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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2017

Imagen, la clave teledirigida del poder actual

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


No digo con ello nada nuevo, por cierto.

Son muchos ya quienes observan, observamos, un presentizacin creciente de nuestras sociedades y vidas cotidianas.

Se trata de un movimiento actitudinal que entiendo progresivamente acelerado. Tal vez mojn referencial haya sido el colapso sovitico, a fines de los 80 y ya decisivamente a comienzos de los 90.

Aunque la idea de futuro (socialista) era ideologa pura, en el peor sentido del trmino que nos recordara Karl Marx hace ya mucho ─enmascaramiento de la realidad─ hasta el derrumbe de la URSS la dimensin futura segua perteneciendo a nuestra cultura, por ms que ya muchos, y cada vez ms, lo viramos como pesadilla y no como sueo de la humanidad que los profetas del socialismo quisieron durante largo tiempo insuflar.

Pero en estos ltimos escasos treinta aos, el proceso de presentizacin se ha ido agudizando.

Y ms all de los cambios de cosmovisin o mejor dicho del derrumbe de la profeca socialista, ha habido otro factor decisivo en la cuestin de la presentizacin (y que habra que relacionar con los cambios polticos).

Y es la presencia cada vez ms dominante de la imagen.

Mientras la palabra, por definicin, constituye una mediacin del sujeto con la realidad, un puente, una inteleccin, y la palabra escrita acenta esa proceso porque nos ingresa a la dimensin abstracta, la imagen, en cambio, parece saltear toda mediacin y se nos presenta como directa, tan real como la realidad misma.

Por cierto que eso mismo la ha transformado en formidable, temible arma persuasiva; las falsificaciones visuales suelen ser las ms difciles de discernir; el ciudadano apoltico, en rigor despolitizado ─un ejemplar que abunda en nuestras sociedades─ puede sospechar de la palabra (aunque sea veraz, verdadera, verdica), puede sospechar de la palabra oda, grabada, porque ─nos va a decir─ puede estar fraguada (lo cual puede ser cierto, claro), pero ese mismo sujeto se tragar ntegra la imagen. All s, cree. All, desde all, se alimenta la credulidad.

Las imgenes tienen un enorme magnetismo. Baste pensar lo caras que nos resultan a todos, algunas. Del ser amado, sobre todo si est lejos, de un paisaje con carga afectiva.

Basta verlo en el turismo que se ha masificado en las ltimas dcadas y que viven mejor dicho que pervive de las fotos, los videos. se es el pan turstico de cada da.

Veamos de qu imagen hablamos cuando hablamos de imagen. Por empezar, se trata de imgenes indirectas; no es el ojo que mira la realidad sino el ojo que mira una imagen de la realidad, de la presunta realidad.

Hagamos algunos cortes en la sociedad.

Los nenes, los pequeines de 2, 3, 4 aos, que disponen cada vez ms de celulares (no sabemos si ya propios o todava de los padres), con sus deditos, ya hbiles, atentos, van observando, concentrados el desplazamiento de. imgenes. Como hipnotizados, subyugados, paralizados, siguen el curso visual que con los deditos van aprendiendo a encauzar. Si son juegos, en rigor, los encauzan a ellos. Pero ese dilogo cautivo es muy marcado.[1]

Se dice, con mucha materialidad, que el saber ocupa lugar. Y eso, la capacidad finita ─aunque inmensa es siempre limitada─ de nuestros recursos intelectuales nos permite inferir que toda la energa que aplicamos a ver (y a distraernos) con la imagen va en desmedro de otras intelecciones.

El dominio de la imagen ha ido afianzndose con el paso del tiempo: baste pensar la fuerza que debieron tener en su momento las imgenes en grutas como las de Altamira, los progresos de la imagen hasta llegar al Renacimiento, los desarrollos pictricos y escultricos, arquitectnicos de la modernidad, la fuerza milenaria de la imagen teatral y la formidable irrupcin del cine ya muy a fines del siglo XIX, para llegar a un dominio ya incontestado, generalizado y (cada vez ms) global con la TV durante toda la segunda mitad del siglo XX. Desde entonces es que podemos decir que estamos en una civilizacin de y por la imagen.

Como los procesos de cambio social nunca son unvocos, la temporalidad nuestra, humana, de pasado, presente y futuro, pervivi esos avances de la fuerza de la imagen. Hasta la dcada de los 90, dijimos, cuando, con la imagen ya entronizada en nuestra cultura cotidiana y en nuestras mentalidades, sobreviene el crac (final, categrico) del futuro socialista.[2]

Vayamos al caso argentino.

Los doce aos kirchneristas fueron muy celosos de un relato. Que se proclam inicialmente peronista, pero que casi desde el vamos fue perfilndose con rasgos propios. Dentro de lo que se denomina generalmente populismo; confianza en alcanzar un capitalismo bueno (lo que para algunos constituye una contradiccin en sus propios trminos), atencin material a las capas de la sociedad con menor poder adquisitivo (aunque siempre preservando al sector con mayor poder adquisitivo), pero en la cuestin que nos interesa  ─la temporalidad─ el kirchnerismo constitua un relato con races histricas, reclamndose no solo dentro del peronismo, sino dentro de la resistencia a la omnipotencia estadounidense (que al mismo tiempo se la facilitaba en varios aspectos, como con el auge de los productos transgnicos; as de contradictorio es el populismo). As vimos su contribucin a impedir la concrecin del ALCA, estrategia de integracin deglutidora de Bush y la craneoteca estadounidense a comienzos del s. XXI.

En resumen, el kirchnerismo, peronismo, se anclaba en un pasado, se afirmaba en un presente y postulaba un futuro.

Las elecciones de 2015 parecen haber consumado una revolucin en lo que tiene que ver con la temporalidad. El nuevo gobierno, el nuevo elenco, por empezar se presenta sin historia, ahistrico, surgido de nada. Aun con parentescos muy ntidos con gobiernos anteriores, su grado de identificacin con el universo empresarial parece ser su rasgo principal y cuando decimos universo empresarial sabemos que hablamos de la entidad civil menos democrtica de todas las existentes en la modernidad, econmicas, polticas, gremiales, artsticas, culturales, etctera; la empresa es la poltica del cuartel aplicacda a la economa.

Cambiemos, lo dice su nombre, postula un tiempo nuevo, que conserva rasgos muy acusados del viejo tiempo como el despotismo empresarial a gran escala naturalizado.

A un ao de instalado rompe expresamente con la historia oficial, (paradjicamente, se sola ser un atributo de la izquierda, porque rechazaba o criticaba la consolidacin de injusticias, por ejemplo) y vemos as la sustitucin de las imgenes histricas que siempre haban circulado en los billetes, por imgenes de animales. Cositas chiquitas lindas segn el ministro Marcos Pea, a cargo de la renovacin grfica y artstica de los billetes que forma parte de esa nueva disposicin temporal ante lo histrico.[3] (Queda por ver qu pasar en los centros educacionales con esta flamante ahistoricidad)

Como bien dice Franois Hartog, Vivimos en un presente que se encierra en s mismo. [4]

Hay dos episodios, relativamente recientes, donde la imagen ha cumplido un papel protagnico y mi tesis es que ambos pertenecen a este nuevo mundo construido por la imagen, por el cual han transitado, por ejemplo, diversos episodios de las llamadas primaveras rabes.[5]

2001 El 11 de setiembre de ese ao, las cadenas televisivas, todas ellas conectadas con las transmisoras estadounidenses nos retuvieron, al lado de la caja boba, mostrando alternadamente los incendios y otras peripecias en los edificios gemelos de las torres neoyorquinas.

Fueron 24 horas nos stop de espectculo. La imagen se trag la realidad. Y sobre todo, nos trag a nosotros, sus espectadores. Espectadores de un inusual espectculo; aviones chocando con los edificios y al cabo de un rato, derribados como por implosin. Porque los choques areos crearon focos de incendio, sobre todo por el derrame de los tanques de combustible, pero no parecan poner en peligro toda la estructura arquitectnica, aunque sin duda pona en aprietos, enormes, toda evacuacin. A los miles de muertos entre los que se encontraban en los edificios entonces (inusualmente pocos y sobre todo de higiene y maestranza, por la hora), hubo que sumar a lo largo del da centenares del personal de bomberos y salvataje, con muertes atroces durante el cumplimiento de sus deberes.

Jams se alcanz claridad sobre los orgenes de la doble catstrofe. Los desmoronamientos parecieron ms producto de implosiones que de choques sobre las paredes externas.

Hubo personal muy vinculado al relevamiento e investigacin que pidieron refugio y abandonaron EE.UU.

El halo de misterio y desconfianza no se ha difuminado, ms bien al contrario.

2016 El que fuera subsecretario de Obras Pblicas del gobierno K, Jos Lpez, munido de un fusil hipermoderno, casi de pelcula yanqui de superhroes y/o villanos, con un bolso con ocho millones y medio de dlares y la mirada perdida, toca timbre, a las 3 de la madrugada en las afueras del Gran Buenos Aires a 55 km. de la capital, en el Monasterio de Nuestra Seora del Rosario de Ftima, que al parecer visitaba a menudo.

Si el fusil como arma de proteccin parece absolutamente fuera de lugar (quin podra manejar ese artefacto en una coyuntura rpida, de asalto, por ejemplo?) el bolso repleto de billetes verdes y su portador luciendo una mirada ms bien extraviada aumenta el desconcierto, la extraeza: Si todo eso es muy bizarro, adquiere una dimensin demencial el hecho que todo ello haya sido filmado, hasta los timbrazos iniciales y reiterados de Lpez al convento, lo cual es comprensible, tratndose de las 3 de la maana).

Qu traa Lpez consigo?; su ayuda de cmara (en este caso flmica)? o fue filmado por el vecino del convento que lo habra denunciado (segn la versin policial), o tal vez, la monja nonagenaria lo esperaba con un equipo de filmacin para conmemorar su visita?

No tenemos ms remedio que suponer que no fue filmado desde el mvil policial que sin embargo lleg muy presto a la puerta del convento, pero al parecer no tanto como para haber registrado la llegada de Lpez.

Nunca supimos cmo se proces dicha filmacin. Tal vez ya ni sea relevante en esta nueva fase social, a pura imagen Fue, sin embargo, generosamente difundida como pasara en su momento con el fuego en el WTC.

Ese trabajo flmico nocturno, como en su momento el del WTC, es clave en algo: la obtencin de imgenes. Tras el espectculo del WTC sobrevino la invasin cruenta de Afganistn destrozado y poco despus, todava en la estela de aquel episodio espectacular o espectculo episdico, lleg el arrasamiento con saqueo incluido de Irak.

Con Lpez, su bolso y sus dlares la carta K perdi su impulso, con un gobierno que ya estaba de salida, con todo su elenco tomando presta distancia. La opcin K se debilit y sobre todo la del gobierno de Macri, Cambiemos, se afianz.

En los viejos relatos de detectives a la francesa, se deca: Cherchez la femme. En los nuevos, informacionales, habr que empezar a decir: Cherchez limage.


Notas

[1] Cautivo tiene una etimologa comn con mentecato. Mente capto. Mente captada: los pequeines son todos mentecatos. Y en lugar de apenarnos por ello, en general los adultos parecen complacerse

[2] Justamente porque nunca hay procesos unvocos, en ese momento habr varias sociedades, partidos, pases, que se seguirn reclamando socialistas, como la Venezuela bolivariana, la Cuba castrista, Corea del Norte y probablemente otras.

[3] La incorporacin de imgenes animales a los billetes no slo deshistoriza. As como la historia contada hasta ahora en los billetes siempre fue sesgada, defendiendo o postulando historias y acontecimientos histricos compartibles o no, este nuevo tiempo con imgenes de animales porta sus propios contenidos ideolgicos; por ejemplo, el rostro de la ballena franca est ligeramente antropomorfizado. Y la reivindicacin de autctono es materia harto discutible puesto que las ballenas francas (australes) tienen como hbitat comn todos los mares del sur del planeta (lindando con Amrica del Sur, Antrtida, Oceana). Es un sinsentido atribuirle territorialidad martima argentina. En el caso de los rorcuales que habitan toda la superficie ocenica planetaria, no cabe ningn adueamiento local, son literalmente planetarios.

[4] Un presente perpetuo, entrevistado por G. Entin y A. Delmas, La Nacin, Buenos Aires, 10/10/2009.

[5] Su trascendencia es tanta, sobre todo en vidas humanas destrozadas, que merece un anlisis especfico.



Blog del autor: https://revistafuturos.noblogs.org/2017/10/imagen-la-clave-del-poder-actual/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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