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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2017

Evo Morales y la legitimidad democrtica

CELAG


La repostulacin de Evo Morales se sigue discutiendo en Bolivia. Recientemente, asamblestas del Movimiento al Socialismo (MAS) y dos asamblestas de Unidad Demcrata partido opositor al gobierno , presentaron ante la Corte Suprema de Justicia una Accin Abstracta de Inconstitucionalidad, en busca de compatibilizar la normativa boliviana con la internacional, especficamente con el Convenio Interamericano de Derechos Humanos (CIDH). La accin presentada pretende la declaracin de inconstitucionalidad de los artculos 52 numeral III, 64 inciso d), 65 inciso b), 72 inciso b) de la Ley Electoral 026 y la inaplicabilidad de los artculos 156, 168, 285 numeral III y 288 de la Constitucin Poltica del Estado porque estaran en contraposicin a los derechos polticos que establece la Convencin Interamericana de Derechos Humanos.

El CIDH, en su artculo 23, establece que los Derechos Polticos de los ciudadanos son elegir y ser elegidos en igualdad de condiciones; la limitacin de estos derechos debe basarse exclusivamente en razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instruccin, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal y, adems, establece que se deben garantizar las elecciones peridicas que aseguren la libre expresin de la voluntad de los electores. Los asamblestas que presentaron la accin consideran que el artculo 23 del CIDH, al no especificar el nmero de mandatos como un lmite al derecho de elegir o ser elegido, ampla los derechos polticos de elegir y ser elegido.

As pues, en aplicacin del artculo 256 numeral I de la Constitucin Boliviana que instruye que la normativa internacional debe ser preferente en caso de declarar derechos ms favorables, el CIDH debe primar ante la normativa boliviana, porque de esa forma se garantizar la libre expresin de la voluntad de los electores. De ser procedente la accin, presentada por los asamblestas, sern inaplicables los artculos de la Constitucin que limitan el nmero de mandatos. Tambin se declarar la inconstitucionalidad parcial de la Ley Electoral 026 y el derecho poltico de ser repostulado no slo alcanzar al poder ejecutivo, sino tambin a los prefectos, asamblestas, alcaldes y concejales.

Sin embargo, la oposicin no ha dado tregua desde la presentacin de la accin. Considera que el fin de esta accin es meramente una estrategia que slo favorecer a Morales y que su nico objetivo es su permanencia en el gobierno. Las crticas se fundamentan en la concepcin de alternancia como sinnimo de democracia; adems, acusan a la bancada del MAS de desconocer el resultado del referendo realizado en febrero de 2016, en el que el 51% de los votantes dijo No a la posibilidad de modificar el artculo 168 de la Constitucin Poltica, para que los cargos de presidente y vicepresidente pudiesen ser repostulados dos veces de manera continua.

Pero la compatibilidad jurdica con el CIDH no es el nico factor que avala la posibilidad de Morales y Linera de presentarse como frmula del MAS para las prximas elecciones, sino tambin la consolidacin durante su gobierno de cambios estructurales econmicos y simblicos que sugieren amplios avances democrticos en el pas. Dichos cambios van ms all de la alternancia en el poder y son visibles en el empoderamiento de una serie de grupos poblacionales previamente excluidos, hoy en procesos de reconocimiento simblico de subjetividades que nunca antes del proceso boliviano fueron visibilizadas. El resultado fue el cambio en la representacin donde obreros, campesinos y, en especial, indgenas fueron ocupando espacios de poder, en los que progresivamente se comenzaron a entender como parte de un Estado Plurinacional, con amplias capacidades en los procesos de toma de decisiones y de movilidad social[1].

La ocupacin institucional, simblica y poltica de las bases sociales, que Garca Linera (2009) define como indgenas y plebeyas, supuso su trnsito a ser parte de dinmicas de movilidad social, que no solo fueron producto de un proceso poltico, sino tambin de un vuelco en la poltica econmica. La democratizacin y nacionalizacin de las riquezas naturales cambi el tutelaje semicolonial que mantena Estados Unidos hasta el 2005 cuando el gas y el petrleo boliviano eran extrados por las transnacionales obteniendo 80% de ganancias para las empresas y 20% para el Estado. Con la nacionalizacin, el 80% se orient a la construccin de un Estado de Bienestar, con el objetivo de justicia social, y el 20% restante qued en manos de transnacionales. Este ejercicio se consolid, adems, con una plena reduccin de la dependencia del dlar y un saneamiento de la economa de prcticas estructurales y arraigadas histricamente que hacan ms dependiente al pas, como seala Lujano (2017)[2]; la poltica fiscal se dirigi a primar las relaciones en la moneda nacional, y desincentivar va impuestos las transacciones en dlares estadounidenses.

La puesta en marcha de la nacionalizacin de los recursos naturales durante dos dcadas transferidos a empresas transnacionales y la implementacin de una poltica redistributiva con atencin a los sectores ms vulnerables, resignificaron una adopcin realista del enfoque del buen vivir. Incluso en perodos donde la desaceleracin econmica ha generado importantes fracturas al interior de los Estados, Bolivia sale airoso sin procesos inflacionarios ni atisbos de escasez o dificultades de acceso a alimentos o productos bsicos, vinculados al autoabastecimiento soberano de alimentos y de ordenamiento de las cadenas productivas, segn indican, Caldern y Ampuero [3].

Los avances indiscutibles en materia democrtica, de movilidad social de los sectores ms vulnerables y los procesos simblicos de empoderamiento social de los movimientos indgenas, ciudadanos y obreros representan, sin lugar a dudas, los resultados de la revolucin boliviana tras once aos bajo el liderazgo de Evo Morales y el coliderazgo de lvaro Garca Linera; quienes han sabido traducir la identidad cultural en capital poltico para construir un proyecto comn y por ello constan de la suficiente legitimidad para tender puentes entre los sectores sindicales y los ms indigenistas a veces divergentes que, a pesar de las diferencias, han de prevalecer unidos frente a las castas blancas que los cuestionan desde la perspectiva colonial, reclamando la vuelta al pasado de dominacin, poltica, cultural e institucional.

La legitimidad de su liderazgo al interior del pas se refuerza en el exterior, especialmente, en un perodo en el que la derecha reconstruye su hegemona regional usando diferentes instrumentos que van desde los golpes de Estado, hasta el transfuguismo de liderazgos que provenan del progresismo. Frente a estas nuevas formas de reposicionamiento surgen retos para los movimientos y gobiernos resistentes a la avanzada del neoliberalismo. En este sentido, Bolivia mantiene el discurso contra-hegemnico en defensa del progresismo orientado a desmontar las retricas belicistas e intervencionistas en el territorio latinoamericano por parte de EEUU. Adems, mantiene una poltica econmica exitosa, contraria al modelo econmico neoliberal que conlleva desigualdad social, pobreza, dependencia, demostrando as que se pueden implementar otras polticas de desarrollo al margen de estrategias de intervencin de pases extranjeros, particularmente a travs de la cooperacin internacional.

Los cambios sustanciales que ha implementado el gobierno del MAS en los ltimos once aos, bajo el liderazgo de Morales, hacen indiscutible la consolidacin de un sistema democrtico que va ms all de la nocin de democracia representativa sostenida por el neoliberalismo, en donde lejos de impulsarse la participacin popular como claramente se ha logrado en Bolivia en cuanto a la integracin de las bases sociales previamente excluidas sta se tiende a inhibir, dando por antidemocrtico todo aquello que salga de la lgica formal de la democracia representativa liberal y se inscriba en otras dinmicas de participacin popular[4] (como en este caso sucede con la repostulacin del presidente y del vicepresidente en las elecciones de 2019). En definitiva, la apertura a la repostulacin de la frmula Morales Garca Linera a travs de la Accin Abstracta de Inconstitucionalidad invita a pensar sobre los alcances de los procesos polticos cuando estos son verdaderamente profundos y constituyen la configuracin efectiva de un sistema basado en la democratizacin de las relaciones sociales, frente a la articulacin de concepciones liberales democrticas que cohben estos ejercicios, basndose en formalismos (no nicos e imperativos) para la configuracin de un sistema democrtico.

Notas:

[1] Entrevista al Diputado por el MAS Manuel Canelas. Canal Bolivisin. Programa Hora 23: http://www.redbolivision.tv.bo/actualidad/el-debate-por-la-reeleccion-continua38125 . Entrevista al Senador por el MAS Milton Barn. Canal ATB. Programa Anoticiando (Sucre) https://www.youtube.com/watch?v=udEwEat4Ukg . Entrevista a la diputada por el MAS Gabriela Montao. Cadena A. https://www.youtube.com/watch?v=61IySR6XOHo . Carlos Mesa Gisberth Camino a la Usurpacin de la Soberana Popular. Blog Personal: https://carlosdmesa.com/2017/09/25/camino-a-la-usurpacion-de-la-soberania-popular/#more-6673

[2] Lujano, C. (2017). Mejor que dolarizar bolivianizar. Disponible en http://www.celag.org/mejor-que-dolarizar-bolivianizar/

[3] Caldern, J. y Ampuero, S. (2017). La estabilidad boliviana, resistencia frente a la tempestad poltica. Disponible en http://www.celag.org/la-estabilidad-boliviana-resistencia-frente-la-tempestad-geopolitica/

[4] Pereyra, C. (1990). Sobre la democracia. Mxico: Cal y Arena.

Fuente: http://www.celag.org/evo-morales-la-legitimidad-democratica/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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