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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2017

SGAE, ltimos das de un imperio

Jos Durn Rodrguez
El Salto

La sucesin de procesos judiciales y la creacin de alternativas como EKKI en el Pas Vasco aceleran el final del modelo de gestin de los derechos de autor, monopolizado por la SGAE durante dcadas.


La escena no pudo resultar ms premonitoria. Era una noche de junio de 2005 en Madrid. Presidiendo la mesa, en la sala Valle-Incln del Palacio de Longoria, sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), se encontraba Eduardo Teddy Bautista, lder mximo del Consejo de Direccin de la entidad desde 1995. A su derecha, el expresidente del gobierno Felipe Gonzlez, siempre cordial con el otrora cantante de Los Canarios. Frente a ambos, Jos Dirceu, entonces ministro y hombre fuerte del presidente de Brasil Lula da Silva. Entre los invitados a la cena organizada por la SGAE para agasajar al poltico brasileo, sin reparar en gastos, figuraba una selecta representacin de periodistas, empresarios y autores.

En el saln tambin cenaba Pedro Farr, un joven directivo que un ao antes haba ascendido al cargo de responsable de relaciones institucionales de la casa. Todo iba a pedir de boca hasta que el squito que acompaaba a Dirceu empez a dar evidentes sntomas de preocupacin. Continuas conversaciones telefnicas, abandono de la mesa, idas y venidas.

No era para menos. Al da siguiente se publicara en Brasil la entrevista que destap el escndalo Mensalo, un sistema de mordidas y sobornos parlamentarios para favorecer al partido de Lula, el de los Trabajadores. En 2012, el homenajeado aquella noche por la SGAE fue condenado a siete aos de prisin por su implicacin en esa red. Posteriormente tambin fue detenido en la operacin Lava Jato y acusado de liderar la trama de sobornos y lavado de dinero en Petrobras, la petrolera estatal de Brasil.

Con el tiempo, sus anfitriones tambin han probado el banquillo. Farr fue condenado en 2014 por apropiacin indebida y fraude documental, tras haber gastado 37.000 euros en prostitutas y cocana, con cargo a la SGAE.

Y Teddy, principal dirigente de la entidad durante tres lustros, recibi el 4 de septiembre la imputacin por pertenencia a asociacin ilcita, falsedad en documento mercantil, administracin desleal y apropiacin indebida en lo que se conoce como pieza principal del caso SGAE, abierto desde el 1 de julio de 2011, cuando, en el curso de la operacin Saga, la Guardia Civil registr el Palacio de Longoria y detuvo a nueve personas, entre ellas Bautista, por el presunto desvo de fondos a empresas privadas pertenecientes la junta directiva, entre otras acusaciones. La Fiscala Anticorrupcin pide siete aos de crcel para Teddy, y 12 y medio para Jos Luis Rodrguez Neri, exdirector de la Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE), la filial digital de SGAE.

Con el juicio, cuando se celebre, debera cerrarse definitivamente una de las etapas ms convulsas de una entidad convertida en una suerte de ministerio de cultura a la sombra, un poderoso grupo de presin al servicio de intereses muy determinados y una mquina de recaudacin con el rumbo perdido tres presidentes se han sentado en el silln de Bautista desde su defenestracin, las cuentas inexplicables y una orientacin muy alejada de quienes son su soporte bsico, los autores cuyos derechos gestionan.

PERDER EL CONTROL

Pocas creadoras de canciones han reflexionado tanto sobre la propiedad intelectual y los derechos de autor como lo ha hecho Ainara LeGardon en las ltimas dos dcadas. Durante los aos 90, a medida que iba perdiendo el control sobre mis propias decisiones artsticas, me fui dando cuenta de que los mecanismos que mueven la industria musical pueden llegar a ser muy crueles con los autores y artistas, explica a El Salto.

Por entonces cantaba al frente de Onion, grupo de rock que en 1997 coloc una de sus canciones en la banda sonora de Abre los ojos, la pelcula dirigida por Alejandro Amenbar. Una experiencia que result muy negativa, la gota que colm el vaso para LeGardon: Pregunt qu deba firmar y autorizar, y me dijeron que no me preocupara por nada, que ya se arreglaban entre la productora audiovisual y la discogrfica. Ese es el mayor problema de los msicos: nos indican dnde firmar, o nos ocultan dnde deberamos hacerlo, y por desconocimiento acabamos aceptando acuerdos de cuyas consecuencias no somos conscientes.

A partir de ah decidi formarse en propiedad intelectual y compartir lo que iba aprendiendo, firmando algunos trabajos de corte acadmico. Tambin desde entonces su obra musical ha visto la luz en la orilla de la autoedicin, con cinco discos publicados desde 2003 y un sexto en camino. En la actualidad, imparte talleres sobre autogestin cultural y junto a David Garca Aristegui ha publicado este ao SGAE: El monopolio en decadencia (consonni), una revisin crtica del devenir de la entidad.

Como autora asociada a la SGAE desde 1995 una decisin no muy meditada, reconoce, pero comn entre quienes empiezan: No contaba con la informacin suficiente ni con la madurez necesaria para cuestionarme si aquella era la nica posibilidad para alguien que empieza a tocar en salas y festivales, y a sonar en radios. Estaba a punto de firmar mi primer contrato discogrfico y alguien me dijo que para poder cobrar mis derechos deba asociarme a SGAE, y lo hice, LeGardon vive en primera persona algunas de las prcticas que han caracterizado, para mal, la manera de operar de la entidad.

Me encantara dejar fuera de la gestin de la entidad ciertas obras y no puedo hacerlo resume, me encantara que no cobraran en mi nombre en ciertas ocasiones, y algo que puede parecer tan sencillo a veces resulta imposible. Tambin, aade, le gustara conocer cunto pagan por el uso de su msica plataformas como YouTube, pero resulta que el acuerdo con SGAE es confidencial y los autores no tenemos derecho a conocer estos datos.

Como socia, LeGardon ha cobrado derechos de autor, pero desconoce si le ha sido abonado todo lo que le correspondera por este concepto o no. Ese es uno de los conflictos apunta, la falta de transparencia y lo complicado de entender cmo se efectan tanto la recaudacin como los repartos. Como ejemplo, seala que ella nunca ha recibido nada por derechos de autor provenientes de YouTube no royalties por ventas o streams, que se ingresan a travs de los agregadores digitales, siendo SGAE la nica va que tiene para cobrarlos.

Pese a sus discrepancias, LeGardon prefiere luchar por un cambio desde dentro y seguir ejerciendo su derecho al voto en una entidad muy poco abierta a la participacin democrtica: solo el 18% de sus asociados disfruta de tal derecho. Y un porcentaje mucho menor lo ejerce en las asambleas.

EL PENDIENTE Y LA RUEDA

Junto a la opacidad, LeGardon sita como los errores ms gravesde SGAE el abuso de su posicin de monopolio, no escuchar la voluntad de los autores y servir a los intereses de los editores, la E del nombre de la entidad, a quienes los msicos ceden los derechos de reproduccin, distribucin y comunicacin pblica de su obra.

El abogado David Bravo coincide con ella y aade a su enumeracin un sistema de voto que solo permite que los que ms ganan puedan elegir a sus representantes y ofrecerse como tales para ser votados, mantener una postura conservadora con cualquier idea que contradiga su visin clsica de la propiedad intelectual, no permitir en su repertorio la gestin de obras copyleft, y la existencia de una enorme bolsa de dinero recaudado sin socios identificados a quienes repartir.

Esto ltimo, el llamado pendiente de identificar, es uno de los asuntos ms controvertidos de la gestin de la entidad. La SGAE acumula importantes cantidades de dinero recaudado que no puede repartir porque no conoce a sus legtimos propietarios errores en la identificacin de la obra, por ejemplo, o porque son autores no asociados. Si en cinco aos no se han subsanado esas deficiencias o siguen sin ser socios, el pendiente prescribe.

El destino de esas cantidades, que los autores ya no pueden reclamar y que, por ejemplo, en 2015 ascendi a 17,5 millones de euros, es mltiple. Durante los ltimos aos de gobierno de Teddy, se emple principalmente en la Red Arteria, un proyecto inmobiliario que supuso la compra por la SGAE de varios teatros y edificios por un valor superior a 250 millones de euros. De uno de ellos, la Torre Berklee en el Complejo Cultural ARTeria Valencia, no lleg a colocarse la primera piedra. Rafa Tena, compositor y socio de la SGAE, es uno de los demandantes en uno de los juicios pendientes que tiene la entidad, en este caso por el reparto extraordinario de estas cantidades sin identificar que durante algn tiempo se realiz entre determinados socios.

El otro gran escndalo que ha sacudido los cimientos de la SGAE en los ltimos meses ha sido la llamada Rueda. El 20 de junio, agentes de la Polica Nacional detuvieron a 18 personas en el Palacio de Longoria, acusadas de pertenencia a organizacin criminal. El juez Ismael Moreno cifra en 100 millones de euros el fraude que habra cometido esta trama que salpica a trabajadores de la SGAE y a varias cadenas de televisin.

La operativa de la Rueda, en esencia, consiste en el registro en SGAE, como si fueran obras nuevas, de temas musicales de carcter sinfnico, ligeramente modificados. Su emisin televisiva durante el horario de madrugada genera cuantiosos derechos de autor pese a su nula audiencia. Las nuevas canciones se registraban a nombre de personas del entorno de los miembros de la SGAE y de las televisiones implicadas en la trama.

SGAE CONTRA TODOS, TODOS CONTRA EL CANON

Pedro Farr, de momento el nico alto cargo de la SGAE condenado, entr en la crcel en la primavera de 2016. Un ao despus, Ediciones Pennsula ha llevado a libreras Cazado, una especie de memorias en las que cuenta su versin, reconoce su culpa y aporta detalles del da a da de una entidad sin nimo de lucro que lleg a recaudar 500 millones de euros al ao.

Para l, los tres grandes errores de la SGAE han sido no haber sembrado alianzas con los medios de comunicacin que dulcificaran la imagen de la entidad; dedicarse a la represin por va policial y judicial; y entrar en el negocio inmobiliario con la citada compra de edificios. Farr inici su trabajo en la SGAE en 2002 como director de la Oficina de Defensa de la Propiedad intelectual, y fue responsable de la dursima campaa publicitaria y penal lanzada contra la llamada piratera. Que la detencin de personas por copiar discos abriese el telediario o que cantantes multimillonarios festejasen pblicamente el ingreso en prisin de manteros fueron algunos logros de la campaa, que situ a la SGAE en la agenda de los medios de comunicacin.

Quiz el conflicto ms relevante fue el que la SGAE mantuvo con Traxtore, un pequeo negocio de informtica, que, tras un largo litigio judicial, terminara con la modificacin del llamado canon, la compensacin recaudada por las entidades de gestin de derechos por la supuesta prdida ocasionada por la copia privada.

Traxtore lleg hasta la justicia europea, que en 2010 determin que el canon se aplicaba de manera indiscriminada en Espaa y que contravena la normativa europea en materia de derechos de autor. El canon digital fue uno de los caballos de batalla ms duros de la SGAE, ya que le supona una importantsima va de ingresos, y suscit una oposicin enconada: la campaa Todos contra el canon entreg en 2008 al Gobierno ms de dos millones de firmas por su derogacin.

Finalmente, en noviembre de 2016 el Tribunal Supremo declar ilegal el canon, siguiendo la directriz del Tribunal de Justicia de la Unin Europea. Sin embargo, el Gobierno aprob el 4 de julio el decreto ley que regula la compensacin equitativa por copia privada, que a todas luces supone el regreso al modelo del canon, con una tarifa sobre telfonos mviles, discos duros, ordenadores y cualquier soporte para el almacenamiento de datos digitales.

BROTES DE ESPERANZA

Aunque el consejo de Ministros dio luz verde el 22 de septiembre a la tramitacin urgente de un anteproyecto de ley, trasposicin de una directiva europea, que obligar a las entidades de gestin de derechos a auditar anualmente sus cuentas y a publicar un informe de transparencia, LeGardon considera que desde los sucesivos gobiernos se ha mirado hacia otro lado en lo tocante a la SGAE.

Ella recuerda que, por la Ley de Propiedad Intelectual, corresponden al Ministerio de Cultura las funciones de inspeccin, vigilancia y control, incluido el ejercicio de la potestad sancionadora, sobre estas entidades. Bravo, por su parte, puntualiza que para que el Estado realice dicha fiscalizacin es necesario que antes el poder legislativo le ample sus facultades para que lo haga, lo que parece que de momento no despierta mucho inters en el Congreso.

De cara al futuro, la cantante se muestra esperanzada y celebra la creacin de la Euskal Kulturgileen Kidegoa (EKKI), la agencia vasca de la propiedad intelectual, en lo que supone una brecha en el monopolio instaurado por la SGAE y una posibilidad de gestin de los derechos de autor con otros fundamentos.

El 21 de octubre de 2014 se public en el Boletn Oficial del Pas Vasco la resolucin que autoriza a EKKI a actuar como entidad de gestin de derechos. Nuestra obsesin explica a El Salto Igor Estankona, su secretario es construir la entidad de gestin que desearamos para nosotros mismos, ya que quienes fundamos EKKI somos autoras y autores, no profesionales de la suplantacin.

En esta entidad, asegura, plantean el cobro por uso efectivo, y toda persona o entidad socia tiene un nico voto en su asamblea general.

Son las y los titulares de derechos quienes nos dicen qu cobrar, cundo cobrar, dnde cobrar e incluso establecen si quieren cobrar o prefieren la va libre de derechos, afirma Estankona, quien aade que gestin de derechos de autor es lo que toca comenzar ahora. Es ms importante que nunca que las que crean cultura sean las que gestionen, con la gran responsabilidad que ello comporta, sus frutos sociales.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/instituciones-culturales/sgae-ultimos-dias-de-un-imperio



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