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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2005

La superficialidad y la miopa de nuestros dirigentes han alimentado la mquina de la guerra. Necesitamos sabidura para superar nuestro lado ms tenebroso
Eran peores los terroristas que me secuestraron en Beirut que los carceleros de Guantnamo?

Terry Waite
The Guardian

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


En mi primera visita a Lbano desde mi liberacin como rehn en 1991, visit un campo de refugiados. Encontr a algunos jvenes que estaban en un curso de informtica. Haban progresado bastante. Qu piensan de su futuro?, pregunt. Qu futuro? me respondi uno, Obtener un puesto de trabajo en el Lbano es prcticamente imposible: se los dan a ciudadanos libaneses. No tenemos derecho al retorno al sitio del que vinieron nuestros abuelos, y cmo vamos a ir al extranjero si somos refugiados? Estamos atrapados.

Ese joven expres los sentimientos de miles de personas desplazadas en Medio Oriente y ms all. Al abandonar la sala de clases pens que es extraordinario que no haya ms jvenes que se unen a grupos terroristas. El punto que quiero hacer es el siguiente: la guerra, aparte de ser un instrumento contundente, fracasa por completo en la tarea de encarar los problemas que subyacen a la raz del terrorismo. En el campo poltico, se requiere estadistas y mujeres; individuos que puedan pensar ms all de la prxima eleccin y que posean la sabidura que proviene de hacer un intento por comprender culturas diferentes de aquellas de Occidente.

La democracia occidental tiene muchas caractersticas atractivas y ha producido beneficios mltiples. No precisa ser inteligente para reconocer que tambin tiene su lado oscuro y que no puede, o no debera necesariamente, ser exportada a todas partes del mundo. Si las declaraciones optimistas hechas por algunos polticos britnicos y de EE.UU. antes de la guerra iraqu cuando declararon que el conflicto concluira en semanas fueron verdaderamente credas, no queda otra posibilidad que desesperarse ante el nivel de entendimiento manifestado por los que lo hicieron.

La erupcin destructiva que sigui al 11-S ha atacado las races de las libertades democrticas. La discusin sobre la categora en particular a la que pertenecen los sospechosos de terrorismo continuar durante mucho tiempo. La realidad es que personas han sido detenidas slo por sospechas, y que en algunos casos han sido sometidas a procedimientos que no debieran formar parte de una nacin civilizada.

Permtanme que cite un ejemplo personal. Me detuvo un grupo de secuestradores en Beirut porque sospechaban que participaba en actividades polticas dudosas. Me vendaron los ojos y me mantuvieron en malas condiciones sin ningn contacto con el mundo exterior. Me sometieron a abusos fsicos y mentales durante un prolongado perodo de interrogatorios. Si no hubiera podido convencerlos de mi inocencia no me encontrara libre en la actualidad.

Cul es la diferencia esencial entre los mtodos desplegados por mis captores, que eran llamados terroristas, y los de las autoridades que detienen a sospechosos en la Baha de Guantnamo y en otras partes? Han sido detenidos por sospechas y tratados de una manera que ninguna nacin civilizada debera condonar.

Hay que mencionar la creencia de que a veces se ha utilizado contra sospechosos evidencia obtenida bajo la tortura. Semejantes medidas no debieran encontrar un sitio en una sociedad que respeta la vigencia de la ley. Semejantes mtodos tienen que ser ilegalizados. No se combate al terrorismo adoptando los mtodos del terrorista. Si uno lo hace, el terrorista ha logrado una victoria, porque ha tenido xito al socavar algunos de los valores fundamentales de la sociedad.

El proceso se ha infiltrado en Gran Bretaa, donde han detenido a hombres en Belmarsh basndose en legislacin aprobada a todo correr por polticos aparentemente ansiosos por mantener su credibilidad. No dudo de que algunos polticos puedan preocuparse por el inters pblico; tampoco dudo de que sea posible que algunos de los detenidos sean peligrosos. Sin embargo, hay que sealar que el no cumplimiento del debido proceso nos conduce a dificultades an peores. Nuestra connivencia con la guerra contra Irak est relacionada con la superficialidad del pensamiento que parece formar parte del proceso de toma de decisiones parlamentario. Parece que se toman decisiones sin ninguna preocupacin por las consecuencias a largo plazo.

El marco moral de la nacin es vacilante y sirve de poco el que los dirigentes polticos prediquen moralidad a los jvenes cuando su propia conducta es tan dudosa. Como miembro de la Iglesia, me veo obligado a decir que, aunque algunos se han pronunciado contra los temas a los que me he referido, la iglesia como cuerpo no se ha mostrado demasiado vociferante al respecto. En caso de que algn crtico me acuse de manifestar un prejuicio anti-occidental, permtanme decir que creo que como miembro de una sociedad libre uno tiene la responsabilidad de ver en primer lugar la viga en el propio ojo. Como he vivido en la mayor parte del mundo, no ignoro los defectos de otros. Reconozco que hay estados que son corruptos. Son malignos dictadores y regmenes brutales. Soy consciente del desequilibrio econmico en numerosos estados rabes y otras partes.

Pero no creo que los males del mundo sern resueltos mediante la guerra o el dominio econmico de una nacin sobre otra. Debemos crecer hacia una comunidad mundial en la que se pueda celebrar la diferencia en lugar de que sea considerada divisiva. Para progresar necesitamos gente de estatura capaz de manifestar una sabidura compasiva y una visin poltica que aporte esperanza a los que viven en desesperacin.

Es probable que personas semejantes habrn sido forjadas en el crisol del sufrimiento, y que gracias a esa experiencia habrn aprendido que el sufrimiento no destruye necesariamente. Son los que pueden traerle esperanza a este mundo y capacitarnos para recuperar la dignidad moral que forma parte esencial de nuestro patrimonio como seres humanos.

Se trata de un fragmento del ensayo de Terry Waite sobre conflicto y libertad personal que aparece en You're History!, publicado hoy por Continuum a 9.99 [email protected]

http://www.guardian.co.uk/comment/story/0,,1648456,00.html



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