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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

Entrevista a Juan Valds Paz
Esfera pblica en Cuba: entre la norma y la realidad.

Alexei Padilla Herrera
Cuba Posible


Introduccin

El modelo normativo elaborado por el filsofo alemn Jnger Habermas sugiere que la esfera pblica plena solo podr florecer en un contexto poltico-social regido por los principios de la democracia liberal (Habermas, 1998, p. 449). Empero, investigaciones desarrolladas durante las ltimas dcadas demuestran que en medio del estricto control social que pona lmites a la expresin de la pluralidad poltica (como en los pases socialistas de Europa Oriental y la Unin Sovitica), existan formas asociativas, espacios de discusin poltica, precarias redes de comunicacin entre diferentes actores que confrontaban el discurso y la prctica polticas dominantes.

La multiplicacin de espacios de debate (institucionales o no), vehculos y plataformas alternativas (blogs, redes sociales, publicaciones impresas y digitales) demuestran la emergencia de esferas pblicas en Cuba, pese a mantener un sistema poltico de estilo sovitico. Si bien estos medios de comunicacin continan en un limbo legal, son desconocidos para la mayora de los cubanos y apenas puede ser reconocidos como instituciones sociales, esa realidad pone en evidencia las limitaciones del modelo habermasiano de esfera pblica para el anlisis de contextos particulares.

Lmites del modelo normativo de esfera pblica

Alexei Padilla (AP): La mayora de las teoras y discusiones en torno a la nocin de esfera pblica, circunscriben su presencia a contextos donde est presente la democracia liberal, la que supuestamente establece una serie de garantas para la discusin de los asuntos pblicos. Considera usted que es posible afirmar la existencia de esferas pblicas en sistemas polticos que no se adscriben al modelo democrtico-liberal, como Cuba, por ejemplo?

Juan Valdez Paz (JVP): El concepto de esfera pblica tiene una definicin liberal que la ve como un espacio comunicacional; deliberativo, en el mejor caso. Pero otras filosofas polticas la redefinen de una manera diferente. Si vemos la esfera pblica no como un espacio comunicacional -aunque tambin incluya a la comunicacin-, sino como la esfera donde se realiza el bien comn y a donde concurren los dispositivos de todos los subsistemas sociales (el poltico, el econmico, el civil, el ideo-cultural, etc.) para producirlo. Si aceptamos, adems, que el bien comn es el criterio para juzgar el aporte que hace cada uno de los subsistemas sociales, tendremos una visin ms compleja de lo que es la esfera pblica. Porque si tan solo fuera conversacin y en teora esta va a cambiar la conciencia social, en la prctica no cambia nada y, sobre todo, no incide en las relaciones de poder y no garantiza el bien comn. Entonces lo que tenemos es una definicin liberal que acota el papel de la esfera pblica real. Tenemos que ver la esfera pblica como un subsistema de la sociedad del que participan otros tantos subsistemas; digamos, un subsistema que es secante de todos los dems, que los atraviesa.

La deliberacin es parte del bien comn, pero no es todo l. Si la deliberacin se ve como uno de los derechos civiles o uno de los derechos polticos y, por tanto, como un derecho humano, y no se ve que todos los derechos humanos son equivalentes, complementarios e interdependientes (bajo la acepcin liberal), parecera que la esfera pblica solo producir uno de los derechos y no va a garantizar al resto, como los derechos econmicos y sociales, los derechos culturales, los derechos ambientales, etc. Creo que si nos colocamos en una perspectiva marxista, la interpretacin de la esfera pblica es mucha ms compleja. Las ideas generales, los conceptos, tienen que realizarse, tanto en sentido hegeliano como marxista, hacerse realidad en una sociedad histrico-concreta. No se realizan en abstracto. Puede ser la meta de todas las sociedades pero su realizacin no es ajena ni independiente de la totalidad social. La realizacin de la esfera pblica en Brasil es independiente de la sociedad brasilera, de la correlacin de fuerzas, de la distribucin de poderes, de la lucha poltica y social dentro de ella? Si la esfera pblica revela el inters de la mayora, por qu la realidad social y econmica no est alineada a los intereses de la mayora de la sociedad brasilera, sociedad donde los trabajadores, los campesinos y los pobres, son mayora? Deliberan pero no pueden cambiar el status quo. Hay que contrastar los conceptos generales y pensar cmo se realizan y en cul sociedad realmente existente se realizan. Esa pregunta cabe para Cuba, pero tambin cabe para Brasil, para Estados Unidos y para cualquier pas.

AP: Quiere decir que hay tener en cuenta los lmites de los modelos normativos.

JVP: No solo de los modelos normativos, sino tambin de los poderes fcticos. Los modelos normativos pueden ser el orden jurdico o ideolgico aparentemente bondadoso; pero hay que ver cunto permiten los poderes fcticos.

AP: La mayora de los estudios sobre esfera pblica en los pases donde se estableci el socialismo de Estado son descriptivos y no tericos. Algunos autores utilizan el modelo habermasiano para analizar esos contextos Existen referentes tericos acerca de la esfera pblica en el socialismo de Estado?

JVP: El socialismo de Estado no ha incorporado en su cultura poltica el concepto de esfera pblica, salvo por muy contados autores. Pero a nivel oficial, a nivel de la ideologa dominante, no logra ni siquiera estar de acuerdo con la respuesta que yo te he dado. Sera muy sencillo decir la esfera pblica es el bien comn y el socialismo defiende el bien comn y as articular todo el discurso. Pero igual que se dice que la democracia es burguesa, se dice que la esfera pblica es un concepto burgus. El discurso oficial del socialismo real es demasiado pobre; tanto rechaza al pensamiento liberal que tira al nio por la ventana, para hablar en trminos coloquiales.

AP: Dnde encontrar referentes tericos?

JVP: En el pensamiento de izquierda en general, pero lo puedes encontrar en el pensamiento marxista occidental ms cercano, uno que tiene que debatir con el orden liberal dominante, esa mezcla de deliberacin y dominacin.

AP: En su libro Espacio y lmite (2009) usted seala que un componente del desarrollo democrtico de nuestro pas es la constitucin de una esfera pblica socialista. Cules seran las precondiciones para su constitucin?

JVP: Las precondiciones son muchas. Lo primero es reconocer la construccin de una esfera pblica como una meta. Si el proyecto socialista cubano, a favor de las grandes mayoras, no reconoce como una meta, entre tantas otras, construir una economa viable, un orden poltico inclusivo, un patrn de menor desigualdad, etc., debe incluir una cierta esfera pblica, tendr una propuesta omisa. El proyecto debe incluir una esfera pblica, pero aceptar el concepto y la necesidad de realizarla en la vida real. No es que nos casemos con lo que est dicho por otros sino que reflexionemos sobre el tema. Si mal no recuerdo, solamente las revistas Criterios y Temas han hecho una convocatoria para discutir sobre esfera pblica. Cuando los cubanos nos dediquemos a pensar en nuestra esfera pblica y a realizarla, contribuiremos a una experiencia de esfera pblica socialista.

AP: Cun cerca o lejos estara Cuba de construir esa esfera pblica que usted identifica como socialista?

JVP: Parece que estamos algo lejos; habra que debatir ms sobre ello. Primero, tratar que la discusin se asiente en los medios intelectuales, que los intelectuales marxistas elaboren ms sus ideas sobre una esfera pblica del socialismo para que, as, alimenten la reflexin de la esfera poltica. Es un tema de la cultura poltica en el que tenemos que avanzar. Nos movimos muy cercanos al modelo sovitico, que exclua todo esto y tampoco se ha favorecido luego del derrumbe el campo socialista.

Un ejemplo paralelo lo tenemos con el concepto de democracia. No prometi el marxismo una democracia plena? No dijo Rosa Luxemburgo que el capitalismo solo podra alcanzar una cierta democracia que nunca sera plena y que solo el socialismo s pondra hacerlo? Pero, qu quiere decir la frase democracia plena del socialismo? Esa es la pregunta que tenemos que responder. Aceptemos que la del mejor capitalismo es ms que insuficiente; entonces, en qu consistira la del socialismo y en qu consistira la plenitud? Por un lado, habra que formular esto ms claramente desde el punto de vista terico e ideolgico. Tambin suponer que para realizarlo hay que avanzar en el tiempo, hay que hacer un desarrollo democrtico; no porque tengamos las ideas claras sera posible implementarlas maana. Si no es posible realizarlas de inmediato porque no hay condiciones histricas o porque tenemos que asumir restricciones que nos impone el enemigo, si esto es cierto y son datos de la realidad, entonces estaremos transitando, estaremos en algn momento de un desarrollo democrtico inconcluso. Esto supone, tambin, que en algn momento habr que realizar una crtica del nivel alcanzado. Ello hara ms sencillo decir que el socialismo est comprometido con un desarrollo democrtico pleno. Pero, colocamos el tema del desarrollo democrtico en la agenda del debate social y acadmico?

AP: Tanto en los autores de la antigua Unin Sovitica y de los pases del ex-bloque socialista, como en los estudios realizados por investigadores cubanos, se nota una apropiacin de los conceptos de Habermas y de las contribuciones de sus crticos y continuadores, pero pocas aportaciones autctonas.

JVP: En temas de ciencia como de ideologa, la produces o la importas; si queremos una alternativa cientfica e ideolgica tenemos que producirla. De lo contrario, hay que importarla y traducirla, lo que cual es muy difcil; la inmensa mayora de la gente ni siquiera traduce. No solo los estudiantes hacen tesis que manejan una serie de categoras acrticamente, sino que los tutores son acrticos y los tribunales tambin. Habermas es imprescindible, pero no es suficiente. Ocupa el espacio de una reflexin marxista? En absoluto; de eso es lo que se trata. En nuestras relaciones con el exterior, sea con la derecha o con la izquierda, algunos tenemos un reflejo colonialista; o sea, una inclinacin a dejarnos colonizar por el pensamiento externo sin hacer nuestras propias reflexiones. Es decir, si el autor es alemn, como Habermas, es rpidamente citado. Pero lo que necesitamos es nuestra propia reflexin e intentar hacer nuestro aporte. De Habermas debemos aprender su ejemplo, su dedicacin a la reflexin, su actitud cientfica. Un alemn socialdemcrata que produce su pensamiento social en la sociedad alemana contempornea puede ser muy interesante pero, qu tiene que ver con Cuba? Si l tiene pretensiones de universalidad, cul es la prueba de que su universalidad incluya a la sociedad cubana, al tercer mundo y al subdesarrollo?

Debate pblico y medios de comunicacin

AP: En los ltimos aos hemos visto un fortalecimiento del debate pblico, pero muchas veces restringido al mbito digital o a determinados espacios intelectuales. Qu repercusiones tienen esas discusiones en los medios nacionales? A qu podemos atribuir ese comportamiento?

JVP: Los medios de comunicacin en Cuba se han caracterizado por su carcter conservador, deficiente, omiso, etc. Desde el presidente Ral Castro, hasta la gente de la calle, opinan que los medios de comunicacin no estn a la altura de la informacin que necesita la opinin pblica. Puedo apreciar que hemos avanzado un poco. Hay publicaciones -mencionara con ms masividad e impacto la revista Temas y otras-, que tambin van recogiendo debates, opiniones. Pero ese avance es ms que insuficiente comparado con las necesidades sociales y polticas del pas.

Seguramente se trata de una orientacin partidaria determinada; y habra que ver el papel de los funcionarios en todo esto. He escuchado muchas cosas contradictorias. Algunos dicen que se trata de los propios periodistas y del director de los rganos de prensa, que no se atreven o estn esperando orientaciones del nivel superior. Parecera que el funcionariado y los propios comunicadores se inhiben y se autocensuran, ms all del nivel de censura que otras instancias puedan imponerle. Yo creo que es una amalgama; son muchos aos de autocensura y de censura. Todo ello en razn de la bsqueda de la unidad, de la situacin de fortaleza sitiada, por acoso del enemigo, etc.; todo ello es cierto, pero discutible.

A la altura de la historia en que estamos, de cara a las nuevas generaciones, abierto un proceso de reformas econmicas e iniciado un proceso de normalizacin de relaciones con Estados Unidos quien declara su intensin de jugar un papel interno en la transformacin de la sociedad cubana-, creo que se impone la necesidad de reformular el papel de los medios de comunicacin para poder darle a la ciudadana la posibilidad de educarse en un nuevo escenario de confrontacin de ideas.

Rafael Hernndez, director de la revista Temas, deca que estamos esperando el momento en que los gringos lleguen; pero es que ya estn instalados y, sobre todo, ya estn instalados en la expectativa de la poblacin. Entonces, ya ese debate, esa discusin, ese examen, esa crtica o esa viabilidad, estn planteados. Estn los medios de comunicacin jugando ese papel? Yo pienso que no y espero que lo jueguen. Es decir, creo que en este proceso de reformas, una de las cosas que tenemos que transformar es el papel de los medios de comunicacin, de los medios acadmicos y del debate social.

Por ejemplo, los centros de investigaciones acadmicas vienen produciendo diagnsticos sobre la sociedad cubana, identificacin de problemas con propuestas para su solucin, y nada de esto sale a la esfera pblica. Pero no solo no llega a la esfera pblica, sino que al interior de la comunidad cientfica no hay suficiente debate y discusin sobre los resultados parciales que pueden obtener los centros y los investigadores. Como resultado de esas prcticas no tenemos una cultura del debate. Cuando un compaero discrepa de otro, parece un problema personal. A veces se conforma un panel y todo el mundo realiza una intervencin en paralelo porque nadie quiere discrepar con el que tiene al lado.

Creo que la reforma se ver obligada a llegar a los medios de comunicacin y a la academia. Cmo y quines van a alimentar la esfera pblica? Los intelectuales; sobre todo los cientficos sociales, a quienes corresponde hablar de la sociedad realmente existente.

Uno de los indicadores de que puede no haber una comprensin cabal de esto que estoy explicando es el lenguaje oficial. Lo que llamo proceso de reforma econmica se conoce oficialmente como actualizacin del modelo. [Los dirigentes] No usan la palabra reforma que para un cientfico social es un trmino comn. No usan la expresin opinin pblica, no usan la expresin pobreza. Hay una decantacin terminolgica en el lenguaje oficial que hace difcil dialogar con el discurso del Gobierno cubano, porque con ese lenguaje no hay nada que discutir y menos describir ninguna realidad. El discurso oficial es tan asptico, depurado, tan polticamente correcto, que llegan los cientficos sociales cubanos o de cualquier lugar del mundo y preguntan por las reformas cubanas y hay que explicarles que en Cuba no hay reformas, lo que hay es actualizacin del modelo econmico y social vigente.

Lo ridculo de la situacin revela la dificultad del discurso oficial para disponerse a dialogar con todos los analistas de la realidad. Pero, acaso los cientficos sociales, los observadores, los analistas, los estudiosos, los polticos de dentro y de fuera, no revelan de forma sofisticada lo que la poblacin ya sabe? Es decir, cuando el acadmico hace un estudio de campo y revela que hay determinado grado de pobreza en la poblacin cubana, le estar dando la mala noticia a los polticos, pero los pobres ya saban que eran pobres.

Esfera pblica fragmentada

AP: Al mantenerse al margen de esos debates, los medios oficiales contribuyen a la fragmentacin de la esfera pblica cubana?

JVP: Claro. Si hay un evento en Santiago de Cuba y la versin periodstica del evento es una nota a pie de pgina, obviamente la riqueza de aquel debate no alimentar a otras comunidades cientficas. Adems de las omisiones o de las insuficiencias de los medios de comunicacin respecto a los eventos o foros de opinin hay un problema ms estructural: el acceso a la informacin, incluso para los acadmicos. Por ejemplo, yo puedo saber mejor lo que pasa en Pogolotti porque soy un observador participante, vivo en este barrio, pero si me preguntas acerca de otra comunidad, donde no soy un observador participante, no tengo ni siquiera una imagen plausible. No hay un flujo de informacin de las comunidades hacia el espacio pblico. De manera que es casi imposible tener una representacin, incluso entre los cientficos sociales entrenados en la bsqueda de informacin, de la Isla de Cuba.

Generalmente, reflexionamos a partir del entorno habanero o si ests en Santiago, del entorno santiaguero. Es casi imposible hacer estudios de toda la Isla. Por eso creo que no disponemos de una representacin de todo el pas. Es cierto que hay varios centros de estudio, pero en ocasiones los recursos para la investigacin de campo solo alcanzan para ir a un barrio de La Habana, ni siquiera para recorrer toda la ciudad.

Por supuesto, la direccin poltica puede creer que s tiene esa representacin, porque tiene canales exclusivos de informacin. El Partido es un canal de informacin, la Seguridad del Estado y el aparato de gobierno son otros canales. La cpula puede estimar que est bien informada, algo que sera discutible, y tal vez por eso subestiman el procesamiento que a esa informacin le dara la academia, los investigadores o la opinin pblica.

Aqu tenemos el caso clsico de las consultas pblicas que se han hecho en diferentes oportunidades, el caso de los documentos que fueron discutidos en el VI Congreso del Partido Comunista del ao 2011. Estos han sido eventos altamente democrticos porque han sido consultas reales a la opinin pblica y ha participado en ella sin restricciones, una parte mayoritaria de la poblacin. La poblacin ha dicho lo que ha querido, se han recogido todas las opiniones, se han agregado y elevado y despus han aparecido las estadsticas del nmero de reuniones y propuestas. Empero, yo s cul es la opinin pblica de los lugares donde particip, pero no s cul es el resultado final de la consulta a nivel de pas; no s cunto coinciden esas opiniones inmediatas con lo que piensan en Baracoa. Ah tenemos otra problemtica de la comunicacin; los medios de comunicacin, en vez de contribuir a una visin, a un balance general, ofrecen una visin fragmentada, de forma que nunca puedes generalizar. En consecuencia, el acto de generalizacin por parte de acadmicos e investigadores es casi una osada.

Ese estado de opinin que se ha movido desde la periferia de la sociedad hacia el centro, ha dado un resultado: haber contribuido a una imagen del estado de opinin prevaleciente en el pas. Sin embargo, ese agregado de opiniones y propuestas, resultante del proceso de consultas, no regresa a la sociedad. De manera que la opinin pblica, una vez que se declar, no vuelve a contrastarse con las opiniones en el barrio. Son, en adelante, opiniones provinciales o nacionales porque ese resultado no regresa. Al no regresar, tampoco queda claro cul es la agenda que la direccin poltica reconoce en la opinin pblica. Cuando es consultada, la opinin pblica propone una agenda de problemas, propuestas, ms o menos abigarrada y se supone que la agenda poltica tenga en esas opiniones un referente obligado. Coincidir con ellas, discrepar, podr asumirlas totalmente, habr condiciones para procesar todas esas propuestas? El desconocimiento de la agenda de los decisores hace que el pblico ignore cul es el compromiso, los niveles de coincidencia y de distanciamiento que hay entre la agenda poltica y la agenda de la opinin pblica. Ah tenemos otro problema.

Preguntmonos cul es el grado de coincidencia del proceso de reformas con el estado de opinin pblica. Por definicin sabemos que se hace lo posible y que la opinin pblica pide lo imposible, pero si la opinin pblica nacional supiera cul es su propia agenda -no una agenda circunscrita a lo planteado en reuniones de carcter local y episdico- tendra un criterio para juzgar el desempeo poltico del pas. Esa es otra de las omisiones importantes que ciertos funcionarios pueden percibir como una tctica defensiva: hay que defenderse de la opinin pblica porque esta pide demasiado, es hipercrtica o ignora las tensiones econmicas y financieras del pas.

Sera mejor explicar que existen restricciones y lmites, que provocan que haya demandas con soluciones posibles y otras no tan viables. Se trata de educar a la poblacin en cules son las condiciones reales del proceso revolucionario.

Voces alternativas

AP: En un contexto dominado por un monopolio meditico estatal, dirigido por los idelogos del Partido Comunista de Cuba, se funda en 2005 la revista catlica Espacio Laical que, dirigida por Roberto Veiga y Lenier Gonzlez, se empe en fomentar el debate pblico sobre las problemticas actuales que enfrenta la nacin.

JVP: Creo que el mrito mayor de estos dos colegas Roberto Veiga y Lenier Gonzlez- y de esta experiencia de Espacio Laical y de las actividades del Centro Flix Varela y habra que preguntarse ahora si tambin del proyecto Cuba Posible, es que constituyeron el espacio de mayor pluralidad que hayamos tenido en el pas. No existe de parte de las instituciones de gobierno, o de las organizaciones de masas, ningn espacio ms plural que ese. No solamente plural porque incluyera cubanos de dentro y de fuera; y partidarios de la Revolucin y de la oposicin, sino porque inclua a compaeros comprometidos con la Revolucin que nunca solan aparecer en el debate.

Otro mrito que le adjudicara la revista es su sentido de la actualidad. Se ha movido casi a la par de los desafos nacionales, de los temas nacionales nuestros, que siempre llegan tarde. Ellos se han movido desde temas ms conceptuales que de alguna manera son los ejes alrededor de los cuales se ubican las distintas corrientes de pensamiento y el marco del debate al examen de tpicos de plena actualidad. Esto y la inmediatez con que esos temas son abordados son dos enseanzas para los medios de comunicacin cubanos, en general, donde es difcil que lleguen todas las noticias de la actualidad.

Oposicin leal

AP: En el libro suyo que cit con anterioridad, usted afirma que el sistema poltico vigente en Cuba excluye toda oposicin poltica, y plantea que la renuncia de Estados Unidos a ser un actor poltico interno, posibilitara una oposicin leal. Pudiera comentar esas ideas?

JVP: Oposicin leal es una expresin genrica. Todo rgimen tiene oposiciones que van desde sus partidarios, que expresan crticas y discrepancias, hasta los opuestos que tienen por definicin muchas crticas y discrepancias. Nosotros estamos por construir un espacio en el que quepa toda esa pluralidad. Esa pluralidad enfrenta el reto de admitir a los opositores. Es decir, los que no estn de acuerdo con el socialismo, no concuerdan con el Gobierno y sus dirigentes, ni con el Partido Comunista y discrepan de las polticas en curso, en algn grado. Eso pasa en todas las sociedades del planeta. Hay un sector de su poblacin que no est de acuerdo con el rgimen y con el ordenamiento institucional existente. Frente a esa realidad, la pluralidad de opiniones me parece vlido y su ejercicio, saludable. Si su actividad poltica subvierte la opinin de la mayora, el orden que se ha dado la mayora, yo creo que no tenemos una oposicin ni una crtica leal. La lealtad se define generalmente, como la aceptacin del orden institucional y jurdico que se dio la mayora del pas. Naturalmente, uno de los problemas que tenemos que resolver es el reconocimiento de la minora y que el sistema poltico, en vez de marginarla, la reconozca dentro del rgimen y le d un espacio dentro del sistema, a cambio de que esta se declare leal al aceptar el orden constitucional. Esto es lo comn en todas las sociedades del planeta.

Creo que el rgimen revolucionario tiene que resolver que los estados de opinin queden incluidos en el rgimen y que sean las actividades polticas las que clasifiquen como legales o ilegales, leales o no. Lo cual supone que el orden jurdico sea ms elaborado, que no todo crtico quede declarado contrarrevolucionario o marginado. Pienso que arrastramos -con muy buenas razones- nuestra propia Guerra Fra y no est claro cundo terminar. Parece que comenzamos un periodo de deshielo en la medida que las relaciones polticas con los Estados Unidos se van normalizando. Hay una agenda cubana que considera que para que esa negociacin avance tienen que resolverse una serie de asuntos; de lo contrario nos mantendremos todava en el umbral de esa Guerra Fra.

Sabemos que hay un sector del funcionariado que se aprovecha de esos escenarios para hacer ms estrechos los espacios que, en buena lid, debieran existir. Aqu hay una experiencia ya histrica que yo menciono en mi libro. En los aos 90 el pas estuvo ms expuesto que nunca y, sin embargo, hicimos ms aperturas que nunca antes, lo cual probaba que muchos de las restricciones instauradas eran injustificadas.

AP: Se refiere a los parlamentos obreros?

JVP: A los parlamentos obreros y a todo lo que ha venido despus. Los debates y la tolerancia que vino despus.

AP: En qu medida Espacio Laical ha sido lugar de expresin de esa oposicin leal?

JVP: Creo que Espacio Laical revela un ejemplo de oposicin leal, aunque no todos los compaeros que estuvieron ah clasificaran de oposicin. Pero si queremos suponer que muchas de las voces que han aparecido all son de oposicin, la mayora de ellas, las que aparecieron, son ms bien reformistas. Clasifican como oposicin leal porque opinan que son insuficientes los ordenamientos econmico, civil, poltico, ideolgico-cultural y comunicacional del pas; y proponen reformas, son reformistas. Opinan y hacen propuestas. Ninguno dice, debemos subvertir el orden revolucionario para resolver esos problemas. Piden que el orden revolucionario se reforme. Creo que es un ejemplo de oposicin leal.

Contribuciones de Espacio Laical a la esfera pblica

AP: Cmo calificara la repercusin de Espacio Laical en la intelectualidad cubana? Se repercusin se limita solo a esa esfera?

JVP: No puedo medir cul es su impacto. En los medios acadmicos no escucho que alguien diga como dice Espacio Laical o como se dijo en un evento de Espacio Laical, o sea, no es citado abiertamente como una fuente, pero es obvio que lo es. Creo que el hecho de ser una experiencia plural que se puedan escuchar tantas voces, de que se puedan leer tantos argumentos y que haya tolerancia, impacta directamente a la esfera pblica cubana y podra ser un derrotero.

Referencias

Guanche, J.C. (2009). Buenas nuevas sobre un viejo tema: poltica, administracin y socialismo. En Valds Paz, Juan. El espacio y el lmite: estudios sobre el sistema poltico cubano. (pp. XVIII-IX). La Habana: Instituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello, Ruth Casa Editorial.

Habermas, J. (1989). The Structural transformation of the public Sphere: An inquiry in to a category of bourgeois society. Cambridge: Massachussetts Institute of Technology Press.

Valds Paz, J. (2009). El espacio y el lmite: estudios sobre el sistema poltico cubano. La Habana: Instituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello. Ruth Casa Editorial.

Juan Valds Paz. Socilogo, politlogo, historiador y filsofo cubano. Profesor Titular Adjunto de la Universidad de La Habana y del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Ral Roa Garca (ISRI). Investigador en temas, tales como Filosofa, Marxismo, Sociologa rural, Relaciones Internacionales, Amrica Latina y Centro Amrica y distintos aspectos de la Revolucin cubana. Premio de Investigacin Cultural 2011 del Ministerio de Cultura.

Fuente: http://cubaposible.com/esfera-publica-cuba-la-norma-la-realidad-entrevista-juan-valdes-paz/



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