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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2017

Estados Unidos a punto de zafarse del TLCAN

Miguel ngel Ferrer
Rebelin


Una antigua y muy sabia tesis de la ciencia econmica afirma que el comercio no genera ni incrementa la riqueza. Esta tarea slo puede cumplirla la produccin. El intercambio de mercancas o comercio puede ser imprescindible para la vida, pero no genera riqueza ni la incrementa. Esta verdad emprica y cientfica, comprobada a lo largo de milenios, se contrapone a la ilusin del crecimiento de la riqueza por la va del comercio.

Se trata, desde luego, de la riqueza social, no de la individual. Un comerciante s puede aumentar sus caudales mediante actos de comercio: compra a un precio dado y vende a uno mayor. Pero esa ganancia representa la prdida del otro elemento de la ecuacin. La riqueza no ha crecido, slo ha cambiado de manos.

Esta era (y es) la base terica para entender que el tristemente clebre Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN) no poda incrementar la riqueza de ninguno de los tres pases suscriptores: Canad, Estados Unidos y Mxico, pero s poda facilitar el cambio de manos de la riqueza de esas tres economas, tanto internamente como de un pas a otro.

Y lo mismo puede decirse de otros tratados de libre comercio. Ah est la Unin Europea, culminacin poltico-econmica de los varios antecedentes de acuerdos de libre comercio en el Viejo Continente. La riqueza social no creci por el comercio explosivo; slo cambi de manos.

Esto explica que los acuerdos de libre comercio tengan partidarios y detractores. Los individuos y las clases sociales que vieron aumentada su riqueza con el funcionamiento de esos pactos comerciales estn ms que satisfechos y pugnan por su continuacin y ampliacin. Y por lo contrario: aquellas personas y clases sociales que perdieron parte y a veces buena parte de su riqueza se oponen a tales acuerdos y batallan por su eliminacin.

Reino Unido de la Gran Bretaa es un buen ejemplo de esta situacin. Con el Brexit se pudo comprobar que al menos la mitad de la poblacin britnica repudiaba el acuerdo de libre comercio al que lo ligaba su pertenencia a la Unin Europea. Y aunque se carece de cifras es posible colegir que en Espaa y Grecia, por citar slo los casos ms emblemticos, se da semejante particin social con respecto a los acuerdos de libre comercio.

Por lo que toca al TLCAN, se sabe bien que el comercio entre los tres suscriptores creci exponencialmente en los 23 aos de su vigencia. Pero al mismo tiempo puede afirmarse que el grueso de la poblacin mexicana y estadounidense es, al menos, tan pobre como hace un cuarto de siglo.

En Estados Unidos esta sensacin de ausencia de la prosperidad prometida o la conciencia de una mayor pobreza le dio su enorme base electoral a Donald Trump. Y ello explica la fobia del magnate contra el TLCAN y contra los acuerdos de libre comercio en general. De EU puede afirmarse ms o menos lo dicho para Reino Unido, Mxico, Espaa, Grecia y otras naciones, como Italia y Portugal, por ejemplo.

Reino Unido ya logr zafarse del disolvente acuerdo al que lo unca su pertenencia a la Unin Europea. EE.UU. se zaf anticipadamente del acuerdo comercial transpacfico. Y est a punto de concretar su salida del TLCAN, como lo demandan la racionalidad econmica y la influyente base electoral de Trump.

Blog del autor: www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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