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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2017

Entrevista a Martn Alonso sobre El catalanismo, del xito al xtasis. III. Impostura, impunidad y desistimiento. [1]
Debajo de la visin rosada de Jordi Pujol estaba el desfalco de Banca Catalana y la lluvia fina del 3 %, un engao y un delito

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Martn Alonso, profesor de Instituto jubilado, es doctor en Ciencias Polticas y autor de Universales del odio. Creencias, emociones y violencia; No tenemos sueos baratos. Una historia cultural y El catalanismo, del xito al xtasis (3 volmenes). Nos centramos en este tercer volumen: "Imposturas, impunidad y desistimiento", que acaba de publicar El Viejo Topo, abril de 2017.

***

Seguimos en la introduccin. Estbamos aqu. Por qu insistes tanto en el concepto de impostura?

Hay varios motivos. Uno genrico: la impostura es un fenmeno con dos facetas. Una es de orden cognitivo. Sabemos que las personas reaccionamos en funcin de cmo interpretamos la situacin por eso todos los grandes trastornos de la humanidad comienzan por una interpretacin falsa, por una mistificacin. El asunto es que, dado el componente social de la legitimidad de las percepciones, si la mayora de las personas creen en la impostura, ser quien no cree el estigmatizado. Pensemos en la caza de brujas de antao o el mccartismo de anteayer. Un segundo es de orden jurdico-moral: debajo de la visin rosada de Pujol estaba el desfalco de Banca Catalana y la lluvia fina del 3%, es decir, un engao y un delito. La impostura devuelve el foco a aquella provincia de la realidad que se ha mantenido oculta y a los mecanismos utilizados para instalar esa versin adulterada. Y lo que llama la atencin es que mientras se insiste tanto en ciertos aspectos se han metabolizado tranquilamente las implicaciones de la pseudoconfesin (el colmo de la impostura es una confesin falsa por iniciativa propia) de Pujol. El tercero es de orden sociolgico: la impostura ha sido una variable determinante en el funcionamiento social de la lite del poder en Catalua. No me entretengo en explicarlo, remito a Clave K de Margarita Rivire, que recomiendo encarecidamente.

 

Haces referencia en una nota al manifiesto de Pompeu Fabra de los aos veinte si no recuerdo mal: Manifest per la conservaci de la raa catalana. Por qu? Cul es el papel-inters de ese escrito? Qu quiere decir aqu raa catalana? Por qu somos tan crticos con el concepto raza espaola o hispnica y tan poco con esta raa catalana?

No le dara gran importancia a esto para una explicacin del momento. En cierta medida sus declaraciones respondan a una mentalidad extendida entonces. Otra cosa es que se haga de figuras as hablo en plural pensando por ejemplo en Sabino Arana patrones de referencia. Yo creo que son posiciones tan rancias que no vale la pena detenerse en ellas. Si acaso para entrever algo relacionado con la pregunta anterior y la tercera: la facilidad con que mentes privilegiadas asumen las ideas en boga del momento. El psiclogo Jos Luis Pinillos (Psicologa y psicohistoria, 1988) lo formul con toda claridad hace treinta aos: "Cuando uno piensa, por ejemplo, en los sacrificios humanos que ha costado en este siglo el mito de la raza, es imposible no estremecerse ante la pavorosa fuerza que pueden alcanzar en el hombre de hoy representaciones mentales tan escasamente ilustradas como las del racismo".

 

Hablas del PSUC en la pgina 57 de este primer captulo, a propsito del ensayo de Vlez-Pelligrini del que ya hemos hablado. Dices apoyndote en l: lo paradjico que resulta que el PSUC atacase con tanto ahnco la derechizacin del PSOE pero en cambio mostrara su connivencia con la derecha econmica y financiera vinculada a Banca Catalana. Fue as? Somos justos cuando hablamos en estos trminos?

Gracias por la pregunta. El mejor servicio que puede prestar un entrevistador es pedir credenciales al autor sobre sus asertos. Tengo que admitir que no tengo datos suficientes para contestar cabalmente a tus preguntas sobre si soy justo en este punto con el PSUC. No conozco suficientemente esa historia. Me he apoyado en la apreciacin de Vlez-Pelligrini pero acaso es un apoyo insuficiente. No he prestado ms atencin a ello porque es un aspecto que est fuera del foco de mi ensayo; pero eso no es una excusa para hacer una aseveracin infundada. Lo que procede entonces en prevenir al lector para que ponga en cuarentena esta visin y busque fuentes fidedignas.

Pienso no obstante que puede haber habido aqu una suerte de consecuencias no esperadas, acaso deudoras tambin de una concepcin no muy elaborada de la dinmica social. Si mis datos dan para tanto creo que uno de los motivos del PSUC para alentar la socializacin nacionalista (o ms concretamente, de la lengua) de la inmigracin era el de favorecer su acceso al ascensor social. Esta sera una causa noble. De no ser porque parece sobreentender que hay ciertas cualidades, las que incluimos espontneamente en el programa de la catalanizacin, que tienen algn mrito adscrito para habitar la cpula de la estructura. Y creo que hubo otro error, o acaso una insuficiente claridad, al aceptar de la tesis de que la lengua era un vehculo o instrumento y no 1) un marcador de clase oportunista y 2) un dispositivo de nacionalizacin mental. No veo cmo el PSUC, y no solo l, hubiera aceptado si no dejar el poder al nacionalismo (recordemos los resultados de las primeras elecciones; pas algo parecido, pero menos aparatoso, en el Pas Vasco). Pero, insisto, bsquense otras fuentes.

 

Existe actualmente algn nacionalismo cataln que no sea secesionista? Lo mismo en cuanto al catalanismo. Todo catalanismo, fechado en 2017, es nacionalista y secesionista?

Pienso que sigue existiendo la pluralidad de matices, lo que ha cambiado es la frecuencia de su distribucin. Este es tambin un fenmeno tpico. Cuando se activan las pulsiones nacionalistas acaban imponindose las dinmicas identitarias y estas dinmicas aspiran a reducir el tablero a dos posiciones literalmente exclusivas y excluyentes, la que ocupan los nuestros y la de los otros. Estas dinmicas crean un foso social a partir de dos procesos psicolgicos complementarios; homogeneizacin intragrupal en los dos grupos antagonizados (en particular, el que se atribuye la representacin colectiva de los catalanes) y diferenciacin intergrupal. El resultado es un tablero polar. Si bajara la temperatura, se difuminara la polarizacin y se observara ese pluralismo en el interior del catalanismo (recordemos la curva de temperatura de los aos de Ibarretxe). Pero en ocasiones se adoptan decisiones que complican enormemente la reversin o el enfriamiento. Y en todo caso, no se puede obviar el coste de las dinmicas secundarias o colaterales, por ejemplo a la hora de gestionar las emociones negativas derivadas de la frustracin.

Manifiestas tu extraeza en una nota a pie por la siguiente cita no muy citada de Jordi Amat. Traduzco: "Las clases medias quisimos creer que nuestra democracia tena como legitimidad originaria la conducta honrosa de Jordi Pujol a raz de los hechos del Palau, vacunndonos as de nuestro propio pasado -un pasado de colaboracin con la dictadura... o, en todo caso, de falta de compromiso con la democracia durante el largo franquismo por parte de la mayora de una poblacin desconectada de la poltica. Era una fantasa de base real que ha tenido una funcionalidad amnsica: cortocircuitar los vnculos entre catalanismo y franquismo, los vasos comunicantes dentro de los cuales nos refundamos. Pero la fantasa slo es una parte de la verdad". Por qu? Ha sido as en tu opinin? Un sector de las clases medias catalanas ha sido franquista o cuanto menos muy pasivo en la lucha antifranquista?

En este punto tengo ms confianza que en lo relativo a la conducta del PSUC. Me parece que la apreciacin de J. Amat est fundamentada y cuenta con notables avales a su favor. Podramos hacer un listado de figuras ilustres claramente implicadas en el rgimen. No me parece grave el que no se reconozca esta implicacin no es un mal diferencial, si Franco pudo morir en la cama es porque cont con suficientes apoyos, dentro y fuera, no hay que olvidar lo ltimo, que es una de las razones por las que la historiografa ha tendido a disociar al franquismo de los totalitarismos que coetneos, me parece, no soy historiador -. O no me parece tan grave como el que desde esa pulsin creada por el proceso, que exige una relectura histrica en trminos de antagonismo se haya emprendido una tarea revisionista para reescribir la historia y mostrar una Catalua impecablemente democrtica segn quiere la ficcin (la impostura) de la invencin de 1714 (y una versin correlativa que tambin me parece discutible en trminos de fiabilidad histrica, la del rgimen del 78). Dicho groseramente. Pero, naturalmente el lector har bien en no prescindir de sus gafas escpticas, no vaya a ser que bajo la denuncia de la impostura ajena el autor se permita licencias poco rigurosas en sus reflexiones.

 

Por cierto, hablas muy bien tambin de un libro de Jordi Amat. Por qu? Qu libro es ese?

El libro es El llarg procs. Cultura i poltica a la Catalunya contempornia (1937-2014), del que procede la cita que has traducido en la pregunta anterior. Me parece interesante porque ilumina varios de los puntos cruciales en la construccin de un andamiaje discursivo decisivo para el procs, pero anterior a l; en realidad salvo un captulo el resto abarca solo hasta 1984.

Destaco dos, un captulo en el que describe la campaa dirigida en los aos 60 por Josep Benet una figura para la sociologa de las biografas y algn motivo de reflexin para aadir a las consideraciones sobre el PSUC de la pregunta anterior para construir una imagen de Pujol como mrtir y exponente acreditado del catalanismo, el zcalo de su carisma y de la identificacin Pujol=Catalunya, apuntalado con el caso Banca Catalana.

El otro es el ltimo, dedicado de refiln a los ltimos aos, que ocupan un espacio escaso en el libro y en el que sostiene que una de las claves para entender los cambios recientes tiene que ver con el papel crucial que el tripartito otorg a ERC, un partido con un apoyo que no sobrepasaba el 16%. Fue una ventana de oportunidad que convertir previsiblemente a ERC en partido hegemnico en las prximas elecciones, dejando en la estela a taca un paisaje de nufragos (PSC, CiU, PDeCat) y la sociedad catalana, y no solo ella, festoneada de costurones.

(Entre parntesis y para el apartado de la sociologa de las biografas, puede que este libro abrigue una suerte de ajuste de cuentas, habida cuenta de que J. Amat formaba parte del Consejo de redaccin de VIA, la revista del Centre dEstudis Jordi Pujol, y es autor de una nota en el nmero 13 de septiembre de 2010 contra la sentencia del TC). Estas son sus palabras, conviene recordar que escritas despus de la confesin de Pujol, cuando se produce un cierto "deshielo" del tab, y referidas a l: "Sobiranista de portes endins, regionalista de portes enfora. Des de molt dhora, amb lastcia del pactisme i usant el mxim de poder que poda fer seu [] va seguir treballant amb la missi que shavia fet seva en ple franquisme: "la defensa, lenfortiment i el perfeccionament de la personalitat nacional de Catalunya". Construcci de la comunitat nacional, s a dir, nacionalitzaci de la ciutadania. Ms de dues dcades de Constuir Catalunya ara des de la presidencia de la Generalitat. Sembla difcil discutir que sen va sortir. La pregunta segent, per, es la del cost, en tots els sentits del seu xit" (p. 327).

 

Yo mismo traduzco: "Soberanista de puertas adentro, regionalista de puertas afuera. Desde muy temprano, con la astucia del pactismo y usando el mximo de poder que poda hacer suyo [...] sigui trabajando con la misin que haba hecho suya en pleno franquismo: "la defensa, el fortalecimiento y el perfeccionamiento de la personalidad nacional de Catalua". Construccin de la comunidad nacional, es decir, nacionalizacin de la ciudadana. Ms de dos dcadas de Construir Catalua ahora desde la presidencia de la Generalitat, parece difcil discutir que lo consigui. La pregunta siguiente, sin embargo, es la del coste, en todos los sentidos de su xito".

Es un libro valioso. No es una de las referencias de los promotores del procesismo no creo que lo haya ledo Piqu, por ejemplo- pese a que difcilmente puede ser atribuido a las tinieblas de la caverna. Valioso porque no cae en la apologtica corriente en el gnero. Y valioso porque sigue la realidad con los pies en el suelo en vez de preferir el vuelo por el ter de los mitos.

 

Lo podemos dejar aqu aunque podramos seguir y seguir conversando. S que me quedan muchas ocasiones por comentar. Pasamos al captulo II -"Revelaciones. Sagradas y profanas"- si te parece.

S, es hora de dejarlo para no aburrir o aturdir. Tambin la lgica situacional nos indica que ms all de ciertos lmites no es razonable esperar que funcione la atencin. Gracias por el trabajo de encontrar preguntas que permiten recapitular u obligan a revisar lo dicho.

 

Gracias, gracias... Pero rectifico lo dicho. Djame aadir algunas preguntas complementarias de cierre.

Como quieras, cuando quieras.

 

Notas.

1) Para las partes anteriores de esta entrevista:

I."Pasqual Maragall jug la carta identitaria para desbordar a CiU en su terreno acelerando el alma nacionalista del PSC" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231947

II. "El dad (derecho a decidir) es un producto de marketing. Si me permites una nota de humor, es una marca de gaseosa" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=232251

III. "La psicologa victimista es un complejo con varias aristas pero en trminos polticos se resume en la frmula ganar o ganar'" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=232703


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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