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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2017

Abya Yala, de la resistencia a la decolonizacin

Ollantay Itzamn
Rebelin


Por qu muchas de nuestras abuelas, durante la primera Colonia, al saberse embarazadas, prefirieron abortar a sus criaturas, como un acto de resistencia? Por qu muchas estatuas de la Virgen Mara o de los santos, esculpidos por artistas indgenas, llevaban escondido en sus adentros nuestras wakas (estatuillas de deidades nativos)?... son preguntas que externalizan las resistencias creativas y fecundas emprendidas por nuestros [email protected] desde hace varios siglos.

[email protected] no asumieron la resistencia como la capacidad de aguante premiada como una virtud sublime de un buen cristiano. La resistencia no fue un acto folclrico reducido a los selfies de cada 12 de octubre. Para [email protected], la resistencia fue una virtud cotidiana existencial. Era un estilo de vida que le quitaba el sueo al opresor

Y, para [email protected], herederos de las y los sobrevivientes al holocausto indgena en Abya Yala, cules son los retos y desafos que nos deja esta resistencia de ms de cinco siglos?.

Resistencia econmica. Necesitamos transitar de la resistencia discursiva (en las oficiales fechas permitidas) a la resistencia econmica. El Dios Mercado, y sus ministros (los ricos), se mantienen gracias a lo que Ud. y yo consumimos irreflexivamente y pagamos por ello.

Dejemos de consumir progresivamente sus productos, de creer en su mentirosa publicidad comercial, y la carga sobre nuestras espaladas sern cada vez ms ligeras, y nuestros caminos de liberacin menos empinados.

Ellos son ricos y poderosos porque [email protected] centavo a centavo le damos el poco dinero que tenemos a cambio de sus productos en los mercados. Y, la gran mayora de esos productos (alimenticios, farmacuticos, estticos, etc.) estn hechos para perpetuarnos como enfermos y dependientes del rico y de sus productos.

Podemos y debemos producir y consumir lo nuestro. Prevenir las enfermedades con la medicina ancestral. Urge re encantarnos con la Madre Tierra y volver a las plantas, sin excluir los aportes positivos de la ciencia mdica moderna.

Resistencia religiosa/espiritual. La mayor desgracia que el invasor/colonizador sembr en los ncleos culturales de nuestros pueblos es la idea del Dios obediente y manso hasta la cruz. Y, en consecuencia, el indgena bautizado, para ser aceptado como buen cristiano ha de practicar la obediencia y la mansedumbre hasta la muerte. Por ello muchos indgenas cristianos, cuanto ms aplastados por el rico, se sienten ms bendecidos por Dios.

Los blancos vinieron con su Biblia y su Dios, y con esas dos herramientas nos extirparon nuestra alma, el alma de nuestros pueblos. Y desde entonces, subsistimos mirando al lejano cielo, agradecidos por nuestras desgracias terrenales.

Y ellos, sin Dios y sin Biblia, se banquetean el presente y el futuro nuestro y el de nuestros retoos.

As, no podemos, ni debemos de seguir. Es un imperativo existencial que las espiritualidades indgenas abandonen la comodidad del espiritualismo apoltico y se comprometan a caminar por los caminos de liberacin con nuestros pueblos. Espiritualidad indgena que se abstrae de las luchas sociopolticas es un espiritualismo teraputico, o un negocio de subsistencia. Urge decolonizar las espiritualidades indgenas.

Resistencia cultural. Aprendimos e idealizamos los vicios del colonizador como sublimes virtudes. Mediante su moral y su esttica nos inculcaron lo que era bueno y bonito, y resultamos siendo nosotros los impresentables y malos. Desde entonces, nos esforzamos (competimos entre nosotros) para ser buenos y bonitos como ellos. Nos esforzamos por hablar, consumir, vestir, valorar, sentir, explotar/destruir como ellos.

Es importante estudiar las disciplinas del conocimiento occidental. Pero, es perverso tener los ttulos o conocimientos occidentales para alardear supremaca cultural sobre los nuestros, despreciar los destellos de las ciencias y tecnologas nuestras. El racismo intelectual es lo ms vulgar entre las y los indgenas.

La cultura de la resistencia activa y creativa nos debe liberar del machismo que nos habita, del desprecio cotidiano a los nuestros (racismo), del mercantilismo deseado, y del especismo que nos inyecta la falsa conciencia de ser los humanos los nicos sujetos con derechos en el planeta, en detrimento de los otros seres.

Necesitamos resignificar nuestras categoras culturales propias e interculturales para sospechar y desvirtuar las hegemonas simblicas y materiales aprehendidas.

Resistencia poltica. Necesitamos transitar de las resistencias folclricas culturalistas, hacia las resistencias para la construccin/disputa del poder poltico hegemnico. Transitar de la defensa y el ejercicio de los derechos culturales hacia el ejercicio de los derechos de la autodeterminacin poltica.

No podemos decir que somos pueblos en resistencia y sentirnos cmodos con los estados naciones criollos que nos despojaron/despojan en nuestros territorios. Esos estados no son nuestros.

La resistencia poltica implica abandonar los smbolos patrios criollos asumidos como nuestros, y comenzar a resignificar nuevos smbolos polticos que nos represente a [email protected]

Dejar de sentirnos cmodos y orgullosos de los gentilicios nacionales que nos impusieron los criollos. Implica platear y emprender procesos emancipatorios para la construccin de estados plurinacionales, incluso rompiendo las fronteras de los actuales estados nacionales. Implica construir nuestros propios instrumentos polticos para disputarles el poder electoralmente, y acelerar los cambios estructurales desde los espacios de poder.

Resistencia social. Asumimos que el individuo debe primar sobre la comunidad. Y, en consecuencia, nos encaminamos a la competencia individualista con los nuestros y con los otros, sacrificando la cooperacin y los cdigos comunitarios que preservaron la vida por miles de aos.

Nos legaron la ilusin por los ttulos acadmicos (cual si fueran ttulos feudales). Y, competimos entre nosotros por alcanzar dichos ttulos, credos que per se la obtencin de dichos papiros nos ascendern socialmente, o nos garantizarn pleno empleo. Y, en base a esos papiros valoramos a los nuestros.

Necesitamos reinventar/fortalecer la comunidad. Transitar de la competencia hacia la cooperacin. Sospechar de los fetiches sociales criollos, e imaginar un mundo donde la comunidad csmica sea el centro y el fin de nuestra existencia, y as, estaremos superando el antropocentrismo construido sobre el monotesmo.

Estas resistencias, en ningn momento implica abandonar todas las bondades del conocimiento y las tecnologas modernas. Podemos y debemos utilizar todo ello, pero sin caer en la patolgica obsesin del consumismo espectacular.

En otros trminos, el reto del camino de la resistencia en los diferentes flancos implica tambin un camino gradual y honesto hacia adentro en cada uno de [email protected] Porque el colonizador nos habita, y lo amamos en alguna medida.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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