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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2017

Una mirada al conflicto cataln a travs de la sociologa poltica
El confederalismo se mueve

Damian H. Cuesta
Rebelin


Hay quien piensa que la rebelin de los catalanes se conduce de arriba abajo. No creo que sea as. Con mayor o menor visibilidad, entre los distintos actores polticos y sociales catalanistas se encuentran representadas las diferentes clases sociales en Catalua, al menos parcialmente.

Como vienen clasificndose prctica en excesivo reduccionista a mi modo de ver, la confluencia de corrientes polticas y sociales catalanistas actuantes se dividen en dos grupos contundentes, uno ms homogneo y otro ms heterogneo. Por un lado, los nacionalistas, representantes de los intereses de la oligarqua zonal, la alta burguesa industrial y financiera catalana, y, por otro lado, los independentistas soberanistas, representantes de las clases medias y populares.

El primero agrupa a las clases altas y arrastra a una parte de la poblacin ms conservadora y tradicionalista de las clases medias, urbanas y rurales. En la agenda de sus representantes polticos, ms all de insinuaciones apcrifas durante los ltimos 40 aos, no se encuentra un inters secesionista efectivo, real, sino, ms bien, un inters subrepticio por ganar espacio de gestin y de dominio econmico e institucional sobre Catalua y sobre los catalanes. Podemos decir que su relacin poltica dentro del espacio estatal ha participado de un juego histrico de tensiones, de cooperacin y de competencia entre oligarquas nacionales, la aristocracia terrateniente y financiera, la burguesa industrial en una carrera por la acumulacin y la autodefensa de sus respectivas parcelas de control institucional.

Por el contrario, el movimiento independentista, como cualquier otro movimiento poltico dentro del espectro socialista, representa los intereses de las clases medias y populares de Catalua otra cosa es que stas se identifiquen con sus propuestas y no con otras de corte federal.

Desde un punto de vista terico, la propuesta original del movimiento independentista en Catalua se aproximara al modelo confederal, en oposicin a los presupuestos nacionalistas tradicionales. En su planteamiento, la relacin entre cada una de las partes territoriales goza de libertad y voluntad absoluta soberana a la hora de definir su participacin en los proyectos compartidos por el conjunto pluriterritorial o confederal. Tal grado de independencia slo se vera limitado por los acuerdos voluntarios asumidos con el resto de las partes.

Por lo tanto, podemos decir que la propuesta confederal se distingue de la federal defendida sta por el resto de partidos polticos dentro de la esfera socialdemcrata, en el grado de independencia/subordinacin que en una y otra propuesta se asigna a las partes territoriales en su relacin con el conjunto.

Hoy en da, el juego de oportunidades que han empujado a estas corrientes antitticas, nacionalistas e independentistas, agrupadas bajo el membrete de catalanistas, a formalizar alianzas tcticas entre s, son tan diversas como antagnicas son sus aspiraciones. Entre estas oportunidades encontramos, por un lado, el conflicto latente entre las oligarquas catalana y nacional, o, dicho de otro modo, entre los nacionalismos, cuyo hilo conductor reconocible es la corrupcin que caracteriza a ambas lites. Por otro lado, y a la vez, encontramos las demandas confederalistas elevndose con ms fuerza cada vez sobre el fondo de la desigualdad y el retroceso de libertades experimentadas, tanto por la sociedad catalana como por la sociedad espaola en su conjunto, realidades que han incrementado el nmero de fuerzas sociales y obreras que se han sumado a la diversidad independentista.

Es obvio que se ha abierto un contexto poltico propicio para que se movilicen partidarios de unos y de otros bajo una misma leyenda independentista. Este contexto ha sido favorecido por el hecho de que los mismos que se rebelan, controlan las instituciones administrativas y polticas, lo que ha llevado a muchos de sus detractores a ver un movimiento poltico liderado por la oligarqua catalana, que arrastra al conjunto del pueblo cataln a la insubordinacin al Estado.

Los lderes polticos nacionalistas catalanes, como los espaoles, persiguen fines de clase; sin embargo, afirmar a partir de esto que los trabajadores catalanes (una parte) se movilizan inconscientemente en defensa de los intereses de la burguesa catalana, es muy atrevido, a la vez que ingenuo y es que la ignorancia es muy atrevida. Otra cosa es que cuando medimos el peso meditico de la voz cantante, o, dicho de otro modo, la homogeneidad poltica de unos y de otros, alta burguesa y trabajadores, la balanza parece vencer una vez ms a favor de los primeros. Las clases altas, representadas en los partidos llamados nacionalistas, son ms homogneas y actan como una. De algn modo, para estas clases, los intereses generales, digamos, empiezan y acaban donde empiezan y acaban sus intereses particulares.

Los otros, sin embargo, la clase trabajadora, los heterogneos, son mltiples, tan diversamente pobres como diversa es la estructura del trabajo incluyendo el no trabajo, y sus intereses particulares y generales, de clase, se diluyen, a su vez, en una multiplicidad dispar de imaginarios colectivos.

Histricamente, los nacionalismos han resultado crueles y violentos. En el pasado, las oligarquas no han dudado en arrastrar a pueblos enteros a la destruccin y a la guerra en defensa de los privilegios de sus hijos. Guerras en que las vidas de los hijos e hijas de las clases trabajadoras han servido como monedas con que las familias han costeado la construccin de los emporios econmicos que han alimentado luego la acumulacin de poder y las sinarquas en el capitalismo histrico. Las clases trabajadoras no deberan caer en tales derivas histricas. Pero el caso cataln no es el caso (o no debera). Los trabajadores y trabajadoras que se movilizan en Catalua lo hacen por los efectos de la desigualdad y de la pobreza tras la estela de propuestas emancipadoras, y en busca de espacios de participacin liberadores y democrticos. Es responsabilidad de las organizaciones de izquierda y de los movimientos sociales encontrar vas de articulacin que capaciten a las clases populares para encontrar procesos comunes de accin y resistencia frente a la opresin econmica y poltica que sufren con la imposicin de las polticas comerciales neoliberales respaldadas por las clases altas.

Las fuerzas sociales y polticas que histricamente han visto en la redistribucin de la riqueza un mecanismo necesario para mejorar las condiciones materiales, y no materiales, de existencia individual y colectiva eje fundamental en torno al cual se deben mover necesariamente las aspas del progreso social deberan coincidir en el momento actual. Momento histrico en el que el dilogo por un proyecto compartido de sociedades libres, igualitarias y fraternas debera servir para expulsar del juego poltico los intereses espurios y mezquinos de la corrupcin y su poder meditico, poltico y social.

Damian H. Cuesta. Socilogo. Docente e Investigador Universitario

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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