenados. La prctica de una agricultura respetuosa con el medio tambin contribuye al relevo generacional. As, los agricultores menores de 55 aos suponan en 2010 el 64,3% del sector ecolgico en la UE; y la presencia de las mujeres en la produccin agroecolgica a menudo tambin en el consumo- es muy superior a la que mantienen en la agricultura convencional.

Pero el crecimiento no est exento de riesgos y dificultades. El coordinador del programa de Master y Doctorado en Agroecologa de la Universidad Internacional de Andaluca, Manuel Gonzlez de Molina, advierte que una parte cuantitativamente relevante de la agricultura ecolgica contribuye a mantener canales de comercializacin poco sostenibles, que implican gastos energticos muy elevados. A ello se agrega la necesidad de asumir modelos de consumo responsable singularmente en cuanto a las carnes, huevos y derivados lcteos, aunque sean ecolgicos- para no aumentar el impacto sobre pases productores y en riesgo de inseguridad alimentaria. Se tratara, as pues, de priorizar los productos vegetales, locales y de temporada. La ganadera extensiva, especialmente la ecolgica, puede sostener slo en parte la demanda de alimentos de origen animal, asegura Gonzlez de Molina.

Abrir debates, plantear preguntas y apuntar posibles respuestas es el objetivo del libro Arraigar las instituciones. Propuestas de polticas agroecolgicas desde los movimientos sociales, publicado en junio de 2017 por Libros en Accin y coordinador por el miembro de Ecologistas en Accin y la Fundacin Entretantos, Daniel Lpez; el socilogo e integrante de la cooperativa Gara, Jos Luis Fernndez Casadevante; la arquitecta, miembro del colectivo Surcos Urbanos y la plataforma Madrid Agroecolgico, Nerea Morn; y la activista de Ecologistas en Accin que desarrolla el proyecto www.reverdea.com sobre nuevas ruralidades, Elisa Oteros. Cumplidos dos aos y medio de los llamados gobiernos del cambio, el texto de 330 pginas integrado por 30 artculos de 35 autores propone herramientas para que las administraciones pblicas impulsen procesos de transicin agroecolgica.

En la presentacin del libro en la cooperativa Arag Cinema de Valencia Daniel Lpez ha sealado algunos de los retos: Cortocircuitar la inercia de una maquinaria (administrativa) pensada para reproducirse, enfrentarse a la debilidad presupuestaria y al desajuste frecuente entre los tiempos institucionales y las demandas de los movimientos sociales. Pero hay otros debates abiertos y posibles confusiones. En Internet podemos encontrar decenas de definiciones acerca de la agroecologa, resalta Lpez; adems pases como Francia hacen bandera de la agroecologa como lnea oficial del Ministerio de Agricultura, desde la visin del crecimiento inteligente y sostenible que promulga la UE para el sector agroalimentario. Por otro lado, la reglamentacin europea de agricultura ecolgica manifiesta contradicciones entre su declaracin de principios y las prcticas que certifica, o incluye una pluralidad de realidades en ocasiones contradictorias.

Un problema aadido es que las propiedades agroecolgicas han de afrontar controles farragosos, rgidos y caros; esto apunta al principio de quien no contamina, paga ms, resume Daniel Lpez. Otro elemento sobre el que el doctor en agroecologa llama la atencin es el carcter principalmente urbano del movimiento social agroecolgico en el estado espaol; relacionado principalmente con los grupos de consumo y en una segunda fase tanto con las plataformas locales por la soberana alimentaria como a los proyectos de agricultura urbana comunitaria. En muchos de los discursos sobre agroecologa urbana, subraya Lpez, el sujeto rural o no est o aparece como abstracto e idealizado. Cuestin diferente son los conflictos planteados entre el mundo agrario y el ecologismo. Presionados por los mercados y movidos por una ideologa productivista, el impacto de las prcticas agresivas sobre la tierra entra en conflicto con las campaas ecologistas contra por ejemplo los transgnicos, el glifosato o la amenaza de la ganadera extensiva contra la fauna silvestre.

Daniel Lpez firma con la investigadora del Instituto de Sociologa y Estudios Campesinos de la Universidad de Crdoba, Mamen Cullar, un artculo en el que destacan el incremento de centros que imparten formacin agroecolgica como actividad extraescolar; promueven estas iniciativas las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), las administraciones municipales y autonmicas. Entre otros ejemplos, en el municipio de Sant Cugat del Valls (Barcelona) la Concejala de Educacin desarrolla un proyecto con actividades para centros escolares de primaria; y clases de especialidad de un Programa de Formacin en jardinera, horticultura y viverismo; adems, en coordinacin con los Servicios Sociales se imparte educacin para adultos que participan en los huertos comunitarios.

En el mbito de la enseanza secundaria profesional, la Escola Agrria de Manresa incluye la formacin en traccin animal y las energas renovables. Uno de los referentes en la formacin agroecolgica para adultos a escala global es el movimiento de campesino a campesino, que irrumpe en Nicaragua en los aos 80 y fue adoptado por la Asociacin Nacional de Productores (ANAP) en Cuba. La relevancia de esta propuesta radica en rol que asumen los campesinos como educadores y transmisores de conocimientos.

En otro de los textos el miembro del consejo editorial de la revista Soberana, Biodiversidad y Culturas, Fernando Fernndez Such, apunta el impacto de la expansin urbanstica, las grandes infraestructuras, la explotacin energticas y las zonas industriales que en el estado espaol han supuesto, en la ltima dcada, la merma en un 9,2% de la superficie agraria til (una media de 650 hectreas diarias). La accin poltica contra el latifundio antisocial y antieconmico debe ser prioritaria, seala el autor. Recuerda que el 14% de las fincas de ms de 500 hectreas son de titularidad pblica (con un tamao medio de 500 hectreas), grandes propiedades la mayora de las veces infrautilizadas. Adems en el estado espaol existen 486 titulares fsicos o empresas mercantiles, que acumulan entre ellos cerca de un milln de hectreas. Por otro lado, 264 perceptores de la Poltica Agraria Comn (PAC) europea son beneficiarios en Espaa del 45% de los recursos. Las desigualdades lo son tambin de gnero, afirma Fernndez Such: Las mujeres poseen slo el 23% de la propiedad de la tierra.

Gabriela Vzquez, miembro del rea de Agroecologa de Ecologistas en Accin, aborda en otro artculo la realidad de los cultivos transgnicos. Subraya que actualmente la UE permite slo uno de ellos el maz MON810-, cuyo productor principal es Espaa, sobre todo en Aragn y Catalua; no es posible encontrar lechugas o tomates transgnicos en los supermercados de la UE, pero s que es habitual que los animales se alimenten con piensos transgnicos, afirma. Desde otra perspectiva, el texto de la arquitecta Nerea Morn plantea la integracin del mbito agrario en las polticas de ordenacin del territorio. La relevancia del espacio rural viene dada porque constituye el 90% de la superficie estatal, aunque slo viva en el mismo el 31% de la poblacin. Asimismo la autora recuerda que la poblacin activa en el sector agrario se sita en el 4%, y con una franca tendencia al envejecimiento.

El panorama se completa con otros tres ejes: la desaparicin de pequeas explotaciones agrarias (menos de cinco hectreas), la concentracin de la propiedad y una mayor presencia de sociedades mercantiles, mientras las tierras de gestin comunal se ven amenazadas de privatizacin por diversas reformas normativas. El libro Arraigar las instituciones pone nfasis en las experiencias y casos prcticos. Morn seala iniciativas para la dinamizacin y salvaguarda del espacio agrario, como el Parque Agrario del Baix Llobregat en Catalua, el Esquema director de la regin de la Ile de France (SDRIF), que afecta a ms de un millar de municipios incluida el rea metropolitana de Pars- en la que un 53% del territorio es agrcola; procesos participativos como los desarrollados en el Plan Regional de Paisaje de la Plugia, en Italia; o la propuesta del grupo Desazkundea (Colectivo Decrecentista de Euskal Herria) en 2003 a las Directrices de Ordenacin del Territorio del Gobierno Vasco, en el que se plantea la huella ecolgica como uno de los criterios para la asignacin de usos del suelo; o una reserva legal de suelo para la produccin alimentaria.

La ingeniera agrnoma y miembro de la Red Andaluza de Semillas Cultivando Biodiversidad, Mara Carrascosa, y el ingeniero agrcola y colaborador de la Red de Semillas y de Llavors dAc, Josep Rosell, subrayan que Naciones Unidas cifra en un 75% la prdida de variedades locales de cultivo durante el siglo XX. La estadstica de la FAO corresponde a 1999, pero podra alcanzar actualmente el 90%. Son necesarias las reglamentaciones que apoyen los sistemas informales de produccin e intercambio de semillas campesinas, concluyen los autores en su anlisis. Entre otras iniciativas que contribuyen a la proteccin del patrimonio agrcola, destacan los 36 bancos de conservacin pblicos vinculados a la Red de Colecciones del Programa de Conservacin y Utilizacin de Recursos Fitogenticos; e iniciativas como la Red de Resiembra e Intercambio, en la que participan ms de 500 agricultores de Andaluca; por esta red, gestionada desde 2007 por Cultivando Biodiversidad, han pasado ms de 2.700 variedades locales.

Otro posible punto de vista es el de la importancia de la compra pblica para el desarrollo de la agroecologa. Jos Luis Fernndez Casadevante y Nerea Morn parten de un estudio de 2013 realizado por Veterinarios Sin Fronteras-Justicia Alimentaria Global, que sita entre 2.000 y 3.000 millones de euros la cantidad destinada por la administracin pblica en el estado espaol a la alimentacin en diferentes centros, como residencias, escuelas u hospitales. Resulta difcil apuntar una cifra exacta, debido a la descentralizacin de las compras y los mltiples compradores. Pero si el tirn que ejerce la demanda estatal resulta innegable, no lo es menos la tendencia a que de la misma se beneficien las corporaciones.

Segn un informe de la ONG Amigos de la Tierra (Soberana alimentaria en las mesas del colegio), diez grandes empresas se repartan en 2011 la mitad de los 3.100 millones de euros del negocio generado; adems slo el 2,8% de las compras se realizaban a productores locales. Algunas experiencias han roto, sin embargo, este guin. Una de las principales, el programa Alimentos Ecolgicos para el Consumo Social en Andaluca, promovido por la Consejera de Agricultura y Pesca de esta autonoma. Y en Canarias, la iniciatiava Ecocomedores Escolares, en la que participan 42 centros educativos y se alimentan 8.000 alumnos. En Gipuzkoa trabajan desde 2008 en la implantacin de los mens ecolgicos en las escuelas infantiles la Fundacin Cristina Enea, el Ayuntamiento de San Sebastin y la asociacin de productores ecolgicos de Gipuzkoa, entre otros actores. A la iniciativa Ekolapiko se acogen nueve escuelas infantiles y 700 comensales diarios.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter