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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2017

Postextractivismos en Paraguay: opciones ms all de la soja

Eduardo Gudynas
Rebelin


Como ocurre en toda Amrica Latina, en Paraguay se han expandido vigorosamente los llamados extractivismos. Mientras que en varios pases ese aumento descans en los sectores mineros y petroleros de exportacin, el caso paraguayo es particular por basarse en la agropecuaria pero tambin en la electricidad.

Toda la evidencia internacional muestra que los impactos locales de los extractivismos y sus efectos derrames son muy graves, no dejan de aumentar y en contra de la retrica convencional, tienen consecuencias econmicas negativas. En Paraguay se repite la misma situacin, y es por esas razones que es urgente comenzar a pensar alternativas.

Esas opciones de salida reciben el nombre de postextractivismos, y son motivo de creciente reflexin y disputa en varios pases. En el presente texto, que es parte de una serie sobre la situacin en distintos pases, se comparten algunas ideas sobre ese tipo de alternativas. No se pretenden cubrir todos los aspectos en juego, pero se ofrecen algunas pistas que permitan ir ms all de la resistencia y la protesta, proponiendo estrategias que liberen al pas de la subordinacin a la globalizacin.

Unos extractivismos singulares

Un primer paso consiste en precisar el concepto de extractivismos. Recordemos que estos son un tipo particular de apropiacin de los recursos naturales, caracterizado por grandes volmenes o intensidad, y por destinarse sobre todo a exportarlos como materias primas (1). Bajo esta definicin, los extractivismos son plurales, incluyendo a los que ocurren en la explotacin minera y petrolera, pero tambin en sectores agrcolas, ganaderos, forestales, etc. Como son emprendimientos organizados para exportar recursos, todos ellos estn anclados en mercados internacionales.

En Paraguay, el principal sector extractivista es la soja. Se cultiva en unos 3,5 millones hectreas, lo que da cuenta de su enorme impacto territorial; en la reciente campaa se cosecharon casi 10 millones de toneladas (2), resultando en ser el primer rubro de exportacin del pas. Este es un perfil extractivista que se asemeja al de Argentina o Uruguay.

Pero Paraguay es el nico pas donde ocurre un extractivismo de energa elctrica, o sea, donde se modifica un ro por la construccin de un represamiento hidroelctrico, y la energa obtenida es exportada directamente. En los dems pases, las hidroelctricas son parte de las llamadas cuencas de soporte de los extractivismos, que incluyen obras o espacios que brindan recursos para sostener las actividades extractivas. En esos casos, las represas hidroelctricas generan electricidad que necesitan los extractivismos. Un ejemplo conocido se encuentra en la Amazonia de Brasil, donde la represa de Tucuru alimenta de energa a la explotacin minera y procesamiento de aluminio de Carajs. Esas represas no son extractivismos en s mismos, ya que no exportan la electricidad, sino que son construidas para atender las necesidades de emprendimientos extractivos que estn en otro sitio. En cambio, en el caso paraguayo la energa de las represas sobre el ro Paran es, en parte exportada, convirtindolo en un caso nico de extractivismo energtico.

Finalmente, el otro sector extractivo relevante es la ganadera. El hato ganadero creci desde los 10 millones de cabeza en 2006, a ms de 15 millones en 2016 (3). Su enfoque exportador es clarsimo; en 2015 se faenaron para exportacin 1,88 millones de cabezas, mientras que para el mercado local apenas se destinaron 9 mil cabezas (4).

Estos y otros aprovechamientos de materias primas dominan la oferta exportadora. En los ltimos aos, los commodities estn en el nivel del 90% del total de las exportaciones, aproximndose as a los que se observa en los pases hiperextractivista como Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Adems, hay una marcada concentracin en unos pocos productos. El primer lugar lo ocupan la soja y sus derivados (tortas, harinas y aceite), representando el 41,4 % de las exportaciones totales; le siguen la electricidad (24%) y la carne vacuna (10,7%) (5). Distintos rubros que en el pasado tenan relevancia se redujeron drsticamente; por ejemplo, el algodn representaba el 9% de las exportaciones en el ao 2000, casi tanto como la carne vacuna en la actualidad, para casi desaparecer en los ltimos aos.

El peso de los sectores extractivos en la economa es sustantivo; se estiman los ingresos por la soja en US$ 3 128 millones, los de la energa elctrica en US$ 2 138 millones, y por la carne en US$ 1 156 millones (6).

Todo esto implica que la economa paraguaya sea ms simple en comparacin con las naciones vecinas. En el indicador de complejidad econmica, Paraguay ocupa el puesto 86 entre 126 pases; se ubica, por ejemplo, por debajo de Uruguay (lugar 55) otro pas agropecuario, aunque muy por encima de Bolivia (lugar 112), un pas todava ms extractivista ya que combina minera, hidrocarburos y agropecuaria (7).

El pas est subordinado al comercio internacional. En unos casos se relaciona por medios de cadenas largas (como la exportacin de soja hacia China) y otras casos son cortas (como la venta de energa a las naciones vecinas). En cualquier caso, los cambios en los precios o demanda de materias primas sea determinante en el ritmo de expansin o contraccin de esos sectores. En tanto esos productos se deben exportar, hay que aceptar las condiciones en el flujo de capitales y comercio de bienes propias de la globalizacin. Eso se complementa con una subordinacin tambin en las importaciones, ya que se deben comprar insumos para sostener esos extractivismos, desde combustible a semillas y agroqumicos.

Empuje y adiccin extractivista

Para poder abordar con propiedad una alternativa a los extractivismos es necesario comenzar por reconocer que esas prcticas productivas son promovidas activamente por distintos sectores empresariales y polticos, y cuenta adems con el respaldo de muchos tcnicos. No es un asunto de minoras. Sus defensores sostienen que son componentes esenciales del desarrollo, entendindolo como un proceso encadenado: extractivismos como el sojero permitira aumentar las exportaciones y recibir inversiones, lo que promovera el crecimiento de la economa, y ello generara efectos derrames tales como empleo y consumo en la poblacin y el financiamiento del Estado.

El apego a esos extractivismos se ha repetido continuamente. La dependencia en exportar materias primas se profundiz en los ltimos aos; pas del nivel del 80% en el ao 2000 al orden del 90% en 2015. Es importante tener presente que esto ocurri bajo gobiernos de distinto tipo: super el 80% en los gobierno de Macchi y Duarte, y rebas el 90% con Lugo y Franco, mientras ahora, en la presidencia Cartes, oscila alrededor de ese nivel. Situaciones similares se repiten en otros pases, ya que las administraciones progresistas en Ecuador, Bolivia o Venezuela en todos los casos reforzaron los extractivismos.

Seguidamente se deben atender las consecuencias, las que se pueden dividir entre los impactos locales por un lado, y los llamados efectos derrame por otro lado. En el primer tipo se incluyen impactos en los enclaves extractivistas, como la contaminacin de suelos y aguas, o el desplazamiento de comunidades. En el segundo se cuentan cambios que se hacen en las polticas pblicas para apoyar algunos emprendimientos pero que no quedan restringidos a stos, y terminan debilitando el marco normativo y las polticas pblicas en todo el pas.

Entre los impactos directos se destacan aquellos desencadenados por la agropecuaria (8). El aumento del rea sojera ha sido enorme; se lo estima en 136% entre 2002/03 a 2014/15, y sobre todo en el occidente. Esto conlleva un aumento notable de impactos por agrotxicos, deforestacin y las presiones sobre la fertilidad del suelo y los recursos hdricos. Entretanto, la expansin ganadera sobre todo ocurri en el Chaco, convirtindose en un factor determinante de la deforestacin y el desplazamiento de comunidades. Se estima un crecimiento del 40% de la ganadera en el oriente, pasando de 6,4 millones de cabezas en 2002 a unos 9 millones en 2014. La consecuencia ha sido la prdida de unos 8 millones has de bosques chaqueos con toda su biodiversidad. Cuando se suman los bosques destruidos en la regin oriental, se explica el calificativo de Paraguay como campen de la deforestacin (9).

El desplazamiento de comunidades campesinas y de sus prcticas agropecuarias tambin expresan impactos directos de los extractivismos. Lo mismo ocurre en la violencia, la criminalizacin y otros recortes sobre los derechos humanos, muchos alrededor de conflictos sobre la tierra y la calidad de vida (10).

En paralelo se despliegan los efectos derrame. Aunque en su origen est favorecer un emprendimiento o unos pocos, por ejemplo rebajando exigencias sociales o ambientales, esas flexibilizaciones se extienden a todos los sectores y en todo el pas. Los casos ms claros estn en la permisividad, falta de monitoreo e incluso de sanciones. Por ejemplo, se indican que se han sumado unas 5 mil denuncias por tala de bosques, pero prcticamente no ha habido ninguna condena (11). De la misma manera, se naturaliza que se violen los derechos humanos de minoras. Se conforman de esta manera derrames de todo tipo que alcanzan polticas pblicas clave en materia de ambiente, derechos y justicia.

Otro de los efectos derrame es lo que podra entenderse como una adiccin a los extractivismos. Los booms de exportaciones de materias primas, y los altos ingresos que generan, promueven conductas de buscar siempre un poco ms, por ejemplo brindando nuevos beneficios a los extractivimos. En paralelo, la hipertrofia extractivista inhibe el fortalecimiento de otros sectores productivos, como pueden ser otras prcticas agropecuarias, y en especial a la industria nacional. La bonanza hace que desde los negocios convencionales sea, por ejemplo, ms ventajoso exportar ms soja para importar ms bienes en lugar de manufacturarlos en Paraguay. La economa nacional se simplifica y no hay muchos incentivos para diversificarla.

Esos efectos derrame son evidentes en Paraguay. En la dimensin econmica se repite que es una gran ventaja la bajsima imposicin tributaria, y con ello se justifican las resistencias a cualquier cambio en ese sentido. Parece no entenderse que esa tmida carga en impuestos obliga a ser todava ms extractivista, ya que el gobierno recauda poco, y de ese limitado dinero, buena parte termina en usos ineficientes (12). Por ello, para incrementar los ingresos se busca aumentar los volmenes de exportacin, lanzndose a liberar el avance de la frontera agropecuaria, tolerar la deforestacin y amparar nuevas inversiones. Esto genera ms impactos locales y resistencias ciudadanas. O sea, ms efectos derrame de todo tipo. Sobre todo esto se inserta, adems, la idea de expandir programas asistencialistas, asumindose que los extractivismos son fundamentales para poder pagarlos. Todas estas son dinmicas que se retroalimentan constantemente, y cuanto ms adicto es el pas, ms difcil se vuelve la exploracin de alternativas.

Finalmente, la evidencia de los pases vecinos ha dejado en evidencia las estrechas relaciones entre la corrupcin y los extractivismos. El pago de sobornos, los favores polticos, y otras prcticas ilegales, son usadas para esconder impactos negativos, dejar de sancionar a los que violan normas ambientales o sociales, y acceder a jugosos contratos o concesiones en los sectores extractivos. Paraguay est entre los pases con los peores indicadores en transparencia ante la corrupcin, en niveles similares a los de Bolivia, Ecuador y Venezuela, todos ellos naciones hiperextractivistas (13).

El programa postextractivista

Frente a toda esta problemtica de los extractivismos, en distintos pases se explora lo que puede denominarse como programas postextractivistas. Son iniciativas de reflexiones y prcticas que, frente a los impactos de los extractivismos, postulan un conjunto de polticas, estrategias y acciones para, por un lado revertir los efectos ms dainos, y por otro lado, paulatinamente desmontar la dependencia extractivista promoviendo otros sectores (14).

A pesar de todas las resistencias desde actores polticos, empresariales y buena parte de la academia, esta es una discusin que ha avanzado en varios pases. Fue un paso inevitable ya que los gobiernos y empresarios que defendan a los extractivismos una y otra vez respondan a los reclamos ciudadanos con preguntas como cul es su alternativa? cmo se mantendr la economa nacional sin extractivismos? dnde se generar empleo?

La necesidad de atender esas cuestiones promovi distintas investigaciones independientes, campaas de reflexin desde la sociedad civil, la identificacin de iniciativas locales exitosas, y muchas otras tareas de este tipo. En aquellas naciones el foco estaba puesto en alternativas a los extractivismos mineros y petroleros, cuyo equivalente para pases como Paraguay, sera priorizar un postextractivismo sojero. Y si eso fue posible en aquellas naciones, nada impide avanzar en senderos similares en Paraguay.

La perspectiva postextractivista insiste una y otra vez en la necesidad de definiciones rigurosas, ya que eso permite entender de mejor manera la situacin actual y la vez disear estrategias alternativas. Esto es necesario para revertir una de las ms repetidas y simplistas crticas: afirmar que el postextractivismo implicara una Naturaleza intocada, la prohibicin de la agricultura o de cualquier uso de los recursos naturales. La respuesta es sencilla: extractivismos y agricultura son dos conceptos distintos. Existen mltiples formas de cultivos que pueden ser llevadas adelante con baja o medio impacto en el ambiente y que no dependen de la exportacin hacia la globalizacin. Tampoco se postula algo as como un regreso a la prehistoria o rechazar la tecnologa. Por el contrario, el postextractivismo hace uso de los ms recientes hallazgos en ciencias ambientales y las mejores tecnologas apropiadas. Su slogan es: cero pobreza y cero extinciones.

Sin duda, los postextractivismos postulan cambios profundos en lo que se entiende actualmente como desarrollo. Insiste en un uso de los recursos naturales ms moderado, ajustado a las capacidades ecolgicas y los contextos sociales de cada sitio, y cuya primera prioridad es sostener las necesidades nacionales y regionales, y no la exportacin como materias primas.

Unos cambios de este tipo no se pueden hacer de un da para otro; no se reclama una revolucin instantnea. La misma rigurosidad que se aplica a las definiciones se usa para comprender que como los extractivismos estn tan intrincados en la economa y la poltica, y que son defendidos por varios sectores sociales, se deber abordar un cambio por etapas. Es, al fin de cuentas, una alternativa dentro de procesos democrticos.

Por estas razones el postextractivismo se expresa como un programa de transiciones. En ese marco se proponen dos tipos de medidas: Las primeras son calificadas como de urgencia y emergencia, y apuntan a desmontar los extractivismos que generan los impactos sociales y ambientales ms graves, especialmente donde afectan la salud de las personas, se impone con violencia o se destruye la Naturaleza. A ellas siguen acciones de otro tipo que promuevan y protejan otros sectores productivos prestndole especial atencin a cmo se aprovechan los recursos naturales, el consumo de energa y agua que requieren, la demanda de empleo que requieren, y el tipo de bienes que producen. Todo esto requiere, a la vez, cambios en el marco tributario, en la forma en que el Estado subsidia y apoya ciertas sectores, en cmo se piensan y ejecutan las polticas pblicas y en la insercin internacional.

Componentes claves en las transiciones

Cules seran algunos componentes destacados de las transiciones postextractivistas en Paraguay? Algunas respuestas a esa interrogante se comparten en esta seccin.

Las medidas de urgencia y emergencia deben apuntar a detener los daos sociales y ambientales ms graves y contener los efectos derrame. Esto significa impedir nuevas deforestaciones, proteger ecoregiones relevantes como el Chaco y controlar efectivamente la contaminacin y los daos sobre la salud. Implica a la vez salvaguardar a las comunidades locales, para que puedan permanecer en sus territorio, deteniendo la transferencias de tierras pblicas, campesinas o indgenas al sector agroexportador (15). No puede dejar de mencionarse que algunos megaproyectos, como nuevas represas (por ejemplo Corpus Christi), deben abandonarse por sus severos impactos sociales y ambientales. Paralelamente es necesario actuar sobre los efectos derrame ms graves, donde la prioridad est en los derechos humanos y en impedir mas violencia rural.

Estas y otras medidas de urgencia apuntan a lo que podra calificarse como un intento de evitar que el pas muera por su adiccin extractivista. Se basa en medidas simples pero siempre postergadas, tales como aplicar con efectividad las normas sociales y ambientales. Su objetivo inmediato es reducir el peso de los extractivismos en las exportaciones a que las materias primas no representen ms del 50% del total, y diversificndolas para que no sigan concentradas en unos pocos productos.

Las medidas de emergencia y urgencia buscan adems colocar al pas en mejores condiciones para poder pasar a transformaciones ms sustanciales propias de las siguientes etapas de las transiciones. Estas incluyen otras polticas ambientales, econmicas y sociales, reformas en el gasto pblico y el desempeo estatal, junto a cambios en la insercin internacional. Aqu slo es posible presentar algunos ejemplos de ese amplio conjunto de medidas.

Es indispensable promover una diversificacin productiva, priorizando los sectores agropecuario e industrial. La transicin hacia prcticas orgnicas y agroecolgicas tiene enormes ventajas ya que aseguran reducir la presin sobre el agua y el suelo, menor consumo de agroqumicos y combustibles, y requiere ms empleo que el agronegocio. A su vez, el pas cuenta con varias ventajas para diversificar su canasta de alimentos, bajar as las importaciones de comida y asegurar su soberana en esa materia, y tambin algunos de esos sectores con etapas industriales propias dentro del pas.

Es comn que se planteen diversas objeciones econmicas a ese tipo de transiciones, casi todas ellas enfocadas en la prdida de ingreso por las exportaciones y la recaudacin fiscal. Sin embargo es necesario clarificar que los extractivismos evaden muchos de sus costos, transfirindolos por ejemplo municipios y comunidades, y desde all a toda la sociedad, y adems reciben muchos subsidios. Esto es muy comn en varios pases y en Paraguay hay evidencia de lo mismo. En el pas se debera descontar el valor econmico del dao ambiental que produce la sojizacin, un costo que existe y que es transferido a la sociedad. Una primera estimacin de algunos de esos costos llev a reclamar una tasa de US$ 364 millones/ao sobre la soja (16). En paralelo existen renuncian fiscales y subsidios explcitos o implcitos; por ejemplo, se estim que el pas perdi en 2016, US$ 282 millones en impuestos inmobiliarios rurales que no fueron adecuadamente asignados (17).

De esta manera, las transiciones requieren una clarificacin de las economas extractivistas, con una contabilizacin rigurosa que muestre sus costos en lugar de ocultarlos y asigne su pago a quienes son realmente sus responsables. Paralelamente, los dineros usados en aquellos subsidios se pueden reorientar a apoyar la produccin orgnica y ecolgica, as como ciertos sectores manufactureros. A su vez, el Estado debera dejar de pagar por el dao ambiental y social, con lo cual genera ahorros genuinos que tambin puede reorientar. Finalmente, se debe transitar hacia una carga impositiva ms justa y equitativa, lo que generar tambin ms ingresos, aunque sin duda eso desembocar en materias primas ms caras.

Estas medidas y otras en el mbito productivo requieren cambiar la estructura y criterios de asignacin del gasto pblico. Debe apelarse a condiciones como la internalizacin de los costos ambientales, el consumo de energa y agua, o la generacin de empleo.

El Estado paraguayo tambin debera aprovechar con ms inteligencia sus ventajas en algunos recursos, y en particular la disponibilidad en electricidad. Se ha presentado todo tipo de iniciativas para transformar el sistema de transporte apelando a medios elctricos tanto dentro de ciudades como en el ferrocarril, y adems para sostener cierto tipo de industria.

Las consecuencias de las transiciones econmicas, fiscales y productivas tienen repercusiones en la insercin internacional. En ese frente, la propuesta de transiciones plantea que es necesario encarar la coordinacin con los pases vecinos para quebrar la competencia entre vecinos en exportar ms o menos los mismos commodities. Sin duda esta es tambin tarea compleja, dado el descrdito de marcos de integracin como el MERCOSUR. Pero de cualquier manera, la superacin de la subordinacin a la globalizacin impone que un conjunto de pases puedan coordinar el precio, la oferta y los modos de comercializar sus recursos naturales. Existe urgencia en encarar esto para el caso de la soja ya que los pases vecinos tambin son grandes exportadores. En este frente, las propuestas de transiciones buscan coordinaciones que parten de las complementaciones ecolgicas entre los pases, el tejido de redes industriales regionales donde participen todos los pases, y regular el flujo de bienes y capitales.

Las medidas de este tipo, apenas esbozadas aqu, requieren actuar en el campo poltico. En ese terreno se deber desmontar el hiperpresidencialismo para ampliar la base democrtica en la construccin de polticas. Esto va desde medidas evidentes, como asegurar la plena vigencia de los derechos humanos y aplicar los procesos de consulta e informacin ciudadana, a aquellos que fortalezcan los papeles de los poderes legislativos y judiciales.

Tributos, tierra y extranjerizacin

Sin duda se pueden presentar dudas, crticas y hasta objeciones a las transiciones postextractivistas. Vale la pena de examinar algunas de ellas para clarificar un poco ms la propuesta.

Considerando todas las distorsiones y subsidios encubiertos en el extractivismo sojero, tienen mucho mrito las actuales discusiones sobre la aplicacin de una tasa a ese cultivo. La mirada postextractivista apoyara un cambio en ese sentido pero tambin ofrece algunas precisiones y alertas.

En efecto, el instrumento a usar no debera ser un impuesto (en el sentido estricto de esa medida, entendindolo como una va de recaudacin estatal), sino una tasa dirigida a una restitucin del patrimonio ambiental o asegurar la salud pblica. Esta no es una distincin banal, ya que existe un riesgo maysculo en que el gobierno imponga ese cobro con el mero propsito de recaudar ms dinero, en lugar de usar esos fondos en la restauracin ambiental, descontaminar suelos y agua, asegurar la salud o buscar alternativas productivas.

Otro peligro es que algunos actores locales tambin busquen algn pago o compensacin econmica por un extractivismo. Hay ocasiones en que incluso comunidades locales se dividen entre aquellos que resisten un extractivismo por sus impactos y los que los ambicionan para cobrar una cuota parte de las ganancias (una asociacin perversa que se ha observado en algunas comunidades indgenas que pagos o parte de las regalas de petroleras).

Por lo tanto, una reforma tributaria postextractivista debera implicar distintos instrumentos a los monocultivos de soja, donde unos pueden ser impuestos convencionales (incluyendo tasas a las sobreganancias en momentos de altos precios) pero otros deben ser tasas que permitan recuperar los costos de proteger la naturaleza y la calidad ambiental.

Otro frente que debe considerar el postextractivismo en Paraguay es la enorme desigualdad en el acceso a la tierra. El 63% de las fincas del pas apenas representan el 2% de la superficie agropecuaria censada en 2008, mientras que un puado de unos 600 terratenientes cuentan con el 40,7% de la superficie total (18). Esa disparidad presiona hacia los extractivsmos en sus dos extremos, tal como muestra la experiencia en los pases vecinos.

Por un lado, los grandes hacendados se vuelcan hacia los monocultivos de soja y a ganadera, ya que esa escala hace que esas prcticas sean muy rentables bajo las actuales condiciones del mercado; su prioridad est en convertir granos y carnes en mercadera de exportacin.

Por otro lado, la experiencia en los pases vecinos muestra que tambin los pequeos y medianos agricultores en muchos casos se orientan hacia el monocultivo de soja. Lo hacen por varias razones, desde la expectativa de ganar ms dinero a la necesidad de la pobreza o el endeudamiento. En los otros pases del Cono Sur esto ocurre por medio de convenios de distintos tipos de alquiler o riesgo compartido entre una empresa sojera y el dueo de la tierra, incluyendo el modelo argentino de inversiones (pool de siembra) como algunas prcticas brasileas de aprovecharse de propietarios endeudados para convertirlos en sojeros. La persona no pierde la propiedad sobre la tierra, pero su socio le impone el paquete tecnolgico, las semillas, el manejo del cultivo, la maquinaria y la comercializacin. Existen algunos sntomas de esto en Paraguay; por ejemplo, Guillermo Ortega encuentra que en el departamento de San Pedro casi desapareci el cultivo tradicional de algodn mientras la soja creci a 340 mil has, lo que indicara que tierras campesinas fueron compradas o alquiladas a grandes agricultores (19).

Lo que ocurre es que la propiedad del recurso, en este caso la tierra, queda desacoplada de los modos de aprovechamiento, por ejemplo la sojizacin. Es una situacin que se parece, sorpresivamente, a lo que ocurre en el sector petrolero, donde el recurso es nacional e incluso formalmente su extraccin es controlada por una petrolera estatal, pero en los hechos esas empresas hacen convenios de distinto tipo con las grandes transnacionales petroleras, quienes son las que finalmente controlan su extraccin y comercializacin, como se observa en Bolivia o Venezuela.

En el caso de la soja, en los pases vecinos se ha visto como muchos pequeos y medianos agricultores han cedido el manejo de sus fincas a grandes empresas. A su vez, el control de ese sector est en manos de grandes compaas que tienen muy poca tierra propia o ninguna, y que deben ser entendidas como corporaciones especializadas en servicios y logstica agropecuaria.

Queda en claro que una reforma en el acceso a la tierra es urgente, pero por s sola no asegura vas de salida a la dependencia extractivista y sus impactos. Por esta razn, los postextractivismos apuntan tanto a la propiedad como al acceso a los recursos, y las vas por las cuales stos se insertan en cadenas productivas.

Toda esta problemtica con los extractivismos agropecuarios se acenta por la extranjerizacin, tanto en la tenencia y manejo de la tierra (con actores econmicos de Argentina, Brasil y Uruguay), como en la comercializacin (por ejemplo empresas argentinas en granos o brasileas entre los frigorficos), y todos ellos a su vez enmarcados en la presencia de grandes transnacionales (como las proveedoras de semillas, insumos, o las que encaminan las exportaciones). La agenda postextractivista impone una recuperacin del control nacional sobre todo ese entramado.

Posibilidades y lmites de un postextractivismo en Paraguay

En Paraguay tambin existen ventajas e incluso nuevas oportunidades para avanzar en transiciones postextractivistas que no deben pasar desapercibidas.

Hay un creciente consenso sobre los impactos negativos de sectores como los monocultivos de soja, tanto en el pas como en las naciones vecinas. Las comunidades locales lo han sufrido directamente, y hoy se organizan de mejor manera para enfrentarlo. En la opinin pblica tambin se ha instalado el debate sobre una tributacin ms justa al sector sojero. No existen argumentos valederos para afirmar que se puede seguir en esta misma senda extractivista por siempre como si ella no tuviera muchos impactos negativos. Ese reconocimiento obliga a comenzar a pensar y a discutir en serio sobre alternativas a los extractivismos.

An bajo los severos problemas ambientales actuales, de todos modos el pas cuenta con algunas ventajas ecolgicas frente a vecinos como Argentina, Brasil o Uruguay. Entre ellas se destaca que todava hay remanentes muy importantes de ambientes naturales, especialmente en el Chaco. En aquellos pases la situacin es mucho peor. Las praderas y savanas originales de las pampas del sur de Brasil, Uruguay y Argentina fueron totalmente transformadas y artificializadas, enormes extensiones de bosques naturales desaparecieron, y grandes humedales se han convertido a la agricultura. Apenas quedan algunas minsculas reas de aquellos ecosistemas originales. Predominan usos agropecuarios intensos desde hace ms de un siglo, y ya presentan sntomas de problemas a gran escala, como la contaminacin generalizada del agua por nitrgenos y fosfatos, o el deterioro del suelo. La destruccin ecolgica motorizada por la pareja soja ganadera tambin avanza rpidamente en la ecoregin del Cerrado, la segunda ms grande Brasil, y se estima que la mitad se perder hacia la mitad de este siglo. De esta manera, lo que ahora se observa en esos pases vecinos mostrara la situacin en la que quedara Paraguay en un futuro cercano. Esto encierra otros argumentos muy poderosos, ya que basta ver los graves problemas con suelos y aguas para justificar la urgencia de no repetir esos mismos errores.

De todos modos, como ocurre en buena parte del continente, hay muchas resistencias a pensar y explorar cambios a los extractivismos. Como eso sucede tanto bajo gobiernos conservadores como progresistas, y como ese tipo de desarrollo es defendido desde todo tipo de vertientes ideolgicas, est claro que enfrentamos prejuicios y mitos que tienen una honda raz cultural. Todava prevalecen las viejas ideas sobre el desarrollo como crecimiento econmico y sometimiento de la Naturaleza, la ilusin con un lder presidencial compasivo que debera guiar a todo el pueblo, y el menosprecio por campesinos e indgenas. Esa vieja manera de pensar aparece en Paraguay una y otra vez. Por ejemplo, pocos meses atrs se festejaba la inminente expansin del cultivo de soja en el Chaco, anuncindose que en pocos aos la regin tendr enormes plantaciones (20). En realidad ese anuncio debera desencadenar alarmas ya que ello reforzara la deforestacin en el Chaco, incrementara la presin sobre el suelo y el agua, y volvera al pas todava ms extractivista. Sin embargo, la novedad era presentaba como una bendicin.

Por todo esto la tarea de pensar alternativas a los extractivismos hoy dominantes pasa por romper esas cadenas culturales, y volver a soar con otros futuros. No hay una escasez de ideas y las experiencias en otros pases brindan ejemplos y apoyos solidarios. El reto est en iniciar esa tarea cuanto antes, ya que las entrelazadas crisis sociales y ambientales as lo exigen.

Notas

1. Ver Extracciones, extractivismos y extrahecciones, E. Gudynas, Observatorio del Desarrollo, CLAES, 2013, http://extractivismo.com/2013/02/extracciones-extractivismos-y-extrahecciones/

Una biblioteca con artculos, reportes y libros sobre extractivismos, incluyendo sus definiciones e impactos, se puede encontrar en: www.extractivismo.com

2. Proyectan crecimiento del 7% en la cosecha de soja, La Nacin, Asuncin, 15 agosto 2017, http://www.lanacion.com.py/negocios_edicion_impresa/2017/03/23/proyectan-crecimiento-del-7-en-la-cosecha-de-soja/

3. Hato ganadero super las 14 millones de cabezas, El Agro, 19 Octubre 2016, http://www.elagro.com.py/ganaderia/hato-ganadero-supero-los-14-millones-de-cabezas/

4. Vuyk, C. 2016. Industria crnica. Produccin nacional estratgica a beneficio de quin?, En: Con la soja al cuello 2016. BASE IS, Asuncin.

5. Indicadores para en 2013 a partir de la base de datos de CEPAL (Cepalstat).

6. Datos para 2016 del Banco Central de Paraguay.

7. Economic Complexity Index para 2015, en Atlas of Economic Complexity, Universidad de Harvard, en http://atlas.cid.harvard.edu/rankings/country/2015/

8. Una introduccin a los impactos directos agropecuarios en Ortega, G. 2016. Mapeamiento del extractivismo. BASE IS, Asuncin; y en la serie Con la Soja al Cuello, producida por BASE IS.

9. Paraguay, el campen de la deforestacin. ABC, Asuncin, 30 marzo 2017, http://www.abc.com.py/nacionales/paraguay-el-que-mas-deforesta-1579104.html

10. Ver por ejemplo Palau, M. La dinmica de la criminalizacin, En: Con la soja al cuello 2016. BASE IS, Asuncin.; otros casos en el informe Derechos Humanos Paraguay 2016, Codehupy, Asuncin, 2016.

11. Denuncian inoperancia de jueces como una causa de deforestacin. Ultimas Hora, Asuncin, 11 abril 2016. http://www.ultimahora.com/denuncian-inoperancia-jueces-como-una-causa-deforestacion-n982362.html

12. Aportes complementarios, incluyendo el complejo panorama de endeudamiento, se describe en el reporte de la Sociedad de Economa Poltica de Paraguay (SPPY), Qu paso con el nuevo rumbo? Tres aos del gobierno de Horacio Cartes, en Proyecto Democratizacin de la Informacin Paraguay, 9 agosto 2016, http://demoinfo.com.py/que-paso-con-el-nuevo-rumbo-tres-anos-del-gobierno-de-horacio-cartes/

13. El reporte 2016 de Transparencia Internacional ubica a Paraguay en el ugar 123, en 176 pases, con 31 puntos. Bolivia ocupa el puesto 113 con 33 puntos, Ecuador el sitio 120 con 31 puntos, y Venezuela el lugar 166 con 17 puntos.

14. Una biblioteca con textos y otros recursos sobre postextractivismo est disponible en: www.transiciones.org

15. Estas son respuestas por ejemplo a situaciones como las descritas en Paraguay: el nuevo rumbo apura el acaparamiento de tierras campesinas e indgenas al cumplir sus tres aos, J. Gonzlez S., Informe Especial, BASEI IS.

16. Cualquier impuesto queda corto frente al dao ambiental que genera la soja en Paraguay, afirma investigador, BASE IS Noticias, 30 junio 2017. http://www.baseis.org.py/cualquier-impuesto-queda-corto-frente-al-dano-ambiental-que-genera-la-soja-en-paraguay-afirma-investigador/

17. Subsidios a sojeros y ganaderos en el 2016 slo en Impuesto Inmobiliario Rural fue de US$ 282 millones. EA Paraguay, 18 agosto 2017, http://ea.com.py/v2/subsidio-a-sojeros-y-ganaderos-en-el-2016-solo-en-impuesto-inmobiliario-rural-fue-de-us-282-millones/

18. Rojas Villagra, L. 2016. El Paraguay, estado social de unos pocos. En: Con la soja al cuello 2016. BASE IS, Asuncin.

19. Ortega, G. 2016. Agronegocios vs Agricultura campesina. Resistir y producir. En: Con la soja al cuello 2016. BASE IS, Asuncin.

20. En pocos aos se plantar soja extensiva en el Chaco, 6 julio 2007, Ultima Hora, Asuncin, http://www.ultimahora.com/en-pocos-anos-se-plantara-soja-extensiva-el-chaco-n1094905.html

Una primera versin de este artculo fue publicado por BASE-IS en Asuncin (Paraguay). El artculo es parte de la serie sobre post-extractivismos, en la cual se han publicado aportes para Argentina, Chile, Colombia y Ecuador (disponibles en Rebelin). Eduardo Gudynas es investigador principal en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES), en Montevideo. Twitter: @EGudynas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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