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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2017

Entrevista a Martn Alonso sobre El catalanismo, del xito al xtasis. III. Impostura, impunidad y desistimiento
La psicologa victimista es un complejo con varias aristas pero en trminos polticos se resume en la frmula ganar o ganar'

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Martn Alonso, profesor de Instituto jubilado, es doctor en Ciencias Polticas y autor de Universales del odio. Creencias, emociones y violencia; No tenemos sueos baratos. Una historia cultural y El catalanismo, del xito al xtasis (3 volmenes). Nos centramos en este tercer volumen, "Imposturas, impunidad y desistimiento", que ha publicado El Viejo Topo en 2017.

***

Nos habamos quedado aqu [1], en este punto del primer captulo del libro. De qu hablas cuando hablas de la psicologa emocional del pujolismo? Qu psicologa es esa? Cmo se ha ido construyendo?

Bsicamente es el victimismo, bien tratado en el libro de Vlez-Pelligrini. La psicologa victimista es un complejo con varias aristas pero en trminos polticos se resume en la frmula "ganar o ganar". Porque si consigo lo que pretendo es por mis mritos (soy el mejor, soy superior: la eleccin tnica) y si no lo consigo es por culpa de los dems (me quieren mal, me tienen envidia, me roban, no me dejan: el agravio constante). Dicho en caricatura. Con algo ms de detenimiento, es lo que Maurice Tugwell llam transferencia de culpa (guilt transfert) y consiste en desviar la atencin del actor responsable de un acto negativo al adversario. Pujol fue un prestidigitador avezado y transform los delitos propios de apropiacin indebida y falsedad en documento mercantil en una jugada indigna del gobierno central. Esta estrategia retrica ha sido pulcramente definida por Snchez Ferlosio (Ensayos 2), y vale la pena evocar sus palabras dada la importancia que ocupa en el arsenal dialctico de Pujol: "No hay nadie ticamente ms abyecto que el que induce su propia bondad o la de sus acciones de la maldad de sus vctimas o enemigos, ni nadie ms bellaco que el que declara malo a aquel de cuyo dao necesita o desea desentenderse".

No las recordaba. Son muy oportunas.

Es muy importante tambin el componente narcisista, como seal Freud, que instrumentaliza los rasgos ms egostas (etnicismo) de la dinmica grupal. Por decirlo en caricatura. Se puede construir enseguida, cuando uno se encuentra en una posicin comprometida. As funciona el mecanismo del chivo expiatorio. Recuerdo una frase de Tasio Erkizia cuando Francia dej de ser santuario de ETA, en los ltimos aos el estado francs se ha convertido en el enemigo secular del pueblo vasco. Lo tenemos en tu tercera pregunta sobre la "eterna incomprensin". Hay un fondo de armario de estereotipos que en determinadas ocasiones un lder carismtico regurgita para cocinar con ellos un sucedneo ideolgico, una ideologa informal; se les puede considerar como programas por defecto porque estn hechos con piezas muy elementales, bsicamente emociones de bajo coste, como el odio y el miedo. Creo que los xitos de Trump, Farage, Orbn, Kazynski, Erdogan ilustran bastante estos supuestos. Lo que tienen en comn es la lgica adversarial: corresponde al enemigo la carga de la prueba, de ah la importancia de montar un buen enemigo. Hace falta recordar el ttulo del simposio que inauguraba el Tricentenario (otro intento avieso de construir la eternidad de la hostilidad)?

No hace falta pero lo recuerdo: "Espaa contra Catalunya (1714-2014)". Por cierto, ya que estamos en esto, por qu un intelectual prestigioso como Josep Fontana inaugura un "congreso" de estas caractersticas? Qu explicacin le das?

Lo he dicho antes, mentes ilustres sucumben a la meteorologa tribal (las de quienes no llegamos a eso tambin, por descontado). Es un aspecto importante, que no remite solo a la corruptio optimi citada sino a un hecho difcilmente aceptado porque nos gusta unificar la personalidad en el marco de un rasgo dominante: la heterogeneidad de la inteligencia. Como nadie es perfecto, nadie es inteligente en todas las cuadrculas de la vida; personas brillantes en su disciplina pueden ser torpes a la hora de entrever las maniobras de alguien en una organizacin o creerse alguna variante del timo de la estampita o ser incapaces de desmontar un enchufe. Y personas mates tambin. En los asuntos donde cuenta mucho el contexto hay una enorme presin hacia la conformidad. Fontana y otros miembros de prestigio de la academia -hay que citar por lo menos al organizador y exsocialista (la condicin de ex genera su propia lgica situacional de hiperadaptacin, los grandes saltos han tenido a socialistas en la proa: Mascarell artfice del apoyo de ilustres socialistas en la apoteosis de Mas en 2012, Sobrequs armando el simposio, Ignasi Elena al frente del Pacto Nacional hoy han cumplido el papel de avalistas de los tpicos puestos en circulacin sin el contraste requerido)-.

La conformidad hace que estos exponentes de la lite intelectual acepten el men de plato nico del estereotipo popular: Espaa contra Catalua. (El esquema funciona igual en sentido contrario, porque es un epifenmeno de la gramtica identitaria). Y ah tenemos al Fontana autor de exquisitos, sofisticados y voluminosos trabajos desgranando los ms burdos tpicos. Y aqu hay que ser cuidadoso con el poder de la lgica situacional eso habra hecho probablemente quien escribe de haberse encontrado en las mismas circunstancias-. Por ello es tan crucial poner remedio antes de que las circunstancias sean tan potentes, como cuando uno pasa la lnea crtica en la ingesta de alcohol. Fontana y otros historiadores asumieron la tarea de dar lustre al estereotipo, con una operacin requetemanida de la retrica nacionalista que usa la historia como excipiente o pretexto y que consiste en invertir la funcin de las operaciones mentales, imaginando el pasado y recordando el futuro (segn argument el historiador L. Namier) en vez de proceder al revs, como corresponde. Los nacionalistas serbios (muchos desembarcados del comunismo y otros con un pie en l) justificaron la llamada a rebato de 1989 recordando la batalla de 1389. Como haban hecho los asesinos del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, el mismo 28 de junio de aquella otra imaginada, desencadenando la primera Guerra Mundial.

As que el simposio tuvo que imaginar 1714 a partir de 2014 (la cosecha de anacronismos es por ello inabarcable) y recordar 2114? como el ectoplasma de esa taca mgica que sobrevuela el procs. Por eso el discurso procesista insiste en la idea de recuperacin, de que nos dejen volver a ser lo que fuimos (tendra que decir lo que ahora imaginamos que fuimos). Aqu se juntan la retrica adversarial con la inversin cronolgica de la causalidad: hacemos decir a los antepasados lo que fingimos escuchar de ellos (ventriloquia inversa). Puedo aadir un ejemplo en boca del peneuvista y luego profeta del MLNA Telsforo Monzn: "Para nosotros Zumalacrregui en la primera guerra carlista, Santa Cruz, en la segunda guerra carlista, Jos Antonio de Aguirre en el ao 36 luchando contra el fascismo internacional y ETA, lo digo claramente, son una misma guerra. Guerra cuyo origen est en que nos robaron la soberana de nuestro pueblo". El cansancio del tpico. Puigdemont no ha podido no hacer referencia a la nacin milenaria en su presentacin coreografiada del anuncio del referndum de octubre. Frente a las espesas nieblas de la literatura historizante lo que llamo parahistoriografa- hay que preferir el anlisis emprico y formularse esas preguntas que ya son tpicas: "Cundo y por qu se torci/jodi lo nuestro". La respuesta es tambin indicativa: Para los esencialistas lo nuestro se jodi al da siguiente de nacer, cuando unos brbaros nos arrebataron la edad de oro y nos arrojaron a las tinieblas de la esclavitud ontolgica (el motivo del destino robado).

Vistos desde hoy, explicado de forma breve, qu es lo que se pact esencialmente en el llamado Pacte del Majestic?

Esto es fcil recuperarlo en las hemerotecas. Aznar consigui el apoyo de Pujol para sustentar su insuficiente mayora (como haba hecho antes el PSOE, y acaba de hacer Rajoy con el PNV por un lado Concierto-Cupo- y con PDeCAt, por otro: decreto de la estiba) a cambio de financiacin, traspaso de competencias y dos elementos muy caractersticos del estilo Pujol: la intangibilidad de la poltica lingstica y la cabeza de Vidal-Quadras. La psicologa mencionada antes no le permita a Pujol presumir de los logros porque se quedaba sin bazas para la lgica adversarial, de modo que la presentacin pblica puso un bemol para no agotar la alfaguara de los  agravios. Por cierto, cmo sintonizamos datos como este acuerdo con el estribillo de la incomprensin secular de una pregunta anterior? Y aprovechando la solemnidad de los nombres para la disputa sobre la antigedad de los odios y el dato de la muerte fulminante del Banco Popular, una invitacin a buscar al padrino que le bautiz como Banco Popular Espaol, la adscripcin ideolgico-religiosa de fundadores o directivos o las hazaas de algunos de sus vstagos.

Eso, cmo sintonizamos datos como los sealados con la incomprensin secular? Cuento, puro cuento, coartada falsaria ideolgica?

Claramente no resisten ni el primer asalto de un anlisis cabal. Solo se puede explicar invocando la dependencia de la razn respecto a motivaciones no racionales. Pero como escribi Kolakowski, a nadie le faltarn razones para demostrar aquello en lo que est decidido a creer (o a negar, como en el caso del cambio climtico).

En lo que llamamos pujolismo, en el nacionalismo cataln, abiertamente secesionista o no, hay etnicismo, supremacismo tnico?

Los nacionalismos tienen una pigmentacin variable y regulable. Hay diferentes expresiones de un mismo nacionalismo as como una susceptibilidad al cambio de cada una de ellas entre esos polos ideales que llamamos nacionalismo tnico y cvico. Pero son ideales; en la realidad hay un continuo y en la realidad los ingredientes doctrinales cambian y pueden activarse, inhibirse o desaparecer determinados rasgos. Pensemos en la curva de nacionalismos como quebequs, el bretn, el canario o el vasco tras la travesa en la oposicin a la salida de Ibarretxe. El etnicismo y el supremacismo son dimensiones siempre latentes en los nacionalismos y van asociados. En realidad todos los nacionalismos en su fase activada descansan sobre tres premisas: somos diferentes, somos mejores/superiores, tenemos derechos asimtricos. La primera puede expresarse como etnicismo, darwinismo social o formulaciones anlogas. La segunda remite al supremacismo que es una variante de la eleccin tnica. La querencia a traducir estas premisas en clave gentica es tambin un clsico; el conteo genealgico de los apellidos es un ejemplo del lado vasco y en el cataln bastan dos ejemplos de un mismo partido (que lleva la palabra izquierda en su tarjeta de visita!) de Heribert Barrera a la tesis de la distribucin diferencial de genes catalanes de Oriol Junqueras. Recordamos igualmente el empeo de Antonio Vallejo Njera, jefe de los Servicios Psiquitricos del Ejrcito de Franco, de aislar el "gen rojo" de la inferioridad, desviando aqu ligeramente el referente del soporte gentico.

Pero en el caso de Vallejo Njera hablamos de inferioridad ideolgica, de sealar locura a los oponentes polticos, con lo que puede justificarse su exterminio o cuanto menos agresiones y muertes. Cuando hablas con mucho secesionistas te encuentras con lemas como este: "Yo no escog ser cataln; tuve esa suerte" (lo llevaba un sindicalista amigo no hace mucho en una concentracin sobre Venezuela).

Hay ciertamente una diferencia pero ambas estrategias discursivas se sitan a lo largo de un continuo y la posicin puede desplazarse en funcin de los vientos de la lgica situacional, por un lado. Por otro, todas las estrategias identitarias tienen este elemento paradjico: se reclaman de realidades eternas pero son superlativamente oportunistas. Volviendo a lo de recordar e imaginar. No es que estemos contra Espaa porque es nuestro enemigo secular sino que si estamos contra Espaa tiene que ser nuestro enemigo secular. Como ha escrito el especialista en los Balcanes Misha Glenny, el enemigo de hoy es siempre eterno. Y el de maana enseguida adquirir esa ptina aunque sea enemigo del de ayer y del de pasado maana. Pensemos en los discursos franceses durante los aos de la derrota ante Prusia a finales del XIX. Y de nuevo en algunos discursos francs y alemanes en vsperas de la Primera Guerra Mundial. O en los de Trump y colegas de hoy y sus antecedentes reaganianos con relacin al "imperio del mal". Y as ad nauseam. El eslogan que citas es una versin hipocalrica del men de la eleccin tnica. Ahondamos? La tierra y la sangre catalana tienen propiedades distintivas, corresponden a una ontologa de orden superior; por eso es una suerte que el destino nos hiciera nacer all. El fatalismo asimtrico. Como si fuera algo distinto de haber nacido un martes de un mes con r en fase de cuarto menguante O exagero?

(Y un parntesis sobre los cambios oportunistas de evaluacin: recordamos que en vsperas del 9N este tena para sus convocantes todos los merecimientos incluida la excelencia () de la pregunta, pero ahora que se convoca el referndum del 1 de octubre no duelen prendas en admitir que hubo ms de arena que de cal en la cocina de aquella iniciativa suprema, incluida la frmula oportunistamente alambicada de la pregunta).

Tomemos un descanso.

De acuerdo.

Nota:

1) Primera parte de esta conversacin: "El dad (derecho a decidir) es un producto de marketing. Si me permites una nota de humor, es una marca de gaseosa" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=232251


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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