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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2017

Los bombardeos de Barcelona
Estado y nacionalidades

Ramn Pedregal Casanova
Rebelin


Las relaciones entre Catalua y el Estado que se quiere personificar como nacin son antagnicas. El actual Estado que se representa queriendo ser nacin tiene este concepto como alimento ideolgico para quienes se autodenominan nacionalistas espaoles. De ah que existan como espaoles en funcin del Estado y de las dinastas monrquicas que llegan hasta hoy. Las salidas de la Constitucin del 78, elaborada con la relacin de fuerzas entre sectores de la burguesa procedente del franquismo y dirigentes opositores que aceptaron la no ruptura, entre los que se encontraban los nacionalistas burgueses, las salidas, deca, fueron susurradas en aquel pacto escribiendo que deba llevar a nuevos acuerdos, y as dejaron cuestiones de gran trascendencia para una hipottica negociacin futura. Esas cuestiones en suspenso contenan las interpretaciones de las soberanas de las nacionalidades: para el Estado que se pretende nacin deba darse lugar a una nacin espaola insertada en la globalizacin (que es del capital), y comprobamos que siendo la nica realizada se ha integrado en el mbito global del capital del imperio, y como el imperio establece, sin soberana; para otra parte, la de las nacionalidades en construccin, deba llegarse a la autodeterminacin, que cada pueblo decida su futuro, y lo que comprobamos es que la primera fuerza, crecida desde su raz a lo largo de los aos transcurridos con aquel primer acuerdo, lo impide por todos los medios, leyes, instituciones y cuerpos represivos; y por ltimo, la 3 de las partes, la izquierda que da un suspenso a la Constitucin, plantea como salida, respetando el derecho de autodeterminacin, la unin en pluralidad con membrete federal, y aqu comprobamos que las fuerzas en esa direccin an no han alcanzado el grado suficiente como para cuestionar el rgimen establecido, lo que no quita para que en el panorama de las contradicciones polticas actuales puedan aparecer como la fuerza necesaria. As se explica en el libro los bombardeos de Barcelona:

En todo caso, para abrir esa agenda de debate es imprescindible superar esos afanes neoespaolizantes que necesitan vencer poltica (e histricamente) a los nacionalismos a base de criminalizarlos. Y a la par, habra que asumir las paradojas de un Gobierno central sometido al doble adelgazamiento del Estado por parte de Bruselas y por las comunidades autnomas. Por eso, si en la era de la globalizacin se est haciendo aicos la soberana nacional clsica que tanto desasosiego produce a catalanes, vascos y espaoles en general, la propuesta de un pacto federal podra tener la ventaja de construir una sociedad democrtica en la que la diversidad nunca sea desigualdad sino solidaridad.

Contra esto los franquistas de cuo constitucional agitan con la ruptura de Espaa. Sabiendo que la monarqua borbnica es el soporte del rgimen que serva de apoyo a la dictadura, el rgimen medieval, no quieren ni oir ni dejar oir que se hable de derechos en igualdad de quienes forman un conjunto plural. Y es que su accionar tiene como base la idea de que las clases a las que ellos no pertenecen deben someterseles. La paridad se demuestra imposible una vez ms con los tales. Pero las identidades sociales y nacionales viven en contnuo movimiento, no es el tan cacareado destino, sino la lucha permanente de las contradicciones entre las partes.

El siglo XVI, nos seala el prologuista de Los bombardeos de Barcelona hizo vasallos del rey, fuesen castellanos, vascos, catalanes, aragoneses, incas o quechuas dicho rgimen seorial estableci los elementos sociales que llegaron hasta el siglo XIX. Tambin seala el autor que el trmino Espaa empleado durante los siglos XVI y XVII se emple de diferentes maneras y muy distintas intenciones, y no tuvo en ningn caso el significado que hoy se le quiere dar, pues dependa de cada monarca, de las negociaciones que estableca con la aristocracia, con la iglesia y con los sectores potentados del llamado estado llano, y en ningn caso partan del concepto nacin como hoy se quiere entender.

El autor nos seala la pluralidad de coronas bajo los Austrias y cmo sus intentos de dominacin respondan a las ambiciones de propiedad, pero fue Felipe V, el primer rey Borbn el que acab con los derechos de todos los dems reinos, leas aqu la Corona catalano-aragonesa, y estableci el dominio absoluto, para gobernar a todos por las leyes de Castilla, estableciendo que mis fidelsimos vasallos los castellanos desempeasen oficios y empleos en Aragn, Valencia y Catalua.

En el siglo XIX, en las Cortes de Cdiz se puso sobre la mesa la idea de nacin, en su artculo 2 se dice: La Nacin Espaola es libre e independiente, y no es, ni puede ser, patrimonio de ninguna familia ni persona, se dejaba atrs el vasallaje, y tambin se daba paso a la representacin por territorios. Era el tiempo de los nacientes nacionalismos a este lado del Atlntico y en Amrica colonial. Las identidades nacionales se levantaron creando su propia Historia, y el nacionalismo espaol tambin busc una interpretacin que se ajustase a sus intereses, marcando el pasado como el destino a la unin de las diferentes partes.

No deja de llamar la atencin que bajo la imposicin de la que se denomina nacin espaola se establezca que la lengua determinante sea el castellano, idioma que hablan aproximadamente 400 millones de personas en el mundo, aunque en esa Espaa el 40% de sus habitantes hablan otras lenguas, algo querr decir en la circunstancia por la que pasamos.

El libro recorre el periodo que va desde 1640 a 1909 con la Semana Trgica, tiempo de enfrentamientos del Estado con Catalua, no de Espaa, a ello se aade la Historia de la nacionalidad catalana y la percepcin social que se desprende de ello.

La actual situacin ha hecho que se alcen las voces en favor del dilogo y el Estado responda como es su carcter vasallesco, la plasmacin dependiera de la relacin de fuerzas; veremos si hay dilogo, si no lo hay y cmo se da cada paso y se concluye. Procurmonos conocimiento.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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