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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

La poltica argentina, las elecciones y el papel de la izquierda.

Daniel Campione
Rebelin


La estrategia de la izquierda argentina debera tener por horizonte la constitucin de un frente con vocacin de permanencia y dispuesto a emprender acciones comunes en todos los campos y participacin consensuada en las diversas luchas, amn de desarrollar prcticas de reflexin y formacin en comn, de confluencia de tradiciones diversas para la construccin de una visin compartida. Se necesita revalorizar una idea fundamental: Las organizaciones populares deben ser una prefiguracin de una sociedad distinta, que supere la desigualdad e injusticia nsitas en el capitalismo. Todas las agrupaciones populares tienen logros y tambin un camino a recorrer, en paralelo o en conjunto, rumbo a la democracia sustantiva, decisiones en asamblea, estructuras horizontales y no burocratizadas. Un frente necesita ser una sntesis de las distintas experiencias en esa direccin, y un mbito en comn para superar viejas rmoras, incluso aquellas que no son plenamente concientes o se encuentran naturalizadas.

Es imperioso abandonar el formato acuerdo electoral, al que se le asigna slo valor tctico, y se lo hace compatible con feroces luchas interfuerzas para ver cul de ellas tiene la hegemona. Un frente es una apuesta estructural, de mediano plazo, no un sitio donde aguardar que se clarifique una supuesta vanguardia destinada a conducir por s sola un proceso de transformacin. Una autntica enfermedad de la izquierda son los pactos de ltima hora, ante la inminencia de los comicios, cuya sobrevida no supera las elecciones para las que fueron hechos. Suelen ser ineficaces hasta para su objetivo ms inmediato, de permitir una presencia electoral o mejorar en algo las anteriores.

Por qu no pensar en una lnea que conjugue amplitud y pluralidad con una vocacin de transformacin radical del sistema, claramente anticapitalista, antipatriarcal y de defensa del medio ambiente frente a las grandes corporaciones?

Para ser real y constructiva, la amplitud tiene tambin que tener lmites claros. El principal es no extenderlos a fuerzas que sostienen el estilo de construccin de los partidos burgueses tradicionales. Una perspectiva transformadora no es compatible con figurones de construccin meditica, ni con punteros para los que los explotados y excluidos no son ms que una masa de maniobras electoral o a favor de prcticas corruptas. Tampoco con quienes aspiren a construcciones de tipo vertical, coronadas por liderazgos personalistas, a los que no se puede discutir ni cambiar.

La construccin desde las bases, la idea de otra democracia, no de una mera radicalizacin de la representativa, son valores a defender (y practicar), de manera permanente. Democracia directa asentada en organizaciones de base, en rescate y actualizacin de la idea de comunas, que viene del siglo XIX y retoma vigencia en todas y cada una de las experiencias realmente transformadoras.

A la hora de pensar en trminos de democracia popular y efectiva, en nuestro pas hay que fijar la mirada en el movimiento obrero, atrapado por una dirigencia sindical burocrtico-empresarial que se asienta en una red de complicidades patronales, estatales y de los partidos del sistema. Es difcil pensar en la defensa cabal de los intereses de la clase obrera, y menos an en una autntica y completa democracia, mientras semejante rmora exista. No se trata de dirigentes corruptos, sino de un entramado de intereses que juegan a favor del afianzamiento de la dominacin, cuya denuncia y combate es un punto decisivo a la hora de hacer propuestas populares serias.

Existe hoy una multiplicidad de organizaciones, que en general no se definen como partidos polticos, que en muchos casos nacen desde el mismo movimiento social, que bregan por sentar las bases de una izquierda nueva, no reductible a las tendencias de hace cien aos. Entre otros elementos los une una vocacin latinoamericanista, que toma al proceso venezolano y boliviano como referencia de transformaciones profundas en las difciles condiciones actuales. Este es un patrimonio muy valioso a la hora de desarrollar una estrategia autnticamente popular, con potencialidad revolucionaria.

Nos encontramos hoy con el escollo de unas clases dominantes que viven la coyuntura actual como una suerte de contraofensiva general a favor de sus intereses y de su capacidad de dominacin sobre el conjunto social. La presente implementacin por las clases dominantes y el establishment partidario de la poltica de reversin del populismo con sus connotaciones de mayor subordinacin a EE.UU, fomento de las inversiones imperialistas, retorno acelerado al endeudamiento, es un objetivo a combatir. En particular su corolario de disminuir los costos laborales, de modo de remover obstculos para la mayor explotacin de los trabajadores. En el mismo conjunto se incluye la poltica apaciguadora hacia los movimientos piqueteros, mediante una amplia gama de subsidios. El gobierno actual proclama el necesario fin del populismo, pero acude a sus herramientas cuando le son tiles para intentar la domesticacin de las organizaciones populares.

Enfrentar con posibilidades de xito esas acciones de los poderosos exige que se logre que la multiplicidad se encamine a ser unidad en la diversidad y que apunte a construir y hacer visible una alternativa popular hoy ausente, que se articule en una propuesta atractiva, opuesta a las tendencias individualistas, meritocrticas y promercado que han ganado influencia en un sector importante de la poblacin, incluidos muchos trabajadores asalariados.

Tenemos un obstculo muy importante, que es una conciencia popular que tiende a pensar en trminos de alternancia entre propuestas algo ms estatalistas y redistributivas, y otras ms partidarias de la iniciativa directa del gran capital. Con ese nivel de conciencia se conforma un sentido comn que no visualiza alternativas diferentes, o bien no se interesa por ellas. Para muchos, las conquistas de la dcada ganada (no desdeables, por cierto), son el lmite de las transformaciones posibles, y la reversin de algunas de ellas no se percibe vinculada a la lgica misma del gran capital, sino a la perversidad de una derecha neoliberal cuyo desplazamiento y posterior regreso de una propuesta nac&pop (vamos a volver) es el lmite de lo factible y deseado. Debemos batallar con plena conciencia de la existencia y extensin de ese sentido comn, en procura de horadar sus bases de sustentacin, en una tarea continuada y duradera tras la vieja pero rescatable consigna de ampliar los lmites de lo posible.

Cabe hoy la pregunta: De qu manera la izquierda revolucionaria debera intervenir en el panorama electoral?

Con una propuesta propia que, salvo modificacin profunda de cierto talante sectario, no pueden ser las existentes. El Fit y la nueva alianza Mas-MST siguen anclados en el paradigma de la revolucin de Octubre, desde una posicin vanguardista y un patriotismo de partido que los impulsa a la crtica y el hostigamiento incluso hacia sus compaeros de coalicin.

Se requiere unir estrechamente las luchas concretas con la propuesta electoral, introducir la crtica al sistema poltico en la propia propaganda, plantear el repudio al sistema capitalista como tal y el objetivo socialista. Ser conscientes de la necesidad de la lucha constante que requiere el no ser fagocitado como izquierda presentable, inofensiva, de propuestas tan simpticas como irrealizables. Una de las herramientas para ello es incluir en las propuestas electorales la crtica de la propia democracia parlamentaria, en lenguaje simple y comprensible, referirse a lo poco que deciden en realidad las elecciones, a la extraccin social de los candidatos, al costo millonario de las campaas. No se trata de hacer antipoltica sino de crtica circunstanciada al eficaz envoltorio de la dominacin capitalista que es la democracia representativa. Se necesita plantear la necesidad imperiosa de construir otra democracia, con mecanismos que puedan hacer efectivo el principio de la soberana popular. Tambin aqu Bolivia y Venezuela son ejemplos a tomar.

Se requiere tambin exaltar la diferencia a favor de la izquierda revolucionaria: La existencia de una extraccin social diferente, un compromiso militante y tico radicalmente distinto a la matriz propatronal y corrupta que recorre a las fuerzas polticas del sistema. Resaltar la independencia y la voluntad de enfrentamiento contra el poder econmico, denunciarlo como el factor permanente por detrs de distintos gobiernos y fuerzas polticas diversas. Mostrar que los candidatos tampoco son militantes profesionales, sino luchadores en sus respectivos campos de actividad.

En las elecciones primarias (PASO) hubo sin duda un sesgo hacia la consolidacin de Macri, que se ver si se confirma en las elecciones generales. Los resultados de CFK en Bs. As y en medida menor pero no desdeable, de Agustn Rossi en Santa Fe son dos bazas del kirchnerismo que, de no ser revertidas, dejarn en tela de juicio la idea del triunfo de Cambiemos, por ms que est claro que tiene una presencia nacional, que no se puede contrarrestar por ahora desde el peronismo. De cualquier manera, una cosecha nacional bastante por abajo del 40%, de repetirse en octubre, no saca a la coalicin gobernante de su posicin de primera minora.

Si el resultado, como parece lo ms previsible, redunda en un fortalecimiento del gobierno, es de esperar que se impulsen polticas de ajuste, aunque las relaciones al interior de las instituciones polticas no tengan modificaciones sustanciales. Cambiemos parece apuntar no a un ajuste salvaje sino a polticas pactadas. Un acuerdo con los gobernadores para reforma tributaria y fiscal, con los sindicalistas para la laboral, se ver como impulsar la reforma del rgimen jubilatorio. Bsqueda del voto de una oposicin seria y constructiva cuando haya que pasar por el Congreso. El oficialismo no desconoce que, por mejor que sean sus resultados en octubre no tendr mayora parlamentaria, y la distribucin de los gobiernos provinciales no se modifica, salvo excepciones. Le queda el establecimiento de acuerdos; o ir a una poltica de confrontacin, que incluya al gobierno por decreto como una herramienta importante, con el consiguiente costo de legitimidad y la ms que probable deriva represiva. No es un escenario a desechar sin ms, pero por ahora parece improbable.

Se ha creado un clima generalizado de triunfo del gobierno Macri y de la alianza Cambiemos, de ocaso definitivo del populismo. Los medios festejan a voz en cuello, sin esperar a las elecciones, que las PASO han demostrado (segn ellos) que este no slo ser el primer gobierno no peronista que cumpla su mandato desde 1928, sino que tiene buenas posibilidades de ser reelegido. Tras eso, se cuela la propaganda de que Argentina est ante una oportunidad histrica, de dejar definitivamente atrs el populismo y la corrupcin, para ingresar a una nueva era de polticas promercado, integracin al mundo y rgimen republicano.

De cualquier manera, las polticas de ajuste no dependen de un par de puntos ms o menos en el resultado electoral, ni de que el gobierno logre unas bancas ms de las que ya tiene. Frente al ajuste no cabe ms que enfrentarlo en las calles y por medio de la movilizacin y medidas de fuerza. Para eso la izquierda necesita convocar a la unidad de accin con todos los sectores resueltos a oponerse, y criticar con claridad a los que tiendan a contemporizar, escudndose en la legitimidad de origen del gobierno o en la necesidad de no perjudicar la gobernabilidad. Tanto a los que lo hagan explcito, como los que lo asuman en un modo vergonzante, mientras cacarean un discurso opositor.

En lo que respecta a la izquierda, poco cambiar en las elecciones generales, ms all de cierta concentracin de votos en la nica propuesta que qued en pie, el FIT (salvo en CABA, con Luis Zamora), siempre dentro de un porcentaje modesto y sin rebasar la cota de un pequeo bloque de diputados.

Nadie puede conformarse con esa presencia que, aunque mayor que la existente hace una dcada, no deja de ser testimonial. Eso no implica subestimar el poder de las denuncias de los manejos del gran capital y de los atropellos de distinta ndole que hacen los diputados del FIT, pero se necesita mucho ms. Hay que sealar tambin que en el discurso de esos representantes escasean tanto las crticas al sistema capitalista en cuanto basado de modo ineludible en la explotacin, la alienacin y la depredacin; como el esbozo de una sociedad futura sin explotadores ni explotados.

Deberamos proponernos que 2017 sea el ltimo ao en que ni siquiera se intente una convergencia de la izquierda plural, de vocacin sustancialmente democrtica, procedencia de diversas tradiciones y no anclada a ninguna ortodoxia.Convergencia en lo social, en lo cultural, y tambin en lo especficamente poltico, que abarca de modo inexcusable lo electoral.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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