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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

Che, 50 aos despus

Hugo Moldiz Mercado
Rebelin

(Re)estudiar los aportes tericos del Che, evaluar su experiencia histrico concreta y desprender las grandes enseanzas de ambas, es una tarea necesaria (y urgente) en la hora presente de Amrica Latina


Cincuenta aos han transcurrido desde que Ernesto Che Guevara, por instrucciones de la CIA, fuera asesinado en Bolivia. Pero tambin han pasado cincuenta y ocho aos desde aquel histrico triunfo de la revolucin cubana que con la mxima conduccin de Fidel Castro y el invalorable aporte de hombres como el Che, Ral Castro y Camilo, y de mujeres como Vilma Espin y Haydee Santamara, inaugur la tercera ola emancipadora de Amrica Latina.

No hay duda que la Amrica nombre con el cual el Che se refera a toda la regin sin contar a Estados Unidos y Canad- no es la misma a la que con pleno conocimiento de su realidad histrica caracterizara con profundidad Guevara en textos tan como: Cuba, excepcin histrica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo? (abril de 1961), La influencia de la revolucin cubana en Amrica Latina (18 de mayo de 1962) o Mensaje a los pueblos del mundo a travs de la Tricontinental (abril de 1967). Es la misma porque en algunos casos, los causas estructurales que empujaron al Che desde muy joven a levantar las banderas del comunismo no han merecido, salvo en la mayor de las Antillas, cambios estructurales que hayan superado el capitalismo. Pero sobre todo es la misma porque los pueblos siguen teniendo al frente un enemigo comn: el imperialismo norteamericano, como le deca el Che.

Pero sera una injusticia con la lucha y capacidad de resistencia de nuestros pueblos no evaluar positivamente lo que ha ocurrido en un momento en que tras el derrumbe del campo socialista se pensaba en el fin de la historia. Desde fines del siglo XX y principios del siglo XXI hay un creciente cuestionamiento, aunque no su destruccin, al dominio estadounidense.

A los cincuenta y ocho aos del triunfo de la revolucin cubana y a cincuenta aos del paso del Che a la inmortalidad, Amrica Latina busca abrir caminos hacia su plena independencia econmica y soberana poltica en medio de un mundo unipolar o, en el mejor de los casos, en transicin hegemnica hacia un mundo multipolar o de bipolaridad de nuevo tipo en la que todava ignoramos el papel que cumplir esta parte del planeta.

Mucha agua ha fluido en medio siglo. Los tpicos gobiernos de la Seguridad Nacional dictaduras militares o caricatura de gobiernos civiles- han quedado atrs. Los militares, los principales protagonistas despus de fracasada la Alianza para el Progreso que Estados Unidos impuso en Amrica Latina para contrarrestar la influencia de la revolucin cubana, se han replegado a sus cuarteles desde la segunda parte de la dcada de los 70 cuando Jimmy Carter promovi la democracia viable en medio de un ascenso del descontento popular contra las condiciones polticas, econmicas y sociales. En los 80 y los 90, Amrica Latina sera escenario de aplicacin con dureza del proyecto neoliberal que desmantel los ya precarios llamados Estados nacionales, facilit la entrega de los recursos naturales a las transnacionales y configur el poder poltico bajo el espejismo de la democracia a secas, que no era ms que la envoltura ideolgica de la democracia controlada de Reagan y la gobernabilidad democrtica de Busch. No sin apuntar la falta de vergenza, un amplio sector de la izquierda latinoamericana partidos e intelectuales- claudic ante las banderas de la justicia social que en algn momento de esos 50 aos levant.

Pero en la medida que los factores objetivos de la revolucin lejos de disminuir ms bien se ampliaron e intensificaron desde la ltima caracterizacin que hizo el Che en su mensaje a los pueblos del mundo a travs de la Tricontinental, una vigorosa irrupcin de los de abajo fue tomando formas mltiples en varios pases de Amrica Latina hasta que se produjo la erupcin de ese volcn que con sus lavas y ruidos subterrneos, como dira el Che, anunci el advenimiento de una nueva oleada de la lucha contra el imperialismo. Esos pueblos se elevaron con sus luchas victoriosas en las calles a la categora de gobiernos revolucionarios a travs de Hugo Chvez en Venezuela (1999), Evo Morales en Bolivia (2006) y Rafael Correa en Ecuador (2007), as como produjeron el retorno de Daniel Ortega en Nicaragua (2007) y el triunfo del FMLN en El Salvador desde el 2009 con Mauricio Funes primero y Snchez Cern despus . No menos importante la instalacin de gobiernos progresistas en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Hay que apuntar, parafraseando al Che, que esos grandes lderes todos admiradores y amigos de Fidel- fueron los grandes artfices, ante la falta de partido o vanguardia organizada, de ir sembrando con su lucha la conciencia de la necesidad y, ms an, la certeza de la posibilidad del cambio revolucionario1.

Pues bien, dos necesarios apuntes a propsito del pensamiento poltico del Che y la situacin actual de Amrica Latina.

En primer lugar, la lucha abierta contra el imperialismo en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua se ha desarrollado, en esta ltima oleada, a travs de la lucha poltica y electoral. El cambio de la estrategia y la tctica basadas en la lucha armada que la revolucin cubana emple exitosamente y que el Che la defini como la principal para lograr la destruccin del imperialismo y la constitucin de revoluciones socialistas, obedece a las condiciones concretas de este momento ms que a una negacin de las enseanzas de la primera revolucin socialista en Amrica Latina.

De hecho, el Che, a quien ciertos idelogos de la derecha pero tambin de la izquierda claudicante le han construido la imagen de un militarista y hombre violento, nunca desestim el provecho de recurrir, en algunos casos, a la lucha electoral u otras formas de lucha que permitiesen avanzar hacia la toma del poder, que es el instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario2. As en el texto referido seala: sera error imperdonable desestimar el provecho que puede obtener el programa revolucionario de un proceso electoral dado3.

El uso de la estrategia y la tctica basadas principalmente en la lucha poltica y electoral, ha trado consigo, sin embargo, otro tipo de problemas y desafos para la izquierda revolucionaria. Siguiendo la lnea marxista-leninista del Che, este tipo de revoluciones encuentran grandes dificultades para destruir el viejo aparato estatal que institucionalmente y en ideologa se resisten a ser cambiados (ejrcito, polica y burocracia). Salvo la revolucin venezolana, donde el pueblo ha logrado una frrea unidad con las Fuerzas Armadas, esos destacamentos especiales de hombres armados en Bolivia y Ecuador todava continan respondiendo a la lgica del viejo estado, aunque es bueno sealar que en el caso de Bolivia se hacen esfuerzos por introducir un sentimiento antiimperialista en las Fuerzas Armadas.

Segundo, los hechos y acontecimientos polticos registrados en Amrica latina desde principios del siglo XXI, aunque con mayor fuerza en los ltimos cuatro aos, colocan sobre la mesa de discusin poltica y acadmica la cuestin del trnsito pacfico del capitalismo al socialismo, o incluso, del neoliberalismo al post neoliberalismo.

El Che hace dos consideraciones sobre el trnsito pacfico del capitalismo al socialismo que bien vale la pena recordar por su relacin con el pensamiento marxista y por lo que estn enfrentando las llamadas revoluciones en el siglo XXI en Amrica Latina. En primer lugar destaca, aludiendo a los clsicos, alguna posibilidad de trnsito pacfico4, e inmediatamente sostiene con insistencia que trnsito pacfico no es el logro de un poder formal en elecciones o mediante movimientos de opinin pblica sin combate directo, sino la instauracin del poder socialista, con todos sus atributos, sin el uso de la lucha armada5.

Sera muy largo desarrollar a lo que el Che se refiere por atributos del poder socialista, pero solo hagamos referencia a lo que desde Marx a Lenin sostienen sobre lo que caracteriza a la revolucin socialista: el proletariado se eleva a la condicin de clase dominante (ahora lo que diramos es que el pueblo se constituye en bloque en el poder), se socializa los medios de produccin (en manos privadas) y se sienta las bases de la extincin del Estado en su trnsito del socialismo al comunismo. Obviamente no se trata de tres acciones en un solo momento, sino de tres momentos distintos.

Pues bien, los procesos de Venezuela, Bolivia y Ecuador han enfrentado la ira desatada por el imperialismo y sus oligarquas en distintos grados para impedir y revertir el curso revolucionario: golpes de Estado, guerras econmicas, guerras mediticas, injerencias externas y planes de asesinato de sus mximos lideres, por citar los ms importantes. De las tres revoluciones es la Venezolana donde ms se han concentrado las viejas y nuevas formas de guerra imperial y oligrquica. Esto confirma, como dira el Che, que el transito al socialismo de aquel gobierno que, en las condiciones de la legalidad burguesa establecida llega al poder formal, deber hacerse tambin en medio de una lucha violentsima contra todos los que traten de una manera u otra, de liquidar su avance hacia nuevas estructuras sociales6.

Entonces transito pacfico, ninguno. A pesar de que la elevacin del pueblo a su condicin de bloque en el poder se ha producido a travs de elecciones representativas y dentro de las reglas de juego de la democracia burguesa, stos procesos han avanzado hacia la transformacin de la superestructura estatal mediante asambleas constituyentes, en la recuperacin del control de los recursos naturales y en la implementacin de modelos econmicos con mecanismos de distribucin de la riqueza nunca antes vistos, no sin enfrentar altos niveles de resistencia, incluso armada, de las oposiciones alentadas y financiadas por los Estados Unidos.

Estas revoluciones que han ampliado la democracia con la incorporacin de otras formas de democracia (participativa, comunitaria y directa), son prisioneras de ciertas lgicas instaladas durante dcadas en el imaginario de la gente a propsito de la periodicidad y temporalidad de los mandatos, as como de la figura idealizada de la alternancia, y cada vez que se cuestiona estas reglas del viejo Estado deben enfrentar la violenta reaccin de los enemigos de la revolucin.

Pero haber aclarado lo de trnsito pacfico, que valga la insistencia no existe o quiz, como deca el Che, solo ser posible para el ltimo pas en liberarse, nos conduce a la necesidad de encarar lo que por transicin al socialismo se debe entender en la hora presente de Amrica Latina. El debate es largo y complejo, pero a la vez profundamente necesario (y urgente). Cmo debemos entender la transicin del capitalismo al comunismo? Como punto de partida tenemos el aporte terico de Marx y la reflexin terica y experiencia prctica de Lenin, el jefe del primer Estado socialista del mundo. Y tenemos, desde una perspectiva latinoamericana, la experiencia cubana y los apuntes tericos del Che, quien fue bastante crtico con la propia variacin que Lenin hizo de su propia concepcin de transicin al incorporar con la NPE la etapa del capitalismo de Estado sin burguesa.

Los gobiernos revolucionarios de Amrica Latina han nacionalizado una gran parte de su economa sin que, sin embargo, todava se haya producido una modificacin en las relaciones de produccin capitalistas, y han puesto en marcha mecanismos de distribucin de la riqueza que estn disminuyendo la desigualdad social a pasos agigantados, as como los niveles de desarrollo no tienen parangn. Pero al mismo tiempo la respuesta de la poblacin no es la que se espera y una parte significativa de los beneficiarios de estas polticas no solo que han adoptado la lgica y prctica de la llamada clase media no sin contar involuntariamente con el apoyo de los gobiernos-, sino que de protagonistas activos del proceso han devenido en espectadores y consumistas.

Una de las respuestas al debate de la transicin y a los problemas anteriormente descritos lo encontramos en el propio Che, cuando sostiene que el comunismo es un fenmeno de conciencia, no se llega a l mediante un salto en el vaco, un cambio de la calidad productiva, o el choque simple entre las fuerzas productivas y las relaciones de produccin. El comunismo es un fenmeno de conciencia y hay que desarrollar esa conciencia en el hombre, donde la educacin individual y colectiva para el comunismo es una parte sustancial de l7.

Notas:

1 Ernesto Che Guevara. Tctica y estrategia de la revolucin latinoamericana. Escritos y discursos. Editorial de Ciencia Poltica, La Habana, T9, p. 227.

2 Ernesto Che Guevara, Cuba, excepcin histrica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?. Escritos y discursos, Editorial de Ciencia Poltica, La Habana T9, p 33

3 Idem

4 Ernesto Che Guevara. Tctica y estrategia de la revolucin latinoamericana. Escritos y discursos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, T9, p 229

5 Idem

6 Idem

7 Ernesto Che Guevara, Apuntes crticos a la Economa Poltica, Oceansur, La Habana, 2006, pgs 14-15

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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